El juicio contra Elvia Cabrera prosiguió con el testimonio de la madre de la víctima y con una examiga de esta a quien la madre catalogó de bochinchera.
Lisandra Rosario y Gabriela Pratts. (Facebook)
En un testimonio marcado por el llanto, que no fue disputado por la defensa y que tampoco conectó directamente a la acusada Elvia Cabrera Rivera con la muerte de la joven Gabriela Nicole Pratts Rosario, la madre de esta relató cómo encontró a su hija muerta, tras una pelea que la involucró a ella y a otras personas.
El duodécimo día del proceso contra Cabrera Rivera lo ocuparon el testimonio de la madre, Lisandra Rosario, y el de la joven Gabriela Figueroa Arroyo, una examiga de la víctima a quien la madre catalogó como la que “llevaba y traía bochinches” y a quien responsabilizó por los eventos que llevaron a la muerte.
En procesos separados, Cabrera Rivera y su hija, Anthonieska Avilés Cabrera, enfrentan acusaciones por la muerte de Pratts Rosario el 11 de agosto de 2025, día antes en que cumpliría 17 años, en Aibonito. El juicio contra Avilés Cabrera no ha iniciado.
Ninguno de los dos testimonios del miércoles colocó directamente a Cabrera Rivera agrediendo a la víctima, a quien apodaban “Lela”, o ayudando a su hija a hacerlo. El de Rosario no fue objeto de contrainterrogatorio por parte de la defensa y el de Figueroa Arroyo continuaría el 24 de junio después de que se discuta un asunto de admisibilidad de evidencia que podría referirse a que esta testigo ha dicho que Avilés Cabrera le confesó que había apuñalado a la víctima. La teoría de la fiscalía es que Cabrera Rivera proveyó a su hija el objeto con el que esta habría asesinado a Pratts Rosario.
Entre ambos relatos, el cuadro que presentó el Ministerio Público es que la muerte fue la culminación de una confrontación entre distintas jovencitas que habían sido amigas, pero que desarrollaron recriminaciones porque no se devolvían las piezas de ropa que se prestaban unas a otras y, específicamente, porque una no toleraba que su expareja tuviera relación con otra joven.
Las jóvenes se habían congregado en el pueblo de Aibonito por una actividad municipal de cierre de verano. Rosario estaba en el negocio El Maestro Liquor Store y había tomado dos Palo Ready en un vaso Yeti verde menta y un ‘shot’ de algo que no identificó. Mientras, la acusada y otra de sus hijas trabajaban en un negocio como bartenders.
Figueroa la llamó para que llegara a donde estaban los jóvenes porque había un “revolú”. Al llegar, la acusada ya estaba y comienza a agredirla. “Yo dije ¿qué carajo pasa? Y ahí es que Elvia me agrede… me jaló por el pelo, me dio puños, me llevaron a donde estaba la calle y siguieron dándome entre todas”, expuso Rosario sin que se estableciera los motivos que tendría la acusada para la agresión.
Entonces, escuchó cuando Bethsaida Caratini Ortiz, tía política de la víctima y otra testigo del estado, gritó “la nena, la nena”. Caratini Ortiz es la que ha dicho que vio a Cabrera Rivera entregar algo a su hija en medio de la pelea. Rosario se escapó del grupo de personas que la agredía y llegó hasta su hija, que estaba tirada al lado de un vehículo.
“Estaba con los labios bien blancos y la sentía fríaa… me volví loca… diciendo ¿quién le hizo eso a mi nena? Fui a donde Gaba (la otra testigo), la jamakié y le dije por tu culpa, por tu culpa”, relató la madre. Añadió que pudo abordar el vehículo en el que llevaron a su hija al Hospital Menonita de Aibonito.
“Estaba tan monga que se me cayó”, afirmó. “Yo pensaba que me iban a entregar a mi hija viva, aunque fuera con máquinas, pero me dijeron que había llegado sin signos vitales, que tenía ocho puñalás”, añadió.
En su testimonio, Figueroa relató que era amiga tanto de la víctima como de Avilés Cabrera desde pequeñas. Pero que ya no lo eran, ni se hablaban, porque “nos prestábamos la ropa y después nadie la quería devolver”. También, había roce entre las dos hermanas de Avilés Cabrera de parte de padre, Miriatny y Fabiola, porque la primera no aceptaba la relación de la segunda con otra joven.
Fabiola golpeó en la boca a Miriatny y la dejó botando sangre. Ahí se dan otras peleas y la testigo dice que vio a Avilés Cabrera peleando con la víctima, así como a la acusada peleando con la madre de la víctima. Fue a separar a la acusada y a Rosario, pero esta la haló por el pelo. Cuando lograr separar a las mujeres, ve a la víctima “tirada en el suelo con las manos hacia arriba y tenía sangre en el muslo derecho”.
Luego de esto testificó sobre cómo se limpió la sangre con la que se había manchado y sobre la ropa que llevaba puesta Avilés Cabrera.
El proceso separado contra la joven está pendiente de que se resuelve una argumentación de su defensa sobre, entre otros asuntos, que no es procesable por tener discapacidad mental.
Vea:
Identifican residuos de sangre de Gabriela Nicole en pantalón recuperado como evidencia
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