{"id":96471,"date":"2016-01-01T17:05:00","date_gmt":"2016-01-01T21:05:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.noticel.com\/80-grados\/blogs\/opiniones\/20160101\/espiritismo-boricua-o-recuerdos-de-una-calurosa-tarde-en-aguadilla\/"},"modified":"2025-07-15T10:45:29","modified_gmt":"2025-07-15T10:45:29","slug":"espiritismo-boricua-o-recuerdos-de-una-calurosa-tarde-en-aguadilla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/noticel.com\/en\/opiniones\/20160101\/espiritismo-boricua-o-recuerdos-de-una-calurosa-tarde-en-aguadilla\/","title":{"rendered":"Espiritismo boricua o recuerdos de una calurosa tarde en Aguadilla"},"content":{"rendered":"<p>Cuando tendr\u00eda yo unos once o doce a\u00f1os, mi abuela paterna, Isabel, ser extraordinario que me marc\u00f3 para siempre, me llev\u00f3 varias veces y para esc\u00e1ndalo de mi madre, cat\u00f3lica devota y ortodoxa, a las sesiones espiritistas que se celebraban en casa de alguna de las se\u00f1oras &#8211; siempre eran mujeres; nunca iban hombres &#8211; que pertenec\u00edan a su grupo de fieles seguidoras de las ideas de Allan Kardec, el padre del espiritismo europeo. Mi madre quer\u00eda prohibirme esas expediciones, pero la autoridad de su suegra era mayor que sus prohibiciones y estas no compet\u00edan con mi interes por esas reuniones que iba en contra de las normas que deb\u00eda seguir un adolescente que asist\u00eda al Colegio San Carlos, la escuela cat\u00f3lica del pueblo. Muchos eran, pues, los elementos que me atra\u00edan a esas sesiones que, aunque se daban en varias casas, siempre las recuerdo efectu\u00e1ndose en la peque\u00f1a y calurosa sala-comedor de la casa de do\u00f1a Guille, la esposa de don Genarito Respeto, casa que quedaba justo al frente a la de mi t\u00eda abuela en la Calle Barbosa de Aguadilla, calle de clase obrera simplemente conocida como Calle Nueva.<\/p>\n<p>Dos mujeres dominaban esas sesiones: do\u00f1a Nola M\u00e9ndez, robusta matrona de voz pausada pero fuerte y que dirig\u00eda la sesi\u00f3n, y mi t\u00eda abuela, Lola, impetuosa, nerviosa y m\u00e9dium siempre lista para ser pose\u00edda por alg\u00fan esp\u00edritu que se quer\u00eda manifestar para comunicarse con alguna de las otras damas que asist\u00edan a esas sesiones que siempre se celebraban en las tardes de d\u00edas de semana. Mi\u00e9rcoles? Quiz\u00e1s por eso no hab\u00eda hombres; \u00e9stos deb\u00edan estar trabajando. Era yo el m\u00e1s joven de todos los asistentes ya que el grupo lo compon\u00edan las se\u00f1oras de la edad de mi abuela, ocho o diez, y yo, var\u00f3n y adolescente: las diferencias eran marcadas. Por ello las se\u00f1oras celebraban mucho mi inter\u00e9s en asistir a las sesiones. Yo no lo sab\u00eda, pero entonces adoptaba la actitud de un respetuoso antrop\u00f3logo que lo observaba todo y anotaba mentalmente hasta el \u00faltimo detalle: el mantel planchad\u00edsimo e inmaculadamente blanco, el recipiente de cristal lleno de agua en el centro de la mesa sobre cuya boca do\u00f1a Nola pon\u00eda sus manos para invocar a los esp\u00edritus, un libro de oraciones, Oremos, que serv\u00eda para hacer las invocaciones con que se abr\u00eda la sesi\u00f3n, el manual espiritista oficial que nunca se abr\u00eda pero que representaba la autoridad de Kardec (hered\u00e9 de mi abuela esos libros que atesoro), el olor a colonia de las se\u00f1oras de clase obrera vestidas de domingo aunque fuera d\u00eda de semana, el calor y la luz de un fuerte sol de verano \u2013 ten\u00eda que ser verano porque cualquier otro mi\u00e9rcoles en la tarde estar\u00eda en la escuela \u2013, luz y calor que se filtraban a trav\u00e9s de las persianas de las hermosas puertas de caoba