{"id":84754,"date":"2015-11-10T23:13:00","date_gmt":"2015-11-11T03:13:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.noticel.com\/blogs\/opiniones\/por-invitacion\/20151110\/baldorioty-el-poder-de-las-convicciones\/"},"modified":"2025-07-16T02:28:10","modified_gmt":"2025-07-16T02:28:10","slug":"baldorioty-el-poder-de-las-convicciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/noticel.com\/en\/opiniones\/20151110\/baldorioty-el-poder-de-las-convicciones\/","title":{"rendered":"Baldorioty: el poder de las convicciones"},"content":{"rendered":"<p>Buenos d\u00edas amigas y amigos, se\u00f1oras y se\u00f1ores:<\/p>\n<p>Quiso la suerte que la plaza del pueblo en el que crec\u00ed, San Sebasti\u00e1n de las Vegas del Pepino, llevar\u00e1 el nombre del personaje que hoy nos convoca. Por eso para m\u00ed, Baldorioty no fue una avenida que conduce al aeropuerto Mu\u00f1oz Mar\u00edn hasta pasados los doce a\u00f1os. Antes, debo confesarlo, Baldorioty fue una glorieta inmensa en la que descansaban las palomas, y ten\u00eda el rostro adusto, grave, y los bigotes torcidos del compositor pepiniano \u00c1ngel Misl\u00e1n, cuyo busto preside un espacio que no lleva su nombre y que, por cierto, prescinde de cualquier otro monumento. Puede que la del Pepino sea la \u00fanica plaza p\u00fablica de Puerto Rico con esta honrosa distinci\u00f3n: una escultura de un artista en una plazoleta que conmemora un pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Es probable que en ese mismo lugar, m\u00e1s de un siglo antes, cuando todav\u00eda la iglesia parroquial marcaba el tiempo con el repique de las campanas, se repitiera una escena de la que casi nadie habla en la historia puertorrique\u00f1a y que debi\u00f3 haber acontecido muchas otras veces, en otros muchos sitios: un trabajador de la ca\u00f1a, o un recogedor de caf\u00e9, o un torcedor de tabaco, o un trabajador de los puertos, un estibador o un artesano si se quiere, corre a la esquina, a cualquier esquina, a comprar un peri\u00f3dico, El clamor del pa\u00eds, El gato flaco, El Buscapi\u00e9, El Bolet\u00edn Mercantil, El popular o El liberal, y una vez consigue la copia de su ejemplar se re\u00fane con otros correligionarios, con sus vecinos, en el ventorrillo de turno o la rotonda municipal, a la espera de que aparezca alguien que pueda leerlo en voz alta. Esta forma de lectura colectiva y socializada se ir\u00e1 diluyendo con los a\u00f1os para dar paso a otras formas de sociabilidad y comunicaci\u00f3n, pero ahora, estos individuos, pueblo en estado puro, necesitan que alguien les lea y les ayude, por medio de la palabra, a organizar su experiencia. Quieren, sobre todo, entender, participar. Anhelan un vocabulario com\u00fan. Buscan noticias de los hombres ilustres, quieren saber qu\u00e9 ha dicho en las Cortes Rafael Mar\u00eda de Labra, qu\u00e9 ha opinado Fern\u00e1ndez Juncos, a qui\u00e9n critica P\u00e9rez Morris, cu\u00e1les son las posturas de Mu\u00f1oz Rivera, qui\u00e9nes ser\u00e1n los diputados que les representar\u00e1n en la metr\u00f3poli, y por \u00faltimo, si viven, trabajan y padecen bajo una monarqu\u00eda, larga vida a la reina Mar\u00eda Cristina y a su hijo Alfonso, o si lleg\u00f3 para quedarse la primera rep\u00fablica espa\u00f1ola, salud y pesetas.<\/p>\n<p>M\u00e1s que la historia de los grandes pr\u00f3ceres, deber\u00edan intrigarnos los procesos sociales que \u00e9stos ayudaron a poner en movimiento y las biograf\u00edas an\u00f3nimas de esos sujetos que aguardan, en una plaza y con su folleto en mano, por un int\u00e9rprete que quiera leerles las noticias. A esos, se dedic\u00f3 Baldorioty.