El Facebook del agente investigador, así como sus notas y decisiones durante la pesquisa, fueron objeto de preguntas por parte de la defensa.
Alberto Rivera Ramos, uno de los abogados de Elvia Cabrera. (NotiCel/Juan R. Costa)
La defensa de Elvia Cabrera Rivera ocupó casi todo el miércoles con un contrainterrogatorio puntilloso del agente investigador Ángel Torres Romero, quien encabezó la pesquisa que culminó en la acusación de Cabrera Rivera y su hija, Anthonieska Avilés Cabrera, por el asesinato de Gabriela Nicole Pratts Rosario, de 16 años, el 11 de agosto de 2025.
El licenciado Alberto Rivera Ramos buscó establecer fallas, omisiones y hasta posible prejuicio del agente investigador, a lo largo del contrainterrogatorio que se extendió al punto de que quedó para el viernes la otra testigo citada, la medio hermana de Avilés Cabrera, Miriathny Dyalian Avilés Rodríguez. De acuerdo a su testimonio en vista preliminar, esta testigo, a quien la Policía consideró sospechosa inicialmente, es una de las que relata cómo su pariente estaba sobre la víctima, coge un objeto que describe como “parecido a un bolígrafo”, lo alza y lo usa para apuñalarla. El Ministerio Público sostiene que ese objeto era el cabo de una peinilla. A la testigo se le ocupó ropa con aparentes manchas de sangre.
En cuanto al agente investigador, una de las sucesiones de hecho que la defensa estableció para impugnar su trabajo en el caso es que inicialmente también tuvieron como sospechosa a Gabriela “Gaba” Figueroa Arroyo, la mejor amiga de Avilés Cabrera, pero muy poco después del incidente, entre ese mismo agosto y septiembre, Torres Romero aceptó una solicitud de amistad en Facebook del padre de Figueroa Arroyo.
“No hay ninguna amistad”, defendió el agente cuando, en un intento de rehabilitarlo, la fiscal Silda Rubio Barreto le preguntó cuál era la diferencia entre una “amistad” de redes sociales y una del mundo real. A través del testimonio de Figueroa Arroyo es que la fiscalía introduce la supuesta confesión de Avilés Cabrera, quien le habría dicho esa noche con las manos ensangrentadas “Gaba, Gaba, la apuñalé”. Luego Avilés Cabrera envió mensajes a su mejor amiga por Tik Tok instruyéndole que guardara silencio y que hiciera lo que su madre (la acusada Cabrera Rivera) dijera.
El juez superior de Aibonito, Luis S. Barreto Altieri, no permitió al abogado desarrollar una línea de preguntas relacionadas a querellas que supuestamente tiene el agente, por entender que, como no estaban adjudicadas todavía no debía exponer al jurado a ese tema.
En una oferta de prueba que hizo Rivera Ramos fuera de la presencia del jurado, Rivera Ramos reveló que hay una comunicación del exfiscal investigador del caso, Orlando Velázquez Reyes, al jefe de Homicidios de Aibonito el 11 de febrero de 2026 en la que se queja del trabajo del agente. Menos de dos meses después, se conoció la renuncia del fiscal.
“Han sido incontables las veces que se le ha solicitado al agente Torres Romero que provea toda la documentación del caso. A mi juicio, su conducta ha sido irresponsable e indolente. Infinidad de llamadas no contestadas, información requerida y no provista”, dice la comunicación del exfiscal al señalar específicamente que el agente primero dijo que no había tomado notas en la escena y, tras ser confrontado con un video noticioso que lo muestra tomando notas en la escena, entregó esos documentos a los fiscales. Por ser una oferta de prueba no admitida, no hubo preguntas al testigo sobre esto ni de la defensa ni de la fiscalía.
Mediante su contrainterrogatorio, la defensa también cuestionó a Torres Romero por pruebas que no realizó, testigos que no entrevistó, la forma en que obtuvo órdenes de allanamiento, y discrepancias entre sus notas y lo que los testigos han dicho en el tribunal, entre otros elementos.
Fuera de sala, la fiscal Rubio Barreto dijo que era “totalmente impertinente” al caso la controversia sobre la relación en redes sociales del agente y el padre de una sospechosa y luego testigo. “Eso es algo muy personal… no surge del récord que hubiese una amistad”, dijo a preguntas de si el agente debió inhibirse por esa relación en redes sociales.
Otra miembro del equipo de defensa, Mayra López Mulero, ripostó declarándose “en shock” por la forma “irresponsable” en que la fiscal despachó el cuestionamiento. “No es su vida personal, es la integridad investigativa de este caso”, dijo al referirse al agente como “incompetente, irresponsable y chapucero”. “No tiene control de la investigación”, añadió.
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