{"id":85638,"date":"2015-12-05T12:03:00","date_gmt":"2015-12-05T16:03:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.noticel.com\/80-grados\/blogs\/opiniones\/20151205\/candidaturas-de-regeneracion-o-modelos-personalistas-antiguos\/"},"modified":"2025-07-16T01:12:46","modified_gmt":"2025-07-16T01:12:46","slug":"candidaturas-de-regeneracion-o-modelos-personalistas-antiguos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/noticel.com\/en\/opiniones\/20151205\/candidaturas-de-regeneracion-o-modelos-personalistas-antiguos\/","title":{"rendered":"Candidaturas de regeneraci\u00f3n o modelos personalistas antiguos?"},"content":{"rendered":"<p>Durante este pasado a\u00f1o se ha discutido un tema en la opini\u00f3n p\u00fablica que, aunque no es novel en pol\u00edtica, s\u00ed es extraordinario ante nuestro esquema electoral bipartita: las candidaturas independientes o no afiliadas a ninguna estructura de partido pol\u00edtico ni antiguo ni emergente. Esto, en un Puerto Rico cuya normativa electoral preserva la gesti\u00f3n pol\u00edtica en un esquema hist\u00f3ricamente bipartita, fen\u00f3meno nada exclusivo en nuestro mapamundi pol\u00edtico, podr\u00eda parecer una labor tit\u00e1nica, un intento de regeneraci\u00f3n de nuestras din\u00e1micas pol\u00edticas o, en el peor de los casos, un mismo esquema personalista de construcci\u00f3n de un\/a candidato\/a bajo un mesianismo pol\u00edtico carente de sujeto colectivo previo. Sin duda las m\u00e1s recientes intenciones de individuos en aspirar a cargos como la gobernaci\u00f3n, por primera vez y sin colectivos de los que emerjan como dirigentes, ha resultado medi\u00e1ticamente rentable y ha desvelado oportunamente muchas de nuestras concepciones y categor\u00edas pol\u00edticas elementales y decisivas para entender lo p\u00fablico, lo colectivo, lo pol\u00edtico. Valdr\u00eda la pena reflexionar sobre estos dos t\u00f3picos que surgen de este fen\u00f3meno. En primer lugar, la novedad o antig\u00fcedad de este tipo de acci\u00f3n pol\u00edtica; y en segundo lugar, las categor\u00edas pol\u00edticas con las que los evaluamos particularmente en la esfera p\u00fablica.<\/p>\n<p>El sistema electoral liberal se cimienta, en parte, en un enga\u00f1o pr\u00e1ctico y material que llega a nuestros d\u00edas como una posibilidad abierta para que cualquier persona ciudadana en un Estado democr\u00e1tico pueda aspirar a cualquier cargo p\u00fablico. Lo que ontol\u00f3gicamente podr\u00eda parecernos plausible, f\u00e1cticamente nos es desvelado como altamente improbable, por no decir pr\u00e1cticamente imposible. Los sectores dominantes de nuestros Estados, incluyendo a Puerto Rico con sus evidentes d\u00e9ficits democr\u00e1ticos formales, se han caracterizado por crear las condiciones propicias para la perpetuaci\u00f3n de privilegios institucionales y patrimoniales mediante un marco pol\u00edtico que desde hace tantos a\u00f1os podemos categorizar como de democracia de \u00e9lites. Mediante un esquema electoral que limite dr\u00e1sticamente el surgimiento de sectores pol\u00edticos como sujetos colectivos emergentes con presencia pol\u00edtica institucional, los sectores dominantes se aseguran de blindar un tablero de juego en el que permiten, desarrollan y promueven una din\u00e1mica normalizada entre dos partidos pol\u00edticos cuyos intereses tienden a coincidir \u2013o al menos ser compatibles- con los intereses propios de aquellos. Es decir, fijan prospectivamente las normas del juego con el prop\u00f3sito de que, pese a la confianza de un sector importante de la poblaci\u00f3n en que puede existir algo realmente novedoso, en realidad ning\u00fan agente pol\u00edtico se salte las normas del tablero pol\u00edtico y, por ende, afecte los intereses particulares de los agentes privados -pero dominantes- que permanecen tras bambalinas.