“Saliendo pero no con ellas”, sostuvo la testigo sobre cómo caminaba desde el desvío Roberto Colón, donde ocurrió la reyerta. Al llegar a la intersección ella tomó otro rumbo y poco después abordaría un vehículo que la llevaría al hospital.
Gabriela Pratts Rosario/ Fotocaptura.
Un vídeo presentado por la defensa de Elvia Cabrera revela cómo, después de que ocurriera la agresión que culminó con la muerte de Gabriela Pratts Rosario, su tía Betzaida Caratini Ortiz caminó en el mismo grupo en que se encontraba la hoy acusada hasta separarse al llegar a la carretera PR-14.
Caratini Ortiz, descrita como tía política de Pratts Rosario, retomó el viernes su testimonio con el contrainterrogatorio de la defensa, específicamente el abogado Alberto Rivera Ramos. Cabrera enfrenta cargos por asesinato en común y mutuo acuerdo y violaciones a la Ley de Armas.
En el pietaje se observa cómo a las 12:08 a.m. del domingo 11 de febrero, unos 20 minutos después de la reyerta, se observa a Caratini Ortiz caminando muy cerca de la persona quien responsabiliza, en parte, por la muerte de su sobrina.
A preguntas de Rivera Ramos, Caratini Díaz indicó que, si bien aparece en el vídeo con las mujeres, “no ando con ella”, sostuvo en relación a Cabrera.
Caratini Ortiz insistió ayer que Cabrera le entregó un objeto a su hija Anthonieska y que esta apuñaleó a Gabriela.
La mujer alegó que estaba acompañando a otra persona, identificada como Lechandra. En el grupo también se encontraba otra persona acusada por la muerte de Pratts Rosario: Anthonieska Avilés, que está siendo juzgada en otro proceso.
“Saliendo pero no con ellas”, sostuvo la testigo sobre cómo caminaba desde el desvío Roberto Colón, donde ocurrió la reyerta. Al llegar a la intersección ella tomó otro rumbo y poco después abordaría un vehículo que la llevaría al hospital.
¿Usted no camina hacia Berríos con la misma persona que usted responsabiliza por estos hechos?, le preguntó Rivera Ramos.
“No”, contestó. “Yo subí hacia Berríos, en el camino me las encontré y yo seguí para mi lado a cruzar la calle”, sostuvo.
Caratini Ortiz dijo en sala que, si bien vio a Avilés “pillando” a su sobrina contra un carro y haciendo un movimiento de abajo hacia arriba contra ella con un objeto “que tenía una punta”, no fue hasta que llegó al hospital que supo que su sobrina había recibido ocho puñaladas.
No obstante, en su declaración dijo que se enteró de que su sobrina había sido apuñalada en el hospital.
Sin embargo, en el contrainterrogatorio reconoció que, si bien observó a su sobrina en el suelo, no vio qué provocó que cayera.
El miércoles, la mujer dijo que vio a Cabrera entregarle a Avilés que describió como negro y plateado y que vio cómo Avilés le daba a su sobrina lo que parecían ser puños.
La testigo relató cómo ocurrieron varias peleas a la vez, pero que no podía ver todo lo que estaba ocurriendo. Señaló que no tenía “visibilidad frontal” Entre estas, una en que Cabrera forcejeaba con Lisandra Rosario, madre de Gabriela.
La testigo coincidó con el abogado en señalar que había un “caos” en el lugar.
La defensa logró que la testigo reconociera inconsistencias entre su testimonio en sala y las dos declaraciones juradas que prestó.
En un momento dado señaló que Cabrera estaba buscando algo en su cartera y, si bien describió su forma, o sea, en forma de bulto, no pudo precisar su color. No obstante, ha podido precisar que vio un objeto de 5 a seis pulgadas, pero también ha dicho que medía dos y media a tres pulgadas.
«Mete la mano buscando cuando veo que ella saca con su mano y le veo un pico en su mano. Deja la cartera donde Lechandra va automáticamente donde Anthonieska. Se lo entrega a Anthonieska y apuñala a la nena», dijo la testigo.
No obstante, no le cuestionó a Cabrera para qué usaría el objeto. Sí aseguró que observó un objeto penetrar el cuerpo de su sobrina.
“Sí”, contestó al reconocer que esa afirmación no estaba en sus declaraciones juradas.
“Fue muy ligero”, agregó sobre la situación con todas las peleas a la vez.
La mujer admitió que, a pesar de que su sobrina era golpeada, no llamó a la Policía, no le gritó nada ni a Avilés ni a Cabrera, no pidió ayuda ni intervino.
Sobre la caída al suelo de su sobrina, dijo que no la vio porque segundos antes volteó su cabeza para prender un cigarrillo. En la primera declaración jurada sostuvo que miró para el lado y prendió el cigarrillo porque no quería meterse en un «revolú», no porque ciertas personas, incluyendo Avilés y Pratts Rosario estuvieran discutiendo. A preguntas, reconoció que ni Avilés ni Cabrera se fueron rápidamente del lugar. De hecho, Cabrera se fue y volvió por un celular. También admitió que no escuchó a Avilés y Cabrera planificar nada y tampoco escuchó a Cabera darle instrucciones a Anthonieska.
“Reconoció que en el momento más crítico de su relato no estaba mirando”, dijo el abogado de defensa.
Tampoco asistió a su sobrina y admitió que no vio a Cabrera golpear a Pratts Rosario.
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