<\/p>\n<p>Este hombre encadenado que ahora camina, despacio, por el puerto, y que sube a la fragata Fernando el cat\u00f3lico con la mirada en alto, tiene ya 65 a\u00f1os y una vida de sacrificios y privaciones a sus espaldas. Es natural de Guaynabo, entonces una peque\u00f1a aldea, revestida de flamboyanes y robles, poblada por jornaleros, y hoy una ciudad moderna, ocupada por la anarqu\u00eda del cemento y los centros comerciales: sede, sin duda, del poder econ\u00f3mico, comercial y social de la isla. De aquello que Joseph Stiglitz llamar\u00eda, tan oportunamente, el 1%. Su nombre es Rom\u00e1n Baldorioty de Castro y para llegar aqu\u00ed, a estas b\u00f3vedas del Morro, en donde padeci\u00f3 prisi\u00f3n, ha tenido que conquistar a pulso, con esfuerzo y tes\u00f3n, su parcela en el mundo.<\/p>\n<p>Corre la segunda mitad de 1887, a\u00f1o de la fundaci\u00f3n del Partido Autonomista y del Plan de Ponce, y al que Antonio S. Pedreira denomin\u00f3 &#8216;el a\u00f1o terrible del 87.&#8217; No sabremos nunca qu\u00e9 cosas pensar\u00eda Baldorioty cuando iba, prisionero, en aquella barcaza militar que lo transportaba, a \u00e9l y a otros quince compa\u00f1eros, a la ciudad amurallada de San Juan, al castillo de San Felipe del Morro, en donde le esperaba, se cre\u00eda, una sentencia de muerte segura. Sabemos, sin embargo, y gracias a los estudios de Don Lidio Cruz Monclova, que iban con miedo, que a muchos les hab\u00edan torturado en Juana D\u00edaz y en Yauco, que entre el sue\u00f1o y el cansancio, las n\u00e1useas y los v\u00f3mitos, tem\u00edan que los marinos los lanzaran, amarrados, a las mareas procelosas de noviembre: carne de felones para las tintoreras. Sabemos tambi\u00e9n que para Baldorioty la traves\u00eda fue dura: que menguaron sus fuerzas f\u00edsicas y que comenz\u00f3 a declinar su salud. Pero un hombre, al filo de la muerte, de ese momento que nos iguala a todos, comprende lo que ha significado estar vivo. Baldorioty, por tanto, y con el pelo encanecido ya, no debe haberse entretenido demasiado hurgando en su propia desdicha. Por el contrario, debe haber pasado revista de lo esencial y se habr\u00e1 dicho, cient\u00edfico al fin, que las teor\u00edas son importantes, pero que lo son a\u00fan m\u00e1s los sentimientos, las creencias, las convicciones.<\/p>\n<p>De eso, y s\u00f3lo de eso, est\u00e1 hecha nuestra humanidad.<\/p>\n<p>La de Baldorioty es la historia de una fidelidad: y \u00e9l hab\u00eda permanecido inc\u00f3lume, hab\u00eda peleado, en palabras de San Pablo, la buena batalla. Se hab\u00eda opuesto con vehemencia a las facultades omn\u00edmodas, hab\u00eda defendido la libertad de prensa, cuestionado el r\u00e9gimen colonial y, como si fuera poco, le hab\u00eda hecho frente al gobernador Palacio, bajo cuyo mandato se pusieron de moda los compontes, los castigos infligidos al cuerpo por medio de los palitos, los cordeles o la hicotea. Estar\u00eda en paz.