<\/p>\n<p>Es un claro esquema de dominaci\u00f3n institucional cuyos actores dominantes, en gran parte, aparecen alejados de la opini\u00f3n p\u00fablica y claramente de los ejercicios democr\u00e1ticos de comicios electorales. Es un modelo que, aunque no impide que en la sociedad surjan agentes pol\u00edticos \u2013tanto individuales como colectivos- propios de un periodo hist\u00f3rico en particular, s\u00ed somete a escarnio a quienes osen conquistar poderes institucionales como sujetos pol\u00edticos relevantes. Ello, en parte, explica por qu\u00e9 hay ciertos actores pol\u00edticos cuyos discursos tienden a no coincidir originalmente con los discursos oficiales de determinado partido pol\u00edtico hegem\u00f3nico, pero a\u00fan as\u00ed los y las vemos en las listas electorales como candidatos que suscriben las principales l\u00edneas de pol\u00edticas p\u00fablicas propuestas por el partido al cual se afiliaron. Inconsistencias pol\u00edticas que pueden reflejar un peligroso deseo de no desprenderse de las comodidades institucionales que representan partidos pol\u00edticos realmente en crisis \u2013en clave gramsciana- y por tanto asumir la c\u00f3moda decisi\u00f3n de renovar el partido desde sus propias normas de juego. Como hemos visto, el fracaso de estas pretensiones de regeneraci\u00f3n institucional ha sido tanto recurrente como permanente. Por ende, la sinceridad y consistencia pol\u00edtica de este tipo de candidato, ante tantos fracasos institucionales por regenerar algo dentro de las normas de juego de un partido hegem\u00f3nico, resultan altamente cuestionables.<\/p>\n<p>Por el contrario, recientemente hemos visto c\u00f3mo al menos dos candidaturas independientes a la gobernaci\u00f3n han tenido una repercusi\u00f3n medi\u00e1tica realmente notable. Son personas provenientes del sector privado con recursos patrimoniales suficientes como para emprender una gesta que, ante nuestro deficitario y contraproducente esquema electoral actual, puede parecer realmente \u00e9pica. Pero cu\u00e1n novel es una candidatura como esta? Qu\u00e9 tipo de modelo es el propuesto? Mediante qu\u00e9 tipo de sujeto pol\u00edtico pretenden regenerar la pol\u00edtica en Puerto Rico? Esta no es una evaluaci\u00f3n sobre los m\u00e9ritos y la sustancia misma de las propuestas de gesti\u00f3n p\u00fablica esbozadas por estos candidatos, sino una reflexi\u00f3n sobre el modelo de sujeto pol\u00edtico que representan funcionalmente en nuestro \u00e1mbito p\u00fablico.<\/p>\n<p>En primer lugar, es de recordar que Puerto Rico no ha sido la excepci\u00f3n cuando de caudillismos latinoamericanos se trata, por m\u00e1s que intentemos alejarnos de cualquier experiencia latinoamericana, la conozcamos o no. El modelo de l\u00edder \u00f3ptimo y \u00fanico que notablemente caracteriz\u00f3 Garc\u00eda M\u00e1rquez en El oto\u00f1o del patriarca, un cl\u00e1sico que trasciende la realidad pol\u00edtica colombiana, lo hemos percibido diferenciadamente en Puerto Rico en figuras paradigm\u00e1ticas como la de Luis Mu\u00f1oz Mar\u00edn, cuya menci\u00f3n todav\u00eda causa reverencias y hasta santiguamientos. La figura del l\u00edder m\u00e1ximo y omnipresente que dirige al &#8216;pueblo&#8217; seg\u00fan sus convicciones, ideolog\u00edas y virtudes, por m\u00e1s paternalista que parezca, se ha