{"id":84763,"date":"2016-09-16T09:13:00","date_gmt":"2016-09-16T13:13:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.noticel.com\/80-grados\/blogs\/mundo\/opiniones\/20160916\/por-que-cuba-es-sexy-y-puerto-rico-no\/"},"modified":"2025-07-16T02:27:42","modified_gmt":"2025-07-16T02:27:42","slug":"por-que-cuba-es-sexy-y-puerto-rico-no","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/noticel.com\/en\/noticias\/mundo\/20160916\/por-que-cuba-es-sexy-y-puerto-rico-no\/","title":{"rendered":"Por qu\u00e9 Cuba es sexy\u2014y Puerto Rico no?"},"content":{"rendered":"<p>Al editor de una prestigiosa editorial neoyorquina no le impresion\u00f3 mucho mi idea: escribir una biograf\u00eda de envergadura sobre Julia de Burgos, poeta y feminista ic\u00f3nica cuyo nombre o imagen, gracias a la gran presencia de puertorrique\u00f1os en los Estados Unidos, se encuentra en cientos de murales, escuelas y letreros del pa\u00eds. Ante tal propuesta, el simplemente dijo: &#8216;No. Jam\u00e1s se vender\u00eda. Al \u00fanico latinoamericano que yo le publicar\u00eda una biograf\u00eda es a Jose Mart\u00ed&#8217;. &#8216;\u00bfJose Mart\u00ed?&#8217;, repet\u00ed, incredula.<\/p>\n<p>Sin duda el escritor y l\u00edder independentista cubano se merece no una sino varias biograf\u00edas dirigidas a un p\u00fablico angloparlante que lo ignora y debe conocer. Lo categ\u00f3rico de la respuesta, no obstante, me dej\u00f3 perpleja. &#8216;Por qu\u00e9 solo a Mart\u00ed?&#8217; El editor sonri\u00f3: &#8216;Mart\u00ed viene de un pa\u00eds sexy&#8217;. &#8216;Pero \u00e9l no es sexy&#8217;, ripost\u00e9 r\u00e1pidamente. &#8216;Julia, en cambio\u2026&#8217;<\/p>\n<p>Result\u00f3 imposible convencerlo y pasamos a otro tema. Aunque me qued\u00e9 pensando: c\u00f3mo puede ser que la tierra de Rita Moreno, Benicio del Toro, Ricky Martin, y cinco Miss Universos no sea considerada al menos un poco sexy? No hac\u00eda sentido. Pero se puede explicar y hay razones para hacerlo. Pues la distinci\u00f3n tiene historia y consecuencias, particularmente ahora, cuando Puerto Rico se enfrenta a una junta de control fiscal y Cuba entreabre sus puertas a la inversi\u00f3n estadounidense.<\/p>\n<p>Desde que, a principios del siglo XIX, Cuba y Puerto Rico entran en el panorama de la joven rep\u00fablica norteamericana, la primera siempre fue la m\u00e1s atractiva para la potencia emergente. Es m\u00e1s grande. Es m\u00e1s elegante. Pero sobre todo, est\u00e1 m\u00e1s cerca en t\u00e9rminos geogr\u00e1ficos y emocionales. En el imaginario estadounidense, Cuba se dibuja como l\u00edmite y frontera de la naci\u00f3n; un tal\u00f3n de Aquiles cuya posesi\u00f3n por un rival podr\u00eda llevar a la destrucci\u00f3n de la rep\u00fablica misma. El p\u00e1nico de que un nuevo estado gobernara a Cuba en lugar de Espa\u00f1a o de que una revoluci\u00f3n engendrara &#8216;otro Hait\u00ed&#8217; alcanza tal intensidad que, entre 1823 y 1897, Estados Unidos intent\u00f3 comprar a la isla al menos cuatro veces. Controlar su destino se torn\u00f3 en obsesi\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuando los Estados Unidos finalmente toman armas en el asunto, durante la Guerra Hispanoamericana del 1898, se intensifica su fijaci\u00f3n por Cuba. Trazando fantas\u00edas pol\u00edtico-econ\u00f3micas y libidinosas, la prensa represent\u00f3 a la isla en innumerables caricaturas como una bella damisela o como una madre escu\u00e1lida que implora por un salvador que la libere de Espa\u00f1a. La exclusi\u00f3n gr\u00e1fica del ej\u00e9rcito mamb\u00ed deja claro, como bien ha se\u00f1alado Louis P\u00e9rez Jr., que al T\u00edo Sam solo le interesaba rescatar a Cuba, no a los cubanos.