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Obama defiende la licencia por maternidad

El presidente de EE.UU., Barack Obama, lamentó el lunes que el suyo sea el único país industrializado sin una licencia de maternidad retribuida a nivel nacional y aseguró que ese beneficio y la flexibilidad de los trabajadores para poder cuidar de sus familias no son lujos, sino 'necesidades básicas'.

En un discurso durante la cumbre de familias trabajadoras organizada por la Casa Blanca, Obama denunció que EE.UU. sea uno de los tres únicos países del mundo que no ofrecen baja de maternidad pagada, junto a Omán y Papúa Nueva Guinea.

'Es hora de cambiar eso, porque todos los estadounidenses deberían poder permitirse cuidar de sus familias', aseguró el mandatario en la conferencia, centrada en la necesidad de ayudar a los trabajadores a conciliar la vida familiar y la laboral.

En Estados Unidos, donde no existe legislación nacional sobre el permiso de maternidad, el tratamiento laboral del parto depende de cada compañía en que trabaja la madre y solo está tipificado el derecho a tomarse hasta 12 semanas sin sueldo.

'Estos problemas no son típicamente el resultado de una mala planificación o de poca diligencia por parte de los padres y madres, sino de políticas anticuadas', argumentó Obama.

'Las bajas pagadas por motivos familiares, el cuidado de los niños en centros de día asequibles, la flexibilidad en el lugar de trabajo, la obtención de un sueldo decente; esto no son banalidades, esto son necesidades básicas', añadió el mandatario.

Pese a que Obama denunció hoy que algunas mujeres ni siquiera tienen derecho a un día libre pagado 'para dar a luz', la Casa Blanca no ha apoyado por el momento ningún proyecto de ley para instaurar una licencia de maternidad retribuida o una licencia pagada por motivos familiares, como el cuidado de un familiar enfermo.

La congresista demócrata Rosa DeLauro, que hoy estuvo en la conferencia, ha presentado un proyecto conocido como Family Act que ofrecería a los empleados 12 semanas de licencia a dos tercios de su salario, algo que se financiaría con un aumento del 0,2% en los impuestos en las nóminas de los todos los trabajadores.

Ese modo de financiación choca con la promesa del presidente, hecha durante su primera campaña electoral en 2008, de no subir los impuestos a las familias que cobran menos de 250,000 dólares al año, lo que hace políticamente delicado apoyar esa legislación.

Lo que sí hizo hoy Obama fue urgir al Congreso a aprobar la llamada Ley de justicia para las trabajadoras embarazadas, que impediría a las empresas obligar a tomar una licencia con o sin sueldo contra su voluntad a las empleadas embarazadas.

'Demasiadas mujeres embarazadas se ven forzadas a elegir entre su salud y su trabajo. No tiene sentido', señaló.

Obama también firmó hoy un memorando presidencial en el que ordena a las agencias federales ampliar al máximo las políticas que favorecen la flexibilidad y les exige poner a disposición de sus trabajadores medidas como el teletrabajo, los horarios alternativos o las bajas por enfermedad o asuntos familiares.

Al final de su discurso, Obama fue interrumpido por un asistente que gritó 'Detenga las deportaciones!', justo cuando mencionaba que EE.UU. ha atraído a lo largo de su historia a 'inmigrantes de todos los rincones del mundo' para construir 'una gran clase media'.

El jefe de Estado ha sido muy criticado por algunos grupos proinmigrantes por haber marcado un récord en el número de deportaciones durante su mandato, con más de 2 millones de personas expulsadas en menos de seis años.

El presidente de EE.UU., Barack Obama (EFE Archivo)
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