{"id":89741,"date":"2015-12-28T22:04:00","date_gmt":"2015-12-29T02:04:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.noticel.com\/vida\/20151228\/navidad-de-lejos-no-se-si-me-atrevo-a-festejar\/"},"modified":"2025-07-15T19:50:47","modified_gmt":"2025-07-15T19:50:47","slug":"navidad-de-lejos-no-se-si-me-atrevo-a-festejar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/noticel.com\/en\/vida-y-bienestar\/20151228\/navidad-de-lejos-no-se-si-me-atrevo-a-festejar\/","title":{"rendered":"Navidad de lejos: &#8216;No s\u00e9 si me atrevo a festejar&#8217;"},"content":{"rendered":"<p>Es la primera vez que Emmanuel Col\u00f3n Toledo pasa las Navidades fuera de Puerto Rico. Con sus 26 a\u00f1os, el joven carolinense migr\u00f3 a Fort Lauderdale, una ciudad de Florida sazonada por la fuerte presencia de migrantes latinos. Ah\u00ed trabaja en Spirit Airlines, &#8216;ayudando a que otras familias puedan reunirse en estos d\u00edas especiales&#8217;, dice.<\/p>\n<p>De la Navidad, lo primero que le salta a la memoria es el coquito y &#8216;el flan de mami&#8217;. &#8216;Mi mam\u00e1 hace un flan de vainilla que en las fiestas de Navidad y de Acci\u00f3n de Gracias, desaparece a los dos minutos de ser destapado&#8217;, r\u00ede. Ahora, lejos de casa, busca en los otros migrantes los rastros de la Isla.<\/p>\n<p>&#8216;No fue mi primera opci\u00f3n&#8217;, confiesa cuando intenta responder por qu\u00e9 ahora vive en el estado m\u00e1s sure\u00f1o de Estados Unidos. En los \u00faltimos tres a\u00f1os, tuvo tres trabajos diferentes \u2013el que m\u00e1s le apasionaba, no le generaba lo suficiente para pagar sus cuentas\u2013 hasta que encontr\u00f3 uno que le permit\u00eda viajar. &#8216;Siempre amar\u00e9 a Puerto Rico, aunque ya no sea mi hogar&#8217;, termina.<\/p>\n<p>Esta es solo la huella de una de las cientos de historias que a diario se amontonan en las familias puertorrique\u00f1as divididas por la migraci\u00f3n, ya sea por motivos econ\u00f3micos, personales o profesionales. Son los j\u00f3venes puertorrique\u00f1os, quienes ahora por decisi\u00f3n propia, deciden expandir su territorio m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras de la Isla. Se van solos a cumplir sue\u00f1os o a desarrollarse econ\u00f3micamente, y as\u00ed integran parte de ese 9% en que se ha achicado la poblaci\u00f3n residente en Puerto Rico en los \u00faltimos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Fue precisamente la llegada de una &#8216;gran oportunidad de empleo que no pudimos ignorar&#8217;, lo que hizo que Ilsa Vargas Mart\u00ednez, 28 a\u00f1os, decidiera relocalizarse hace casi cuatro a\u00f1os en Houston, Texas, con &#8216;un paquete de compensaci\u00f3n que sab\u00edamos no \u00edbamos a poder alcanzar en Puerto Rico en mucho tiempo&#8217;.<\/p>\n<p>&#8216;Por m\u00e1s nostalgia que tenemos y deseos de compartir la Navidad all\u00e1, sabemos que ac\u00e1 la econom\u00eda est\u00e1 mucho m\u00e1s estable, lo que nos ha permitido progresar como familia y profesionales extraordinariamente. Se sufre por estar y no estar. Ese es el mal del que se fue&#8217;, manifiesta la joven, graduada de relaciones p\u00fablicas y publicidad de la Universidad de Puerto Rico (UPR).<\/p>\n<p>Esta vez, no podr\u00e1 regresar a Puerto Rico por las navidadesporque hace cuatro meses concibi\u00f3 un beb\u00e9 y las vacaciones por maternidad ya le han tomado mucho tiempo fuera de la oficina laboral. La joven, quien viv\u00eda en Cupey, lamenta que su chico no pueda disfrutar su primera Navidad con su familia boricua.