{"id":89698,"date":"2013-10-18T12:21:38","date_gmt":"2013-10-18T16:21:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.noticel.com\/80-grados\/blogs\/opiniones\/20131018\/educacion-y-el-sistema-escolar-publico\/"},"modified":"2025-07-15T19:54:56","modified_gmt":"2025-07-15T19:54:56","slug":"educacion-y-el-sistema-escolar-publico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/noticel.com\/en\/opiniones\/20131018\/educacion-y-el-sistema-escolar-publico\/","title":{"rendered":"Educaci\u00f3n y el sistema escolar p\u00fablico"},"content":{"rendered":"<p>No estoy tan seguro de que el plan decenal para la educaci\u00f3n que est\u00e1 ante la consideraci\u00f3n de la C\u00e1mara de Representantes deba ser aprobado. Aunque se trata de un esfuerzo bienintencionado de personas comprometidas con la educaci\u00f3n p\u00fablica de Puerto Rico y el trabajo que han llevado a cabo en estos \u00faltimos a\u00f1os es evidencia suficiente de que estamos ante un intento serio por mejorar esta, imponerle un plan al DE desde afuera va en contra de la autonom\u00eda de las escuelas que el sistema educativo necesita alcanzar cuanto antes.<\/p>\n<p>No se trata de que los diversos argumentos que se esgrimen para el Plan Decenal no tengan validez. Qui\u00e9n puede cuestionar una planificaci\u00f3n que le ponga fin a la improvisaci\u00f3n, sobre todo a la costosa improvisaci\u00f3n de decisiones fr\u00edvolas que responden a los cambios de gobierno? Qui\u00e9n puede oponerse a una serie de acuerdos a ser implantados con el concurso de representantes de algunos de los \u00e1mbitos m\u00e1s importantes del pa\u00eds? Qui\u00e9n se atrever\u00eda a poner en entredicho la necesidad de evaluaciones peri\u00f3dicas que naturalmente deben influir en desarrollos futuros? Pero la planificaci\u00f3n, la participaci\u00f3n y las evaluaciones peri\u00f3dicas deben trabajarse en la misma escuela, no impon\u00e9rseles, seg\u00fan hemos pretendido ya demasiadas veces con la mejor de las intenciones.<\/p>\n<p>En lo que respecta al lugar al cual nos quiere conducir, el proyecto de ley no tiene ninguna falla. A qui\u00e9n podr\u00eda disgustarle un sistema educativo de excelencia, a la altura de los mejores sistemas educativos del mundo, en el que tanto pedagogos como el personal no docente fuera remunerado adecuadamente, las instalaciones f\u00edsicas estuvieran al d\u00eda, la mal llamada deserci\u00f3n escolar fuera un asunto del pasado y el aprovechamiento acad\u00e9mico el norte de toda la gesti\u00f3n?<\/p>\n<p>Apenas habr\u00eda que hacerle sugerencias al proyecto de ley si este estuviera dirigido a construir sobre la misma zapata de la agenda educativa del pa\u00eds, que es la autonom\u00eda de las escuelas de la comunidad. As\u00ed lo plantea la Ley Org\u00e1nica 149 y es lo que en estos momentos debiera continuar siendo una referencia imprescindible si quisi\u00e9ramos trascender el clich\u00e9 f\u00e1cil en el que se nos ha convertido la educaci\u00f3n en estas \u00faltimas d\u00e9cadas.<\/p>\n<p>Los m\u00faltiples retos que confronta el fen\u00f3meno cultural que es la educaci\u00f3n no se atienden adecuadamente sin tomar conciencia de su complejidad. Por ejemplo, se requiere ponerle fin a la ilusi\u00f3n, tan com\u00fan en Puerto Rico, de que con identificar metas o din\u00e1micas ideales en alg\u00fan nivel organizativo o participativo, se resuelven los problemas.<\/p>\n<p>Tenemos un buen ejemplo de esto precisamente en la autonom\u00eda de las escuelas de la comunidad. La responsabilidad que madres, padres, estudiantes, maestras y maestros, y personal no docente est\u00e1n llamados a asumir all\u00ed no ha cuajado aun despu\u00e9s de casi quince a\u00f1os de ser legislada y aun cuando se sabe que no hay otro camino en estos tiempos para que la escuela se nos convierta en ese centro vital de nuestras comunidades. No ha funcionado porque requiere mucho m\u00e1s que expresiones verbales o reunir un grupo de personas bienintencionadas, porque cuesta trabajo, porque supone asignaciones de dinero con las que hasta ahora no se ha contado y una infraestructura tecnol\u00f3gica que posibilite la administraci\u00f3n descentralizada. Tampoco ha funcionado porque en vez de asignarle la supervisi\u00f3n directa de los directores escolares al Secretario y debilitar la superintendencia del pueblo, o distrito, esta se debi\u00f3 fortalecer para que ofreciera la colaboraci\u00f3n que la administraci\u00f3n central cesar\u00eda de brindar. A lo que hay que a\u00f1adir que la experiencia no se ha evaluado debidamente de modo que se hubieran podido atender sus deficiencias.