<\/p>\n<p>Antes de ese momento, en el discurso p\u00fablico americano apenas se menciona a Puerto Rico. Seg\u00fan avanza la campa\u00f1a, no obstante, crecen las referencias a la isla. A diferencia de Cuba, sin embargo, la invasi\u00f3n de &#8216;Porto Rico&#8217; es casi siempre relatada como un fr\u00edo c\u00e1lculo imperial, no pasional. Pol\u00edticos y expertos certifican que la isla ofrece ventajas estrat\u00e9gicas, oportunidades militares y posibilidades comerciales. La prensa informa adem\u00e1s \u2014a trav\u00e9s de brev\u00edsimos art\u00edculos que denotan la poca importancia que los editores otorgan al hecho\u2014 que son los puertorrique\u00f1os, no los americanos, los que est\u00e1n &#8216;excitados&#8217; por la invasi\u00f3n inminente.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del Tratado de Par\u00eds y ya en posesi\u00f3n de las islas, los Estados Unidos imponen gobiernos militares en Cuba y Puerto Rico. En este momento, la doncella cubana se permuta en un ni\u00f1o negro que, as\u00ed como su primo puertorrique\u00f1o, necesita que el T\u00edo Sam le sirva de gu\u00eda en el arte del autogobierno por un tiempo indefinido. Pero a pesar de que los americanos se entienden superiores a cubanos y a puertorrique\u00f1os, la \u00e9pica de la independencia acerca a Cuba m\u00e1s a los Estados Unidos.<\/p>\n<p>Parad\u00f3jicamente, debido a que tantos inicialmente recibieron a los soldados del norte como ellos se ve\u00edan a s\u00ed mismos \u2014como liberadores de la opresi\u00f3n espa\u00f1ola y defensores de la humanidad\u2014 los puertorrique\u00f1os aparecen doblemente inferiores e indeseables en el imaginario americano. Es de esperar que, cuando surge la pregunta de qu\u00e9 &#8216;hacer&#8217; con Puerto Rico, la comparaci\u00f3n entre cubanos y puertorrique\u00f1os no tarda en aparecer. En las palabras del influyente congresista Henry Teller, autor de la enmienda que prohibi\u00f3 la anexi\u00f3n de Cuba a los Estados Unidos: &#8216;No me gustan los puertorrique\u00f1os; no son luchadores como los cubanos\u2026 Una raza como esa no se merece la ciudadan\u00eda americana&#8217;.<\/p>\n<p>El resultado es tan ir\u00f3nico como creativo. Mientras que el deseo por anexar a Cuba culmina en que los americanos le &#8216;conceden&#8217; la independencia, la perciben como suya v\u00eda la enmienda Platt. A Puerto Rico la anexan de facto aunque niegan de iure que tienen algo que ver con el pa\u00eds, a trav\u00e9s de la doctrina legal del territorio no incorporado que establece que la isla pertenece a \u2013pero no es parte de\u2013 la metr\u00f3polis. Si bien en el 1917 los Estados Unidos les extienden su ciudadan\u00eda a los habitantes de Puerto Rico, no lo hacen por haber desarrollado solidaridad, afecto o pasi\u00f3n por ellos. Se trata de realpolitik: su objetivo principal era detener el sentimiento separatista y prevenir que el creciente malestar contra el r\u00e9gimen colonial se convirtiera en un frente hostil durante la Primera Guerra Mundial.<\/p>\n<p>Es por eso que la indulgencia de la ciudadan\u00eda fue precedida por numerosas aclaraciones por parte del gobierno y de la Corte Suprema subrayando que de ninguna manera deb\u00eda entenderse el gesto como uno de inclusi\u00f3n pol\u00edtica. Es por eso tambi\u00e9n que el estatus ciudadano fue nominal: los puertorrique\u00f1os ahora pod\u00edan portar los pasaportes del \u00e1guila dorada y volar libremente por el territorio, pero no ten\u00edan el derecho a votar por el presidente de los Estados Unidos ni a elegir una delegaci\u00f3n que los representara en el Congreso con voz y voto. De acuerdo al gobernador designado, Arthur D. Yager, la ciudadan\u00eda otorgada a los puertorrique\u00f1os significaba simplemente que &#8216;hemos determinado\u2026 que la bandera americana nunca ser\u00e1 arriada en Puerto Rico&#8217;.