{"id":83403,"date":"2019-06-21T11:10:00","date_gmt":"2019-06-21T15:10:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.noticel.com\/mundo\/20190621\/stonewall-y-la-rebelion-de-1969\/"},"modified":"2025-07-16T05:07:38","modified_gmt":"2025-07-16T05:07:38","slug":"stonewall-y-la-rebelion-de-1969","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/noticel.com\/en\/noticias\/mundo\/20190621\/stonewall-y-la-rebelion-de-1969\/","title":{"rendered":"Stonewall y la rebeli\u00f3n de 1969"},"content":{"rendered":"<p><i>C\u00f3mo comenz\u00f3 la revoluci\u00f3n gay en NY<\/i><\/p>\n<p>Era como un &#8216;arca homosexual de No\u00e9&#8217;, un tugurio regentado por la mafia, un refugio nocturno donde a finales de los a\u00f1os 60 los gays de Nueva York pod\u00edan ser ellos mismos, liberarse y bailar como en muy pocos lugares de la ciudad.<\/p>\n<p>Era el Stonewall Inn, un bar situado en los n\u00fameros 51 y 53 de la calle Christoper, en el barrio neoyorquino de Greenwich Village.<\/p>\n<p>Su fama se remonta a la noche del 28 de junio de 1969, cuando una redada de la Polic\u00eda desemboc\u00f3 en unos enfrentamientos entre agentes y clientes, que dijeron basta.<\/p>\n<p>&#8216;Lo cambi\u00f3 todo. Los gays ten\u00edan orgullo, pero no era un orgullo de ser gay, era un orgullo de ser ellos mismos, era un orgullo individual&#8217;. Despu\u00e9s del Stonewall &#8216;se convirti\u00f3 en orgullo colectivo&#8217;, cuenta Martin Boyce, uno de los habituales del bar que particip\u00f3 en aquellos disturbios.<\/p>\n<p>Los altercados no fueron los primeros ni ser\u00edan los \u00faltimos, pero fueron el catalizador del todav\u00eda t\u00edmido movimiento por los derechos civiles de la comunidad LGTBI en EE.UU., que, un a\u00f1o despu\u00e9s, convoc\u00f3 la que acabar\u00eda siendo la primera marcha del Orgullo Gay para conmemorar aquella rebeli\u00f3n y condenar la brutalidad policial.<\/p>\n<p>&#8216;El Stonewall convirti\u00f3 un movimiento peque\u00f1o y localizado en un gran movimiento nacional que se expandi\u00f3 por todo el mundo&#8217;, explica Eric Marcus, escritor del libro &#8216;Making History: The Struggle for Gay and Lesbian Equal Rights 1945-1990&#8217; (Haciendo historia: La lucha por la equidad de derechos para gais y lesbianas 1945-1990).<\/p>\n<p>El local actual, reabierto en 2007, es un recuerdo de aquel s\u00edmbolo de la explosi\u00f3n del movimiento LGTBI. Sus actuales due\u00f1os Kurt Kelly y Stacy Lentz lo describen como &#8216;una iglesia gay&#8217;, como &#8216;un circo con mucha diversi\u00f3n&#8217; con el que quieren &#8216;recuperar la maltratada historia&#8217; del antiguo local.<\/p>\n<p>Para Boyce, el Stonewall es algo m\u00e1s que un lugar para el recuerdo: &#8216;Es un verbo, una palabra de acci\u00f3n&#8217;.<\/p>\n<p><strong>UNA CIUDAD OSCURA<\/strong><\/p>\n<p>&#8216;Antes del Stonewall, era muy arriesgado salir del armario. En los a\u00f1os 50 y 60 pod\u00edas perder tu trabajo, a tu familia, incluso tu casa&#8217;, cuenta Marcus desde el sal\u00f3n de su casa, en el acomodado barrio de Chelsea.<\/p>\n<p>&#8216;Nueva York era completamente diferente. Era como una pel\u00edcula de cine negro, una ciudad oscura, no tan brillante como ahora, y en la que todas las leyes estaban dirigidas contra la gente homosexual&#8217;, recuerda Boyce.