Sonia Sotomayor renueva fuerzas con los abrazos de niños en Puerto Rico
La jueza asociada del Tribunal Supremo federal presentó desde el teatro de la UPR un libro infantil inspirado en su madre.
La jueza asociada Sonia Sotomayor en el Teatro de la UPR. (Suministrada)
Por unos momentos, la figura frágil de pelo negro y espejuelos grandes se perdió en medio de los niños y jóvenes que se acumularon en el pasillo central del Teatro de la Universidad de Puerto Rico.
Se había perdido entre los menores porque así lo había pedido, y no había agente de seguridad que lo pudiera evitar.
“Ustedes saben que la cosa está fuerte allá. Y el tanque de gasolina mío, de adentro, se llena con una cosa, con el abrazo de niños”, dijo la jueza asociada del Tribunal Supremo de los Estados Unidos, la puertorriqueña Sonia María Sotomayor Báez.
La primera latina en ingresar a ese foro judicial máximo presentó el viernes su cuarto libro infantil, “¡Solo brilla! Cómo ser la mejor versión de ti mismo”. Emprendió esa escritura cuando su madre, Celina Báez, murió en 2021. Pero es el libro infantil que más le ha tomado escribir porque, al principio, lo único que se reflejaba en sus borradores era la tristeza que sentía por la pérdida de su progenitora.
Sabía que quería hacer un libro sobre su madre, una enfermera que llegó a servir en el ejército durante la Segunda Guerra Mundial, pero no le salía. Entonces, decidió que lo mejor que podía hacer es un libro sobre cómo su mamá fue su mejor maestra, cómo siempre se esforzaba por ayudar y mejorar a todos a su alrededor, cómo los hacía brillar.
No es que la relación madre e hija fuera perfecta. Sotomayor Báez aceptó que pasó muchos años sintiendo coraje con su madre. El alcoholismo de su padre, que murió cuando la jueza tenía nueve años, y las peleas que protagonizaba con su madre, le desarrollaron resentimiento. Pensó que su madre los abandonaba. “Me sentí que ella estaba con coraje con nosotros, en vez de con la vida”, recordó la mujer de 71 años. Tiempo después, en una conversación con Báez, creó conciencia de que su madre también había tenido una niñez y crianza difícil, carentes de amor. Y con esto, su madre también le enseñó a perdonar.
Las lecciones de amor de su madre inculcaron en Sotomayor Báez una rutina que todavía practica. Todos los días, la mujer de raíces mayaguezanas se pregunta qué ha hecho para hacer que el mundo brille, para ayudar, o para aprender algo nuevo.
“Estoy en la isla de mi corazón”, expresó Sotomayor Báez para iniciar la charla que se mantuvo bastante fuera de temas relacionados a sus funciones en el tribunal, pero no del todo.
El aplauso más fuerte y largo se produjo cuando la decana de la Escuela de Derecho, Vivian Neptune Rivera, mencionó la fuerza y agudeza de las opiniones disidentes que han marcado su obra judicial, particularmente desde que la mayoría republicana se consolidó durante la primera presidencia de Donald Trump. “Algunas veces no es con respeto”, dijo entre risas para aclarar que no siempre aplica la frase jurídica clásica “respetuosamente disiento”.
Durante la presentación, sus expresiones más tajantes las desplegó ante una pregunta sobre el temor que pueden sentir los jóvenes hispanos de sentirse que no son aceptados en la sociedad estadounidense. “Pertenecemos si lo quieren ellos o no… es el problema de ellos, no de nosotros”, afirmó. “Somos como somos, ciudadanos con derechos y con valor”, añadió al recordar la cantidad desproporcional de soldados puertorriqueños muertos en guerras de los Estados Unidos en comparación con los estados.
“Ustedes están suficientemente jóvenes para aprender de los errores de nosotros y hacerlo mejor… esa es la esperanza mía. You can’t give up! Gente ha muerto para la vida que tenemos nosotros. Gente ha muerto para nuestras libertades… nosotros no podemos dejarla ir (la libertad) sin una pelea”, lanzó.
Una estudiante de la Escuela de Derecho, Patricia Hernández Carrero, le obsequió un retrato pintado a mano en nombre de “todos los jóvenes puertorriqueños que nos hemos quedado en Puerto Rico, que hemos apostado por el país”.
En la pintura, la jueza está adornada con una flor de Maga y un coquí.
Al observarlo, Sotomayor Báez reveló que ya ha pedido que su retrato oficial, cuando no esté en el Supremo, tenga un coquí.
“El coquí un día va a vivir en la corte suprema”, exclamó.
Vea:
Sotomayor lidera la resistencia judicial contra la presidencia monárquica

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