<\/p>\n<p>Ya terminada la primera guerra mundial, la atracci\u00f3n norteamericana por Cuba retorna con br\u00edo a su met\u00e1fora original: la sexualidad. En tanto que los intereses corporativos conciben a Cuba como una isla virgen llena de posibilidades, la mirada tur\u00edstica la exotiza, reiterando un paralelo entre dominio econ\u00f3mico y poder\u00edo sexual. De los &#8216;locos a\u00f1os &#8217;20&#8217; a la &#8216;d\u00e9cada perdida&#8217; de los &#8217;50, los estadounidenses hacen de Cuba su destino preferido para las tres &#8216;d&#8217;: dance (baile), drink (botella) y deal (baraja). Puerto Rico, a pesar de tener playas espectaculares y el mismo clima que la isla vecina, dispuso de un solo hotel de lujo, el Hotel Condado Vanderbilt, del 1919 al 1949, cuando se construy\u00f3 el Caribe Hilton, por iniciativa del gobierno insular. Si Cuba era triple D, Puerto Rico era triple P: pobre, peque\u00f1a y pasiva. Los americanos siguieron clavados a La Habana.<\/p>\n<p>Hasta que se acab\u00f3 el mambo. Aunque desde el principio existieron tensiones entre las partes, la revoluci\u00f3n de 1959 constituy\u00f3 una ruptura del affair entre Estados Unidos y Cuba, que convirti\u00f3 a la isla en una chica a\u00fan m\u00e1s codiciada. Tal y como el deseo se acrecienta cuando el objeto est\u00e1 cerca pero inaccesible, Cuba ahora vuelve a ser la fruta prohibida que es preciso recuperar a toda costa castigando a los barbudos ingratos con invasiones, bloqueos y atentados. Y no es para menos. Hacia el a\u00f1o 1958, Cuba no solamente era el parque de diversiones para adultos favorito de los Estados Unidos, sino que el capital norteamericano controlaba gran parte de la econom\u00eda insular, incluyendo el 90% de las industrias el\u00e9ctrica y telef\u00f3nica, el 83% de la ferroviaria y el 43% de la azucarera.<\/p><div class=\"notic-content-middle\" id=\"notic-2732614453\"><a data-no-instant=\"1\" href=\"https:\/\/www.cst.pr.gov\/\" rel=\"noopener\" class=\"a2t-link\" target=\"_blank\" aria-label=\"CST Banners Pasa la llave\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/cdn.noticel.com\/2026\/06\/29122752\/CST_Suma-Pasa-La-Llave_300x250.jpg\" alt=\"\"  srcset=\"https:\/\/cdn.noticel.com\/2026\/06\/29122752\/CST_Suma-Pasa-La-Llave_300x250.jpg 300w, https:\/\/cdn.noticel.com\/2026\/06\/29122752\/CST_Suma-Pasa-La-Llave_300x250-14x12.jpg 14w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" width=\"300\" height=\"250\"   \/><\/a><\/div>\n<p>A la vez, si bien es cierto que la masculinidad cubana en armas repele a la \u00e9lite gobernante norteamericana, tambi\u00e9n sedujo a sectores de la izquierda e intelectuales de grupos minoritarios, quienes concibieron a la revoluci\u00f3n como un desaf\u00edo frontal a las pol\u00edticas coloniales y racistas de su pa\u00eds. Si para muchos las revoluciones son el viagra de lo pol\u00edtico, el fuck you cubano a los Estados Unidos a solo 90 millas de la Florida, era para derretirse.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, la revoluci\u00f3n elev\u00f3 a los cubanos a la categor\u00eda de sex symbols mundiales y este estatus a\u00f1adi\u00f3 ingredientes simb\u00f3licos al ajiaco cubano que pocos disciernen en el asopao boricua. A partir de ese momento, Cuba se transfigur\u00f3 en un lugar excepcional donde un pa\u00eds pobre defendi\u00f3 su libertad ante el pa\u00eds m\u00e1s poderoso del mundo y sali\u00f3 victorioso. Mientras que la mayor\u00eda de la humanidad vive como imaginan que lo hacen los puertorrique\u00f1os por naturaleza \u2014bregando para sobrevivir\u2014 un buen n\u00famero sue\u00f1a con ser como se presume que es el cubano por definici\u00f3n: desafiante, macho y rebelde.