<\/p>\n<p>Y si es verdad que la inminencia de la muerte nos enfrenta a un espejo implacable, el de la conciencia, Baldorioty se habr\u00e1 visto, en la proa de aquel vapor de guerra, entrando a la escuela del maestro Cordero, de la mano de su madre, una cocinera abnegada, jugando con Alejandro Tapia, su condisc\u00edpulo, estudiando en el Seminario Conciliar con el padre Rufo, viajando a Europa con una beca para proseguir estudios en ciencias y departiendo con Jos\u00e9 Juli\u00e1n Acosta, su carnal, mientras caminaban por el parque del Retiro en Madrid. De igual forma, la memoria tiene sus razones para olvidar y recordar, Saramago dixit, habr\u00e1 evocado su elecci\u00f3n como diputado, su encendida defensa del proyecto antiesclavista, sus lecciones de n\u00e1utica, sus constantes periplos entre el Viejo y el Nuevo Mundo, sus escritos, sus traducciones de la Divina Comedia y aquella visita fascinante que hizo, en el a\u00f1o de 1867 y como enviado de Puerto Rico, a la Exposici\u00f3n Universal de Par\u00eds, de donde trajo un caudal de informaci\u00f3n que quiso poner al servicio del pa\u00eds. C\u00f3mo saciar tanta hambre de modernidad?<\/p>\n<p>Qu\u00e9 iron\u00eda del destino: el hombre que mont\u00f3 en globo, y que sinti\u00f3 que al hacerlo corr\u00eda un gran riesgo sobre el cielo de Par\u00eds y los Campos de Marte, en aquel momento, camino de la capital, vejado, habr\u00e1 comprendido, como \u00e9l mismo dijo, que &#8216;los riesgos de morir en el aire, son los mismos que corremos a cada instante y en todo lugar,&#8217; para luego preguntarse: &#8216;qu\u00e9 diferencia hay entre morir en la tierra, en las ondas amargas del mar, o en las regiones de las nubes?&#8217;<\/p>\n<p>Me gusta pensar, quiero pensar, que en medio del vendaval, mirando la silueta borrosa de la isla que amaba, iluminada solo por las estrellas y la luna del Caribe, habr\u00e1 recitado, en voz baja, los versos de Gautier Ben\u00edtez:<\/p>\n<p>Qu\u00e9 hermosa est\u00e1s en la bruma<\/p>\n<p>del mar que tu playa azota<\/p>\n<p>como una blanca gaviota<\/p>\n<p>dormida entre las espumas!<\/p>\n<p>(\u2026)<\/p>\n<p>Y como brotas a mi deseo<\/p>\n<p>como espl\u00e9ndido miraje,<\/p>\n<p>ornada con el ropaje<\/p><div class=\"notic-content-middle\" id=\"notic-4189026413\"><a data-no-instant=\"1\" href=\"https:\/\/www.asegurate-bien.com\/\" rel=\"noopener\" class=\"a2t-link\" target=\"_blank\" aria-label=\"Acodese-Adaptaciones-Noticel-300&#215;250\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/cdn.noticel.com\/2026\/05\/30094423\/Acodese-Adaptaciones-Noticel-300x250-1.jpg\" alt=\"\"  srcset=\"https:\/\/cdn.noticel.com\/2026\/05\/30094423\/Acodese-Adaptaciones-Noticel-300x250-1.jpg 300w, https:\/\/cdn.noticel.com\/2026\/05\/30094423\/Acodese-Adaptaciones-Noticel-300x250-1-14x12.jpg 14w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" width=\"300\" height=\"250\"   \/><\/a><\/div>\n<p>del amor con que te veo.<\/p>\n<p>Pero Baldorioty, supongo, ir\u00eda tranquilo, rumiando conspiraciones. El mismo lo hab\u00eda dicho: &#8216;vivir no es m\u00e1s que aprender, morir es tal vez llegar a saber.&#8217;<\/p>\n<p>El panorama intelectual y pol\u00edtico del siglo XIX puertorrique\u00f1o cuenta, sin lugar a dudas, con una pl\u00e9yade de figuras que, vistas con distancia, constituyen una constelaci\u00f3n de inteligencias y saberes, de voluntades, que en pocas ocasiones coinciden en un mismo periodo de la historia. De hecho, no han vuelto a repetirse. El de Baldorioty, no lo olvidemos, es el tiempo de Hostos, que pensaba y repensaba, con Betances, la promesa de la confederaci\u00f3n antillana; es el tiempo de Ruiz Belvis, y el de Alejandro Tapia y Rivera, que nos leg\u00f3 una de las obras m\u00e1s vivas y complejas de la literatura en el Caribe hisp\u00e1nico, es el tiempo de Manuel Alonso y el de Zeno Gand\u00eda, el de Salvador Brau y Agust\u00edn Stahl, por solo mencionar algunos. Y a\u00fan as\u00ed la imagen de Baldorioty resuena, a pesar del olvido, con una profunda, y palpitante actualidad.