<\/p>\n<p>La homosexualidad fue considerada en EE.UU. una enfermedad mental hasta 1973 y, en Nueva York, los tratamientos con descargas el\u00e9ctricas no fueron abolidos de manera oficial hasta ese mismo a\u00f1o.<\/p>\n<p>Las relaciones homosexuales, las muestras p\u00fablicas de afecto y vestirse con ropa de sexo opuesto estaban prohibidas.<\/p>\n<p><strong>UN TUGURIO DE LA MAFIA, UN OASIS GAY<\/strong><\/p>\n<p>&#8216;El bar era un tugurio, feo, sin agua corriente detr\u00e1s de la barra. Si conoc\u00edas el bar y ten\u00edas una botella de cerveza o una lata, las limpiabas porque pod\u00edas pillar hepatitis por las bebidas. No era mucho, pero est\u00e1bamos contentos&#8217;, cuenta Boyce, que en aquellos d\u00edas acud\u00eda al bar vestido de &#8216;drag queen aterradora&#8217;.<\/p>\n<p>Casi todos los bares similares estaban cerca de los puertos, en calles solitarias y peligrosas, pero el Stonewall estaba en mitad del vibrante Greenwich Village y ten\u00eda una pista para bailar, algo que tambi\u00e9n ten\u00edan prohibido los homsexuales.<\/p>\n<p>&#8216;Todo el mundo iba al Stonewall por lo inusual que era un sitio con m\u00fasica y en el que se pudiera bailar&#8217;. Boyce recuerda especialmente a las drag queens negras que controlaban la m\u00e1quina de m\u00fasica, supervisaban las canciones y manten\u00edan la pista viva. &#8216;Si pinchabas algo que no les gustaba nunca volv\u00edas a acercarte al tocadiscos&#8217;, dice.<\/p>\n<p>Como no estaba permitido servir alcohol a gente de &#8216;conducta desordenada&#8217; -definici\u00f3n que las autoridades empleaban para referirse a los homosexuales que arrestaban-, la mafia se fue haciendo con el control de estos lugares. &#8216;Siempre nos manten\u00edamos alejados de la gente de la mafia que ve\u00edamos en el bar, aunque su presencia no era muy evidente&#8217;, cuenta con nostalgia Boyce, que entonces ten\u00eda 20 a\u00f1os.<\/p>\n<p>El Stonewall abri\u00f3 sus puertas en 1967 como un negocio &#8216;privado&#8217;, denominaci\u00f3n bajo la que se conoc\u00edan los locales frecuentados por la comunidad homosexual. Entre 1934 y 1964 fue un bar restaurante con el mismo nombre, pero cerr\u00f3 tras un incendio que destroz\u00f3 su interior. Los nuevos due\u00f1os se limitaron a pintar de negro las paredes y las ventanas antes de reabrirlo para los gays de Nueva York.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/noticel.com\/en\/video\/el-lugar-donde-nacio-la-revolucion-gay\/1088249169\/\" target=\"_blank\">Vea un video aqu\u00ed.<\/a><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" embed-content-articleid=\"1088249169\" embed-content-groupid=\"593030471\" embed-content-id=\"1088249189\" embed-content-imgalign=\"none\" embed-content-index=\"0\" embed-content-location=\"input_story-body\" embed-content-type=\"subStoryType\" height=\"240px\" src=\"https:\/\/media.noticel.com\/o2com-noti-media-us-east-1\/photo\/2019\/06\/21\/4f478604-51a9-4acd-9fbf-c74e53ef1417-hd-web20190621195753_38764547_ver1.0_1280_720.jpg\" style=\"width:100%;\" width=\"360px\"\/><\/p>\n<p>Entre sus parroquianos, hab\u00eda desde ejecutivos con traje, que sol\u00edan estar junto a la entrada, hasta las drag queens, pasando por los &#8216;chicos de la calle&#8217; como Boyce, j\u00f3venes adolescentes, muchos de los cuales hab\u00edan sido repudiados por sus familias y que hab\u00edan hecho de la calle y de la noche su vida en la ciudad.