En el undécimo día del juicio de Elvia Cabrera en Aibonito, Viviana Mélendez Vélez testificó que no identificó ADN en algunas piezas sometidas para análisis en el Instituto de Ciencias Forenses.
La fiscal Miriam Nieves Vera interrogó a la testigo. (Captura de pantalla)
Una analista del Instituto de Ciencias Forenses (ICF) reveló que rastros de sangre de la joven Gabriela Nicole Pratts estaban presentes en un pantalón que fue sometido al ICF como parte de los objetos ocupados como parte de la investigación.
También reconoció que no fueron detectados suficientes niveles de ácido desoxirribonucleico (ADN) en múltiples piezas de evidencias recolectadas durante el proceso investigativo por el fallecimiento de Gabriela Nicole Pratts el pasado agosto.
En el undécimo día del juicio de Elvia Cabrera en el Tribunal de Aibonito, Viviana Mélendez Vélez describió durante el interrogatorio de la fiscal Miriam Nieves Vera los procesos que se llevaron a cabo para detectar si había rastros de ADN en unos pantalones, una camisa con el logo del negocio La Placita Martínez 1975, un abrigo, unas sandalias y un cuchillo, así como los resultados obtenidos. También indicó que fueron recolectadas del pavimento en la escena una peinilla marrón, una rosa y un pedazo de la misma.
El agente Gerardo Berríos Padilla testificó previamente que unas vestimentas de Cabrera Rivera y de su hija Anthoniseska Avilés Cabrera ocupadas por medio de una orden de allanamiento de una residencia de la acusadas en el barrio Coquí en Aibonito, no eran las mismas que vistieron durante la noche del incidente que terminó con la muerte de Pratts Rosario.
“No se detectó sangre humana en la sandalia izquierda”, admitió Meléndez Vélez. “También se analizó un corte de tela de un abrigo para determinar si había sangre humana y no se detectó. Cada una de esas piezas de evidencia no arrojó información genética de una persona”.
La testigo declaró que también se hizo un análisis utilizando luz alterna para determinar si existían rastros de otros fluidos.

“La luz alterna es un instrumento similar a una linterna con diferentes filtros y bandas de ondas que nos ayuda a detectar diferentes fluidos como sangre, semen o sudor. No se encontraron manchas ni fluidos para seguir un proceso de amplificación”, admitió.
“No se pudo detectar ADN, pero eso no significa que no le pertenezcan a alguien o que nadie la usó, solo que no se pudo detectar una muestra suficiente que amerite ampliar el análisis”, afirmó.
Sin embargo, Meléndez Veléz sostuvo que sí hubo rastros de sangre humana de un pedazo de tela extraído de un pantalón. La testigo no especificó en ese momento a quién le pertenece la vestimenta.
“Se encontraron unas pequeñas gotas de sangre y se cortó un pequeño fragmento. Luego de las poblaciones, se indica que debe ser más probable de pertenecer a Gabriela Nicole Pratts que cualquier otra persona sin relación de parentesco o escogía al azar. Gabriela Nicole no puede ser excluida de ser la donante del perfil genético en la pieza”, explicó la testigo.
Meléndez Veléz mencionó que Elvia Cabrera, Antiany Avilés Cabrera, Anthonieska Avilés Cabrera, Reynaldo José Fernández, Yandriel Javier Dávila Feliciano y otros dos menores que no fueron identificados por sus respectivos nombres quedaron excluidos como donantes del perfil genético.
Además, dijo que se extrajeron muestras de la tela de los asientos del vehículo de la acusada, así como del volante, estribo y el tirador de la puerta trasera izquierda. La declarante sostuvo que se encontró una “mancha” en la tela del asiento del auto.
“Según mi memoria, a esa pieza no se le hizo prueba serológica” respondió a preguntas de la fiscal. “Fue sometida por el investigador ya que ellos utilizan otras herramientas como pruebas presuntivas de luminol que pueden arrojar algún biofluido de ese reactivo que usa en el ICF en vehículos asociados a un acto criminal”, explicó.
Luego de unas objeciones, la abogada de defensa Mayra López Mulero, le informó al jurado que no tenía preguntas para la testigo. El Ministerio Público hizo disponible a Mariel Candelario Cordero, del ICF, para ser interrogada por la representación de la acusada. No obstante, declinó hacerlo.
Antes de comenzar los trabajos, el juez Luis Barreto Altieri advirtió a una de las testigos del ICF que no era aceptable haber llegado el tribunal después de la hora citada.
“En esta sala somos puntuales, los trabajos abren a las 9:00 de la mañana y los testigos citados tienen que estar antes de esa hora”, advirtió Barreto Altierim, quien cerró los trabajos en sala abierta hasta el 17 de junio a las 1:30 p.m. cuando continuará el juicio.
La acusada por asesinato y Ley de Armas es representada por López Mulero, Yan Carlos Maysonet Hernández y Alberto Rivera Ramos.
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