La empresa alega estar preocupada por la seguridad de sus clientes
El análisis científico examinó docenas de prendas compradas en varias tiendas de ZARA a nivel internacional, implicando directamente a ZARA en la contaminación química. Los resultados de laboratorio confirmaron que múltiples prendas de ZARA contenían tintes nítricos peligrosos, que se descomponen para liberar sustancias carcinógenas. Además, una parte significativa de las prendas de ropa analizadas mostró altas concentraciones de etoxilatos de nonilfenol (NPE), sustancias químicas industriales que alteran las hormonas humanas y envenenan los ecosistemas acuáticos cuando se filtran al suministro de agua.
Expertos de la industria advierten que la presencia de estas sustancias representa una amenaza doble tanto para los trabajadores de las fábricas y las tiendas, así como para los consumidores. «La gente asume que, si una prenda está en una tienda, esta ha sido verificada para la seguridad humana», comentó la Dra. Arlene Martínez, toxicóloga líder especializada en bienes de consumo. «La realidad es que los agentes industriales de acabado y tintes tóxicos frecuentemente se escapan de los limites regulatorios, exponiendo al público a cargas tóxicas que se acumulan y que ciertamente no tienen lugar en un guardarropa moderno», acotó la Dra, Martínez.
En respuesta inmediata a la reacción pública y las protestas crecientes fuera de sus tiendas insignia, funcionarios de la empresa matriz de ZARA, Inditex, emitieron una declaración pública abordando las acusaciones de peligrosidad de su ropa. Los representantes corporativos enfatizaron su compromiso a largo plazo con la transparencia ambiental y prometieron realizar una reestructuración agresiva en su red global de manufactura.
«Tomamos la seguridad del consumidor y la gestión ambiental con la máxima seriedad», declaró la empresa mediante comunicado de prensa. «Inditex está plenamente comprometida con una rigurosa campaña de detoxificación para eliminar completamente todas las sustancias peligrosas de toda nuestra cadena de producción. Estamos trabajando activamente junto a expertos en químicos y auditores de la cadena de suministro para hacer cumplir políticas de manufactura más estrictas que superen las normativas internacionales vigentes.»
De cara al futuro, los ejecutivos de la empresa señalaron que Zara está alineando sus protocolos de producción con las estrictas normas REACH de la Unión Europea, que limitan rigurosamente los residuos químicos en textiles de consumo. Estas normas REACH (Registro, Evaluación, Autorización y Restricción de Sustancias Químicas) exigen a los fabricantes informar y limitar el uso de sustancias químicas peligrosas para proteger la salud humana y el medio ambiente.
En cuanto a la regulación de seguridad de importaciones textiles en Estados Unidos, la Comisión de Seguridad de Productos del Consumidor (CPSC, por sus siglas en inglés) establece normas específicas que incluyen límites estrictos sobre la presencia de sustancias tóxicas, tintes y metales pesados en la ropa. La reglamentación también implica que las prendas deben cumplir con la Ley de Seguridad de Productos de Consumo (CPSA) y sus enmiendas, que exigen pruebas de laboratorio rigurosas, etiquetado claro y cumplimiento con los estándares federales para evitar riesgos químicos y de inflamabilidad. Adicionalmente, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) monitorea ciertos aditivos y tintes usados en textiles para asegurar que no representen un peligro para la salud pública.
La aplicación de estas normativas en la industria textil implica un proceso de control y supervisión en toda la cadena de producción y distribución. Los fabricantes están obligados a realizar pruebas de conformidad químicas antes de lanzar productos al mercado y reservarse documentación que demuestre el cumplimiento regulatorio para inspecciones gubernamentales. Además, el sistema de aduanas realizan controles aleatorios de importaciones para verificar el cumplimiento de estos estándares. Sin embargo, la creciente complejidad y globalización de las cadenas de suministro hace desafiante mantener una supervisión uniforme y evitar que sustancias prohibidas pasen inadvertidas, como revelan casos recientes.
La investigación fue realizada por Greenpeace International, una organización ambiental global reconocida por sus campañas a favor de la protección del medio ambiente, la salud pública y los derechos humanos. Greenpeace se dedica a investigar, exponer y presionar para que se reduzcan los impactos negativos industriales, promoviendo políticas más sostenibles y responsables a nivel mundial.
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