Alcanza su peor nivel en 35 años en Estados Unidos
Mientras el virus continúa circulando en otras regiones del planeta, cualquier viajero infectado puede introducirlo en un país donde existan grupos de personas sin inmunizar. Archivo/NotiCel.
Hace apenas un cuarto de siglo, Estados Unidos celebraba uno de los mayores triunfos de la salud pública moderna: la eliminación del sarampión como enfermedad de transmisión continua. Hoy, ese logro enfrenta su amenaza más seria desde el año 2000.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) confirmaron que hasta el 30 de julio de 2026 se habían registrado 2,371 casos de sarampión en Estados Unidos, la cifra más alta en 35 años y superior a la reportada durante todo 2025. Para epidemiólogos y oficiales de salud pública, el dato representa mucho más que una estadística: es la evidencia de que una enfermedad considerada prácticamente controlada está recuperando terreno debido a una combinación de desinformación, disminución en las tasas de vacunación y una creciente desconfianza hacia las instituciones de salud.
Aunque Puerto Rico no tiene casos confirmados ni transmisión local, el Departamento de Salud permanece atento ante el aumento significativo de casos en Estados Unidos. Al 30 de julio En 2026, los CDC habían notificado 2,371 casos confirmados y 37 nuevos brotes en distintas jurisdicciones estadounidenses; Puerto Rico no figuraba entre las jurisdicciones con casos reportados.
“Durante 2026 se han recibido ocho alertas relacionadas con posibles casos. Todas fueron investigadas conforme a los protocolos epidemiológicos y, hasta el momento, ninguna ha resultado ser un caso confirmado de sarampión. Es importante aclarar que una alerta no equivale a un caso, si no que se trata de una notificación que activa una investigación clínica, epidemiológica y de laboratorio para confirmar o descartar la enfermedad” explicó el secretario del Departamento de Salud, el doctor Victor Ramos.
Una enfermedad que nunca debió regresar
En el año 2000, Estados Unidos obtuvo la certificación de eliminación del sarampión, un reconocimiento otorgado porque el virus ya no circulaba de forma permanente gracias a décadas de vacunación masiva. Sin embargo, “eliminación” nunca significó “erradicación”. Mientras el virus continúa circulando en otras regiones del planeta, cualquier viajero infectado puede introducirlo en un país donde existan grupos de personas sin inmunizar.
Eso es precisamente lo que está ocurriendo. Según los CDC, las investigaciones epidemiológicas muestran que la inmensa mayoría de los casos corresponde a personas no vacunadas o cuyo historial de vacunación es desconocido, principalmente para menores de 20 años.
Puerto Rico continúa sin casos confirmados ni brotes de sarampión. No obstante, ante el aumento de casos en Estados Unidos y otras partes del mundo, mantenemos activa nuestra vigilancia epidemiológica. La mejor defensa sigue siendo la vacunación con las dos dosis de MMR, la notificación inmediata de cualquier caso sospechoso y la colaboración entre el Departamento de Salud, los profesionales de la salud, las escuelas y las familias, según el secretario de Salud.
Los números cuentan una historia preocupante
La evolución de los casos ilustra la magnitud del problema. En el año 2000 se reportaron 85 casos y en lo que va del año 2026, un total de 2,371 casos confirmados. Especialistas advierten que estas cifras probablemente subestiman la magnitud real del brote, ya que no todos los casos son diagnosticados o reportados.
El enemigo no cambió; cambió la inmunidad
El sarampión sigue siendo uno de los virus más contagiosos conocidos. La enfermedad que parecía pertenecer a los libros de historia ha regresado porque disminuyó la inmunidad colectiva, no porque el virus haya cambiado. Cada persona infectada puede contagiar entre 12 y 18 personas susceptibles, una capacidad de transmisión muy superior a la de la influenza y comparable únicamente con enfermedades como la varicela. Basta que una persona infectada permanezca en una habitación para que el virus continúe suspendido en el aire durante aproximadamente dos horas. La vacuna MMR (sarampión, paperas y rubéola) continúa ofreciendo una protección extraordinariamente alta. El CDC ha establecido que la vacuna tiene 93 % de eficacia con una sola dosis y 97 % con dos dosis.
