{"id":85735,"date":"2015-11-09T12:27:00","date_gmt":"2015-11-09T16:27:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.noticel.com\/la-calle\/20151109\/terrible-testimonio-de-menor-sobreviviente-de-la-masacre-de-guaynabo\/"},"modified":"2025-07-16T01:07:30","modified_gmt":"2025-07-16T01:07:30","slug":"terrible-testimonio-de-menor-sobreviviente-de-la-masacre-de-guaynabo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/noticel.com\/en\/noticias\/la-calle\/20151109\/terrible-testimonio-de-menor-sobreviviente-de-la-masacre-de-guaynabo\/","title":{"rendered":"Terrible testimonio de menor sobreviviente de la masacre de Guaynabo"},"content":{"rendered":"<p>Le toman el juramento a \u00c1ngel Ortiz Uceda, 14 a\u00f1os de edad, noveno grado en la escuela, y \u00fanico sobreviviente de la masacre familiar en Guaynabo, el tr\u00e1gico incidente ocurrido en noviembre del a\u00f1o pasado en la Urbanizaci\u00f3n Los Frailes, que termin\u00f3 con la vida de su padre, su madre, su abuela materna y su hermano.<\/p>\n<p>&#8216;El d\u00eda 17 de noviembre de 2014 era el cumplea\u00f1os de mi hermano. Estuvimos en casa y Christopher S\u00e1nchez iba a venir a pagar la renta. Cuando \u00e9l vino a pagar la renta, \u00e9l y mis padres fueron a la sala a hablar y yo me qued\u00e9 en la escalera&#8217;, inicia as\u00ed el testimonio del joven, a trav\u00e9s de circuito cerrado.<\/p>\n<p>Christopher S\u00e1nchez Asencio est\u00e1 en la sala, las manos cruzadas sobre la superficie del escritorio, las esposas agarradas a los tobillos sobre sus tenis blancos. Es uno de los dos acusados de los asesinatos junto a Jos\u00e9 Luis Bosch Mulero.<\/p>\n<p>El jurado est\u00e1 en sus asientos, 10 mujeres, 4 hombres. En la pantalla, se proyecta al ni\u00f1o, que relata su versi\u00f3n de los hechos, en la que m\u00e1s tarde vincular\u00e1 a S\u00e1nchez Asencioa varios intentos de asesinato &#8211; de su relato se desprende que Christopher lo lacer\u00f3 con un cuchillo y lo empuj\u00f3 de un puente &#8211; as\u00ed como al asesinato de su hermano &#8211; &#8216; escucho un tiro y abro los ojos y veo a mi hermano que estaba en el piso muerto\u2026 En ese momento, Christopher estaba detr\u00e1s de m\u00ed con la pistola <em>silver<\/em>&#8216;.<\/p>\n<p>Su relato comienza as\u00ed. Aquella noche, la abuela del ni\u00f1o, Clementina Ciriaco L\u00f3pez estaba durmiendo en uno de los cuartos de la casa. \u00c1ngel y su hermano Michael Ortiz Uceda, que cumpl\u00eda 15 a\u00f1os, jugaban tenis en el cuarto de videojuegos.<\/p>\n<p>&#8216;Escuch\u00e9 a mi padre decir: Chico, please, no hagas esto, por favor&#8217;, recuerda. El ni\u00f1o acudi\u00f3 a la puerta y entonces vio a un hombre grande, con pelo largo, que ten\u00eda un bini en la cabeza, apuntando una pistola grande y negra que sujetaba con las dos manos, directo a su padre, Miguel Ortiz D\u00edaz.<\/p>\n<p>&#8216;El hombre grande&#8217;, como llam\u00f3 al intruso de la casa, orden\u00f3 a todos a acostarse en el piso, y todos as\u00ed lo hicieron, incluido Christopher. Orden\u00f3 que le entregaran celulares, dinero, o joyer\u00eda que tuvieran encima. &#8216;Le dimos nuestros celulares, mi padre le dio su billetera y Christopher no le dio nada&#8217;, rememora \u00c1ngel.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el testimonio del ni\u00f1o, el hombre grande orden\u00f3 a su padre que se levantara y ambos salieron de la sala. Buscaron sogas y cinta adhesiva.