<\/p>\n<p>Baldorioty se parece, sobre todo, al hombre y la mujer de hoy. Poco despu\u00e9s del Grito de Lares, y ya metido en la faena pol\u00edtica, es destituido de su c\u00e1tedra por orden del gobernador Sanz, que vio con malos ojos su apoyo al movimiento reformista. Acto seguido, las calamidades vienen siempre juntas: ejecutan su casa y su terreno de la calle Tetu\u00e1n en 1869, y tiene que exiliarse para buscar empleo y poder mantener a su familia. Las condiciones del pa\u00eds lo arrinconaban. Ese sigue siendo, me parece, el drama puertorrique\u00f1o de nuestros d\u00edas. Habr\u00e1 algo m\u00e1s pr\u00f3ximo a nosotros que la amenaza de la persecuci\u00f3n pol\u00edtica, de la ejecuci\u00f3n hipotecaria, del desempleo y la falta de oportunidades? Habr\u00e1 algo m\u00e1s desolador y constante en nuestra historia que la emigraci\u00f3n forzosa? Retomar a Baldorioty, en consecuencia, supone reconocer, si somos honestos, que la agenda inconclusa del pa\u00eds, que la agenda inconclusa del autonomismo, pasa por la imperiosa, urgente necesidad, de reinventar el debate p\u00fablico y de restituir la experiencia democr\u00e1tica en toda su complejidad, sac\u00e1ndolas, ambas, de donde se encuentran secuestradas hace tiempo: de los comit\u00e9s financieros, de las oficinas de los bonistas, de las juntas de los grandes bancos y corporaciones, de los inversionistas pol\u00edticos. En una frase: de la tiran\u00eda de los oportunistas.<\/p>\n<p>Hay una cosa que llama la atenci\u00f3n de todos estos pr\u00f3ceres, con sus virtudes y sus defectos, ya fueran incondicionales, independentistas o autonomistas reformistas: su desapego al dinero. Ven\u00edan a servir, no a servirse. Entraban al ruedo pol\u00edtico por otras motivaciones. No eran perfectos, tambi\u00e9n defend\u00edan sus intereses, pero ten\u00edan una cosa muy clara: sab\u00edan que un pa\u00eds se construye desde un proyecto social, desde su base. Sab\u00edan que un pa\u00eds se cambia, se transforma, se levanta de abajo hacia arriba, y no de arriba hacia abajo. Ese fue, me parece, uno de los grandes m\u00e9ritos de Baldorioty: estar en sinton\u00eda con el pueblo, convertir la pol\u00edtica en una rama, din\u00e1mica, de la pedagog\u00eda. Baldorioty, Hostos, Betances, Matienzo Cintr\u00f3n, de Diego, combat\u00edan, cada uno a su manera, y desde su trinchera, pero tambi\u00e9n explicaban, persuad\u00edan, conversaban. A la pol\u00edtica puertorrique\u00f1a le hace falta recuperar esa dimensi\u00f3n did\u00e1ctica: educar con la palabra, pero tambi\u00e9n con el ejemplo y con las acciones. Por eso hemos venido al Morro.<\/p>\n<p>Volvamos a Baldorioty, que ya ha desembarcado en el puerto de San Juan, por la d\u00e1rsena, y que hace el trayecto por la calle adoquinada hasta el Campo del Morro, y al que ubicar\u00e1n entre estas paredes con el prop\u00f3sito de doblegar su \u00e1nimo. Ser\u00eda preciso, en otra ocasi\u00f3n, disertar acerca del espacio de la prisi\u00f3n, del rol fundamental que ha jugado el confinamiento, es decir, la represi\u00f3n y la censura, en el imaginario puertorrique\u00f1o y la confecci\u00f3n de nuestros idearios pol\u00edticos. Para nacer, la conciencia puertorrique\u00f1a tuvo que abrirse paso con enorme empe\u00f1o, porque no tuvo nunca su espacio garantizado. De Baldorioty conmueve, emociona, el gesto radical y decisivo en el momento oportuno, frente al chantaje o la extorsi\u00f3n: &#8216;antes subir\u00e9 a un cadalso que firmar esa indignidad,&#8217; respondi\u00f3 a una oferta de las autoridades locales y luego concluy\u00f3: &#8216;continuar\u00e9 predicando la autonom\u00eda, y si los hombres la temen, la predicar\u00e9 a las mujeres.