<\/p>\n<p>Entre tanto Cuba circula a modo de un brand global, la modesta atenci\u00f3n que recibi\u00f3 Puerto Rico durante esta \u00e9poca queda sintetizada en una portada de la revista Time mostrando al gobernador Luis Mu\u00f1oz Mar\u00edn con un look serio circa 1958. All\u00ed se vende a la isla no en t\u00e9rminos er\u00f3ticos sino cl\u00ednicos, como un laboratorio, esta vez &#8216;de la democracia en Latinoam\u00e9rica&#8217;. Seg\u00fan sus auspiciadores, el caso Puerto Rico demuestra la promesa del capitalismo al hemisferio si Latinoam\u00e9rica cesa su hostilidad hacia la inversi\u00f3n norteamericana, le ofrece incentivos y deja al nacionalismo atr\u00e1s. Cl\u00ednico o no, el experimento pronto perdi\u00f3 financiamiento y entr\u00f3 en crisis permanente. Encima de que tuvo escasa duraci\u00f3n, el &#8216;milagro econ\u00f3mico&#8217; puertorrique\u00f1o requiri\u00f3 de la exportaci\u00f3n de 700,000 almas para servir de mano de obra barata en Nueva York y otras fr\u00edas urbes de la metr\u00f3poli.<\/p>\n<p>Parad\u00f3jicamente, aunque gran parte de sus conciudadanos recibieron a los migrantes puertorrique\u00f1os como &#8216;escoria tropical&#8217;, su origen en un lugar down there, south of the equator facilit\u00f3 que a algunos se les considerara como nueva variante de una candente otredad sexual en Norteam\u00e9rica. Luego del 1959, sin embargo, la situaci\u00f3n cubana es distinta y en direcci\u00f3n opuesta: el exilio disminuye el capital sexual. Ya sean considerados model minorities, como en el caso de los primeros exiliados, o lumpen, despu\u00e9s del \u00e9xodo marielista, los cubanos en Estados Unidos rara vez alcanzan el t\u00edtulo de &#8216;los m\u00e1s sexy&#8217; con la excepci\u00f3n de aquellos que, como Pitbull, insisten en su cuban\u00eda y &#8216;flirtean con la tierra&#8217;. Lo de sexy queda reservado colectivamente para los cubanos que permanecen en Cuba \u2014y para el Che, claro \u2014.<\/p>\n<p>Dada esta historia, resulta predecible que en los \u00faltimos dos a\u00f1os, seg\u00fan se han &#8216;normalizado&#8217; las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, regres\u00f3 el erotismo ret\u00f3rico como pareja vital del rapprochment. Si bien la isla ya no aparece como un ni\u00f1o negro que desconoce el complejo mundo de la pol\u00edtica, ni como una doncella criolla que espera su pr\u00edncipe, no hay duda que volvi\u00f3 la fiesta. En los primeros meses del 2015, cientos de sitios y revistas influyentes norteamericanas, de GQ a The New Yorker, visualizan la nueva era de obsesi\u00f3n americana con Cuba como un baile acompa\u00f1ado de qu\u00e9 m\u00e1s? ron, cigarros y mulatas.<\/p>\n<p>La motivaci\u00f3n hoy no es restablecer la frontera con Cuba sino revivir la fantas\u00eda precastrista y reconquistar el \u00faltimo mercado cercano sin una honda penetraci\u00f3n capitalista. Se hace la boca agua de tanto desastre por financiar. Y no debe sorprender que en esta bacanal se imponga la met\u00e1fora carnal a trav\u00e9s de la palabra &#8216;sexy&#8217;. Es sexy c\u00f3mo surgi\u00f3 el trago Cuba Libre (no la Pi\u00f1a Colada). Es sexy poder invertir en \u00e1reas urbanas decr\u00e9pitas (en La Habana, no en San Juan). Es sexy igualmente llevar alumnos universitarios a estudiar la biosfera. &#8216;Cuba no es accesible \u2014comenta el profesor\u2014. Esto hace que el viaje suene mucho m\u00e1s sexy, no?&#8217;.