<\/p>\n<p>&#8216;Despu\u00e9s escucho a mi padre tratar de hablar, pero algo le estaba cubriendo la boca. Despu\u00e9s de eso escucho un tiro. Yo estaba asustado ya, mi madre estaba rezando, est\u00e1bamos todo aguant\u00e1ndonos las manos. Despu\u00e9s el hombre grande vuelve para nosotros y nos dice que nos paremos y lo persigamos. Vamos para la sala\u2026 A la derecha estaba mi abuela parada y a la izquierda hab\u00eda un mont\u00f3n de sangre en el piso. Yo decid\u00ed no mirar a la izquierda&#8217;, dice.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el ni\u00f1o, los ordenaron a arrodillarse a los cuatro. &#8216;Ten\u00eda mucho miedo, pensaba que iba a morir. Ya yo me hab\u00eda rendido&#8217;, recuerda con la mirada fija en Fiscal\u00eda, la corbata de rayas en el cuello, la chaqueta, la voz de ni\u00f1o. Dos disparos bastaron para que su madre cayera encima de \u00e9l cubierta de sangre, y su abuela tambi\u00e9n cayera al piso, envuelta en sangre. Su hermano gritaba en llanto: &#8216;Por qu\u00e9&#8217;. El sonido de un click, click, &#8216;como si una pistola le hubieran quitado las palabras o se hubiese da\u00f1ado&#8217;, detuvo la acci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los dos visitantes &#8211; el hombre grande, con una pistola grande, negra, yChristophercon una peque\u00f1a, plateada &#8211; ordenaron a los ni\u00f1os, cubiertos de sangre, que se limpiaran y los llevaron a una guagua grande, desde la que emprendieron un recorrido por el \u00e1rea, por Levittown, por bares y casas, por la urbanizaci\u00f3n Versalles donde viv\u00eda alquilado Christopher en una casa propiedad de Miguel Ortiz, &#8216;dando vueltas&#8217; en busca, seg\u00fan \u00c1ngel, de una calle sin salida.<\/p>\n<p>&#8216;Estaba muy oscuro, no pude ver mucho, yo s\u00e9 que llegamos a una calle sin salida\u2026 Christopher sale del carro, abre mi puerta y me dice que salga, yo salgo y despu\u00e9s mi hermano, nos dijeron &#8216;arrod\u00edllense&#8217;\u2026 me recuerdo que mi hermano estaba a mi derecha, y yo a la izquierda\u2026 Me cubro los o\u00eddos, escucho un tiro y abro los ojos y veo a mi hermano que estaba en el piso muerto\u2026 Me qued\u00e9 asustado, y despu\u00e9s escucho un click, click, otra vez como que la pistola estaba vac\u00eda o da\u00f1ada\u2026 En ese momento, Christopher estaba detr\u00e1s de m\u00ed con la pistola silver, el hombre grande estaba en el carro&#8217;, narra.<\/p>\n<p>Cuenta el ni\u00f1o que Christopher le orden\u00f3 que se parara y lo gui\u00f3 luego por un camino, en que subieron cuestas, pisaron fango. &#8216;Veo que Christopher ten\u00eda un cuchillo y no me recuerdo d\u00f3nde estaba el hombre grande\u2026 Le dijo que no me mate con un cuchillo, por favor, que si me va a matar no quiero que me duela. Me dijo que me calle y que me acueste&#8217;, contin\u00faa el relato.<\/p>\n<p>En la sala, Christopher mira la pantalla. El abogado de defensa Orlando Cameron Gordon y las fiscales Janet Parra y Mar\u00eda de Mar Ortiz, que dirigen la primera sesi\u00f3n de preguntas al ni\u00f1o, est\u00e1n los tres en la sala contigua con el menor.