{"id":92667,"date":"2014-01-24T14:42:33","date_gmt":"2014-01-24T18:42:33","guid":{"rendered":"http:\/\/www.noticel.com\/80-grados\/blogs\/opiniones\/20140124\/politica-sin-politicos\/"},"modified":"2025-07-15T15:43:21","modified_gmt":"2025-07-15T15:43:21","slug":"politica-sin-politicos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/noticel.com\/en\/opiniones\/20140124\/politica-sin-politicos\/","title":{"rendered":"Pol\u00edtica sin pol\u00edticos"},"content":{"rendered":"<p>\u00bfTu verdad? No, la Verdad, y ven conmigo a buscarla. La tuya, gu\u00e1rdatela.<\/p>\n<p>-Antonio Machado<\/p>\n<p>Pol\u00edticos pr\u00e1cticos: moderna plaga de hombres que de nada entienden y de todo se apoderan, en ansia de mando y de lucro, estorbando la funci\u00f3n de quienes ponen saber y virtud al servicio y ejemplo de la sociedad.<\/p>\n<p>-Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a<\/p>\n<p>But what is to be done when democratic politics is experienced as nonsense -as quite literally a theatre of the absurd, the play where nothing happens? What is to be done when the practice of politics becomes transparently vacuous and farcical -reduced to deploying trite slogans and repetitive gibberish (&#8216;talking points&#8217;) to move demographic pieces into position at key places on the board (&#8216;battleground states&#8217;) so as to put a mark in the win column for the red or the blue team, with the consequence of nothing much changing? What is to be done when what was once considered the most human of activities becomes a &#8216;horse race&#8217;? Our options, it seems, are to step back and lampoon this political burlesque, with its ludicrous caricatures and cliches, or to suspend thought and reflection and throw ourselves in as fan(atic)s.<\/p>\n<p>-Steven Bilakovics<\/p>\n<p>Se cumpli\u00f3 un a\u00f1o de la inauguraci\u00f3n de la presente administraci\u00f3n del Partido Popular, la cual logr\u00f3 volver a ser gobierno prometiendo distanciarse de las pol\u00edticas y estilos de la pasada administraci\u00f3n PNP. Frente a un gobierno casado con pol\u00edticas neoliberales, enfermizamente mendaz, carente de transparencia y de estilos atropellados, el PPD logr\u00f3 prevalecer en las elecciones prometiendo que bajo su gobierno ser\u00eda &#8216;primero la gente&#8217;, en una gesti\u00f3n de transparencia, verdad, di\u00e1logo y conciliaci\u00f3n puertorrique\u00f1a. Lamentablemente, a tan solo un a\u00f1o del comienzo del nuevo gobierno, las esperanzas de cambio cifradas por muchos en los candidatos del PPD, se han esfumado.<\/p>\n<p>Nuevamente se repite la historia. Una vez instaurados en el gobierno, vemos c\u00f3mo los antiguos promotores del cambio usualmente comienzan a comportarse de formas similares a las que antes criticaban a sus opositores. Por ejemplo, la manera en que el gobierno impuso la reforma en el plan de retiro de los maestros, caracterizada por falta de di\u00e1logo y de transparencia, as\u00ed como el adoptar procesos vacuos por mera formalidad (como las vistas p\u00fablicas celebradas), deja mucho que desear. Pero si indignante result\u00f3 ver a quienes prometieron que la gente ser\u00eda primero, descartar a la gente, igual de irritante resulta observar a los legisladores del PNP alentando a los manifestantes. Quienes ayer promov\u00edan tratar a &#8216;a patadas&#8217; a los opositores de sus pol\u00edticas gubernamentales, hoy pretenden fungir de defensores de quienes protestan desde las gradas del Capitolio, aquellas que ellos en su d\u00eda clausuraron. Ese doble discurso de nuestros pol\u00edticos de profesi\u00f3n, resulta realmente insultante.