<\/p>\n<p>Hasta la pobreza cubana es sexy \u2014al menos para el New York Times\u2014. En su edici\u00f3n del 20 de marzo de 2016, el peri\u00f3dico tom\u00f3 la decisi\u00f3n inusual de incluir art\u00edculos sobre las dos islas en la primera p\u00e1gina. Como se\u00f1al\u00f3 de inmediato la estudiosa Rima Brusi, la nota sobre Cuba no solo estaba en la parte superior de la p\u00e1gina, inclu\u00eda fotograf\u00edas hermosas de La Habana que parec\u00edan pinturas cl\u00e1sicas. El Times asimismo avisaba que si bien la pobreza cubana puede causar &#8216;desesperaci\u00f3n desgarradora&#8217;, los cubanos mismos &#8216;est\u00e1n tan llenos de vida. Esperan, con ansias&#8217; \u2014una vez m\u00e1s\u2014. En cambio, la pobreza de Puerto Rico y su paisaje son, adem\u00e1s de feos, repugnantes y peligrosos: la isla es &#8216;un para\u00edso tibio y h\u00famedo, plagado con una pobreza descarnada, un ambiente ideal para los mosquitos que transmiten el virus [del Zika]&#8217;.<\/p>\n<p>Pese a todo, los americanos pueden dar reversa en Cuba e intentar ocupar el espacio que dejaron por al menos dos razones claves: la revoluci\u00f3n fue, entre otras cosas, una respuesta al dominio estadounidense. Pero el ardid de la rep\u00fablica medi\u00e1tica y la ruptura entre gobiernos permiten que Estados Unidos se represente nuevamente como salvador y amigo. Sin iron\u00eda alguna, los norteamericanos entonan el estribillo del guarachero Daniel Santos, &#8216;yo no s\u00e9 nada, yo llegu\u00e9 ahora mismo . . . si algo pas\u00f3, yo no estaba all\u00ed&#8217;. Con Puerto Rico, sin embargo, es dif\u00edcil realizar esta pirueta psicol\u00f3gica, particularmente hoy cuando la econom\u00eda est\u00e1 al borde del colapso y la isla se vac\u00eda en Orlando, Filadelfia y el Bronx.<\/p>\n<p>En decir, el hecho de que, despu\u00e9s de casi 120 a\u00f1os de soberan\u00eda legal, la autodenominada democracia m\u00e1s grande del mundo ha fracasado en proporcionar lo que prometi\u00f3 cuando desembarc\u00f3 \u2014prosperidad y libertad\u2014, hace de Puerto Rico un objeto inc\u00f3modo para los americanos. Si Cuba es la fantas\u00eda de colores que dura y perdura como una paleta de Life Savers, Puerto Rico es el fastidio de un chicle pegado en el zapato que le devuelve a los Estados Unidos un reflejo con el que no puede identificarse: un pa\u00eds cualquiera que ha ejercido su poder, no por el bien de la humanidad sino para promover sus propios intereses.<\/p>\n<p>Al final, la iron\u00eda es que siendo sexy o no, y siguiendo rutas de reforma y revoluci\u00f3n distintas en la mirilla del &#8216;buen vecino&#8217;, Cuba y Puerto Rico han terminado de manera similar: arruinadas. Aunque, como antes, Estados Unidos tiene ojos solo para una de ellas. El peligro es que, como escribi\u00f3 el fil\u00f3sofo Gilles Deleuze: &#8216;Si est\u00e1s dentro del sue\u00f1o de otro, est\u00e1s en problemas&#8217;. En otras palabras, es posible que la posesi\u00f3n sin pasi\u00f3n a\u00f1ada sal a la herida. Pero hay amores que matan \u2014y miradas tambi\u00e9n\u2014.<\/p>\n<p><em>*La autora es escritora, cineasta e investigadora. <a href=\"http:\/\/www.80grados.net\/por-que-cuba-es-sexy-y-puerto-rico-no\/\">Tomado de 80 Grados<\/a>.<\/em><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al editor de una prestigiosa editorial neoyorquina no le impresion\u00f3 mucho mi idea: escribir una biograf\u00eda de envergadura sobre Julia de Burgos, poeta y feminista ic\u00f3nica cuyo nombre o imagen, gracias a la gran presencia de puertorrique\u00f1os en los Estados Unidos, se encuentra en cientos de murales, escuelas y letreros del pa\u00eds. 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