{"id":89781,"date":"2014-12-12T10:57:23","date_gmt":"2014-12-12T14:57:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.noticel.com\/ahora\/20141212\/de-republica-dominicana-a-guaynabo-city-la-explotacion-de-las-empleadas-do\/"},"modified":"2025-07-15T19:45:42","modified_gmt":"2025-07-15T19:45:42","slug":"de-republica-dominicana-a-guaynabo-city-la-explotacion-de-las-empleadas-do","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/noticel.com\/en\/ultima-hora\/20141212\/de-republica-dominicana-a-guaynabo-city-la-explotacion-de-las-empleadas-do\/","title":{"rendered":"De Rep\u00fablica Dominicana a Guaynabo City: la explotaci\u00f3n de las empleadas do"},"content":{"rendered":"<p>A las 5:30 de la ma\u00f1ana hay m\u00e1s de diez mujeres sentadas a lo largo de un banco de cemento en el terminal de guaguas de R\u00edo Piedras. Esperan la salida del primer viaje de la B29, guagua de la Autoridad Metropolitana de Autobuses que va en direcci\u00f3n del centro de R\u00edo Piedras al \u00e1rea de urbanizaciones de Guaynabo. All\u00ed ejercen un oficio com\u00fan para muchas inmigrantes de la Rep\u00fablica Dominicana en Puerto Rico: el trabajo domestico. En el viaje de la B29, pueden contarse alrededor de 22 mujeres de procedencia dominicana que dejan la guagua casi vac\u00eda al llegar a su destino.<\/p>\n<p>Limpiar, cocinar, planchar, criar ni\u00f1os y ni\u00f1as, cuidar enfermos, envejecientes y hasta mascotas. Esta ha sido la v\u00eda de supervivencia para muchas inmigrantes, algunas de las cuales logran con ello un buen salario, e incluso a estrechar lazos afectivos con las familias que las contratan.<\/p>\n<p>Cuando Esther Pag\u00e1n lleg\u00f3 a Puerto Rico, trabaj\u00f3 en la Plaza del Mercado de R\u00edo Piedras unas dos o tres semanas y luego en Caguas, donde cuid\u00f3 a dos envejecientes, qued\u00e1ndose en la casa de \u00e9stos de lunes a viernes por alrededor de un a\u00f1o y seis meses.<\/p>\n<p>&#8216;Eso fue una academia, ah\u00ed fue que yo aprend\u00ed la experiencia de mi vida porque yo nunca lo hubiese hecho. Yo tuve que hacer de todo. Ba\u00f1arlos a los dos, si se hac\u00edan caca yo los limpiaba&#8230; Bueno, los dos ten\u00edan Alzheimer&#8217;.<\/p>\n<p>Pag\u00e1n tiene 55 a\u00f1os de edad, es oriunda de la provincia La Vega, al centro de la Rep\u00fablica Dominicana, y vive en Puerto Rico hace diez a\u00f1os, pero a\u00fan no ha podido regularizar su estatus migratorio. Lleva siete a\u00f1os limpiando una casa en una urbanizaci\u00f3n de Bayam\u00f3n, a donde llega en tren y en guagua desde R\u00edo Piedras.<\/p>\n<p>&#8216;Mis patrones todos son bendecidos. Cuando llego a la casa ellos me tienen el desayuno en la mesa y nunca quieren que me vaya. Me dicen \u2018qu\u00e9date, que cuando t\u00fa est\u00e1s sentimos paz, tranquilidad y alegr\u00eda&#8217;, y yo nunca me he sentido mal con ellos&#8217;.<\/p>\n<p>Pero en muchos casos el trabajo de empleada dom\u00e9stica conlleva exponerse a situaciones de explotaci\u00f3n severa, tanto as\u00ed que Romelinda Grull\u00f3n, directora del Centro de la Mujer Dominicana, describe algunos de estos empleos como &#8216;trabajos de esclavitud&#8217;.<\/p>\n<p>Las mujeres que van en el primer viaje de la B29 de R\u00edo Piedras a Guaynabo visten ropa c\u00f3moda, mah\u00f3n, blusa y cargan carteras de hombro o mano. Una vez se acomodan en los asientos algunas tratan de dormir, con la cabeza recostada sobre la ventana que no deja de vibrar al ritmo de los hoyos de la carretera. Otras conversan en voz baja y las dem\u00e1s van en silencio, con la mirada fija en el camino.<\/p>\n<p>El timbre que anuncia una parada no suena hasta que la guagua se adentra por las calles de las avenidas Alejandrino y La Esmeralda en Guaynabo, donde ubican las urbanizaciones College Park, San Francisco y Parque de Bucar\u00e9. En esa zona las mujeres se bajan poco a poco en las paradas. Luego se las ve subir por los caminos que conducen a las grandes casas donde trabajar\u00e1n el d\u00eda entero. Algunas se quedar\u00e1n a dormir all\u00ed y no volver\u00e1n a su hogar hasta luego de una semana.