“Cuando surge una sospecha, nuestro Departamento facilita y coordina el proceso de confirmación mediante pruebas de laboratorio. La evaluación ideal incluye una prueba molecular, como RT-PCR, y una prueba serológica para detectar anticuerpos IgM. La confirmación de laboratorio es esencial para los casos aislados y para cualquier posible brote. Hemos implementado un programa de educación continua, donde constantemente educamos a los profesionales de la salud y compartimos la información más actualizada disponible y los protocolos vigentes. Para esto hemos establecido actividades con la
Asociación Médica de Puerto Rico, la Alianza de los Centros de Salud Comunitaria 330, Colegio de Profesionales de la Enfermería y Colegio de Administradores de Servicios de Salud, entre otros.
Para mantener la inmunidad colectiva, alrededor del 95% de la población infantil debe estar vacunada. Sin embargo, los CDC y las autoridades estatales reportan que la cobertura nacional entre los niños de kindergarten ha descendido a un 94.1%, un porcentaje que puede parecer pequeño, pero que deja a decenas de miles de menores susceptibles al virus. Los brotes actuales se concentran precisamente en comunidades donde esa cobertura es considerablemente menor.
La desinformación entra en escena
Los epidemiólogos consideran que el resurgimiento del sarampión no responde únicamente a factores biológicos. También refleja una creciente crisis de confianza en la vacunación. Durante los últimos años, la circulación de información falsa sobre la vacuna MMR ha contribuido a que algunos padres retrasen o rechacen la inmunización de sus hijos, pese a que numerosos estudios científicos han descartado cualquier relación entre la vacuna y el autismo.
“La reducción de la cobertura de vacunación en Estados Unidos responde a múltiples factores y no debe atribuirse a una sola causa. Entre estos se encuentran retrasos en las visitas pediátricas, dificultades de acceso a servicios de salud, cambios de residencia, expedientes incompletos, desinformación, dudas sobre la seguridad de las vacunas y un aumento en las exenciones de vacunación”, detalló el secretario de Salud.
Paradójicamente, el propio secretario federal de Salud, Robert F. Kennedy Jr., conocido durante años por sus posturas críticas hacia las vacunas, exhortó recientemente a los padres estadounidenses a vacunar a sus hijos contra el sarampión y reconoció públicamente la alta eficacia de la vacuna MMR, aunque sus declaraciones continuaron generando controversia entre expertos debido a otras afirmaciones ampliamente refutadas por la evidencia científica.
Una amenaza global
Estados Unidos no está solo. La Organización Mundial de la Salud y UNICEF han advertido sobre un incremento sostenido de casos en múltiples regiones del planeta. Europa atraviesa su peor situación en más de dos décadas, con varios países perdiendo nuevamente su estatus de eliminación del sarampión debido al descenso en la cobertura de vacunación.
“Actualmente, Puerto Rico no enfrenta un brote de sarampión. Sin embargo, sí existe la posibilidad de que se introduzca un caso importado, particularmente por los viajes hacia y desde jurisdicciones donde hay transmisión activa. Los CDC han señalado que el aumento de la actividad mundial del sarampión y los viajes internacionales crean oportunidades para que personas infectadas introduzcan el virus en comunidades donde existen grupos no vacunados” explicó el doctor Ramos Otero.
En las Américas, la Organización Panamericana de la Salud también ha alertado sobre un fuerte aumento de casos, impulsado por brotes en Estados Unidos, México y Canadá, lo que pone en riesgo los avances alcanzados durante décadas.
Funcionarios federales y estatales han intensificado el rastreo de contactos, las campañas de vacunación y la vigilancia epidemiológica con el objetivo de contener los brotes antes del inicio del nuevo curso escolar. El verdadero interrogante ya no es si habrá nuevos brotes. Para las autoridades de salud, la pregunta es cuán grandes serán y cuántas vidas podrían haberse protegido con una vacuna disponible desde hace más de medio siglo.
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