<\/p><div class=\"notic-content-middle\" id=\"notic-3207902779\"><a data-no-instant=\"1\" href=\"https:\/\/www.facebook.com\/magnapremiumlager\" rel=\"noopener\" class=\"a2t-link\" target=\"_blank\" aria-label=\"106-2026-21_Magna Verano Display v.02\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/cdn.noticel.com\/2026\/07\/30090253\/106-2026-21_Magna-Verano-Display-v.02_300x250-2.jpg\" alt=\"\"  srcset=\"https:\/\/cdn.noticel.com\/2026\/07\/30090253\/106-2026-21_Magna-Verano-Display-v.02_300x250-2.jpg 300w, https:\/\/cdn.noticel.com\/2026\/07\/30090253\/106-2026-21_Magna-Verano-Display-v.02_300x250-2-14x12.jpg 14w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" width=\"300\" height=\"250\"   \/><\/a><\/div>\n<p>El menor sigue narrando con detalles los hechos. Recuerda el cuchillo con el que, seg\u00fan \u00e9l, Christopher le puy\u00f3 la parte de atr\u00e1s del cuello, que le cort\u00f3 la mano \u2013 y se\u00f1ala la palma de su mano \u2013. Recuerda intentar causar pena en su posible verdugo, decirle que su hermano cumpl\u00eda a\u00f1os ese mismo d\u00eda, que era un buen hermano. &#8216;Lo siento, ustedes no tuvieron nada que ver con esto&#8217;, repite las palabras que supuestamente le dijo en ese momento Christopher.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el relato, luego de un intercambio de palabras lejanas entre Christopher y el hombre grande, regresaron para intentar ahorcarlo, con un jacket amarrado a su cuello que halaba &#8216;el hombre grande&#8217;.<\/p>\n<p>&#8216;El hombre grande me agarr\u00f3 la cabeza, una mano en la barbilla, otra detr\u00e1s de la cabeza\u2026 Christopher estaba al frente de m\u00ed, se hab\u00eda sacado el jacket, y lo puso debajo de mi cabeza\u2026 trata de estrillarme el cuello\u2026 esa vez me doli\u00f3 m\u00e1s\u2026 \u00e9l dijo \u2018no puedo hacer esto&#8217; &#8211; el hombre grande -, y Christopher se alej\u00f3 con el hombre grande y empezaron a murmurar como peleando. Yo estaba sentado en el piso, en el fango, quieto&#8217;, prosigue.<\/p>\n<p>Entonces, apareci\u00f3 un puente. El ni\u00f1o intent\u00f3 escapar, pero Christopher lo alcanz\u00f3. &#8216;Siento como si recibiera un pu\u00f1o en la nariz. Empec\u00e9 a sangrar mucho y me dijo \u2018no manches el carro&#8217;. Me aguant\u00e9 la sangre con la camisa blanca&#8217;, narra.<\/p>\n<p>El ni\u00f1o rememora las numerosas veces en que intent\u00f3 escapar de sus enemigos o incriminarlos. Intent\u00f3 hacerse el muerto cuando, seg\u00fan \u00e9l, intentaron romperle el cuello, y luego, a prop\u00f3sito, dejo un rastro de sangre con su dedo sobre el asiento posterior de la guagua grande que guiaban. &#8216;Porque yo s\u00e9 que pueden coger ADN de mi sangre&#8217;, comparte.<\/p>\n<p>Entonces llegaron al borde del puente. El relato del ni\u00f1o sigue as\u00ed: Christopher abri\u00f3 la puerta, lo sac\u00f3 del carro, juntos se fueron al borde del puente y le orden\u00f3 que se trepara encima del muro. \u00c1ngel as\u00ed lo hizo, temblando, mir\u00f3 hacia abajo, pero todo estaba oscuro. &#8216;La \u00fanica persona que estaba al lado m\u00edo era Christopher, siento que algo me empuja&#8217;, cuenta, y entonces cay\u00f3.<\/p>\n<p>Desde abajo, aguant\u00f3 el grito que le provocaba una sensaci\u00f3n de quemadura en su espalda, y se escondi\u00f3 entre las plantas altas &#8216;por si Christopher y el hombre grande estaban mirando al puente&#8217;. Emprendi\u00f3 su camino, agachado, hasta llegar a la carretera, en busca de un carro peque\u00f1o \u2013 se escond\u00eda de las guaguas grandes \u2013 que lo ayudara. &#8216;Todos los carros que pasaron no me ayudaron ninguno, ni pararon&#8217;, dice.