<\/p>\n<p>Y de esa Navidad, lo que m\u00e1s a\u00f1ora es el calor de la familia, la comida, el alboroto. &#8216;No hay nada mejor que compartir un buen plato de arroz con gandules, pasteles, lech\u00f3n, amarillos, con la gente que m\u00e1s quieres, y tertuliar de la vida, la gente, el Nuevo A\u00f1o, y del que va y viene&#8217;, recuerda.<\/p>\n<p>Enseguida, se agolpan las memorias. Su Navidad se divid\u00eda entre los &#8216;fiestones&#8217; de sus suegros \u2013&#8217;nos levant\u00e1bamos y encontr\u00e1bamos gente todav\u00eda vacilando y durmiendo en el sof\u00e1 a las 8 a.m.&#8217;\u2013 y las reuniones con su familia \u2013&#8217;recuerdo el empe\u00f1o de mi hermosa abuela de tener la casa inmaculada y llena de color para celebrar en familia todos los a\u00f1os, con el \u00e1rbol de Navidad m\u00e1s hermoso de todo Caguas y un men\u00fa de comida que parec\u00eda infinito&#8217;-, todos los a\u00f1os servidos de tradici\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8216;Recuerdo a mi abuelo y su producci\u00f3n para tener la c\u00e1mara lista y la mejor m\u00fasica para halagar a los invitados. Recuerdo las parrandas que nos llevaban a la oficina que transformaban un d\u00eda rutinario en un compartir de sonrisas y bailes con mis compa\u00f1eros de trabajo. Recuerdo el revol\u00fa de los centros comerciales, donde encontrar un estacionamiento merec\u00eda una fiesta. En fin, recuerdo cada peque\u00f1o detalle de mis navidades en Puerto Rico con un tremendo a\u00f1oro de estar all\u00ed y vivir todos los olores, colores, energ\u00eda y sonidos que caracterizan nuestra Isla&#8217;, dice.<\/p>\n<p>Es precisamente ese alboroto, esa Navidad ruidosa, los sonidos, sobre todo los sonidos, la m\u00fasica por doquier, lo que m\u00e1s diferencia la \u00e9poca navide\u00f1a boricua de la que se suscita en Texas, en que la energ\u00eda de las parrandas se sustituye por la sobriedad de m\u00fasica &#8216;de elevador&#8217;, en que bailar y gritar una buena bomba queda solo como el recuerdo de Puerto Rico.<\/p>\n<p>&#8216;La diferencia m\u00e1s notoria es el ruido. Ac\u00e1 las navidades son tranquilas, no escuchas &#8216;si no me dan de beber, lloro!&#8217; en cada esquina. No se vive la Navidad con tanta intensidad. De seguro en cada \u00e1rea de ac\u00e1 sea diferente, pero donde estamos es as\u00ed. Despu\u00e9s de nuevo a\u00f1o, la Navidad se despide hasta la pr\u00f3xima temporada, mientras que en Puerto Rico celebramos hasta marzo si nos dejan&#8217;, bromea.<\/p>\n<p>El ruido sigue como s\u00edmbolo, carga con toda la fuerza de la Navidad boricua y llena de nostalgia a los que se han ido. Tambi\u00e9n Christopher Cuevas Feliciano dice que va a extra\u00f1ar &#8216;esas navidades ruidosas pero genuinas&#8217;, pero sobre todo, a su familia, a su gente.<\/p>\n<p>&#8216;Esta es mi primera Navidad fuera de las fiestas y las ollas de mi mam\u00e1 y de mis tradiciones. Pero creo que las pasar\u00e9 bastante bien\u2026 mi mam\u00e1 me envi\u00f3 pasteles por correo!&#8217;, exclama el joven de 24 a\u00f1os, que ahora vive en Nueva York.<\/p>\n<p>Una lista no basta para enumerar todo lo que el joven migrante extra\u00f1ar\u00e1 de sus navidades en Puerto Rico. La monta\u00f1a de comida que le serv\u00eda su mam\u00e1 \u2013&#8217;como si pudiera arreglar todos los momentos del a\u00f1o en que no me dio tiempo a comer&#8217;\u2013, el pernil que le daba la vecina a trav\u00e9s del port\u00f3n, la complicidad con sus amigos, sus hermanos, su sobrino.