La primera reacción del teniente de Bomberos de Puerto Rico, Joel Figueroa Betancourt, al llegar a la Zona Cero fue de coraje e impotencia.
El bombero boricua Joel Figueroa. (Foto suministrada)
Por Marvin Fonseca / Especial para NotiCel
NOTA DEL EDITOR: Esto es parte de una serie de nueve artículos preparados por el veterano periodista Marvin Fonseca en conmemoración al ataque a las Torres Gemelas de Nueva York, evento en el que varios periodistas puertorriqueños, destacados originalmente para un evento deportivo, se vieron obligados en entrar a una cobertura distinta e inesperada.
La primera reacción del teniente de Bomberos de Puerto Rico Joel Figueroa Betancourt al llegar a la Zona Cero fue de coraje, de no poder entender por qué estas personas pudieran haber realizado un ataque terrorista donde murieron miles de personas. Se sentía incrédulo por la magnitud del ataque contra un mundo civil que cobró miles de vidas y, posteriormente, otros cientos por los efectos de haber participado en el rescate.
Tal vez, dijo Figueroa, “si hubiese sucedido en un ámbito de guerra tal vez uno lo pudiera entender, eso me dio coraje… mi primera impresión fue de coraje”.
Recuerda que llegaron a la Zona Cero el 13 de septiembre, luego de haber salido de Puerto Rico el 12, y se reportaron al Javits Convention Center. Su labor fue de líder de escuadra de búsqueda y rescate siendo su trabajo realizar búsqueda entre los escombros en unos edificios que les asignaron.
Sostuvo que lo más que le impresionó fue la magnitud del desastre. “Las fotografías realmente no pueden captar todo, no hay forma de explicarlo, se veían vigas de acero inmensas incrustadas en edificaciones, otras vigas dobladas hechas añicos, uno se podía parar donde había un gran hoyo y de frente una gran montaña de escombros, era una destrucción inmensa”.
Comentó que lo que miraba era un área saturada de bastantes escombros, con camiones de bomberos retorcidos, quemados, aplastados, “cosa que nosotros vemos como símbolo de fortaleza, las vi destruidas. Vi vehículos de policías destrozados, era impresionante”.
Figueroa Betancourt dijo que había sido su primera vez en la ciudad de Nueva York y quedó impactado. Igual no pudo definir lo que vio porque cada emergencia es diferente y es dependiendo del escenario. Por ejemplo, dijo el bombero, “el terremoto de Haití, en el 2010 y aunque fue bien generalizada con muchas estructuras dañadas, lo que me llamó la atención fue como manejaban los cadáveres y la falta de protocolos para manejarlos”.
Agregó que había muchos cadáveres tirados en la carretera y para manejar una crisis salubre, los quemaban allí mismo, donde estaban abandonados. Muchos de esos edificios no tenían códigos de construcción contra incendios, ni códigos de construcción como falta de varillas, “algo que nos sorprendió a muchos”.
“Lo más que me chocó de Haití fue la manera que manejaban los cadáveres, los quemaban para evitar cualquier situación de salud. Ahora… si los comparo con otro desastre más reciente, el colapso de la discoteca Jet Set en República Dominicana, lo más que nos sorprendió fue la magnitud de personas sepultadas en un área. Había cientos de personas sepultadas debajo de un techo”. (El colapso del techo de la discoteca Jet Set ocurrió en la madrugada del martes 8 de abril de 2025.) El colapso dejó un saldo de 236 fallecidos y más de 180 heridos, convirtiéndose en una de las peores tragedias en la historia en ese país.
Dijo que algo similar fue la explosión de la tienda Humberto Vidal en Río Piedras, el jueves 21 de noviembre de 1996, en la que la estructura colapsó. “De los cuatro desastres, Nueva York me choca, porque nadie espera que suceda algo así en tu patria, había bomberos que nos entrenaron y saber que murieron tantos respondedores de emergencia… fue chocante. Fue chocante saber cuán vulnerable somos, con tanto equipo que pudiéramos tener, tanto procedimiento y protocolo que pudieran a ver aprendido, como podemos morir de una magnitud increíble, es chocante. Además de los policías, paramédicos y los civiles que murieron, Nueva York fue algo increíble”.
«Entre los bomberos que murieron figura Dennis Mójica, de Nueva York, que era el teniente de la Unidad Rescate Uno, que nos adiestró en el 1997, luego de la explosión de la tienda Humberto Vidal, y siempre me acuerdo las palabras que nos dijo: ‘yo los entreno ahora y quien sabe si algún día ustedes tengan que rescatarnos a nosotros’. Años más tarde, nosotros fuimos a Nueva York y saber que murió allí, fue algo chocante… fue muy chocante”.
Sostuvo que algunos policías que vinieron a San Juan a adiestrarlos en el 1997 también fallecieron en el 9/11.
Comentó que otro aspecto impresionante figura la ocasión que encontraron un torso en uno de los edificios como parte de los trabajos con el grupo de rescate.
Indicó que 25 años después del incidente para él fue un privilegio haber respondido a una situación como esa y haber aprendido mucho, además de que marcó su vida y lo ayudó a preparar el Cuerpo de Bomberos de Puerto Rico, buscando más adiestramiento, equipo, capacitación y preparar grupos de búsqueda y rescate para trabajar con situaciones extremas.
Figueroa Betancourt aseguró haber sido parte del equipo de rescate en Nueva York no le afectó físicamente, pero que el pasado año 2025, cuando visitó el Museo del 9/11 vio herramientas que se utilizaron, fotografías de bomberos que conocía, escuchó una grabación con voces de lo ocurrido allí que reconoció y se conmovió mucho y se sintió afligido. “Me chocó mucho y me dio tristeza, en ese momento recordé lo que se vivió cuando estuve allí y me sentí afligido. Veinticuatro años después es que realmente me afectó el trabajo realizado en Nueva York, pero fue por haber visto todo eso y pude entender lo que había pasado”.
Aseguró que fueron 13 bomberos de Puerto Rico a la ciudad de Nueva York de los cuales tres han fallecido. «Se dice que uno de ellos falleció de cáncer, otro de problemas en la sangre y el corazón, y el otro murió por otras condiciones médicas, pero no puedo validar que fuese por haber participado en la respuesta, no me corresponde».
Al igual que Nino Correa Filomeno, manifestó que la actitud de los otros grupos de trabajo más experimentados en el 9/11, “no nos veían bien, tal vez porque éramos puertorriqueños, no nos veían bien para darnos la oportunidad de trabajar”.
Figueroa Betancourt, quien para ese momento tenía 23 años, dijo que desde los 15 años quería ser bombero, era voluntario de lo que se conocía en ese momento como Defensa Civil en Carolina, cuando salió de la escuela superior solicitó ser bombero, lo aceptaron y lo demás es historia. “Le he dedicado toda mi vida a esta profesión. Soy teniente del Cuerpo de Bomberos, actualmente dirijo la división de “Homeland Security de fuegos forestales” y la base de nosotros está en Juncos, aunque en ocasiones hago trabajos desde las oficinas centrales en la parte de administración de fondos federales”.
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