Alberto Rivera Ramos dirigió al agente Berríos Padilla por un recorrido sobre los procesos para obtener vídeos de cámaras de seguridad, así como la recuperación de una cuchilla en la residencia de la enjuiciada y piezas de ropa con potencial evidencia.
La defensa de Elvia Cabrera Rivera completó el contrainterrogatorio del agente Gerardo Berríos Padilla. (Juan Costa / NotiCel)
El juicio de Elvia Cabrera Rivera como una de las dos imputadas por la muerte de Gabriela Nicole Pratts en agosto de 2025 continuó en el Tribunal de Primera Instancia en Aibonito con el contrainterrogatorio del agente Gerardo Berríos Padilla, uno de los oficiales asignados a la recopilación de las piezas de evidencia.
El abogado de defensa, Alberto Rivera Ramos, dirigió al agente Berríos Padilla por un recorrido histórico sobre los procesos que se llevaron a cabo para obtener vídeos de múltiples cámaras de seguridad cercanas a un desvío en Aibonito, así como la recuperación de una cuchilla en la residencia de la enjuiciada y piezas de ropa con potencial evidencia.
Las grabaciones de vídeos fueron solicitadas para analizar y, a su vez, determinar si existían imágenes pertinentes sobre sucesos del 10 de agosto de 2025 que terminaron con el fallecimiento de Pratts luego de una pelea callejera.
Berríos Padilla recibió una instrucción de obtener los vídeos de los negocios, comercios y residencias cercanas al desvío. El 11 de agosto, a las 6:00 a.m. llegó a una residencia propiedad de Myrna Ortiz Ortiz porque tenía cámaras de vigilancia. El agente reconoció que el DVR tenía una fecha incorrecta de 1979 y, además, concluyó que no estaba grabando.
Asimismo, admitió que no se llevó el DVR para que fuera analizado por la división de crímenes cibernéticos para determinar si las grabaciones fueron borradas, tampoco solicitó un análisis para determinar si fue alterado.
Berríos Padilla recibió una directriz para acudir a la pizzería El Italiano, El Maestro Licor Store, Rent Express by Berríos y La Placita Martínez para extraer vídeos. El agente aclaró que no hicieron extracciones de la pizzería mencionada.
Después, el agente acudió a la residencia de Cabrera Rivera localizada en el barrio Coquí en Aibonito con una orden de allanamiento. Se ocupó un auto Toyota Corolla 1999 oro, propiedad de la implicada. El vehículo fue sellado y transportado en una grúa a las oficinas del Buró Federal de Investigaciones (FBI) en San Juan para recoger evidencia pertinente al caso.
Berríos Padilla leyó que, en una declaración jurada firmada por el agente Ángel Torres Romero, se establece que Cabrera Rivera no tenía una navaja, cuchilla u objeto punzante en sus manos durante la visita. Sin embargo, fue durante una segunda comparecencia a la residencia cuando que los agentes se percataron de una cuchilla plateado con un mango negro descansando en el suelo del exterior de la estructura.
Rivera Ramos intentó minar el relato que hizo el agente Berríos Padilla de cómo y dónde fue localizada la cuchilla que, según la teoría del Ministerio Público, fue el arma utilizada para infligir múltiples heridas en el cuerpo de Pratts, incluyendo una que provocó su muerte.
El abogado insistió en una aclaración del agente sobre el lugar específico donde fue descubierta el arma blanca. Rivera Ramos reclamó que la declaración jurada no especifica si fue en el interior de la casa o exterior. No obstante, presentó varias fotos tomadas por los agentes que evidencia una cuchilla cerca de un tubo PVC.
La cuchilla no mostraba evidencia de sangre, solamente unas manchas de corrosión.
El abogado de defensa cuestionó si el can debidamente adiestrado para detectar evidencia como armas, drogas y cadáveres, en efecto, determinó las presencias de una o más de las mencionadas. El agente afirmó que el can ocupó una camisa en una habitación de Elvia Cabrera.
También paseó la habitación de Anthonieska Avilés Cabrera, hija de la enjuiciada y acusada por la muerte de Pratts en un proceso judicial que comenzará en una futura fecha.
Berríos Padilla recordó que Cabrera Rivera llamó a su hija, quien se encontraba en la casa de un vecino, para que regrese y le instruyó que entregara unas piezas de vestimentas. Los agentes obtuvieron
ropa doblada y unas sandalias. Le tomaron fotos y las colocaron dentro de una bolsa de papel estraza.
El testigo del Ministerio Público admitió que las piezas no estuvieron en las manos de acusada.
Rivera Ramos cerró su turno con el declarante cuestionando si era consiente de las consecuencias de no ofrecer datos verídicos en un juicio, implicando que agente fue objeto de una investigación administrativa en el 2002.
La fiscal Silda Rubio consumió un turno para limpiar las dudas que puedan existir sobre la reputación profesional de Berríos Padilla. Por otro lado, el juez Luis S. Barreto Altieri excusó a un jurado suplente luego debido a un vínculo familiar con el agente Berríos Padilla. El panel queda compuesto por cinco jurados suplentes en lugar de los seis.
En la sesión de la tarde, el Ministerio Público y los abogados de defensa estipularon un paquete de documentos que fueron sometidos como evidencia.
El juez Barreto decretó el cierre de los trabajos hasta el próximo 10 de junio a las 8:30 a.m. cuando continuarán los procesos en el Tribunal de Aibonito.
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