<\/p>\n<p>Expresi\u00f3n de esa complejidad que debemos reconocer es la confusi\u00f3n entre lo que es la escuela y lo que es la educaci\u00f3n. No son sin\u00f3nimos. Quiz\u00e1s ca\u00edmos en una trampa al cambiarle el nombre al sistema escolar, de Departamento de Instrucci\u00f3n a Departamento de Educaci\u00f3n. Lo que se puede hacer dentro de la escuela por la educaci\u00f3n en la segunda d\u00e9cada del siglo veintiuno tiene sus serios l\u00edmites. El sistema escolar p\u00fablico, que es de lo que estamos hablando, es importante, pero no es ni de lejos lo \u00fanico que tenemos que abordar para mejorar la educaci\u00f3n en Puerto Rico. C\u00f3mo es que podemos seguir exclusivamente concentrados en el sistema escolar p\u00fablico sin hacer referencia a las m\u00faltiples instancias en las que nuestros j\u00f3venes se forman o sin hacer referencia a los otros j\u00f3venes que se educan en instituciones privadas? Pensemos tan solo en los medios de comunicaci\u00f3n o c\u00f3mo convivimos los puertorrique\u00f1os. La personalidad, la humanidad o cultura que el joven va desarrollando no se nutre precisamente de lo que vive all\u00ed en el plantel, sobre todo cuando concluye sus grados elementales, pasa a la intermedia y se cree que ha dejado atr\u00e1s la ni\u00f1ez con sus esquemas de autoridad. All\u00ed aprender\u00e1 a conjugar verbos, a resolver problemas de f\u00edsica, quiz\u00e1s a hablar otro idioma, pero su educaci\u00f3n trasciende estas experiencias pedag\u00f3gicas, sobre todo cuando contrastan tanto con el mundo de la tecnolog\u00eda que le espera afuera.<\/p>\n<p>As\u00ed como al expresarnos sobre la educaci\u00f3n y el sistema escolar p\u00fablico no se le presta atenci\u00f3n a la complejidad que les caracteriza, tampoco traemos a colaci\u00f3n consideraciones hist\u00f3ricas que tienen mucho que ense\u00f1arnos. Ese sistema escolar p\u00fablico que muy leg\u00edtima, aunque paternalmente, se quiere impactar a trav\u00e9s del proyecto de ley del plan decenal, ha sido entre los puertorrique\u00f1os objeto frecuente de las mejores intenciones. No es por falta de buena voluntad que en torno a \u00e9l no haya cuajado algo extraordinario. Aun aquellos y aquellas que han ayudado a desmontar excelentes iniciativas de cuatrienios anteriores estaban convencidos de que lo que implantar\u00edan en su lugar ser\u00eda de mejor calidad.<\/p>\n<p>El pa\u00eds tiene una tradici\u00f3n de inversiones en la educaci\u00f3n que supera probablemente la de casi todos los pa\u00edses del mundo. No me refiero a la inversi\u00f3n per capita sino al porcentaje que representan los ingresos al fisco dedicado a ella. Lo que en el presupuesto anual de Puerto Rico se le asigna al sistema escolar gira en torno al 30% del total. Si a esto se le suma el casi diez por ciento que se invierte en el sistema universitario p\u00fablico, estamos hablando del 40% de lo que recoge Hacienda. Qu\u00e9 sociedad ha tenido m\u00e1s fe y esperanza que la nuestra en sus instituciones pedag\u00f3gicas?<\/p>\n<p>Pero tan importante como tomar conciencia sobre lo anterior es evaluar justamente lo que se ha logrado. Nuestras escuelas p\u00fablicas siguen enviando miles de estudiantes a las mejores instituciones universitarias del pa\u00eds, al igual que a otros centros educativos donde se les prepara en las llamadas carreras cortas. Si hoy se dice que no llegan con las destrezas adecuadas, es imprescindible reiterar que se dec\u00eda lo mismo hace cuarenta a\u00f1os y probablemente se repita dentro de algunas d\u00e9cadas, aun cuando se haya alcanzado cierta mejor\u00eda. L\u00e9ase el valios\u00edsimo texto de don \u00c1ngel Quintero Alfaro de comienzos de los setenta y rev\u00edsese lo que escribe Manuel Alonso a mediados del siglo diecinueve en El g\u00edbaro. All\u00ed encontrar\u00e1 comentarios muy similares a los que hoy abundan en torno a esta insatisfacci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es la naturaleza de las transiciones entre niveles educativos lo que lleva a muchos educadores a referirse de manera insatisfecha a aquellos que les llegan de niveles inferiores. Y es que en t\u00e9rminos generales es mucho m\u00e1s f\u00e1cil inclinarse a pensar que quien se inicia \u2013 en el \u00e1rea que sea \u2013 no ha recibido hasta que llega a uno lo que se necesita para tener \u00e9xito.