<\/p>\n<p>Por ello, en muchas ocasiones, leer la prensa diaria se convierte en un ejercicio de auto-flagelaci\u00f3n. Y si cuando cerramos el peri\u00f3dico, encendemos la radio o la televisi\u00f3n para escuchar alg\u00fan programa de an\u00e1lisis noticioso de esos donde con regularidad entrevistan a pol\u00edticos y funcionarios gubernamentales, pues ya estamos hablando de sacarnos el h\u00edgado y ponerlo a marinar en vinagre. Si a causa de esos h\u00e1bitos masoquistas no nos insensibilizamos o se nos embota la inteligencia, entonces seguramente experimentaremos una mezcla de sentimientos y emociones oscuras, que fluctuar\u00e1n entre diversos grados de frustraci\u00f3n, ira, asco y temor. Y es que una cosa es mantener honestas opiniones divergentes sobre c\u00f3mo enfrentar determinado problema, y otra muy distinta es mangonear la verdad y desvirtuar constantemente hechos ciertos. Ese cinismo de nuestra clase pol\u00edtica, adem\u00e1s de ser una descarada falta de respeto al pa\u00eds, se convierte en uno de los principales escollos a cualquier posibilidad de b\u00fasqueda inteligente de soluciones a nuestros problemas colectivos.<\/p>\n<p>Personalmente, todav\u00eda no tengo claro qu\u00e9 me revienta m\u00e1s: si escuchar a tantos incompetentes queri\u00e9ndoselas dar de conocedores, o a gente inteligente y bien preparada, haci\u00e9ndose los desentendidos. Quiz\u00e1s da igual, pues al fin y al cabo se trata del mismo vicio, a saber: el continuo recurrir de las personas p\u00fablicas a la demagogia y la mentira, para siempre tratar de justificar lo injustificable. Y es que, por regla general, nuestros pol\u00edticos son sofistas profesionales.1<\/p>\n<p>Por regla general, para nuestros pol\u00edticos todo es seg\u00fan el color del cristal con que se mira, y su trabajo consiste en meternos en los ojos lentes del pigmento que les convenga. El asunto es poder lucir bien ellos, pues todo lo dem\u00e1s es relativo. Lo valioso en s\u00ed mismo es el arte de convencer (o de enga\u00f1ar), seg\u00fan la controversia en cuesti\u00f3n y el lado de la cancha en que se encuentren jugando. Los valores y las referencias \u00e9ticas, as\u00ed como los hechos objetivos, son ajustados a la conveniencia circunstancial y necesidades pr\u00e1cticas del actor. Dice un refr\u00e1n popular que dos m\u00e1s dos son cuatro, aunque lo diga un loco. Sin embargo, en boca de nuestros pol\u00edticos de profesi\u00f3n, dos m\u00e1s dos son cinco, como las patas del gato. Todo ello, demostrando una indefendible doble moral, pragm\u00e1tica y oportunista. Doble moral, que de moral no tiene nada, pues el relativismo, en la medida en que promueve la sustituci\u00f3n de lo cierto por lo deseado, del valor por la conveniencia, y de lo objetivo por lo subjetivo; choca directamente contra la \u00e9tica. De esa forma, la pol\u00edtica electoralista se convierte para estos en un juego. Como bien reconoce el profesor de ciencias pol\u00edticas de la Universidad de Yale, Steven Bilakovics: &#8216;Elections, those most pivotal of liberal democratic moments, now comprise the &#8216;silly season,&#8217; during which people say the most preposterous things to gain the least competitive advantage. And outside the electoral moment, &#8216;politics as usual&#8217; is cast as inane, at once a childish game divorced from reality and a fraud wherein opportunistic manoeuvres are (barely) disguised as reasoned arguments.&#8217;2 Tristemente, en Puerto Rico, &#8216;the silly season&#8217; nunca termina.<\/p><div class=\"notic-content-middle\" id=\"notic-2409849484\"><div class=\"notic-adlabel\">Advertisements<\/div><a data-no-instant=\"1\" href=\"https:\/\/www.asegurate-bien.com\/\" rel=\"noopener\" class=\"a2t-link\" target=\"_blank\" aria-label=\"Acodese Noticel_JUL-AGO 300&#215;600\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/cdn.noticel.com\/2026\/07\/30143531\/Acodese-Noticel_JUL-AGO-300x600-1.png\" alt=\"\"  srcset=\"https:\/\/cdn.noticel.com\/2026\/07\/30143531\/Acodese-Noticel_JUL-AGO-300x600-1.png 300w, https:\/\/cdn.noticel.com\/2026\/07\/30143531\/Acodese-Noticel_JUL-AGO-300x600-1-150x300.png 150w, https:\/\/cdn.noticel.com\/2026\/07\/30143531\/Acodese-Noticel_JUL-AGO-300x600-1-6x12.png 6w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" width=\"300\" height=\"600\"   \/><\/a><\/div>\n<p>No obstante, advirtamos que el problema no es que nuestra clase pol\u00edtica sea una ignorante de