<\/p><div class=\"notic-content-middle\" id=\"notic-2352383940\"><a data-no-instant=\"1\" href=\"https:\/\/www.facebook.com\/magnapremiumlager\" rel=\"noopener\" class=\"a2t-link\" target=\"_blank\" aria-label=\"106-2026-21_Magna Verano Display v.02\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/cdn.noticel.com\/2026\/07\/30090709\/106-2026-21_Magna-Verano-Display-v.02_300x600-2.jpg\" alt=\"\"  srcset=\"https:\/\/cdn.noticel.com\/2026\/07\/30090709\/106-2026-21_Magna-Verano-Display-v.02_300x600-2.jpg 300w, https:\/\/cdn.noticel.com\/2026\/07\/30090709\/106-2026-21_Magna-Verano-Display-v.02_300x600-2-150x300.jpg 150w, https:\/\/cdn.noticel.com\/2026\/07\/30090709\/106-2026-21_Magna-Verano-Display-v.02_300x600-2-6x12.jpg 6w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" width=\"300\" height=\"600\"   \/><\/a><\/div>\n<p>Elizabeth Soto tiene 30 a\u00f1os de edad y lleg\u00f3 hace una d\u00e9cada a Puerto Rico. Aunque posteriormente se hizo propietaria de un negocio de comidas, su primer trabajo fue de vendedora de alcapurrias en Pi\u00f1ones y luego, en 2008, comenz\u00f3 como empleada dom\u00e9stica en una casa de urbanizaci\u00f3n con acceso controlado en Guaynabo, donde le pagaban $48 d\u00f3lares al d\u00eda por hacerse cargo de la estructura de cinco habitaciones.<\/p>\n<p>&#8216;En la casa lavaba los ba\u00f1os y hasta recog\u00eda la mierda de los perros. Yo me qued\u00e9 ah\u00ed un a\u00f1o porque me sentaba el trabajo, pero ella (la patrona) me le pasaba el dedo a todo en todas partes, cada vez que acababa de limpiar ella pasaba al lado m\u00edo&#8217;, cuenta Soto, mientras sostiene a su hijo de un a\u00f1o en brazos.<\/p>\n<p>La misma patrona la llev\u00f3 despu\u00e9s a limpiar un edificio de ocho oficinas de abogados propiedad de su esposo, tambi\u00e9n en Guaynabo.<\/p>\n<p>&#8216;Desde madrugadita yo me levantaba y sal\u00eda a las cuatro y pico casi cinco de la tarde y ni comida me dieron. En las oficinas de abogados ten\u00eda que limpiar mesas de cristal, tres ba\u00f1os, mapear, todo eso. Yo dije bueno, pues con esto me dar\u00e1n como ciento y pico de pesos y con eso yo pago la renta y me quedan chavos para mandarle a mami y puedo comer algo&#8217;.<\/p>\n<p>Cuando termin\u00f3 de limpiar las ocho oficinas de abogado, la patrona le dijo, &#8216;mira, nosotros lo que pagamos son 40 pesos (d\u00f3lares)&#8217;.<\/p>\n<p>&#8216;A mi los ojitos me daban vueltas. Cuando yo o\u00ed \u201840 pesos&#8217;, yo no lo pod\u00eda creer, yo no dorm\u00ed esa noche llorando. Yo trabaj\u00e9 de 11 a 12 horas, por 40 pesos, sin comer; no me dieron ni un vaso de agua. Con ese abuso, esa fue la \u00faltima vez que yo limpi\u00e9. Es un asalto a mano armada. Pero con la experiencia que tengo ahora, que me lo haga alguien por ah\u00ed pa&#8217; que t\u00fa veas, a palo yo le entro&#8217;, dice Soto en tono jocoso, mientras sus amigas escuchan y r\u00eden.<\/p>\n<p>Quienes la acompa\u00f1an son tres mujeres, inmigrantes dominicanas, empleadas dom\u00e9sticas, que narraron su historia al Centro de Periodismo Investigativo. Sus nombres verdaderos no son los que aparecen en esta historia.<\/p>\n<p>Para el resto del reportaje, visite el <a href=\"http:\/\/periodismoinvestigativo.com\/2014\/12\/de-republica-dominicana-a-guaynabo-city-la-explotacion-de-las-empleadas-domesticas\/\">Centro de Periodismo Investigativo<\/a>.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A las 5:30 de la ma\u00f1ana hay m\u00e1s de diez mujeres sentadas a lo largo de un banco de cemento en el terminal de guaguas de R\u00edo Piedras. 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