<\/p>\n<p>&#8216;Hab\u00eda diferentes tipos de gente homosexual (&#8230;) Era como el arca homosexual de No\u00e9, hab\u00eda un poco de toda clase de personas. Si hubiera habido una inundaci\u00f3n, los gays se habr\u00edan salvado&#8217;, resume Boyce.<\/p><div class=\"notic-content-middle\" id=\"notic-2211892964\"><a data-no-instant=\"1\" href=\"https:\/\/www.facebook.com\/magnapremiumlager\" rel=\"noopener\" class=\"a2t-link\" target=\"_blank\" aria-label=\"106-2026-21_Magna Verano Display v.02\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/cdn.noticel.com\/2026\/07\/30092558\/106-2026-21_Magna-Verano-Display-v.02_970x90-2.jpg\" alt=\"\"  srcset=\"https:\/\/cdn.noticel.com\/2026\/07\/30092558\/106-2026-21_Magna-Verano-Display-v.02_970x90-2.jpg 970w, https:\/\/cdn.noticel.com\/2026\/07\/30092558\/106-2026-21_Magna-Verano-Display-v.02_970x90-2-300x28.jpg 300w, https:\/\/cdn.noticel.com\/2026\/07\/30092558\/106-2026-21_Magna-Verano-Display-v.02_970x90-2-768x71.jpg 768w, https:\/\/cdn.noticel.com\/2026\/07\/30092558\/106-2026-21_Magna-Verano-Display-v.02_970x90-2-18x2.jpg 18w\" sizes=\"(max-width: 970px) 100vw, 970px\" width=\"970\" height=\"90\"   \/><\/a><\/div>\n<p><strong>LA MECHA<\/strong><\/p>\n<p>Dada la situaci\u00f3n, con disturbios en otros locales, asesinatos de personas LGTBI y un contexto de movimientos sociales en defensa de los colectivos desfavorecidos, lo ocurrido el 28 de junio de 1969 en el Stonewall no fue una sorpresa. &#8216;Simplemente fue la noche en la que se encendi\u00f3 la mecha&#8217;, relata.<\/p>\n<p>Boyce no estaba all\u00ed cuando irrumpi\u00f3 la Polic\u00eda, pero s\u00ed que lleg\u00f3, junto a un amigo, cuando empezaron a evacuar a la clientela. &#8216;Fuimos a mirar. Pude ver a las &#8216;drag queens&#8217; saliendo del bar y saludando con la mano. Despu\u00e9s siempre sal\u00eda la gente que se sent\u00eda avergonzada, la que hab\u00eda sido pillada de improviso y tem\u00eda quedar expuesta&#8217;.<\/p>\n<p>Todo iba como en ocasiones anteriores en otros tantos garitos de la ciudad. Pero, entonces, cuando un polic\u00eda estaba empujando a alguien hacia el interior del furg\u00f3n, &#8216;un zapato con tacones apareci\u00f3 y le respondi\u00f3 con una patada&#8217;.<\/p>\n<p>Tras un momento de indecisi\u00f3n, el agente entr\u00f3 y, desde fuera, los testigos escucharon el ruido de &#8216;carne y huesos golpeando contra el metal&#8217; del interior del veh\u00edculo. &#8216;Ya hab\u00e9is visto el espect\u00e1culo, ahora fuera de aqu\u00ed&#8217;, dijo el Polic\u00eda, confiando en que se marchar\u00edan, como siempre ocurr\u00eda. Pero esta vez no fue as\u00ed.