&#8217; Es el poder de las convicciones, la lealtad sin fisuras a una causa: ese su legado. El suyo no es el fanatismo ciego, es la fe en un proyecto que est\u00e1 por encima de los hombres y de los partidos: Puerto Rico.<\/p>\n<p>Esa misma certidumbre la han compartido otros, de distintas ideolog\u00edas, que tambi\u00e9n han padecido c\u00e1rcel por defender, a brazo partido, sus ideales. Pienso, como no, en Francisco Matos Paoli y su Canto a la locura: &#8216;Ya est\u00e1 transido, pobre de roc\u00edo, este enorme quetzal de la nada.&#8217; Esa es la nada, el vac\u00edo, que acosa al preso en su galera, al perseguido que, en momentos de dura prueba se atrinchera en sus ilusiones y no cede, porque hay cosas que, sencillamente, no son negociables, no est\u00e1n a la venta.<\/p>\n<p>Por eso desde aqu\u00ed, desde esta sala tan pr\u00f3xima y tan lejana desde la que se escucha el canto insomne del oc\u00e9ano que fascin\u00f3 a Salinas, el constantemente contemplado, quiero pedir a viva voz, en nombre de la mejor tradici\u00f3n del autonomismo, la excarcelaci\u00f3n de un hijo de esta tierra, de compueblano m\u00edo. Quiero pedir, en memoria de Baldorioty y de los otros quince compa\u00f1eros, la liberaci\u00f3n de Oscar L\u00f3pez.<\/p>\n<p>Lo hago porque, hace m\u00e1s de un siglo, una mujer puertorrique\u00f1a, una a la que llamaban Lola Rodr\u00edguez de Ti\u00f3, irrumpi\u00f3 en un banquete del gobernador Contreras y le increp\u00f3 que tuviera en el calabozo a sus hermanos autonomistas. Fue tanta su pasi\u00f3n, su ardor guerrero, que se le concedi\u00f3 un salvoconducto para visitar a quienes ella, tambi\u00e9n, consideraba patriotas. No fue la \u00fanica, tambi\u00e9n se expres\u00f3 Jos\u00e9 Celso Barbosa.<\/p>\n<p>Si entonces se pudo: por qu\u00e9 no ahora? Por qu\u00e9 no sentarnos a la mesa para sacar el pa\u00eds de la profunda crisis que lo agobia? Por qu\u00e9 no hablar con la verdad y admitir este v\u00f3rtice de desencanto, esta desilusi\u00f3n general, este cinismo militante? Por qu\u00e9 no sacudir los cimientos de este autonomismo complaciente y a menudo obsequioso, de este autonomismo conservador y oportunista, de este autonomismo a medias que nada tiene que ver con el autonomismo l\u00facido, combativo, cabal, de Baldorioty de Castro? Por qu\u00e9 no producir, cuando el pa\u00eds m\u00e1s lo necesita, un verdadero proyecto soberanista: un proyecto social y pol\u00edtico que complete el sue\u00f1o de Baldorioty y Mu\u00f1oz Rivera?<\/p>\n<p>Pero eso requerir\u00eda, en principio, tener bien claras las ideas y las opciones, como las ten\u00eda Baldorioty. El suyo era un autonomismo de la acci\u00f3n, y no era solo ret\u00f3rica. Mover el pa\u00eds en cualquier direcci\u00f3n, entonces y ahora, requer\u00eda y requiere ejercer el control de la econom\u00eda, auspiciar sin ambages la agricultura, fomentar la educaci\u00f3n p\u00fablica, proteger el ambiente, y luchar por el establecimiento de un estado s\u00f3lido, eficiente, y capaz de garantizar el bienestar de la ciudadan\u00eda. El desmantelamiento indiscriminado del aparato p\u00fablico es el primer paso a la cat\u00e1strofe. Baldorioty no pens\u00f3 ni imagin\u00f3 la autonom\u00eda en el vac\u00edo: la trabaj\u00f3 entre las gentes y le quer\u00eda procurar un gobierno.