los m\u00e1s elementales conceptos \u00e9ticos o morales. No, sus miembros suelen identificar con tremenda claridad y tino las m\u00e1s leves violaciones de cualquier est\u00e1ndar de moral p\u00fablica, cuando el transgresor es un adversario pol\u00edtico. En relaci\u00f3n con el adversario, nuestros pol\u00edticos se convierten en eficaces sabuesos detectores de toda desviaci\u00f3n en las normas de comportamiento correcto y prudente que cabe esperar de cualquier persona p\u00fablica. El problema es que cuando se trata de sus propias actuaciones o las de sus correligionarios, entonces pierden la br\u00fajula, y pasan de inquisidores a intercesores. Si a usted no lo ciega el fanatismo, entonces seguramente lo indigna escucharlos condenar cotidianamente las transgresiones de los opositores, mientras trivializan iguales o peores conductas suyas y de sus correligionarios. As\u00ed, frescamente, sin empacho ni tapujos. Pareciera que antes de entrar a la cabina de cualquier estaci\u00f3n radial, se limpian el fango de los zapatos utilizando de alfombra el pasaje b\u00edblico de la paja en el ojo del hermano y la viga en el propio.<\/p>\n<p>Tampoco es que est\u00e9n desconectados de la realidad del pa\u00eds, o sean totalmente incapaces de ponderar cu\u00e1les acciones y medidas de gobierno resultan de beneficio para la mayor\u00eda del pueblo, a mediano y largo plazo. Y es que, igual que con los principios, tambi\u00e9n juegan con los hechos y los datos, a conveniencia. De ese modo, lo que ayer era evidencia de severa crisis econ\u00f3mica, se convierte en esperanzador indicador de repunte y progreso cuando son ellos quienes gobiernan. Mientras son oposici\u00f3n demuestran cierta ponderaci\u00f3n y sensatez en sus posturas, y un dominio claro de las estad\u00edsticas de nuestro desastre nacional. No obstante, cuando pasan a ser gobierno, se empe\u00f1an en falsear la verdad, pretendiendo hacernos creer que vivimos en el reino m\u00e1gico de Walt Disney. La propaganda oficialista sobre los \u00e9xitos de la gesti\u00f3n de la presente administraci\u00f3n PPD el pasado a\u00f1o ofrece un claro ejemplo de ello. Y es que cambiar\u00e1n los interlocutores, las im\u00e1genes y los \u00e9nfasis, pero la mitoman\u00eda en torno al desempe\u00f1o gubernamental usualmente termina convirti\u00e9ndose en la principal pol\u00edtica de Estado de parte de quienes controlan el gobierno. Esa ha sido la experiencia general de nuestro pueblo durante las \u00faltimas d\u00e9cadas. Y no nos enga\u00f1emos tratando de particularizar las administraciones por los distintos gobernadores de turno, porque independientemente de los nombres y apellidos de aquellos, de lo que se trata es de la alternancia en el gobierno de los mismos dos partidos pol\u00edticos y sus respectivos grupos de control. Ello, a pesar de que cada nueva administraci\u00f3n pretenda estrenarse al son de la canci\u00f3n popularizada por Daniel Santos con su &#8216;yo no s\u00e9 nada, yo llegu\u00e9 ahora mismo, si algo pas\u00f3 yo no estaba aqu\u00ed&#8217;.<\/p>\n<p>No pretendo arg\u00fcir que la conducta anti-\u00e9tica e inconsistente sea exclusiva de los pol\u00edticos de profesi\u00f3n. Todos y todas estamos sujetos en alguna medida a caer en el vicio de pretender excusar en unos aquello que condenamos a otros. Todas y todos, por debilidad o imprudencia, somos susceptibles de obrar alguna vez en contra de lo que consideramos nuestros principios y convicciones. Tambi\u00e9n somos dados a tapar una verdad y echar mano a una mentira para defendernos. El problema particular de los pol\u00edticos de profesi\u00f3n es que debido la l\u00f3gica del quehacer pol\u00edtico-electoral, la mentira, la inconsistencia y la hipocres\u00eda terminan convirti\u00e9ndose, con contadas excepciones, en un modus operandi.