normalizado peligrosamente en un Puerto Rico cuya acci\u00f3n pol\u00edtica colectiva se mantiene estrat\u00e9gicamente neutralizada en lo referente a t\u00f3picos neur\u00e1lgicos de nuestra realidad pol\u00edtica. El modelo de l\u00edder proveniente desde los sectores \u00e9lites del pa\u00eds, desde las universidades m\u00e1s rentables en el mercado, desde los abolengos m\u00e1s prestigiosos en nuestra sociedad, es decir, desde los estratos de poder institucionalmente m\u00e1s privilegiados de un Puerto Rico abatido por la grave e impune desigualdad socio-econ\u00f3mica y polarizaci\u00f3n de sectores sociales, suele parecernos hoy algo no solo normal en nuestra esfera p\u00fablica, sino todav\u00eda algo hasta necesario.<\/p>\n<p>El modelo de dirigente mesi\u00e1nico; esa persona \u2013hist\u00f3ricamente hombre, blanco y socio-econ\u00f3micamente privilegiado- que en democracia dirige un reba\u00f1o ciudadano concedi\u00e9ndole la oportunidad de recibir las pol\u00edticas p\u00fablicas que necesita para su subsistencia y para el modelo de pa\u00eds que desde el sector dominante se ha dise\u00f1ado y se ha impuesto, con su eficaz neutralizaci\u00f3n de la oposici\u00f3n tanto mediante la coerci\u00f3n estatal como la violencia normativa, es un esquema que le ha sido tremendamente \u00fatil al modelo hegem\u00f3nico de democracia de \u00e9lites. El peligroso paternalismo que crea \u2013algo que evidentemente no es exclusivo de Puerto Rico, todo lo contrario- anquilosa la democracia y la convierte o en una ficci\u00f3n a conveniencia o en un autoritarismo tibio. El querer imponer a amplios sectores de la sociedad, que hist\u00f3ricamente han sido los m\u00e1s abatidos socio-econ\u00f3micamente, pol\u00edticas p\u00fablicas que se desprendan no ya de un l\u00edder \u00fanico, que es su fachada m\u00e1s inmediata, sino de una \u00e9lite pol\u00edtica caracter\u00edstica del sector dominante en una sociedad atestada de injusticias sociales, es renunciar a la autonom\u00eda misma de un colectivo; es claudicar a la responsabilidad pol\u00edtica de autogobernarnos como agentes pol\u00edticos, como ciudadanos y ciudadanas en un sistema republicano de gobierno.<\/p>\n<p>Las candidaturas de Alexandra L\u00fagaro y Manuel Cidre, inconciente o concientemente, reproducen este mismo esquema de l\u00edder mesi\u00e1nico partiendo desde los estratos socio-econ\u00f3micos m\u00e1s privilegiados. No son l\u00edderes que emerjan de movimientos colectivos y pol\u00edticos. No son l\u00edderes que surjan como voces vocales de procesos democr\u00e1ticos participativos y deliberativos como colectivos. Tampoco son l\u00edderes org\u00e1nicos que reflejen y canalicen las precariedades socio-econ\u00f3micas de los sectores poblacionales en mayor desventaja. Aparentan ser, por el contrario, independiente de las intenciones genuinas y positivas mostradas, t\u00edpicos modelos de agentes pol\u00edticos con el prop\u00f3sito de administrar \u2013hasta ahora partiendo desde un protagonismo personalista bastante exclusivo- la res publica, el Estado, como un negocio m\u00e1s dentro de un gran mercado globalizado. Pero no es el prop\u00f3sito de este escrito escudri\u00f1ar los m\u00e9ritos de las propuestas realizadas hasta ahora para ser el m\u00e1ximo l\u00edder de un pa\u00eds. Lo realmente importante es reflexionar sobre si deseamos perpetuar modelos de l\u00edderes cuyo lema usualmente se sintetiza en &#8216;d\u00e9jamelo a m\u00ed&#8217; (supongo que la administraci\u00f3n del Estado), donde las determinaciones sigan proviniendo desde los sectores dominantes