<\/p>\n<p>Hay, desde luego, excepciones a estos juicios desmandados. En las instituciones universitarias en las que he trabajado hay muchos claustrales que se quejan de los estudiantes que reci\u00e9n llegan, pero tambi\u00e9n hay otros que con el tino necesario pueden identificar grupos de estudiantes que se inician con una \u00f3ptima preparaci\u00f3n, resultado de la buena pedagog\u00eda de este o de otra maestra de alguna escuela superior del \u00e1rea. Quiz\u00e1s lo que m\u00e1s llame la atenci\u00f3n de estos juicios en los que nos quejamos de c\u00f3mo llegan los estudiantes a nuestras instituciones universitarias sea el olvido que sufrimos de nuestras propias deficiencias cuando entramos a la universidad. Sorprende igualmente que cuatro o cinco a\u00f1os m\u00e1s tarde los profesores nos enorgullezcamos tanto de lo bien preparados que entonces est\u00e1n y hasta de lo inteligentes que entonces son aquellos mismos estudiantes que fueron recibidos bajo tan tristes auspicios. Pero los que los reciben en el mundo del trabajo y en las escuelas graduadas, donde tambi\u00e9n he tenido la experiencia, vuelven a su vez a cantarse decepcionados con &#8216;lo que les llega&#8217;.<\/p>\n<p>Habr\u00eda que analizar con ojo cr\u00edtico y no solo prest\u00e1ndole atenci\u00f3n a lo que se puede codificar f\u00e1cilmente, si lo que hace que un estudiante se desempe\u00f1e o no excelentemente en el \u00e1mbito acad\u00e9mico es el ambiente de la escuela en la que estudia, la alimentaci\u00f3n que recibi\u00f3 en sus primeros meses, la influencia de una maestra inspiradora o la ausencia de alg\u00fan pedagogo paciente que lo motivara, las conversaciones que tiene en su hogar, la percepci\u00f3n que tiene de su pa\u00eds, c\u00f3mo comparte con amigos en sus horas de asueto, su propia madurez emocional, el efecto que tienen en ella o \u00e9l los medios de comunicaci\u00f3n, la conciencia que tiene de la crisis de Estado que sufrimos desde hace algunos a\u00f1os, los ingresos de su familia y tantos otros elementos. Todo esto podr\u00eda explicar su mejor o peor desempe\u00f1o y deber\u00eda ser tomado en consideraci\u00f3n por aquellos que aspiran a transformar la escuela puertorrique\u00f1a. Desde luego no les ser\u00eda f\u00e1cil, pero ser\u00eda lo propio antes de condenar lo que hay e invertir en proyectos costos\u00edsimos. Igualmente complejo es determinar en nuestros d\u00edas lo que contribuye a eso que llamamos educaci\u00f3n. Adem\u00e1s, peligroso, porque podr\u00edamos averiguar, por ejemplo a nivel universitario, que los estudiantes en realidad no necesitan m\u00e1s que dos a\u00f1os de estudio de lo que hoy se les ofrece y no los cinco y medio o seis que necesitan los pocos que terminan sus bachilleratos.<\/p>\n<p>Al condenar la escuela p\u00fablica, seg\u00fan se hace tan a menudo, se ignora que a\u00f1o tras a\u00f1o contin\u00faan gradu\u00e1ndose j\u00f3venes que concluyen sus estudios con una formaci\u00f3n adecuada y que posteriormente se desempe\u00f1an honrosamente en distintas profesiones y oficios. Esto lo saben los parientes, lo saben las maestras y maestros, directores y directoras, y lo saben los mismos estudiantes que no se dieron por vencidos porque confiaron en aquel ambiente escolar que, sin ser el ideal, los estimulaban. No es necesario mentir se\u00f1alando que las condiciones de trabajo o de estudio son las mejores, pues no lo son, pero el trabajo colectivo que lleva a cabo el magisterio puertorrique\u00f1o, en el contexto de un pa\u00eds con grandes problemas sociales, es en un buen porcentaje exitoso. Insistir sin encomendarse a nadie que se trata de &#8216;un sistema de educaci\u00f3n inservible&#8217;, seg\u00fan escrib\u00eda el pasado 18 de agosto un periodista tan alerta como Benjam\u00edn Torres Gotay, y sostienen, oportunamente, los pol\u00edticos del partido que no est\u00e9 en el poder, es a todas luces injusto. Por qu\u00e9 ese rechazo totalmente desproporcionado?