<\/p>\n<p>La doble moral de la clase pol\u00edtica, m\u00e1s all\u00e1 de ser producto de una debilidad o imprudencia pasajera, se torna en una forma de vida. Estos recurren tanto al enga\u00f1o, a la demagogia y al relativismo \u00e9tico, que a fin de cuentas se convierte en su forma de ser y de vivir. Y es que se trata de una &#8216;profesi\u00f3n&#8217; en la cual el trabajo de cada cual se encuentra continuamente amenazado y retado por las aspiraciones de otras y otros de ocupar la misma posici\u00f3n de poder desde un frente contrario. Ese reto incesante provoca que los miembros de la clase pol\u00edtica, para poder mantener su acceso al poder, se vean siempre obligados a diferenciarse de esos otros y otras con los cuales viven en continua guerra. Y en efecto, se trata de una guerra (y no de una mera divergencia de criterios como suele darse en otros \u00e1mbitos del quehacer humano), porque en el caso de la clase pol\u00edtica, lo que est\u00e1 precisamente en juego es el control de estructuras de poder. En esa arena parece no haber espacio para compartir y diferir armoniosamente (al menos no en p\u00fablico), pues se trata del juego de la silla musical, el verdadero &#8216;qu\u00edtate tu pa&#8217; ponerme yo&#8217;. Compiten por espacios excluyentes respecto de los cuales se gesta una cruda lucha de supervivencia de unas y otros frente a los adversarios. Por eso, como hemos mencionado en art\u00edculos anteriores, no conciben lugar a tregua a las gestiones del otro; porque la \u00fanica victoria de unos y otras solo puede concretarse en funci\u00f3n de la derrota de los contrarios. As\u00ed de simple. Y si en el proceso el pa\u00eds se descalabra, pues sencillamente se trata de un da\u00f1o colateral, siempre y cuando puedan mantenerse jugando el juego del poder. Menudo da\u00f1o colateral nos ha dejado esa guerra: la quiebra econ\u00f3mica e institucional del pa\u00eds social y su incivilidad, en el sentido hostosiano del concepto.<\/p>\n<p>Para los carreristas pol\u00edticos, lo que resulta bueno para el pa\u00eds ser\u00e1 adverso a ellos si se trata de una mejor\u00eda o una propuesta adjudicable a los opositores. Para tales, lo importante es hacer fracasar la gesti\u00f3n, o enterrar la propuesta del contrario, para tener as\u00ed la oportunidad de hacerse con, o de aferrarse al, poder. Y es que en nuestra pol\u00edtica deportiva, el \u00e9xito de tales profesionales no estriba en ninguna otra cosa que el conseguir ser electos o electas, por lo que toda otra consideraci\u00f3n se torna secundaria y dependiente de la primera. Se trata de las habichuelas de su hogar. Ah\u00ed radica posiblemente la causa fundamental del pragmatismo y la doble moral de los pol\u00edticos, pues el noble prop\u00f3sito de la pol\u00edtica de generar el mayor bien com\u00fan, termina siendo v\u00edctima de un modo de hacer pol\u00edtica cuyo objetivo es causar el mayor da\u00f1o posible a la gesti\u00f3n del adversario para garantizar la sobrevivencia propia. Y es que, en el fondo, no se trata de visiones de mundo distintas, ni de la lucha entre proyectos, ideolog\u00edas o valores realmente contradictorios, sino de la mezquina lucha individual de cada cual para subsistir como pol\u00edticos de profesi\u00f3n.3 De tal modo, en la actualidad, los t\u00e9rminos pol\u00edtico y c\u00ednico, parecen ser sin\u00f3nimos. Citando nuevamente a Bilakovics:<\/p>\n<p>[T]he practice of politics seems to be perceived as absurd as a sphere of human activity devoid of meaning and so undeserving of respect. &#8216;Politics&#8217; is a game, both constituted and removed from reality by its idiosyncratic set of rules. It can be played more or less fairly, to be sure, and it can be more or less dramatic and entertaining, but ultimately politics is something that is played. And like any game, it seems bizarre, pointless, and sort of silly to the outside observer, even (or especially) when played for the highest of stakes.