La actividad económica en mayo de 2026 registró una baja de 1.2% con relación al mismo mes del año anterior, siendo el quinto mes consecutivo a la baja a una tasa anualizada.
La actividad económica acumula seis meses consecutivos de contracción, confirmando una transición hacia una fase recesiva dentro del ciclo económico, según publica el economista Ángel Rivera Montañez.
Este comportamiento altera las expectativas de los agentes económicos y condiciona la toma de decisiones en todos los niveles productivos, desde la inversión privada hasta la planificación fiscal y presupuestaria, indicó el experto.
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El mercado laboral refleja una marcada desaceleración en su ritmo de expansión, reduciendo su capacidad y función como estabilizador macroeconómico. Mientras, los sectores de producción (construcción y manufactura) continúan registrando descensos, debilitando los eslabonamientos intersectoriales que tradicionalmente sostienen el dinamismo económico. El consumo personal, ante la persistencia de los elevados precios en bienes y servicios e intensificada por las recientes alzas en los costos energéticos, se agota. La incertidumbre sobre el panorama económico a corto plazo y la percepción de un entorno menos favorable para la conducción económica han debilitado la confianza del consumidor, limitando la capacidad de recuperación espontánea del ciclo económico.
Los indicadores adelantados continúan mostrando deterioro. El análisis de probabilidad de recesión presenta nuevamente señales compatibles con un episodio recesionario inminente o en desarrollo. La evaluación conjunta de los patrones de duración, difusión y profundidad revela una convergencia hacia un punto de inflexión cíclico, situando la economía en la antesala de una recesión técnica. La evidencia más reciente en diversos indicadores macroeconómicos fortalece esta hipótesis y eleva las alertas de recesión.
Este deterioro, indicó el economista, ocurre en un frágil entorno estructural, caracterizado por limitaciones en la capacidad productiva, rigideces institucionales y presiones demográficas adversas, restringiendo el margen de maniobra para políticas contra cíclicas. La política económica debe ser altamente selectiva, focalizada y orientada a maximizar el impacto macroeconómico, al tiempo que se necesita de reformas estructurales aún pendientes para restablecer un crecimiento sostenido.
Para concluir que un punto de inflexión hacia una recesión está en marcha, deben coincidir varios factores. Aunque comúnmente se asocia la recesión con dos trimestres consecutivos de caída en la actividad económica, esa medida por sí sola no siempre es suficiente.
El Negociado Nacional de Investigaciones Económicas (NBER) define una recesión como un descenso significativo de la actividad económica, extendido a través de la economía y con una duración de más de unos meses.
Ese deterioro suele reflejarse en indicadores como el PIB real, los ingresos reales, el empleo, la producción industrial y las ventas al por mayor y al por menor.
La actividad económica se encuentra en una transición hacia una fase recesiva dentro del ciclo económico, aunque las expectativas son de una recesión de corta duración. Esto será seguido por un estancamiento estructural derivado del comportamiento coyuntural de los principales indicadores macroeconómicos, así como de las limitaciones persistentes en la estructura productiva, institucional y demográfica. La ejecución de políticas y reformas económicas orientadas a una asignación estratégica y eficiente de los recursos disponibles se vuelve imperativa para mitigar los efectos del ciclo y encaminar la economía hacia una trayectoria de crecimiento más robusta y sostenible.
El Índice de Indicadores Coincidentes (IIC) durante mayo de 2026, preliminarmente, registró, a una tasa mensual, la sexta reducción consecutiva en su valor. Esta baja fue de 0.4%. El IIC alcanzó los 109.4 puntos (2019=100).
A una tasa anual, la actividad económica en mayo de 2026 registró una baja de 1.2% con relación al mismo mes del año anterior, siendo el quinto mes consecutivo a la baja a una tasa anualizada. El valor promedio del IIC ya transcurridos 11 meses del actual año fiscal 2026 (julio-mayo) muestra que la actividad económica se ha reducido por 0.5% respecto al mismo periodo del año fiscal anterior. El valor promedio del IIC ya transcurridos los primeros cinco (5) meses del año calendario 2026 reflejó que la actividad económica también se redujo por 0.5%, siendo la segunda caída consecutiva de la actividad económica para este ciclo anual.
El Índice de Indicadores Adelantados (IIA) en mayo de 2026 a una tasa mensual se redujo por quinta vez consecutiva por 0.5%, lo que no ocurría desde finales de 2024 y principios de 2025. La velocidad de las actuales reducciones en 2026 discurre a una mayor velocidad que la de 2024-25.
La reducción en mayo fue provocada principalmente por una disminución en el número promedio de horas trabajadas en el sector industrial. Este sector se ha mantenido resiliente aún dentro de un entorno hostil, pero ya muestra un alto en su periodo expansivo.
A pesar de que el precio del crudo y sus derivados se han mantenido altos, éste se ha estabilizado recientemente debido los acuerdos de cese al fuego en la guerra en Irán y al acceso (aunque limitado) de tanqueros petroleros a través del Estrecho de Ormuz. Aun así, su alto nivel ha inducido a que éste contribuya negativamente al cambio mensual del índice. Como se menciona en el reporte anterior, el aumento sostenido de los precios del crudo podría constituir un pequeño shock económico y que a su vez en el pasado provocaron periodos de contracción y recesión económica, entre otros factores.
La oferta monetaria (M2) y el diferencial de las tasas de interés (interest rate spread) aportaron positivamente al cambio del índice, manteniendo una política monetaria moderadamente expansiva en un entorno de desaceleración económica y alta inflación.
El análisis de probabilidad de recesión presenta señales compatibles con un episodio recesionario inminente o en desarrollo. La tasa de crecimiento en una ventana de seis (6) meses del IIA durante mayo de 2026 volvió a registrar una fuerte caída.
Al analizar los patrones de duración, difusión y profundidad, éstos comienzan a exhibir niveles concluyentes de que, en efecto, la actividad económica transiciona hacia una fase recesiva dentro del ciclo económico. En términos de duración, ya las caídas en la actividad económica suman a seis (6) consecutivamente, mientras la difusión de los sectores en contracción sobrepasa el umbral de los 50 puntos por sexto mes en línea. Además, la tasa de crecimiento de los últimos seis meses fue de -1.1%, mientras que en los mismos seis (6) meses previos, la tasa fue de +0.4%.
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