que han demostrado ser ineficaces e inefectivos, como m\u00ednimo, para crear una sociedad m\u00e1s equitativa y justa, o si pretendemos la construcci\u00f3n de un Estado en el que los sectores sociales \u2013especialmente los que hist\u00f3rica y sistem\u00e1ticamente han sido marginados de los \u00f3rganos de poder institucional- tomen una presencia protag\u00f3nica en la construcci\u00f3n equitativa y leg\u00edtima de un demos. Dicho de otro modo, debemos preguntarnos si las decisiones pol\u00edticas de un Estado democr\u00e1tico deben provenir exclusivamente de personas categorizadas como individuos expertos en la administraci\u00f3n de la gesti\u00f3n p\u00fablica, es decir, de arriba hacia abajo, o si, por el contrario, debemos apostar por un modelo democr\u00e1tico que escinda ese modelo en crisis de democracia de \u00e9lites, y lo trascienda para una m\u00e1s saludable, efectiva y justa autonom\u00eda colectiva.<\/p>\n<p>Realmente estas candidaturas independientes pretenden regenerar la pol\u00edtica puertorrique\u00f1a? Parecer\u00eda que no. Pero peor a\u00fan, es que son continuaciones de un modelo pol\u00edtico que se concibe como un pastoreo paternalista de masas que no considera a los miembros del colectivo, al demos, como iguales, sino como s\u00fabditos (ya no en sentido mon\u00e1rquico) dirigidos por quienes tienen la capacidad y la experiencia para ser dirigentes, aunque p\u00fablicamente no se exprese de esa forma. El esquema es el mismo al que ya hemos estado acostumbrados, pero con la diferencia de que estos aspirantes a l\u00edderes del pa\u00eds no surgen autom\u00e1ticamente o protocolariamente de un partido hegem\u00f3nico en nuestra realidad pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Como ya se ha apuntado sugestivamente, el modelo del l\u00edder mesi\u00e1nico \u2013llevado al extremo en el caso del exgobernador Pedro Rossell\u00f3 en unas elecciones que m\u00e1s parec\u00edan un culto hagiogr\u00e1fico que una contienda electoral democr\u00e1tica- entra\u00f1a unos peligros que empobrecen dr\u00e1sticamente nuestro sistema democr\u00e1tico de administraci\u00f3n colectiva. Un modelo que pretenda no incentivar al m\u00e1ximo la participaci\u00f3n activa de la ciudadan\u00eda en la administraci\u00f3n p\u00fablica, especialmente en los t\u00f3picos neur\u00e1lgicos como lo son la salud, la econom\u00eda, la educaci\u00f3n, la justicia, por ejemplo, seguir\u00e1 siendo protagonizado por dirigentes de un sector dominante socio-econ\u00f3micamente cuyos intereses son, como hemos evidenciado tantas veces, diametralmente diferentes a los intereses b\u00e1sicos de quienes padecen los embates del sistema econ\u00f3mico del cual los primeros tambi\u00e9n son agentes protag\u00f3nicos. Una apuesta por el pol\u00edtico profesional, por el l\u00edder &#8216;ideal&#8217;, por el agente pol\u00edtico ut\u00f3pico, no es m\u00e1s que claudicar a una democracia realmente efectiva que posibilite la autonom\u00eda colectiva. Podr\u00e1 ser el fil\u00f3sofo m\u00e1s preparado y m\u00e1s experto el que se proponga para dirigir a una ciudadan\u00eda que pretende ser libre, en clave plat\u00f3nica, y a\u00fan as\u00ed se abonar\u00eda a una democracia incompleta, deficitaria y, como ya ha demostrado en tantas ocasiones, caduca, en crisis.