construidas por el se\u00f1or de la casa, maestro ebanista. Tambi\u00e9n recuerdo el casi silente sonido de los sables del sill\u00f3n donde se sentaba, un poco aislada de las dem\u00e1s, una se\u00f1ora gorda y mulata que nunca hablaba y que se alejaba de la mesa donde reinaban las mediounidades, sobre todo mi t\u00eda Lola, quien, a la menor invitaci\u00f3n, quedaba pose\u00edda por uno de los diversos esp\u00edritus que la proteg\u00edan: la madama de un falso acento franc\u00e9s, el viejo hacendado espa\u00f1ol que penaba en las esferas por el trato que les hab\u00eda dado a sus esclavos, incluso a la madama, aunque \u00e9sta era de Hait\u00ed (posible contradicci\u00f3n en la narrativa creada por mi t\u00eda abuela), y hasta Rosendo Matienzo Cintr\u00f3n y, alguna que otra vez, Jos\u00e9 Celso Barbosa, quienes, cuando hac\u00edan su presencia en esas sesiones de tardes calurosas, se manifestaban a trav\u00e9s de mi t\u00eda y con una ret\u00f3rica decimon\u00f3nica y positivista. Mi t\u00eda era republicana y siempre se sent\u00eda muy orgullosa cuando al final de la sesi\u00f3n le dec\u00edan que Barbosa hab\u00eda hablado por su boca. Yo era todo ojos y o\u00eddos: no me perd\u00eda un detalle. Por todo ello, esas tardes de sesiones espiritistas con mi abuela Isabel y mi t\u00eda abuela Lola eran y son inolvidables.<\/p>\n<p>Las record\u00e9 v\u00edvidamente cuando le\u00ed el voluminoso libro de Gerardo Alberto Hern\u00e1ndez Aponte que acaba de aparecer, El espiritismo en Puerto Rico, 1860-1907 (San Juan, Academia Puertorrique\u00f1a de la Historia, 2015). No cabe duda de que \u00e9ste es el mejor libro sobre el tema, aunque hay que establecer que la competencia es escasa o, mejor, casi nula. Ten\u00edamos ya el libro de N\u00e9stor A. Rodr\u00edguez Escudero, Historia del espiritismo en Puerto Rico (1991), pero, como muy bien apunta el mismo Hern\u00e1ndez Aponte, \u00e9ste es un testimonio de un creyente m\u00e1s que un texto que intenta asumir la objetividad hist\u00f3rica. A pesar de ello, el libro de Rodr\u00edguez Escudero es de valor, como tambi\u00e9n apunta Hern\u00e1ndez Aponte.<\/p>\n<p>Por qu\u00e9 escribir un voluminoso texto sobre este tema que hoy podr\u00eda parecer superficial y hasta descartable? Ni superficial ni descartable es porque para entender verdaderamente el siglo XIX, el puertorrique\u00f1o y el latinoamericano, hay que tener en cuenta el espiritismo y el impacto que este movimiento religioso tuvo en nuestro mundo. El espiritismo encuadraba perfectamente bien en el contexto racionalistas del positivismo decimon\u00f3nico, movimiento filos\u00f3fico y tendencia religiosa que sobreviven en nuestros d\u00edas y sin las cuales es imposible entender plenamente la cultura y la historia de Am\u00e9rica Latina. La fe en la ciencia y la raz\u00f3n que postulaba el positivismo (el orden y el progreso de la bandera brasile\u00f1a) no negaba totalmente la necesidad de una manifestaci\u00f3n espiritual, pero una que fuera c\u00f3nsona \u2013 para usar una palabra que Hern\u00e1ndez Aponte emplea en demas\u00eda \u2013 con esa veneraci\u00f3n de la raz\u00f3n. Si el positivista no se desentend\u00eda por completo de la religi\u00f3n, como hac\u00eda Hostos quien cre\u00eda en &#8216;la moral social&#8217; y no en un dogma espiritual, ten\u00eda que buscar una expresi\u00f3n religiosa que pareciera tener rasgos que no negaran la fe en la ciencia y el progreso. El espiritismo trat\u00f3 de conjugar esas dos tendencias: racionalismo y fe. S\u00f3lo hay que ver los nombres de algunos de los centros donde se agrupaban \u2013 &#8216;Amor al Progreso&#8217;, &#8216;Fe Razonada&#8217;, &#8216;Obreros de la Luz&#8217; \u2013 para darse cuenta de esa necesidad de incorporar en el contexto de la fe en la raz\u00f3n y de la raz\u00f3n en lo espiritual y de su aceptaci\u00f3n de la visi\u00f3n de la historia como progreso.