<\/p>\n<p>Si aceptamos lo anterior, entonces tenemos que darnos cuenta de que ese sistema, mientras se mantenga funcionando de esa manera, nunca servir\u00e1 de plataforma para el lanzamiento de alternativas reales de soluciones a los problemas del pa\u00eds. Primero, porque siempre primar\u00e1 el inter\u00e9s personal por sobre consideraciones del bienestar com\u00fan; y segundo, porque ser\u00e1 improbable llegar a acuerdos m\u00ednimos sobre cu\u00e1l es la situaci\u00f3n concreta del pa\u00eds, ya que la realidad siempre ser\u00e1 relativa y subjetiva. Recordemos que se trata de una guerra, y como dijo Esquilo, &#8216;en toda guerra la primera v\u00edctima siempre es la verdad&#8217;.<\/p>\n<p>Y como la mentira suele cabalgar al lomo del olvido, les invito a que recordemos las palabras pronunciadas por Alejandro Garc\u00eda Padilla en su cierre de campa\u00f1a:4<\/p>\n<p>Nos unimos hoy para decirle no a la mentira, para desenmascarar, para defender al pa\u00eds en su identidad, para defender a la gente de los abusos y del atropello. Puerto Rico no merece lo que est\u00e1 viviendo, han sido 4 a\u00f1os de atropellos de los fuertes contra los d\u00e9biles, de corrupci\u00f3n a favor de los listos, de los que quieren regresar a los tiempos en que unos pocos ten\u00edan mucho y los muchos ten\u00edan poco. Un cuatrienio de promesas incumplidas. \u2026 El que no dice la verdad, por definici\u00f3n miente. Compatriotas, puertorrique\u00f1os todos, un pa\u00eds no puede levantarse desde la mentira. Un pa\u00eds se levanta desde la verdad, con entereza y con las manos limpias, sin cortar esquinas, cara a cara, sin m\u00e1scaras ni diferencias. \u2026Vamos a rescatar a Puerto Rico\u2026 para que los maestros tengan un salario digno. Vamos a rescatar a Puerto Rico porque somos conscientes de que si tenemos ingenieros, doctores y abogados es porque tenemos maestros en los salones de clase. Vamos a rescatar a Puerto Rico para defender los derechos que han adquirido los trabajadores de este pa\u00eds\u2026 Rescatar a Puerto Rico requiere indignaci\u00f3n, indignarse ante el abuso y ante el que abusa.<\/p>\n<p>Definitivamente, esa clase pol\u00edtica es incapaz de convertirse en el motor de los cambios urgentes que reclama el pa\u00eds. No podemos esperar que sean los pol\u00edticos profesionales quienes provean soluciones a los graves problemas que confrontamos. Dentro de las entra\u00f1as de ese sistema pol\u00edtico partidista, toda proposici\u00f3n estar\u00e1 siempre contaminada por el veneno de la guerra de intereses individuales. Por ello, es imprescindible fortalecer y crear instituciones de la sociedad civil que coordinadamente sean capaces de desenmara\u00f1ar la verdadera situaci\u00f3n del pa\u00eds, presentarla como en realidad es, estudiarla, analizarla y trabajar en la producci\u00f3n de alternativas valientes, innovadoras, sensatas e inteligentes, pero sobre todo honestas; e impon\u00e9rselas a esa clase pol\u00edtica inamovible. A estas alturas, sentarnos a esperar soluciones de los pol\u00edticos constituye una grave irresponsabilidad civil. De tales solo cabe esperar, como bien se\u00f1ala la cita del ilustre pensador dominicano que sirve de introducci\u00f3n a esta columna, el que contin\u00faen siendo un estorbo a cualquier intento de la sociedad de trazar nuevos rumbos para el pa\u00eds. En sentido contrario, para los que luchan genuina y desinteresadamente en favor del bienestar com\u00fan, la verdad es una aliada, pues el verdadero altruismo suele caminar de la mano de la humildad y la tolerancia. Afortunadamente, el pa\u00eds cuenta con muchos y muchas que tienen el talento, la capacidad y la voluntad necesarios para dise\u00f1ar, mostrarnos y trabajar arduamente en esas nuevas alternativas. Est\u00e1n ah\u00ed, habl\u00e1ndonos por lo bajo, tir\u00e1ndonos insistentemente de los pantalones, apabulladas por el ruido de la garata pol\u00edtica transmitida por los principales medios de desinformaci\u00f3n. Escuch\u00e9moslos.<\/p>\n<p><em>*El autor es abogado, graduado de la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico y de maestr\u00eda de la Universidad de Harvard. Tomado de 80 Grados.<\/em><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfTu verdad? No, la Verdad, y ven conmigo a buscarla. 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