<\/p>\n<p>Siendo as\u00ed, en qu\u00e9 se diferencian pol\u00edticamente estas candidaturas independientes a las candidaturas propias de nuestros partidos hegem\u00f3nicos, dirigidas por un proceso apabullante de publicidad medi\u00e1tica y por la t\u00edpica comunicaci\u00f3n estrat\u00e9gica de quien quiere seguir en el poder por la v\u00eda m\u00e1s sencilla? La regeneraci\u00f3n democr\u00e1tica es cuesti\u00f3n de individuos o en realidad solo puede surgir a partir de la construcci\u00f3n de un &#8216;nosotros&#8217; como colectivo? Es deseable y leg\u00edtimo un esquema pol\u00edtico en el que la ciudadan\u00eda tenga un papel secundario o terciario en la toma de decisiones sobre los aspectos m\u00e1s importantes de nuestra vida pol\u00edtica?<\/p>\n<p>Al parecer este modelo mesi\u00e1nico no solo caduc\u00f3 como alternativa a la crisis democr\u00e1tica en la que vivimos, cada vez con un grado mayor de desafecci\u00f3n a nuestras instituciones pol\u00edticas y un mayor cuestionamiento sobre sus legitimaciones, sino que confiar en el mismo y seguir sus reglas del juego impide esa creaci\u00f3n de un &#8216;nosotros&#8217; que act\u00fae pol\u00edticamente. Las t\u00edpicas frases de &#8216;necesitamos un l\u00edder de verdad&#8217;, o &#8216;esto no pasar\u00eda si hubiese estado el anterior l\u00edder&#8217;, o &#8216;qu\u00e9 persona podr\u00e1 arreglar esto&#8217;, no son m\u00e1s que pruebas fehacientes de nuestra asunci\u00f3n a un modelo de democracia representativa donde el colectivo realmente solo importa para ejercer el derecho al voto en los comicios electorales. En una sociedad donde el mercado econ\u00f3mico ha impregnado cada espacio tanto p\u00fablico como privado de gran parte de la sociedad, impidiendo cada vez m\u00e1s el trabajo y la reflexi\u00f3n colectiva (la acci\u00f3n colectiva), sino el individualismo rapaz del que se alimenta en excesos ese mercado, el concebir a los agentes pol\u00edticos como individuos abstra\u00eddos de colectivos pol\u00edticos es una apuesta por abandonar la construcci\u00f3n de ese demos, por claudicar ante los expertos de nuestra gesti\u00f3n p\u00fablica, que al fin y al cabo es la gesti\u00f3n de nuestras vidas mismas.<\/p>\n<p>Una democracia que respete m\u00ednimamente la autonom\u00eda individual de la persona deber\u00eda tomar en cuenta modelos de autonom\u00eda colectiva donde los sujetos participen y act\u00faen pol\u00edticamente como ciudadanos y ciudadanas. Apostar por l\u00edderes expertos o mesi\u00e1nicos es, en gran medida, renunciar a esa aspiraci\u00f3n; desconsiderar y devaluar la autonom\u00eda personal y, por ende, hacer menos libres a los y las ciudadanas. Ello muestra no solo lo pervertida que la acci\u00f3n pol\u00edtica se ha tornado en Puerto Rico, sino lo eficaces que han sido los dispositivos de dominaci\u00f3n que los sectores dominantes del pa\u00eds han insertado en nuestras din\u00e1micas pol\u00edticas. Seguimos asumiendo sus reglas del juego porque en realidad no tenemos perspectiva de algo diferente que pueda ser m\u00e1s justo y equitativo. Seguimos limitando nuestra libertad individual al delegar la responsabilidades pol\u00edticas a quienes no nos reconocen m\u00ednimamente esa autonom\u00eda personal. En parte esta es la aplicaci\u00f3n y asunci\u00f3n del pensamiento neoliberal de &#8216;no hay alternativa&#8217; tanto en el plano econ\u00f3mico como en el pol\u00edtico. Ello, sin embargo, nos coloca en una posici\u00f3n donde no hace falta ser un r\u00e9gimen autoritario para que nos administren los aspectos colectivos m\u00e1s importantes de espaldas a nuestros intereses m\u00e1s b\u00e1sicos de subsistencia. As\u00ed sucede todos los d\u00edas con la econom\u00eda, con nuestro vergonzoso sistema de sanidad, con nuestro paup\u00e9rrimo sistema de transporte p\u00fablico, con nuestro disfuncional sistema de educaci\u00f3n p\u00fablico, etc. Somos cada vez, en fin, menos aut\u00f3nomos y, por ende, menos libres.