<\/p>\n<p>Gerardo Alberto Hern\u00e1ndez Aponte ofrece una detallada y efectiva explicaci\u00f3n de los principios del espiritismo y c\u00f3mo los mismos se tratan de incorporar a la veneraci\u00f3n de la raz\u00f3n y la ciencia que propon\u00eda el positivismo. El autor tambi\u00e9n estudia en detalle c\u00f3mo la iglesia cat\u00f3lica y el estado colonial espa\u00f1ol crearon entre nosotros una imagen negativa del espiritismo, imagen que lo asociaba con brujer\u00eda y satanismo, imagen que negaba la racionalidad que el movimiento promulgaba. \u00c9sta es una de las mejores partes de su voluminoso libro.<\/p>\n<p>Aceptamos, pues, que el tema es v\u00e1lido y digno de explorarse; m\u00e1s que v\u00e1lido y digno, es necesario. La siguiente pregunta que se impone, pues, es c\u00f3mo el autor trata y desarrolla el tema. No cabe la menor duda de que Hern\u00e1ndez Aponte se enfrenta al mismo de manera objetiva, digna, respetuosa. En general, el autor demuestra ser un historiador objetivo y, sobre todo, uno dedicado meticulosamente a la investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Hern\u00e1ndez Aponte comienza por presentar los principios ideol\u00f3gicos del espiritismo, pasa a ver el movimiento en un amplio contexto hist\u00f3rico europeo y estadounidense (espiritualismo frente a espiritismo), examina su aparici\u00f3n en Puerto Rico, explora los conflictos que dicha aparici\u00f3n implic\u00f3 en nuestra historia e intenta colocar la historia de nuestro espiritismo en el contexto del latinoamericano. Ese \u00faltimo objetivo no lo puede cumplir plenamente ya que la historia del espiritismo en otros pa\u00edses hermanos no ha sido estudiada en detalle. Argentina, Brasil y M\u00e9xico son los pa\u00edses latinoamericanos donde mejor se ha estudiado este movimiento religioso que afect\u00f3 a toda Am\u00e9rica Latina. Pero, en general, es laudatorio el esfuerzo que hace Hern\u00e1ndez Aponte por investigar hasta el m\u00e1s m\u00ednimo detalle la historia del espiritismo boricua.<\/p>\n<p>Y ah\u00ed est\u00e1 el detalle, como dir\u00eda Cantinflas. El detalle est\u00e1 en la excesiva acumulaci\u00f3n de detalles que hacen la lectura del libro pesada para el lector promedio. Me explico. El espiritismo en Puerto Rico, 1860-1907 fue originalmente una tesis doctoral. En un ejercicio de grado, como \u00e9ste, el autor o la autora tiene que probarles a quienes le van a otorgar el t\u00edtulo que \u00e9l o ella conoce el tema al dedillo y que no ha dejado piedra que no ha movido en busca de evidencia para probar su tesis. Hern\u00e1ndez Aponte se merece y se ha ganado el t\u00edtulo de doctor en historia y este volumen as\u00ed lo prueba rotundamente, pues el autor ha visto cuanto archivo, peri\u00f3dico, revista, libro y documento que ha tenido a su disposici\u00f3n para construir un argumento que pruebe su tesis central: la importancia del espiritismo en el siglo XIX puertorrique\u00f1o.<\/p>\n<p>Pero el problema est\u00e1 en que una tesis doctoral no es, por necesidad, un buen libro. Aclaro: disfrut\u00e9 la lectura de las 594 p\u00e1ginas de este volumen. Pero probablemente yo no sea en este caso el lector promedio ya que me atrae el tema sobremanera y, sobre todo, ya que, como profesor, estoy acostumbrado a leer tesis doctorales. Pero el lector promedio se aburrir\u00e1 con este tocho, con este mamotreto repleto de datos y citas y referencias excesivas y que desv\u00edan la atenci\u00f3n del lector o la lectora promedio. (Por ejemplo, a veces las notas al pie