<\/p>\n<p>Sigui\u00f3 la marcha, caminando por una cuesta, tomando salidas, hasta que lleg\u00f3 a &#8216;un mont\u00f3n de casas&#8217;. Fue ah\u00ed que se top\u00f3 con el lugar donde viv\u00eda<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/noticel.com\/en\/noticia\/182320\/primer-testigo-revive-odisea-de-sobreviviente-en-masacre-de-guaynabo.html\/\">Luis Armando Alomar Rodr\u00edguez, quien alert\u00f3 enseguida a la Polic\u00eda al ver al ni\u00f1o abandonado<\/a>, gritando, pidiendo ayuda.<\/p>\n<p>Entonces, lleg\u00f3 la Uniformada, que escuch\u00f3 el relato del ni\u00f1o y lo traslad\u00f3 al hospital, donde solo le encontraron la nariz fracturada y las piernas llenas de grandes picadas de hormiga.<\/p>\n<p>En el contrainterrogatorio liderado por el licenciado Cameron Gordon, el menor corrobora su relato completo. El abogado de defensa hace hincapi\u00e9 en tres instancias: en que el testigo no vio que S\u00e1nchez Asencio entrara con pistola o cuchillo a la casa, que el ni\u00f1o no vio qui\u00e9n lo empuj\u00f3 del puente y que el ahora acusado, en un momento dado esa noche, le dijo al ni\u00f1o antes de alegadamente arrojarlo por el puente, que &#8216;no quer\u00eda hacer eso&#8217;.<\/p>\n<p>Finalizan las preguntas y el menor pasa a sala para identificar al acusado. Con su traje de chaqueta azul oscuro y el rostro serio, severo, Ortiz Uceda se sienta por un momento en la silla de testigos.<\/p>\n<p>&#8216;Ves en la sala a Christopher S\u00e1nchez Asencio?&#8217;, pregunta la fiscal Parra Mercado. &#8216;S\u00ed&#8217;, responde el joven. &#8216;D\u00f3nde?&#8217;, pregunta. &#8216;A mi izquierda&#8217;, asegura el sobreviviente y se\u00f1ala la silla en la que est\u00e1 sentado el acusado que le devuelve la mirada.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Le toman el juramento a \u00c1ngel Ortiz Uceda, 14 a\u00f1os de edad, noveno grado en la escuela, y \u00fanico sobreviviente de la masacre familiar en Guaynabo, el tr\u00e1gico incidente ocurrido en noviembre del a\u00f1o pasado en la Urbanizaci\u00f3n Los Frailes, que termin\u00f3 con la vida de su padre, su madre, su abuela materna y su [&hellip;]<\/p>","protected":false},"author":0,"featured_media":395368,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"ep_exclude_from_search":false,"footnotes":""},"categories":[12],"tags":[],"class_list":["post-85735","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-la-calle"],"acf":[],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/noticel.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/85735","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/noticel.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/noticel.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/noticel.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=85735"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/noticel.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/85735\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":395369,"href":"https:\/\/noticel.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/85735\/revisions\/395369"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/noticel.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/395368"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/noticel.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=85735"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/noticel.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=85735"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/noticel.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=85735"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}