<\/p>\n<p>Obviamos demasiado f\u00e1cilmente lo importante que ha sido durante generaciones este sistema escolar para tantas familias. No nos percatamos de lo que ahora mismo supone para esos cientos de miles de estudiantes que permanecen all\u00ed con la confianza de que sus maestras y maestros les est\u00e1n transmitiendo algo que justifica su presencia cuando muy bien pudieran estar con algunas de sus amistades en alg\u00fan &#8216;mall&#8217; a todo color.<\/p>\n<p>Me inclino a pensar que ese desprecio por la escuela p\u00fablica no consiste de una falta de reconocimiento del esfuerzo de quienes all\u00ed trabajan. No es la mala intenci\u00f3n la que caracteriza a los que d\u00eda tras d\u00eda en los medios de comunicaci\u00f3n vuelven a recalcar las deficiencias y pierden de vista que estas no son voluntarias y que tienen sus explicaciones. Es que defender la educaci\u00f3n abstracta, a la vez que se critica el sistema escolar real, se oye bien. Quien lo hace no pasa ning\u00fan trabajo ni pone nada en riesgo porque habla sobre lo que deber\u00eda ser mientras obvia ol\u00edmpicamente lo que hay. De este modo llega a pensar que con poco todo el problema podr\u00eda remediarse. Pero no es as\u00ed.<\/p>\n<p>En nuestra \u00e9poca lo que llamamos sin m\u00e1s educaci\u00f3n se ha ido complicando y merecer\u00eda una cr\u00edtica similar a la que el fil\u00f3sofo alem\u00e1n Immanuel Kant someti\u00f3 a la metaf\u00edsica. Es evidente que ella se ha convertido en una mercanc\u00eda m\u00e1s que tiene que competir no solo con tantos otros objetos de consumo que tambi\u00e9n &#8216;educan&#8217;, pero a la vez con modos de vivir la vida, otras mercanc\u00edas a fin de cuentas, que parecen exigir menos formaci\u00f3n formal y ofrecer m\u00e1s beneficios materiales. No me refiero exclusivamente, seg\u00fan se concluye demasiado r\u00e1pidamente, al vecino supuestamente vago, a la m\u00fasica que nos puede parecer exageradamente violenta, o a las pel\u00edculas que tan interesantemente nos invitan a compartir sus cada vez m\u00e1s sofisticados espect\u00e1culos. Me refiero fundamentalmente a c\u00f3mo en los \u00faltimos cincuenta a\u00f1os se ha ido desmontando tanto en Puerto Rico como fuera de nuestras islas la red de im\u00e1genes pesadas que relacion\u00e1bamos \u2013 obligados &#8211; a lo que se describ\u00eda como lo culto. No digamos nada aqu\u00ed sobre los imaginarios del buen gobierno, la familia, la vida buena, el trabajo digno y tantas otras construcciones que no se pueden despreciar al reflexionar sobre este tema.<\/p>\n<p>Redefinidos de muchas maneras, los supuestos valores de la educaci\u00f3n que le llegan hoy en d\u00eda a quien la consume al final de la cadena de recursos cada vez m\u00e1s menguados que tiene un Estado en el que ha llegado a prevalecer injustamente la idea de una ineficiencia que no justifica las contribuciones que se le pagan, naturalmente inspiran muy poca fidelidad en un pa\u00eds como el nuestro. Pese al esfuerzo extraordinario de directoras y directores, maestras y maestros, y personal no docente que se observa a trav\u00e9s de las islas boricuas en cientos y cientos de escuelas, sobre todo elementales, el sistema escolar no logra el &#8216;glamour&#8217; con el que sue\u00f1an sus cr\u00edticos.<\/p>\n<p>Dado esto, nadie se deber\u00eda sorprender ante la mal llamada deserci\u00f3n escolar de algunos de nuestros j\u00f3venes. Este abandono de la escuela es un tema sobre el cual apenas hemos reflexionado con la debida calma. Tendemos a pensar que se trata de un problema que genera la escuela y que no tiene mucho que ver con el pa\u00eds. En vista de que en nuestras instituciones universitarias tienen, por mucho, tasas de abandono mayores, no deber\u00edamos tomar en consideraci\u00f3n, por ejemplo, elementos relacionados a una cultura que no estimula el estudio? Por otro lado, trat\u00e1ndose de un sistema escolar que abandonan mayormente j\u00f3venes de nuestras clases sociales m\u00e1s desventajadas, econ\u00f3micamente hablando, por qu\u00e9 no reconocemos que el rechazo de la escuela no es una reacci\u00f3n patol\u00f3gica sino m\u00e1s bien inteligente de cara a una experiencia que aportar\u00e1 muy poco a mejorar su precariedad material, contrario a lo que se dice oficialmente?