de p\u00e1gina ocupan casi m\u00e1s espacio en ella que el texto mismo.) No me cabe duda de que antes de convertir su tesis doctoral en libro, Hern\u00e1ndez Aponte debi\u00f3 transformar el voluminoso y erudito tomo en un texto m\u00e1s manejable. (Hasta tenerlo en las manos es inc\u00f3modo por su volumen y peso.) Es que, aunque parezca absurdo decirlo, hay una magna diferencia entre una tesis doctoral donde hay que probar cada punto y un libro de historia, donde hay que pensar en el lector o la lectora a quienes hay que mantener entretenidos(as) y atentos(as). Recalco: disfrut\u00e9 cada p\u00e1gina del libro, pero no soy el lector promedio en este caso.<\/p>\n<p>Este es un problema muy com\u00fan en nuestra historiograf\u00eda. Podr\u00eda dar muchos otros ejemplos de libros que en su origen fueron tesis doctorales y que no se modificaron para su publicaci\u00f3n. Tambi\u00e9n pienso en el magn\u00edfico ejemplo que tenemos todos los investigadores puertorrique\u00f1os en la obra de Fernando Pic\u00f3, uno de nuestros mejores historiadores. V\u00e9anse su libros: son breves, concisos, did\u00e1cticos, entretenidos. Pic\u00f3 sabe escoger las pruebas necesarias para establecer su punto de vista, su tesis, sin apabullarnos con datos excesivos, con repeticiones, con pruebas innecesarias. Pic\u00f3 no cae en el mal que tan bien define la palabra inglesa overkill; Pic\u00f3 no remata, en el mal sentido del t\u00e9rmino, sino que busca los mejores ejemplos y la evidencia necesaria para probar su punto de vista. Uno lee un libro suyo y sabe con precisi\u00f3n qu\u00e9 es lo que el autor quiere probar y se ve claramente que puede probar su punto. La lectura de un libro de Pic\u00f3 es siempre placentera. Su estilo es claro, preciso y nunca apabulla. Mucho tiene que aprender de Pic\u00f3, Hern\u00e1ndez Aponte, como muchos otros historiadores puertorrique\u00f1os, j\u00f3venes y no tanto. La lecci\u00f3n principal que tienen que aprender es que hay una diferencia entre una tesis doctoral y un libro de historia. No hay que precipitarse a publicar la tesis aprobada; hay que modificarla, hacerla legible, en fin, hay que darle forma de libro. Eso, por desgracia, no pasa en este caso.<\/p>\n<p>A pesar de mis cr\u00edticas a El espiritismo en Puerto Rico, 1860-1907 no dejo de recomend\u00e1rselo a cualquier lector interesado en el tema de las religiones en nuestra cultura. El lector o la lectora tendr\u00e1 que estar motivado antes de enfrentarse a las 594 p\u00e1ginas de este volumen, 594 p\u00e1ginas que pudieron transformarse a 287, justo la mitad, para convertirse en un libro legible, manejable y ameno. A pesar de ello declaro que disfrut\u00e9 cada una de esas p\u00e1ginas, a veces excesivas, porque en ellas hall\u00e9 datos de inter\u00e9s \u2013el aguadillano y poeta modernista menor Jos\u00e9 de Jes\u00fas Esteves fue secretario de un centro espiritista de nuestro pueblo; fue espiritista como muchos otros escritores e intelectuales del momento\u2013 y, sobre todo, pude confirmar en estas densas p\u00e1ginas que mi abuela Isabel y sus amigas, a\u00fan a principio de la d\u00e9cada de 1960, manten\u00edan vivas las ideas de Allan Kardec y su espiritismo original. Aunque Hern\u00e1ndez Aponte asegura que para 1907 el espiritismo perdi\u00f3 fuerza ante otras corrientes esot\u00e9ricas, el centro espiritista al que me llevaba mi abuela Isabel a\u00fan manten\u00eda vivas e impolutas las ideas kardecianas del espiritismo que tantos puntos de contacto ten\u00edan con el positivismo. La lectura del libro de Hern\u00e1ndez Aponte y mis recuerdos de esas calurosas tardes en casa de do\u00f1a Guille, con mi abuela, mi t\u00eda abuela Lola y do\u00f1a Nola M\u00e9ndez me hacen ver cu\u00e1n importante fue y es el espiritismo para entender verdadera y profundamente nuestro siglo XIX.