<\/p>\n<p>Ser\u00eda iluso, se dir\u00e1, pretender encontrar respuestas a los problemas de hoy en las que fueron las soluciones del ayer. Sin embargo, el proceder de Baldorioty habla por s\u00ed mismo: fue un gestor permanente. Mil veces intent\u00f3 proyectos que le boicotearon, y mil veces se busc\u00f3 e invent\u00f3 otros: inici\u00f3 un cultivo de semillas en La Princesa preocupado con el devenir de la agricultura nativa, propuso un plan para que se comenzar\u00e1 a extraer guano de Mona y Monito, y para que se crearan industrias locales, industrias que generaran riquezas aqu\u00ed y que circularan aqu\u00ed, y fund\u00f3 escuelas sin descanso: en Ponce, en San Juan, en Mayag\u00fcez, en Santo Domingo. Vio en la educaci\u00f3n la \u00fanica posibilidad de replantear y de transformar la cultura. Su consigna: lanzarse a la discusi\u00f3n y el trabajo, al trabajo y a la discusi\u00f3n, sin tregua, sin miedo a las disidencias, sin temerle a los frutos de la inteligencia ni al di\u00e1logo franco. As\u00ed reorganiz\u00f3 el autonomismo.<\/p>\n<p>En cambio, para lograr una meta semejante hoy, para reorganizar el pa\u00eds desde el autonomismo, o desde el anexionismo, o desde el independentismo, hay que reconocer los peligros que nos acechan, como colectividad humana, y las trabas que nos impiden avanzar. Un manifiesto del Partido Autonomista publicado el 2 de mayo del 1887 parece una glosa del pa\u00eds que vivimos d\u00eda a d\u00eda: &#8216;aqu\u00ed en Puerto Rico, donde todo se puede hacer impunemente.&#8217;<\/p>\n<p>No es c\u00f3nsono con el autonomismo abrazar la bandera neoliberal que tanto da\u00f1o y tanta pobreza, que tanta fortuna mal habida y tanta corrupci\u00f3n ha generado en medio orbe. No es c\u00f3nsono con el autonomismo privatizar corporaciones p\u00fablicas, desmantelar poco a poco el Departamento de Educaci\u00f3n, consentir y auspiciar la destrucci\u00f3n del ambiente, limitar y reducir las conquistas laborales. A todo eso, Baldorioty hubiese dicho: no. Por si no se entiende: a la venta del aeropuerto, a la venta de la Autoridad de Energ\u00eda El\u00e9ctrica, al proyecto de la Reforma Educativa y a la propuesta Reforma Laboral: Baldorioty hubiese dicho no. Y a la incineradora de Arecibo, a ese crimen ecol\u00f3gico que amenaza con infligirle una herida al paisaje y a la salud de Puerto Rico: Baldorioty hubiese dicho no. A la Junta de Control Fiscal, por la que nadie ha votado ni votar\u00e1 jam\u00e1s, a esa Junta que es una confirmaci\u00f3n del dilema neo colonial del pa\u00eds: Baldorioty hubiese dicho no. A seguir pensando en gobernar gente para la econom\u00eda, y no en gobernar la econom\u00eda para la gente: Baldorioty hubiese dicho no.<\/p>\n<p>Las secuelas de la pol\u00edtica neoliberal est\u00e1n a la vista de todos: esta desoladora crisis que vivimos es producto directo del proyecto econ\u00f3mico de los a\u00f1os noventa: &#8216;que el mercado decida.&#8217; Y el mercado decidi\u00f3, el mercado decidi\u00f3 esto: el colapso del aparato industrial, la huida de capitales, el saqueo de los bienes p\u00fablicos, la p\u00e9rdida de la secci\u00f3n 936, y junto a todo eso el inmenso, el apote\u00f3sico costo humano: los desempleados, el incremento de la pobreza, el vaciamiento de la isla, el vertiginoso ascenso de la desigualdad y la desesperanza. Y en medio de esa jauja, de ese fest\u00edn indecoroso, nace una nueva especie: el pol\u00edtico empresario. La indiscreci\u00f3n pide un turno: Cu\u00e1ntos de nuestros ex gobernadores se han convertido en cabilderos?