<\/p>\n<p>Una verdadera regeneraci\u00f3n democr\u00e1tica hacia un autogobierno colectivo solo es posible mediante la creaci\u00f3n de condiciones que posibiliten \u2013lo que no es lo mismo que solicitar autorizaci\u00f3n a determinada instituci\u00f3n social para ello- la construcci\u00f3n de ese colectivo como agente pol\u00edtico, de ese sujeto que protagonice la autonom\u00eda pol\u00edtica como grupo eminentemente ciudadano. Es decir, de asumirnos (y construirnos) como sujeto colectivo en la esfera p\u00fablica. Para eso no solo basta con renunciar a modelos de l\u00edderes en el vac\u00edo \u2013que no surjan de movimientos o sectores pol\u00edticos-, sino que ello tiene que venir acompa\u00f1ado del deseo de cambiar las reglas del juego comenzado quiz\u00e1 por el lenguaje mismo. Nuestro lenguaje pol\u00edtico, y por tanto las categor\u00edas pol\u00edticas mediante las cuales interpretamos los fen\u00f3menos sociales, est\u00e1 repleto de una din\u00e1mica democr\u00e1tica de delegaci\u00f3n absoluta de poderes a quienes presuntamente representan los intereses de un colectivo. Parecer\u00eda que en este aspecto hemos retornado a una concepci\u00f3n hobbesiana en la que por temor \u2013los temores que institucionalmente son infundidos para orientar las acciones pol\u00edticas- nos autolimitamos mediante la delegaci\u00f3n de soberan\u00eda pol\u00edtica a un Estado que pretende \u2013solo pretende- monopolizar el poder. Necesitamos, tanto en t\u00e9rminos discursivos como pr\u00e1cticos, una perspectiva m\u00e1s cercana a un Prometeo que arrebate el poder hurtado \u2013porque es bastante decr\u00e9pito denominarlo como poder delegado cuando no ha habido una deliberaci\u00f3n cabal previa- y lo utilicemos como agente colectivo abocado hacia el autogobierno.<\/p>\n<p>Ofrecen estas candidaturas un modelo alternativo al expuesto y brevemente criticado? La ofrecen los partidos hegem\u00f3nicos de Puerto Rico durante los pasados m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os? Si no, entonces qui\u00e9n entonces podr\u00eda ofrecer una alternativa real ya no solo para un sistema democr\u00e1tico m\u00e1s justo y equitativo, sino tambi\u00e9n m\u00e1s libre?<\/p>\n<p>Mientras m\u00e1s nos alejemos del culto al l\u00edder pol\u00edtico, al experto en gesti\u00f3n p\u00fablica, al l\u00edder mesi\u00e1nico, mejor. Es evidente que ese culto al modelo personalista ha devenido en despolitizarnos peligrosa y nefastamente durante tantos a\u00f1os. Los resultados no solo han sido desastrosos en los t\u00f3picos m\u00e1s elementales de nuestra convivencia colectiva, nada m\u00e1s ver en qu\u00e9 circunstancias materiales m\u00ednimas nos encontramos, sino que su legado en el imaginario colectivo funge como rancio impedimento a la asunci\u00f3n no solo ya de un demos, sino de visualizar al menos una alternativa al gobierno de l\u00edderes expertos. La alternativa, sin duda, debe provenir de agentes pol\u00edticos colectivos que nieguen radicalmente este esquema, que consideren que el autogobierno colectivo es fruto de la autonom\u00eda individual de la persona ciudadana. Que sin esa autonom\u00eda individual, sin esa asunci\u00f3n de responsabilidad por el proyecto de vida particular, no puede haber autonom\u00eda colectiva realmente democr\u00e1tica. Que, viceversa, esa autonom\u00eda individual de la que emerge la autonom\u00eda colectiva es garantizada escrupulosamente por esta \u00faltima para su propia subsistencia. Solo reconociendo mutuamente esa autonom\u00eda personal de cada ciudadano y ciudadana estaremos considerando como igual a los y las miembros del colectivo. Solo mediante ese respeto se comenzar\u00e1 a erigir un esfuerzo pol\u00edtico por la construcci\u00f3n de un autogobierno colectivo m\u00e1s real y fidedigno.