El Senado de Estados Unidos aprobó por un voto su primer proyecto de ley presupuestario en cuatro años, que incluye incrementos de impuestos por casi un billón de dólares en la próxima decada.
Con 50 votos a favor y 49 en contra, el Senado aprobó esta madrugada un presupuesto federal de $3.7 billones, tras someter a votación numerosas enmiendas durante toda la noche.
Sólo cuatro demócratas votaron en contra de la medida, todos provenientes de estados clave para los comicios legislativos del próximo año.
En los últimos cuatro años, el Senado, bajo control demócrata, sólo había aprobado medidas temporales para financiar las operaciones del Gobierno federal, lo que le valió ataques de la oposición.
La medida presupuestaria incluye, entre otros elementos, aumentos de impuestos por $975,000 millones, recortes modestos a diversos programas domésticos y una inversión de $100,000 millones en obras públicas para fomentar la creación de empleos.
Entre las enmiendas aprobadas figura una que da un apoyo simbólico a la construcción del oleoducto Keystone XL desde la frontera con Canadá hasta las refinerías petroleras en el sureño estado de Texas.
La versión que aprobó recientemente la Cámara de Representantes, bajo control republicano, busca equilibrar el presupuesto en un plazo de una década pero no incluye aumentos tributarios.
Esa medida, presentada por el ex candidato a la vicepresidencia republicana en 2012 y presidente del Comité de Presupuesto de la Cámara Baja, Paul Ryan, propone una polémica reforma del programa ‘Medicare’ para ancianos y jubilados.
También incluye fuertes recortes a populares programas de beneficencia social para personas de escasos recursos como ‘Medicaid’ y los cupones de alimentos.
Ambas versiones tendrán que ser armonizadas durante un proceso bicameral el mes próximo, cuando el Congreso reanude sus sesiones tras un receso de dos semanas.
Al tratarse de medidas no vinculantes -son tan sólo una hoja de ruta para el manejo del presupuesto federal- los observadores han expresado poco optimismo de que ambos partidos puedan resolver sus diferencias sobre cómo reducir el déficit y fomentar el crecimiento económico.
Se prevé que el presidente Barack Obama presente su plan presupuestario para el año fiscal 2014 el mes próximo y, según observadores, su contenido servirá de señal sobre la disposición de la Casa Blanca a negociar una solución a la crisis presupuestaria con los republicanos.
En general, los republicanos insisten en recortes masivos al gasto público para reducir el déficit, mientras que Obama y sus aliados demócratas argumentan que para llegar a esa meta también se deben aumentar los impuestos.
Tras la aprobación final del presupuesto, el Congreso tendrá por delante otras batallas, incluyendo una medida sobre el control de armas, la reforma migratoria y un aumento del techo de la deuda nacional.
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