<\/p>\n<p>El autonomismo actual no puede desvincularse de esa encrucijada. Primero, porque en muchas ocasiones hemos sido tambi\u00e9n c\u00f3mplices y perpetradores de esas pol\u00edticas equivocadas. Segundo, porque ante nosotros se extiende la posibilidad de pelear para revertirlas o detenerlas. Por qu\u00e9 entregar el estado, por qu\u00e9 postular que es un problema, por qu\u00e9 abdicar del servicio p\u00fablico? Por qu\u00e9 ver en el gobierno el acceso a la riqueza f\u00e1cil? Por qu\u00e9 no defender el estado que tanto esfuerzo nos cost\u00f3 levantar? Adem\u00e1s, d\u00f3nde est\u00e1 la empresa privada que absorber\u00e1 a los trabajadores? Por eso, a todos nos conviene iniciar un proceso de autocr\u00edtica que nos ayude a evitar cometer los mismos errores del pasado, los mismos errores que tan caro est\u00e1n pagando las familias del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Con todo, lo m\u00e1s tr\u00e1gico y lo m\u00e1s triste, es la atm\u00f3sfera de desencanto que domina el \u00e1nimo del pa\u00eds. Han muerto las ilusiones. Pero a eso tambi\u00e9n Baldorioty hubiese dicho que no. Este hombre, a quien Tapia llam\u00f3 &#8216;el prisionero sin cr\u00edmenes&#8217; y Mart\u00ed el &#8216;bueno, el puro, el sagaz y rebelde americano,&#8217; permaneci\u00f3 leal a sus convicciones, y por eso se levanta hoy como un ejemplo vivo, como una denuncia de dignidad y entereza, como un recuerdo permanente de que el pa\u00eds no debe, no puede consentir el despojo y el expolio de sus riquezas materiales y humanas, y que solo comenzar\u00e1 a morir, y que solo fracasar\u00e1, el d\u00eda que accedamos a la colonizaci\u00f3n de nuestra imaginaci\u00f3n. Mientras tanto y como dec\u00eda Ram\u00f3n Mar\u00edn, casi en un grito de guerra: Hay pa\u00eds!<\/p>\n<p><em>*Mensaje en honor de los prisioneros autonomistas. San Felipe de el Morro, San Juan. 9 de noviembre de 2015<\/em><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Buenos d\u00edas amigas y amigos, se\u00f1oras y se\u00f1ores: Quiso la suerte que la plaza del pueblo en el que crec\u00ed, San Sebasti\u00e1n de las Vegas del Pepino, llevar\u00e1 el nombre del personaje que hoy nos convoca. Por eso para m\u00ed, Baldorioty no fue una avenida que conduce al aeropuerto Mu\u00f1oz Mar\u00edn hasta pasados los doce [&hellip;]<\/p>","protected":false},"author":0,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"ep_exclude_from_search":false,"footnotes":""},"categories":[48],"tags":[],"class_list":["post-84754","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-opiniones"],"acf":[],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/noticel.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84754","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/noticel.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/noticel.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/noticel.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=84754"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/noticel.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84754\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":401249,"href":"https:\/\/noticel.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84754\/revisions\/401249"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/noticel.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=84754"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/noticel.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=84754"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/noticel.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=84754"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}