<\/p>\n<p>No se consigue una mejor democracia, por el contrario, despolitizando a la ciudadan\u00eda; advirti\u00e9ndoles que los asuntos m\u00e1s importantes de la administraci\u00f3n p\u00fablica deben ser absolutamente manejados por castas expertas, por profesionales de la gesti\u00f3n p\u00fablica o por sujetos con apariencia de ejecutivos serios. Din\u00e1micas como estas, tan utilizadas a diario por los partidos pol\u00edticos hegem\u00f3nicos en Puerto Rico, cuyo nivel de proselitismo burdo no permite ni una m\u00ednima discusi\u00f3n sobre un modelo de democracia alternativa al de democracia de \u00e9lites \u2013que es precisamente el que han perpetuado con creces- son las que precisamente hay que execrar tanto de las profundidades de nuestras concepciones pol\u00edticas \u2013por ello es tan importante un cambio dr\u00e1stico en el lenguaje pol\u00edtico- como tambi\u00e9n de nuestras pr\u00e1cticas como ciudadanos y ciudadanas. Despu\u00e9s de tantos a\u00f1os de modelos de democracia m\u00e1s formales que realmente sustantivas, lo que es una afirmaci\u00f3n arriesgada, lo reconozco, la aspiraci\u00f3n para trascender la crisis pol\u00edtica actual, una crisis de legitimidad cada vez mayor ante nuestras instituciones pol\u00edticas, incluyendo, por supuesto, nuestra judicatura, debe estar orientada a un modelo de democracia radical que no solo haga valer la exigencia de cada persona como ser aut\u00f3nomo sino de una autonom\u00eda colectiva que sea correlativa a la suma de autonom\u00edas individuales del colectivo en procesos equitativos de deliberaci\u00f3n y participaci\u00f3n p\u00fablica.<\/p>\n<p>Apostar por los mismos modelos democr\u00e1ticos formales que hasta ahora han administrado la vida p\u00fablica de nuestra sociedad, y los cuales han demostrado una ineficacia garrafal ante los poderes y agentes econ\u00f3micos globalizados, es abogar por hacernos menos libres, m\u00e1s pobres pol\u00edticamente, m\u00e1s d\u00e9biles ante los poderes institucionales. No atacar a diario y progresivamente una normativa electoral que posibilita una democracia tan mis\u00e9rrima como la que tenemos, asimismo, es contribuir al impedimento de un colectivo de autogobierno pol\u00edtico; es impedir, en fin, la construcci\u00f3n y reconocimiento de un demos. Seguir actuando mediante esas reglas del juego ser\u00eda, como menos, derrotarnos antes de llegar al primer paso. Los sectores dominantes representados por los dos partidos hegem\u00f3nicos han triunfado avasalladoramente, sin duda, por lo que la acci\u00f3n pol\u00edtica no puede ser tan d\u00e9bil como para no retar radicalmente las reglas del juego que se instituy\u00f3 precisamente para preservar el poder institucional en las manos abundantes de esos sectores dirigentes. Si este ataque no es plausible, y no se genera de forma efectiva ante la opini\u00f3n p\u00fablica, estaremos condicionando nuestros esfuerzos, ya de por s\u00ed en una enorme desventaja, a perecer ante las serpentinas normativas de un Estado que har\u00e1 lo posible por preservar sus mecanismos de control del pueblo despolitizado.