<\/p>\n<p>&#8216;Por alguna raz\u00f3n que ni siquiera ahora puedo explicar, empezamos a dar pasos hacia \u00e9l. No s\u00e9 qu\u00e9 pinta ten\u00edamos porque ninguno de nosotros se gir\u00f3 para ver las caras de los dem\u00e1s. El polic\u00eda agarr\u00f3 su porra e iba a hablar de nuevo, pero no lo hizo. Vio algo en nosotros que le asust\u00f3. Pesta\u00f1e\u00f3, trag\u00f3 saliva y se dirigi\u00f3 hacia dentro del bar&#8217;, relata.<\/p>\n<p>Algunos activistas recuerdan a la &#8216;drag queen&#8217; Storm\u00e9 DeLarverie como la primera en resistirse, pero, seg\u00fan Boyle, los disturbios ocurrieron en diferentes puntos al mismo tiempo y en un espacio reducido, &#8216;porque hab\u00eda habido suficiente provocaci\u00f3n por parte de la polic\u00eda para que todo comenzara&#8217;.<\/p>\n<p>Cuando los polic\u00edas corrieron hacia el interior del Stonewall, la situaci\u00f3n se descontrol\u00f3: &#8216;Todos nos volvimos locos. Primero les lanzamos peniques, que eran de cobre (copper) y era tambi\u00e9n el nombre de pila de la Polic\u00eda (&#8216;coppers&#8217;), y despu\u00e9s empezamos a lanzar cosas m\u00e1s serias hasta que nuestros bolsillos se quedaron vac\u00edos&#8217;.<\/p>\n<p>Cientos de personas se unieron a la protesta y aparecieron las fuerzas antidisturbios. &#8216;Nada es m\u00e1s ruidoso en unos disturbios que el silencio, y toda la calle se qued\u00f3 en silencio. Solo se escuch\u00f3 una marcha, un fuerte ruido de tropas. Toda la gente que hab\u00eda se abri\u00f3 y ah\u00ed estaban&#8217;, cuenta Boyle, como si reviviera aquella noche y no la hubiera narrado en los \u00faltimos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Fue entonces -prosigue- cuando tuvo lugar uno de los momentos m\u00e1s memorables: Cuando llegaron los refuerzos, los manifestantes se agarraron unos a otros formando una fila y, ante la mirada at\u00f3nita de los agentes, comenzaron a bailar levantando la piernas mientras cantaban la canci\u00f3n &#8216;We are the Village&#8217;s girls&#8217; (Nosotras somos las chicas del Greenwich Village)&#8217;.<\/p>\n<p>Antes de terminar la canci\u00f3n, se produjo la temida carga policial en la que Boyle recibi\u00f3 un golpe en la espalda del que no fue consciente hasta la ma\u00f1ana siguiente. Los altercados continuaron y no llegaron a su fin hasta que &#8216;comenz\u00f3 la luz del d\u00eda&#8217;.<\/p>\n<p>&#8216;Hubo bajas, pero muchas de las bajas&#8217;, dice riendo. &#8216;Desafortunadamente fueron de fuego amigo, porque no nos hab\u00edan ense\u00f1ado a jugar al b\u00e9isbol o cosas como esas, as\u00ed que cuando lanz\u00e1bamos un ladrillo sol\u00edamos golpear a otro gay&#8217;.<\/p>\n<p>En aquella \u00e9poca estaban en pie de guerra los pacifistas, los negros, las feministas, pero el colectivo LGTBI nunca pens\u00f3 s\u00ed mismo como tal. &#8216;No ten\u00edamos un libro o un credo o algo as\u00ed, y \u00e9ramos tan diversos que ni siquiera est\u00e1bamos unidos, as\u00ed que no hab\u00eda ninguna manera de encontrar un camino para salir de esa situaci\u00f3n&#8217;.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Boyle, &#8216;si no hubiera sido por los organizadores que aparecieron despu\u00e9s del Stonewall, que planearon la primera marcha (del orgullo gay en conmemoraci\u00f3n de las revueltas) y que formaron algunas de las organizaciones militantes, muy probablemente el Stonewall hubiera desaparecido de la historia&#8217;.