<\/p>\n<p>La lectura del libro de Hern\u00e1ndez Aponte me hace recordar tambi\u00e9n que una de esas calurosas tardes, al terminar la sesi\u00f3n, do\u00f1a Nola llam\u00f3 aparte a mi abuela Isabel y le dijo que ella estaba segura de que yo ten\u00eda facultades esp\u00edritas. Lo recuerdo claramente y claramente creo tambi\u00e9n que do\u00f1a Nola estaba equivocada, aunque su propuesta era un elogio y una manera de explicar mi inter\u00e9s por su fe y hasta explicarme a m\u00ed mismo, ese adolescente rarito que prefer\u00eda estar reunido con se\u00f1oras mayores y no con otros chicos de su edad. Pero lo que do\u00f1a Nola no sab\u00eda era que a esas sesiones no asist\u00eda un posible m\u00e9dium sino un pich\u00f3n de antrop\u00f3logo, aunque no sab\u00eda lo que era eso y no llegara nunca a serlo. A pesar de ello y motivado por la lectura de este libro quiero rendirles homenaje a mi abuela y a esas se\u00f1oras que, sin saberlo, me ayudaron, muchos a\u00f1os despu\u00e9s, a entender a Comte, a Saint-Simon, a Trist\u00e1n, a Hostos, a Capetillo, a Sandino, y a Madero, entre muchos otros y otras. Es que el espiritismo est\u00e1 \u00edntimamente conectado con las ideas de esos pensadores, aunque no todos practicaran esa fe.<\/p>\n<p>Me apena haberla defraudado, do\u00f1a Nola, pero de todas formas le agradezco su generosidad al incluir a ese adolescente rarito que se buscaba a s\u00ed mismo en m\u00faltiples contextos, particularmente en el grupo de se\u00f1oras que buscaban una fe que los curas no les daba y no les pod\u00edan dar y que manten\u00edan vivas en pleno siglo XX ideas que formaron nuestro siglo XIX.<\/p>\n<p><em>*Tomado de <a href=\"http:\/\/www.80grados.net\/espiritismo-boricua-o-recuerdos-de-una-calurosa-tarde-en-aguadilla-final\/#sthash.tmJjP4Vl.dpuf\">80 Grados<\/a>.<\/em><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando tendr\u00eda yo unos once o doce a\u00f1os, mi abuela paterna, Isabel, ser extraordinario que me marc\u00f3 para siempre, me llev\u00f3 varias veces y para esc\u00e1ndalo de mi madre, cat\u00f3lica devota y ortodoxa, a las sesiones espiritistas que se celebraban en casa de alguna de las se\u00f1oras &#8211; siempre eran mujeres; nunca iban hombres &#8211; [&hellip;]<\/p>","protected":false},"author":0,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"ep_exclude_from_search":false,"footnotes":""},"categories":[48],"tags":[],"class_list":["post-96471","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-opiniones"],"acf":[],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/noticel.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/96471","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/noticel.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/noticel.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/noticel.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=96471"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/noticel.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/96471\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":328637,"href":"https:\/\/noticel.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/96471\/revisions\/328637"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/noticel.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=96471"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/noticel.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=96471"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/noticel.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=96471"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}