<\/p>\n<p>Las alternativas independientes que mueven fichas mediante este tablero, a\u00fan cuando podr\u00edan criticar tibiamente algunas reglas del juego, son las primeras que son natimuertas en un esquema electoral como el actual. El d\u00eda que realmente sean un peligro para esos sectores dirigentes y para el esquema electoral actual que les sirve de escudo de impunidad, ser\u00edan derribados \u2013o intentar\u00e1n derribarlos- por todos los medios tanto p\u00fablicos como privados. Mientras se limiten a propuestas de gesti\u00f3n p\u00fablica en una estructura estatal tan corrompida desde adentro, donde los m\u00e9ritos de los funcionarios regularmente est\u00e1n supeditados a las arbitrariedades subjetivas de los agentes provenientes de los sectores dirigentes, estar\u00e1n condenados a ser ornato proselitista sin posibilidad alguna de contribuir a una democracia proveniente del respeto a la ciudadan\u00eda como iguales, como pares. Que no provengan de colectivos ciudadanos de por s\u00ed, da pistas evidentes de a qu\u00e9 tipo de modelo de democracia se adscriben. Lo m\u00e1s interesante es ver, asimismo, c\u00f3mo un sector notable de la poblaci\u00f3n ve este tipo de candidatura en el vac\u00edo \u2013no vac\u00edo sustancial de ideas para la administraci\u00f3n p\u00fablica, sino vac\u00edo en tanto que no surgen de colectivos sociales como vocales de estos- y adopta, conciente e inconcientemente, una actitud tremendamente pasiva ante la acci\u00f3n pol\u00edtica. Es notable este s\u00edntoma de un imaginario pol\u00edtico m\u00e1s servil que activo, m\u00e1s dirigido que dirigente.<\/p>\n<p>En fin, si en realidad deseamos retar un sistema pol\u00edtico caduco desde hace tanto tiempo, que con sus perversas din\u00e1micas perpet\u00faa inequidades, injusticias y pr\u00e1cticas nocivas, que despolitiza los t\u00f3picos m\u00e1s vitales de nuestra realidad com\u00fan, que corrompe gradual y progresivamente nuestro futuro como colectivo, es decir, si deseamos superar la crisis en la que vive nuestra pol\u00edtica contempor\u00e1nea, debemos partir de la idea de reconocimiento y creaci\u00f3n de sujeto colectivo como agente pol\u00edtico. Debemos apostar por respetar y escuchar lo que nuestros pares en la sociedad tienen que decir sobre los temas evidentemente pol\u00edticos \u2013correspondientes al colectivo- que hoy se deciden a puertas cerradas por sujetos que nada tienen que ver con los sectores que sufren las consecuencias de sus dr\u00e1sticas decisiones (y perder el miedo a las consultas, a las deliberaciones, al debate pol\u00edtico sustancial). Debemos apostar por la creaci\u00f3n de condiciones electorales y de toma de decisiones m\u00e1s \u00f3ptimas para un sistema m\u00e1s justo en el que las determinaciones pol\u00edticas sean legitimadas gradualmente por quienes padecen los efectos de las mismas. Debemos abocarnos a darle presencia protag\u00f3nica a un demos, a un pueblo que ha sido hist\u00f3ricamente marginado de los procesos pol\u00edticos en serio. No partiendo del individuo, del candidato, del l\u00edder, sino del colectivo, del pueblo, del demos.<\/p>\n<p><em>*El autor es Asesor Legal de la Sociedad para Asistencia Legal. Tomado de <a href=\"http:\/\/www.80grados.net\/candidaturas-de-regeneracion-o-modelos-personalistas-antiguos\/\">80 Grados<\/a>.<\/em><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Durante este pasado a\u00f1o se ha discutido un tema en la opini\u00f3n p\u00fablica que, aunque no es novel en pol\u00edtica, s\u00ed es extraordinario ante nuestro esquema electoral bipartita: las candidaturas independientes o no afiliadas a ninguna estructura de partido pol\u00edtico ni antiguo ni emergente. 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