Continúa la intensificación de las manifestaciones
A las 5 de la tarde, caminaba rumbo al Capitolio desde el Viejo San Juan. Mi camino estaba colmado de personas con pancartas ya a la mano, listos para un largo día de protesta convocado por varios astros puertorriqueños.
En un comentario bien puertorriqueño debo decir que el Capitolio estaba explotado. El espacio para atravesar entre la gente era poco, y el calor infernal de la tarde casi insoportable. Aún así las consignas de los manifestantes no cesaban, las personas no paraban de llegar y la indignación no mermaba.
El llamado para la salida del gobernador Ricardo Rosselló llevaba ardiendo ya por unos cinco días seguidos, y la llegada de Residente y Bad Bunny no hizo más que inspirar a más personas a la marcha.
El forcejeo entre los fanáticos entusiasmados que querían conocer a sus ídolos, y los periodistas que buscaban la exclusiva con los cantantes y las imágenes perfectas, sofocó no tan solo a los artistas, sino a un sinnúmero de personas presentes que solo intentábamos apartarnos del medio para darles espacio a unirse como ciudadanos.
Sus pedidos cayeron en oídos sordos, y ni los corpulentos hombres que los acompañaban eran suficiente para detener a los fanáticos y dejar a Benito Martínez, René Pérez, Enrique Martin, Ileana Cabra, Tomás Torres, Karla Monroig, Pedro Juan Vázquez, Benicio del Toro, entre otros, marchar.
Los artistas no se quitaron, y desde uno de los vehículos organizadores fueron trasladados con la multitud, que como devastador fuego forestal, se desplazaba por la isleta del Viejo San Juan hasta la Plaza del Quinto Centenario, declamando consignas y exigiendo la renuncia del Gobernador.
Mira: Rey Charlie: de ‘fiebrú’ criticado a ‘Avenger’ boricua
Aunque el destino no era Fortaleza, a las 7 de la noche la ciudad estaba atosigada de personas, y ya no cabía un alma en las calles Cristo, Fortaleza o Clara Lair, arrinconando a los oficiales de la Policía de Puerto Rico en Fortaleza.
Rodeado por todos lados, los agentes solo podían mirar hacia la multitud, un río candente de furia, indignación, molestia y enojo, a sabiendas sin duda de que aún con la artillería que cargaban sería difícil controlarlos a todos.
Los manifestantes por largas horas se controlaron, pidiendo a la Policía que se uniera a la llamaque ardía en el corazón de todos en contra del árbol solitario que quedaba erigido en la Fortaleza, que tercamente se rehusa a caer.
Eran fuego y ardían más fuerte que nunca en la historia. El gobierno estimó unos 12 mil cuerpos en la manifestación, doy fe de que esa cuantía minimizó el hecho de que habían mucho más de 100 mil personas en la isleta del Viejo San Juan exigiéndole la renuncia al Gobernador.
Por horas la manifestación estuvo controlada, aunque con pequeños encontronazos, pero al cabo de las 12 de la medianoche un estallido de fuegos artificiales en el lado de la barricada donde ubicaba la Policía abrió paso al lanzamiento de los gases lacrimógenos y la movilización de los agentes para dispersar la audiencia.
Recuerdo correr hacia el Departamento de Estado, con el fin de poder recopilar las actos de la Policía, y la manada de manifestantes, mayormente jóvenes, corriendo hacia mí, intentando escapar de los activos que marchaban hasta expulsarlos.
‘Qué pasó cabrón?’, me gritó uno mientras corría. Minutos después una ola de manifestantes continuó corriendo a través de la calle Luna, donde me refugié en la alcaldía San Juan por varios minutos.
Varios gritaban palabras como ‘mamabichos’, ‘cabrones’, y ‘vendíos’ a los oficiales municipales que habían sido ordenados por la alcaldesa de San Juan, Carmen Yulín Cruz, a no intervenir con los manifestantes.
La masa de personas bajaba la calle como fuego descontrolado, listos para regresar a la batalla contra la Policía, pero el continuo bombardeo de gas lacrimógeno los repelió por varios minutos.
No fue hasta la llegada del infame Rey Charlie que muchos de los presentes regresaron a la batalla, pero para ese entonces los números habían disminuído en cantidad y una segunda ronda de gases fue suficiente para poner punto final a la manifestación.
Sin embargo, la administración Rosselló logró apagar solo las llamas cercanas, el fuego forestal continúa acercándose, y en manos del Gobernador continúa la única opción de extinguirlo.

Start creating an account
Te enviamos un correo electrónico con un enlace para verificar tu cuenta. Si no lo ves, revisa tu carpeta de correo no deseado y confirma que tienes una cuenta vinculada a ese correo.
Enter your account email address and we'll send you a link to reset your password.
Le hemos enviado un correo electrónico a {{ email }} con un enlace para restablecer su contraseña. Si no lo ve, revise su carpeta de correo no deseado y confirme que tiene una cuenta vinculada a ese correo electrónico.
Please verify that your email address is correct. Once the change is complete, use this email to log in and manage your profile.
Comentarios {{ comments_count }}
Añadir comentario{{ child.content }}