<\/p>\n<p>En vez de ver sin m\u00e1s el abandono de la escuela como un mal, por qu\u00e9 no le dedicamos m\u00e1s esfuerzos a apalabrar, sin presiones, a estos sectores que la sufren en carne propia y no a verlo como la causa de la criminalidad? Pero por qu\u00e9 esperamos que los injustamente llamados desertores se sientan c\u00f3modos en una escuela que es resultado de un ordenamiento social que no ha hecho mucho por ellos? Creo que no es dif\u00edcil concluir que estos sectores no desean hacer suya la escuela actual. No ven esta como el lugar desde el cual pudieran impulsar transformaciones ambiciosas que les beneficiaran. Se trata de un reto que confirma los planteamientos de los te\u00f3ricos que siguiendo a Gramsci en nuestra \u00e9poca han insistido en el v\u00ednculo estrecho que hay entre pol\u00edtica y escuela.<\/p>\n<p>No dejamos de hablar de deserci\u00f3n, un t\u00e9rmino militar que en tiempos de guerra justifica acabar con la vida de quien la protagoniza, pero se sabe c\u00f3mo es que ha ido dando num\u00e9ricamente ese abandono de la escuela a trav\u00e9s de los tiempos? Se est\u00e1 al tanto de que la tasa se fue reduciendo paulatinamente a trav\u00e9s de las d\u00e9cadas del Puerto Rico del siglo veinte? Durante el cuatrienio 2005-2008 la Oficina de Planificaci\u00f3n del DE ten\u00eda estad\u00edsticas en las que se mostraba c\u00f3mo se hab\u00eda ido dando este proceso. En los sesenta, \u00e9poca gloriosa de la educaci\u00f3n puertorrique\u00f1a de acuerdo a algunos, hab\u00eda m\u00e1s deserci\u00f3n escolar que en los comienzos de la primera d\u00e9cada de este siglo veintiuno. Un investigador serio como Francisco Rivera Batiz, en un trabajo que publicara junto a Helen F. Ladd en el libro The Economy of Puerto Rico, publicado por el Centro de la Nueva Econom\u00eda y la Brookings Institution Press problematiza el 40.1 % que se le hab\u00eda informado para el a\u00f1o escolar del 2003-2004, mucho m\u00e1s bajo que el 56.5% que se le ofrec\u00eda para el 1991. Tomando en consideraci\u00f3n otros elementos que no se hab\u00edan incluido en los datos, conclu\u00eda en aquel momento que &#8216;the true drop-out rate in Puerto Rico&#8217; era de 21.3%, a la vez que a\u00f1ad\u00eda que aunque no se pod\u00eda negar que Puerto Rico ten\u00eda un problema de abandono de la escuela, &#8216;the problem is not as serious as some policymakers believe&#8217;.<\/p>\n<p>Si esa tasa de abandono de la escuela se ha acrecentado en estos \u00faltimos a\u00f1os, aparentemente a partir de 2008, no deber\u00edamos entonces sospechar que est\u00e1 atada a la crisis econ\u00f3mica por la que atraviesa el pa\u00eds? Seg\u00fan ya anticip\u00e1bamos, los j\u00f3venes que abandonan la escuela saben que esta no les garantiza un mejor futuro y en esta \u00e9poca mucho menos. Por qu\u00e9 la abandonar\u00edan si no fuera as\u00ed? Pero si el abandono de la escuela est\u00e1 vinculado a la econom\u00eda, no deber\u00edamos entonces reenfocar la discusi\u00f3n? Si un porcentaje de ellos termina trabajando en un punto de drogas es porque est\u00e1n dispuestos a trabajar aun en algo tan peligroso<\/p>\n<p>Al conversar sobre la ausencia de opciones para nuestros j\u00f3venes se trae a colaci\u00f3n con frecuencia lo que queda de iniciativas tan valiosas como la de la educaci\u00f3n vocacional y la de los estudios tecnol\u00f3gicos post secundarios que el DE todav\u00eda ofrece en cuatro institutos que quedan en distintas ciudades de la isla. Sin perder de vista que los estudios vocacionales no se deber\u00edan concebir como dirigidos exclusivamente a estudiantes de familias de escasos recursos sino como alternativas para todos los estudiantes, independientemente de su extracci\u00f3n social, no se puede negar que se fueron abandonando. En muchas escuelas vocacionales apenas hay equipo; en otras en que s\u00ed lo hay, es obsoleto o est\u00e1 en malas condiciones. Solo en muy pocas hay instalaciones que entusiasman a los j\u00f3venes y los maestros que ense\u00f1an all\u00ed, como los estudiantes que se benefician, lo celebran.