{"id":71953,"date":"2016-07-03T00:00:00","date_gmt":"2016-07-03T04:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.noticel.com\/la-calle\/20160703\/otra-mirada-al-fugaz-episodio-de-el-manco\/"},"modified":"2025-07-27T12:50:42","modified_gmt":"2025-07-27T12:50:42","slug":"otra-mirada-al-fugaz-episodio-de-el-manco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/noticel.com\/en\/noticias\/la-calle\/20160703\/otra-mirada-al-fugaz-episodio-de-el-manco\/","title":{"rendered":"Otra mirada al fugaz episodio de &#8216;El Manco&#8217;"},"content":{"rendered":"<p>Cuando la jueza Vilmary Soler Su\u00e1rez determin\u00f3 no causa para juicio contra Luis Gustavo Rivera Seijo, apodado &#8216;El Manco&#8217;, se escuch\u00f3 el sonoro llanto de Ana Cacho. Ya sus gemidos intermitentes hab\u00edan comenzado a invadir la sala, mientras la jueza sumaba las razones para su veredicto final: las confesiones se contradec\u00edan, eran impugnatorias de s\u00ed mismas, no hab\u00eda evidencia f\u00edsica que ubicara al imputado en el lugar de los hechos, la investigaci\u00f3n fue fatula.<\/p>\n<p>Los abogados de defensa &#8211; Mario Mocz\u00f3, el rostro s\u00fabitamente catapultado a la palestra p\u00fablica, Jes\u00fas Hern\u00e1ndez, el que escapaba de las c\u00e1maras, y Lester Arroyo, el que se\u00f1alaba p\u00e1rrafos precisos de abultados documentos -, con anchas sonrisas, se abrazaron fuertemente y se dieron palmadasen las espaldas. La frustraci\u00f3n se impregn\u00f3 en los rostros de la Fiscal\u00eda &#8211; Mario Rivera G\u00e9igel, Maricarmen Rodr\u00edguez y Aracelis P\u00e9rez -, quienes luego de cada testimonio durante el proceso de vista en alzada aseguraban cada vez m\u00e1s que &#8216;El Manco&#8217; deb\u00eda enfrentar juicio.<\/p>\n<p>Pero en un abrir y cerrar de ojos, ya Rivera Seijo se hab\u00eda marchado de la sala. No hubo un intercambio de palabras con sus abogados de defensa, no hubo tiempo casi ni para una mirada c\u00f3mplice. &#8216;El Manco&#8217; desapareci\u00f3 por la parte de atr\u00e1s, probablemente para volver a sentarse en su habitaci\u00f3n del Hospital Psiqui\u00e1trico Forense de R\u00edo Piedras, y solo salir en las tardes a leer libros y revistas, ajeno a su rostro distribuido sobre papeletas ficticias de primarias, y las miles de personas que a diario juraban su inocencia, casi poniendo la mano en el fuego.<\/p>\n<p>Todo \u00e9l, &#8211; su cabeza gacha, sus zapatos con velcro, su camisa de botones, su mirada perdida o atenta tras largas pesta\u00f1as inquietantes -, se desdibuj\u00f3. No parece que hubo suspiro de alivio, ni atisbo de sonrisa. Rivera Seijo sali\u00f3 de la sala y todo qued\u00f3 igual, como si nada hubiese pasado en \u00e9l. Como si todo hubiese sido para el p\u00fablico en las gradas, para los abogados y fiscales, para la prensa que tuiteaba casi sin aliento sobre uno de los casos m\u00e1s medi\u00e1ticos de la historia de Puerto Rico.<\/p>\n<p><em>Disclaimer<\/em>: Nunca vi La Comay. Cuando estall\u00f3 en los medios el Caso de Lorenzo, yo estaba en escuela superior. Org\u00edas, marihuana, conducir bajo los efectos del alcohol, confesiones, retractaciones, todas eran palabras para m\u00ed difusas en conversaciones de pasillo y una que otra cantaleta publicada en las redes sociales. Cuando me toc\u00f3 cubrir el Caso Lorenzo, en vez de seguir los dict\u00e1menes del quehacer period\u00edstico y documentarme sobre todo el trasfondo, incluidas las teor\u00edas ventiladas, prefer\u00ed no hacerlo. Hab\u00eda sido un caso tan medi\u00e1tico que decid\u00ed entrar vac\u00eda, casi como un papel en blanco, e informarme en el proceso.