<\/p>\n<p>Se refiere a la primera marcha, la que catapult\u00f3 lo ocurrido en este bar y mantuvo para siempre encendida la llama del movimiento por los derechos de los LGTBI. &#8216;Esa protesta de 1970 en Central Park fue la mayor concentraci\u00f3n de homosexuales en toda la historia&#8217;, rememora Marcus.<\/p>\n<p><strong>EL NUEVO STONEWALL<\/strong><\/p>\n<p>Kurt Kelly y Stacy Lentz, dos de los due\u00f1os del actual Stonewall, que ocupa parte del espacio del viejo antro gay, aseguran que quieren preservar y mantener su esp\u00edritu y la lucha del movimiento LGTBI.<\/p>\n<p>&#8216;Quer\u00edamos recuperar la historia, que fuera tratado y respetado como deb\u00eda, porque no lo estaba siendo&#8217;, cuenta Kurt, sentado en la barra del bar del piso superior, un a\u00f1adido al espacio original. Desde que reabri\u00f3 bajo su gesti\u00f3n, en 2007, el objetivo es mantenerlo &#8216;en primera l\u00ednea de la lucha por los derechos del movimiento gay&#8217;, a\u00f1ade Lentz, activista lesbiana que se ocup\u00f3 de que en el nuevo bar tuvieran cabida las mujeres.<\/p>\n<p>&#8216;El Stonewall no era un lugar al que iban las mujeres, ni siquiera en los 90, cuando reabri\u00f3 como un bar gay. Pero, afortunadamente, nosotros como grupo hemos trabajado para dejar que las lesbianas entren aqu\u00ed y darles un lugar&#8217;, cuenta la activista, que asegura que en Nueva York hay 55 bares que se definen como locales homosexuales para hombres, dos &#8216;como una especie de mezcla&#8217; y otro como &#8216;puramente de lesbianas&#8217;.<\/p>\n<p>&#8216;Somos un movimiento. Cuando nos hicimos cargo, nuestro objetivo era hacer de esto una iglesia gay, donde todo el mundo pudiera venir y regocijarse y donde todo el mundo pudiera lamentarse&#8217;, agrega Kelly. Aunque tambi\u00e9n es como un &#8216;circo&#8217;, con espect\u00e1culos de drag queens, conciertos y cabar\u00e9, recuerda.<\/p>\n<p>Hoy, el Stonewall est\u00e1 reluciente, con una planta baja recubierta de madera y con un billar; un piso superior con otra barra de bar y banderas arco\u00edris colgadas del techo negro y una fachada repleta tambi\u00e9n de peque\u00f1os estandartes multicolores del movimiento LGTBI.<\/p>\n<p>Las visitas de personalidades como el primer ministro irland\u00e9s Leo Varadakar y su pareja Matt Barret en 2018 o la actuaci\u00f3n de la cantante Madonna, la pasada Nochevieja, no han hecho m\u00e1s que impulsar su popularidad.<\/p>\n<p>Una fama que sus due\u00f1os esperan que no les sobrepase con la llegada de millones de turistas a Nueva York para participar en la celebraci\u00f3n de la marcha mundial del Orgullo, este 30 de junio, que marcar\u00e1 tambi\u00e9n el 50 aniversario de la rebeli\u00f3n de los clientes de aquel antro gay.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>C\u00f3mo comenz\u00f3 la revoluci\u00f3n gay en NY Era como un &#8216;arca homosexual de No\u00e9&#8217;, un tugurio regentado por la mafia, un refugio nocturno donde a finales de los a\u00f1os 60 los gays de Nueva York pod\u00edan ser ellos mismos, liberarse y bailar como en muy pocos lugares de la ciudad. 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