<\/p>\n<p>Qu\u00e9 ocurri\u00f3 para que un programa que se consideraba exitoso, hoy no sea la sombra de lo que fue? La respuesta no debe sorprender. El DE sencillamente no tiene los recursos para sostener tantos programas t\u00e9cnicos. No los tuvo nunca, pero en otras \u00e9pocas eso se paliaba con la colaboraci\u00f3n de talleres privados y f\u00e1bricas que donaban equipos que ya no necesitaban. Adem\u00e1s, la maquinaria era m\u00e1s sencilla y costaba proporcionalmente menos. A medida en que la tecnolog\u00eda digital se fue apoderando de la producci\u00f3n industrial, se necesitaban cada vez m\u00e1s recursos para reconstruir los talleres. Pero como no se ten\u00eda el presupuesto necesario ya no se pudo hacer mucho. Si a esto se le a\u00f1ade la contracci\u00f3n econ\u00f3mica por la que ha pasado la empresa privada, podemos entender mejor lo que ha ocurrido. Pero ha sido la escuela responsable de ello? Las maestras y maestros, el director o la directora, responsables? Lo que se debe se\u00f1alar es que la gesti\u00f3n puntual y la iniciativa desprendida de ciertos directores y directoras, o alg\u00fan maestro o maestra, es lo que ha hecho posible que haya todav\u00eda escuelas vocacionales de primera. Sin embargo, en general el deterioro es innegable, pese a las mejores intenciones de todos los concernidos.<\/p>\n<p>No es por lo tanto correcta la impresi\u00f3n que tienen tantos de que los llamados problemas educativos del pa\u00eds provienen exclusivamente o en gran medida del interior del sistema escolar p\u00fablico. Seg\u00fan he reiterado, la educaci\u00f3n no es algo que se d\u00e9 exclusivamente en las escuelas y es imposible aislar el sistema escolar del tipo de pa\u00eds que somos, un pa\u00eds econ\u00f3micamente pobre. Los males de nuestras escuelas son los males del pa\u00eds. Y los males del pa\u00eds los vivimos, quiz\u00e1s con mayor claridad por constituir ambientes controlados, dentro de nuestras escuelas.<\/p>\n<p>Lo anterior se complica cuando no podemos distinguir entre nuestros males y los males de otro sistema escolar al que estamos atados por razones hist\u00f3ricas que no tienen que mencionarse aqu\u00ed. En los Estados Unidos la educaci\u00f3n es orientada a la competitividad global. Los Estados Unidos, seg\u00fan se observa por ejemplo en las mismas repetidas expresiones de sus presidentes, resienten que en pruebas que toman estudiantes de todo el mundo sus j\u00f3venes no ocupen ni de lejos las primeras posiciones. Esto determina su agenda pedag\u00f3gica, pero es esta la agenda nuestra? All\u00e1 el problema que supuestamente se confronta es el de un sistema escolar disgregado, atomizado, dividido en demasiados condados, ciudades y estados. Entre nosotros, el problema, se ha dicho muchas veces, es la excesiva centralizaci\u00f3n. Tambi\u00e9n nos puede servir de ejemplo que a partir de algunas investigaciones que se hicieran en los Estados Unidos se lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que era prioritario modificar el modo en que se ense\u00f1a a leer en ingl\u00e9s. Ac\u00e1 nuestros estudiosos no han llegado a tal conclusi\u00f3n y la ense\u00f1anza de la lectura en espa\u00f1ol nunca se pens\u00f3 que ameritaba alguna inversi\u00f3n extraordinaria. Nosotros tenemos otras prioridades, seg\u00fan se puede inferir de estas p\u00e1ginas.<\/p>\n<p>Para atender sus problemas los Estados Unidos desarrollaron bajo el segundo presidente Bush lo que se ha conocido como No Child Left Behind (NCLB), ley o acta que puso todo su peso en desarrollar evaluaciones basadas en m\u00e9tricas estandarizadas. Por la cantidad de fondos que se condicionaron a la participaci\u00f3n en lo que doce a\u00f1os m\u00e1s tarde se reconoce que ha sido un fracaso, ning\u00fan sistema escolar en los EEUU se resisti\u00f3 a tomar parte en ella. Tampoco en Puerto Rico. Qu\u00e9 pol\u00edtico o figura p\u00fablica, estadounidense o puertorrique\u00f1a, se hubiera atrevido a rechazar los billones de d\u00f3lares que han llegado a trav\u00e9s de NCLB? Pero cu\u00e1nto no se ha trastocado con NCLB, cu\u00e1ntos recursos y cu\u00e1nto tiempo se han desperdiciado en su implantaci\u00f3n?