<\/p>\n<p>Y con ellos el ruido, que contrasta con el silencio de las calles de Nueva York. &#8216;En Puerto Rico, ser\u00eda as\u00ed si se muere alguien de la familia y hay que guardar luto\u2026Ac\u00e1 no son ruidosas, no hay parrandas, pero son muy familiares&#8217;. En Nueva York, dice, se celebran en familia, ante una mesa repleta de comida. Solo en eso le recuerda a su hogar en San Sebasti\u00e1n.<\/p>\n<p>El joven actor, quien busca fortalecer su ingl\u00e9s en Estados Unidos antes de solicitar a escuela graduada en actuaci\u00f3n, se mud\u00f3 &#8216;sin miedo&#8217; para cumplir su sue\u00f1o de hacerse paso en el mundo actoral. All\u00e1, toma cuatro horas de ingl\u00e9s de lunes a jueves. No pudo regresar en la Navidad, puesto que para costearse la vida en Nueva York, trabaja en un restaurante de comida mediterr\u00e1nea al que no puede faltar por mucho tiempo apenas comenzando.<\/p>\n<p>&#8216;Ya despu\u00e9s de ser adulto, uno se ve obligado a hacer cosas que no te gustan, porque la responsabilidad llama&#8217;, lamenta el joven.<\/p>\n<p>Por su parte, el joven actor Eric Yamil Cruz Mel\u00e9ndez, 23 a\u00f1os, quien estudia una maestr\u00eda en actuaci\u00f3n en la Escuela de Drama de la Universidad del Sur de California (USC), en Los \u00c1ngeles, California, no puede regresar esta Navidad porque est\u00e1 &#8216;pela&#8217;o&#8217;.<\/p>\n<p>&#8216;El dinero que tengo est\u00e1 destinado exclusivamente para cubrir la renta y materiales de la escuela. Los \u00c1ngeles es una ciudad muy c\u00f3moda, divertida y rica en culturas, pero es tambi\u00e9n algo costosa y la naturaleza intensiva de este programa de maestr\u00eda me deja con muy poco tiempo para trabajar digamos un &#8216;part time\u00bb, cuenta el joven, quien tom\u00f3 acci\u00f3n a partir de la necesidad de un entrenamiento actoral m\u00e1s especializado.<\/p>\n<p>Cuando se remonta a la Navidad, en lo que piensa es en sus familiares y amigos, en las reuniones donde todos se ponen al d\u00eda, beben, bailan, parrandean, comen lech\u00f3n y arroz con gandules, con pasteles y morcilla. Son fiestas en las que celebran &#8216;como si fu\u00e9ramos todos de un mismo barrio&#8217;.<\/p>\n<p>No obstante, el joven actor a fin de cuentas no est\u00e1 tan seguro si este momento, si esta coyuntura en la que yace la isla, merece una celebraci\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8216;Si te soy s\u00faper franco, ahora que lo pienso, no s\u00e9 si me atrevo a festejar. Desde afuera, Puerto Rico se ve tan distante y tan oscuro. Todo lo que est\u00e1 pasando lo empa\u00f1a. Sin embargo, la gente, como si nada, <em>voy subiendo y voy bajando, t\u00fa vives como yo vivo, yo vivo vacilando. <\/em>Pero ninguno va y asalta al gobe con panderos y maracas y le exige el bono o el reintegro. No s\u00e9, siempre me ha sorprendido esa capacidad que tenemos de pasarla tan bien mientras todo se nos va a la mierda. Es de locos&#8217;, puntualiza.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es la primera vez que Emmanuel Col\u00f3n Toledo pasa las Navidades fuera de Puerto Rico. Con sus 26 a\u00f1os, el joven carolinense migr\u00f3 a Fort Lauderdale, una ciudad de Florida sazonada por la fuerte presencia de migrantes latinos. Ah\u00ed trabaja en Spirit Airlines, &#8216;ayudando a que otras familias puedan reunirse en estos d\u00edas especiales&#8217;, dice. 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