<\/p>\n<p>A trav\u00e9s del Programa &#8216;Reading First&#8217;, dirigido supuestamente a fortalecer la capacidad para la lectura porque de ella, seg\u00fan se aleg\u00f3, depende el posterior aprovechamiento del estudiante, se le ofrec\u00eda a Puerto Rico alrededor de cuarenta millones de d\u00f3lares anuales. Pero las estrategias que se nos impon\u00edan iban en contra de las que aqu\u00ed, con \u00e9xito, se han ido desarrollado para la ense\u00f1anza de la lectura en castellano. Estuvimos dispuestos a aceptar los fondos si se nos permit\u00eda continuar nuestra estrategia de ense\u00f1anza de la lectura en nuestro propio idioma o para que pudi\u00e9ramos invertirlos en la ense\u00f1anza del ingl\u00e9s como segundo idioma. No se nos autoriz\u00f3 ninguna de nuestras peticiones y por lo tanto rechazamos los fondos, alrededor de 120 millones de d\u00f3lares, lo que fue criticado intensamente por el entonces candidato a gobernador y luego gobernador Luis Fortu\u00f1o y algunos medios de comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La obsesi\u00f3n con traer fondos federales aunque no sean necesarios es un ejemplo m\u00e1s de c\u00f3mo el sistema escolar p\u00fablico es afectado por din\u00e1micas que poco tienen que ver con las consideraciones educativas que en Puerto Rico y en el mundo entero se deben atender. Huelga decir que no solo nosotros padecemos de este mal. En Estados Unidos ocurre lo mismo. La misma ley federal NCLB responde en ciertos apartados a los intereses econ\u00f3micos de colaboradores texanos del presidente Bush, quienes se lucraron enormemente a trav\u00e9s de las compa\u00f1\u00edas que crearon para ofrecer los servicios suplementarios que exige el documento.<\/p>\n<p>Nuestro sistema escolar p\u00fablico, sin cerrarse al mundo, tiene que partir de nuestras posibilidades. Tal y como debe celebrar nuestras fortalezas, no puede obviar nuestros escasos recursos. As\u00ed como se tiene que reconocer que en t\u00e9rminos generales le hemos dedicado mucho, no se puede perder de vista que lo invertido por estudiante es muy poco y que como pinta nuestro futuro econ\u00f3mico, habr\u00e1 de reducirse. El salario de nuestros docentes escolares es una verg\u00fcenza. Estudian mucho m\u00e1s que nuestros polic\u00edas, pero ganan menos. Si un maestro en Finlandia, como en algunos estados de los EEUU, puede llegar a ganar m\u00e1s de sesenta mil d\u00f3lares, podemos inferir que lo que en tales lugares se toma muy en serio la escolaridad de su juventud. Lo que deben invertir en sus instalaciones ser\u00e1 c\u00f3nsono con tales salarios. Sin embargo, no nos llamemos a enga\u00f1o. All\u00e1 como ac\u00e1 lo que se haga en el aula escolar influir\u00e1, pero la educaci\u00f3n ya se hab\u00eda alcanzado en aquellas sociedades cuando la ciudadan\u00eda asum\u00eda pagar m\u00e1s impuestos con el fin de remunerar m\u00e1s generosamente a sus maestras y maestros, y no solo se hablaba de ello o se esperaba que el gobierno, por arte de magia, asignara los fondos necesarios.<\/p>\n<p>Frecuentemente se trae a colaci\u00f3n que el DE debe estar utilizando muy ineficientemente los dos billones y medios que tiene de presupuesto anual, pues se trata de una cantidad extraordinaria, mayor que la de los presupuestos de algunas rep\u00fablicas centroamericanas. Quien se expresa de esta forma no toma en consideraci\u00f3n que alrededor del noventa por ciento se dedica a salarios. M\u00e1s del siete por ciento se le dedica a energ\u00eda, agua y transportaci\u00f3n y muy poco es lo que resta, si acaso, para innovaciones y proyectos especiales. En este ambiente de seria escasez financiera que caracteriza al DE y que debemos suponer que habr\u00e1 de empeorar, es que se espera que se produzca educaci\u00f3n de nivel mundial. Se debe ir pensando en manejar el asunto de otra manera. Los pocos recursos que se le podr\u00e1 asignar en a\u00f1os venideros al sistema escolar p\u00fablico debe ser nuestro punto de partida, junto al trabajo voluntario de la comunidad de madres y padres de los estudiantes. Les debemos viabilizar a las escuelas la autonom\u00eda y las responsabilidades que la Ley Org\u00e1nica les asigna para que all\u00ed se determine c\u00f3mo debe confrontarse esta etapa que el pa\u00eds comienza a vivir. Fortaleciendo la ciudadan\u00eda a trav\u00e9s de mayores responsabilidades contribuir\u00edamos a la educaci\u00f3n del pa\u00eds. Solo a partir de esta educaci\u00f3n es que lograremos el sistema escolar con el que so\u00f1amos todos.<\/p>\n<p>Los pa\u00edses en los que la ciudadan\u00eda se asume responsablemente por los adultos producen ciudadanos j\u00f3venes responsables y sistemas escolares s\u00f3lidos. Mientras que los pa\u00edses que se enfrascan en pugnas que los debilitan no pueden sino contentarse con sistemas educativos caracterizados por pugnas que lo debilitan. La perseverancia de los finlandeses ante los suecos primero y luego ante los sovi\u00e9ticos los han impactado en todos los reglones de sus vidas. Nuestro retoricismo y nuestra dependencia contin\u00faan marc\u00e1ndonos a nosotros en todos los \u00e1mbitos de nuestras vidas. Nos hemos concentrado en criticar el sistema escolar, pero al criticarlo se pierde de vista c\u00f3mo andan otros \u00e1mbitos del pa\u00eds, igualmente importantes. Observemos la legislatura, el m\u00e1s reciente Tribunal Supremo, el pasado liderato del Departamento de la Familia, la renuncia en Correcci\u00f3n a todo tipo de rehabilitaci\u00f3n, el timo del Seguro Social protagonizado por m\u00e9dicos, la ausencia de un sistema de transportaci\u00f3n colectiva, los asesinatos de tantos j\u00f3venes y tendremos que concluir que lo que caracteriza al DE no es \u00fanico del DE. Es lo que tampoco nos permite superar la crisis econ\u00f3mica que experimenta el pa\u00eds. Es lo que no nos ha permitido ponernos de acuerdo para identificar un escenario pol\u00edtico en el que se pudi\u00e9ramos convivir m\u00e1s o menos tranquilamente.<\/p>\n<p>Y sin embargo, cuando se inicia el a\u00f1o escolar, sobre todo en las escuelas elementales, hay un entusiasmo admirable. S0lo se empa\u00f1a por el festival de malas noticias que acompa\u00f1a la inauguraci\u00f3n de todo comienzo escolar. Mientras maestras y maestros, directoras y directores, y el personal no docente se esfuerzan por reiterar su compromiso con los j\u00f3venes que llegan todav\u00eda entusiasmados a los planteles, la prensa compite por ver cu\u00e1l de sus emisoras, canales o peri\u00f3dicos puede dar con la peor noticia sobre alguna escuela. Durante las primeras dos semanas de lo mal que est\u00e1 el sistema es que se conversa, basando todo juicio en las \u2013 digamos que treinta o cuarenta -escuelas que s\u00ed tienen problemas de infraestructura, pero ignorando las restantes mil cuatrocientas. Luego los medios van desapareciendo, pero recalcando que todav\u00eda faltan cientos de maestros por nombrar, como si la gente que trabaja en el DE no hubiera estado haciendo lo posible por reclutarlos durante todo el verano. Adem\u00e1s, a la prensa no le interesa informar que una ley de personal inflexible y hasta torpe, que se ha pedido que se enmiende, es la responsable.<\/p>\n<p>Preg\u00fantenle a cualquiera que haya trabajado en alguna oficina de recursos humanos del DE en la d\u00e9cada del sesenta, la \u00e9poca de oro de nuestro sistema escolar seg\u00fan ya escribiera, cu\u00e1ntos maestros quedaban por nombrar en los comienzos de cada a\u00f1o y cu\u00e1ndo era que ven\u00edan a nombrarse. Preg\u00fantenles a maestros de escuela de aquella \u00e9poca cu\u00e1ntos trabajaban en &#8216;interlocking&#8217; porque no hab\u00eda suficientes planteles y averig\u00fcen cu\u00e1ntos estudiantes tomaban solo cuatro horas de clase durante a\u00f1os por la misma raz\u00f3n. En aquellos a\u00f1os se reclutaban como maestros personas que apenas ten\u00edan tres o cuatro semestres de universidad. Todav\u00eda en aquella \u00e9poca hab\u00eda maestras ense\u00f1ando que hab\u00edan sido reclutadas con solo un octavo grado. En su mayor\u00eda era gente educada que hac\u00edan viable un sistema escolar que miraba hacia el futuro con optimismo.<\/p>\n<p>En vez de legislar el plan decenal del sistema escolar que se ha impulsado con muy buenas intenciones y que, no obstante, ser\u00e1 visto como el plan de la administraci\u00f3n actual, y emplear fondos valiosos en la creaci\u00f3n de otro nivel burocr\u00e1tico que se eliminar\u00eda en el pr\u00f3ximo cuatrienio, se deber\u00eda trabajar en la educaci\u00f3n ciudadana que el pa\u00eds necesita para que en su d\u00eda las escuelas de la comunidad puedan planificar.<\/p>\n<p><em>*El autor es un exsecretario de Educaci\u00f3n. Tomado de <a href=\"http:\/\/80grados.net\">80 Grados<\/a>.<\/em><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No estoy tan seguro de que el plan decenal para la educaci\u00f3n que est\u00e1 ante la consideraci\u00f3n de la C\u00e1mara de Representantes deba ser aprobado. 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