<\/p>\n<p>Pronto afloraron las huellas de esa cobertura. Eran pocos los que dudaban del &#8216;Manco&#8217; y vislumbraban en \u00e9l al culpable. Casi todos aseguraban que se trataba de un caso fabricado, de evidencia plantada &#8211; la bolsa blanca con sus papeles -, que lo usaban como chivo expiatorio &#8211; un hombre que padece de esquizofrenia desde los 17 a\u00f1os, ya recluido, indigente, sin lugar a d\u00f3nde ir, sin nada que perder -. cuyo \u00fanico prop\u00f3sito era encubrir a los verdaderos culpables.<\/p>\n<p>Y Ana Cacho se repet\u00eda en los comentarios a las noticias, en las respuestas a los tuits. Que oculta algo, que es negligente, que los hombres con los que estaba, que las hijas saben algo, que las l\u00e1grimas son falsas&#8230; Como sombras de la jueza, hab\u00eda un gran jurado y era la opini\u00f3n p\u00fablica, segur\u00edsima, convencida, inquisidora, vociferante, implacable.<\/p>\n<p>El d\u00eda en que le tocaba declarar, la hermana mayor de Lorenzo estaba citada para las 10 de la ma\u00f1ana. Casi dos horas antes, ya hab\u00eda una larga fila de personas apostadas frente a la sala 706 del Centro Judicial de Bayam\u00f3n.<\/p>\n<p>La joven de 19 a\u00f1os llor\u00f3 en el mismo lugar las dos veces que la encararon. Era en ese momento en que contaba por qu\u00e9 prest\u00f3 falso testimonio que se le derramaban las l\u00e1grimas. &#8216;Me sent\u00eda culpable por la muerte de mi hermano, c\u00f3mo es posible que no escuch\u00e9 nada&#8217;, dijo en vista preliminar. &#8216;Sent\u00eda las presiones de los fiscales, que yo ten\u00eda que saber algo&#8217;, dijo con la voz m\u00e1s entrecortada, m\u00e1s t\u00edmida, m\u00e1s nerviosa, en vista en alzada.<\/p>\n<p>En el ba\u00f1o, luego de su testimonio, cuchicheaban las se\u00f1oras mientras hac\u00edan la fila de rigor.<\/p>\n<p>&#8211; Ella como que hablaba bien despacio, cierto? &#8211; pregunt\u00f3 una de ellas con notada carga sentenciosa en la observaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8211; Imag\u00ednate, uno necesita tiempo para inventarse las mentiras &#8211; respondi\u00f3 la otra con total seguridad y todas rieron y se lanzaron miradas de aprobaci\u00f3n, mientras la mayor de los Gonz\u00e1lez Cacho aguardaba en la sala de testigo.<\/p>\n<p>Durante el testimonio de Ana Cacho, me infiltr\u00e9 en el p\u00fablico, para intentar avistar las fotos que mostraban en la pantalla dirigida a la jueza. Una mujer a la esquina de un banco me sonri\u00f3 y me hizo espacio. Me sent\u00e9. Ella me miraba. Me puso un papel en la falda. En \u00e9l se\u00f1alaba las inconsistencias en el testimonio de Cacho. Miente, escribi\u00f3.<\/p>\n<p>&#8216;Entonces qui\u00e9n asesin\u00f3 a Lorenzo?&#8217;, me preguntaban en la calle. No s\u00e9. C\u00f3mo lo voy a saber. Pero el resto sal\u00eda al paso enseguida con toda claridad, con la absoluta certeza que todo estaba en blanco y negro, que El Manco es inocente, y que Ana Cacho es culpable. Puede que s\u00ed. Puede que no. No s\u00e9. Puede que el culpable ni siquiera toc\u00f3 esa sala de juicio. Puede que estuviera sentado ah\u00ed todo ese tiempo. No s\u00e9.<\/p><div class=\"notic-content-middle\" id=\"notic-2593357678\"><a data-no-instant=\"1\" href=\"https:\/\/www.asegurate-bien.com\/\" rel=\"noopener\" class=\"a2t-link\" target=\"_blank\" aria-label=\"Acodese-Adaptaciones-Noticel-970&#215;90\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/cdn.noticel.com\/2026\/07\/30100146\/Acodese-Adaptaciones-Noticel-970x90-1.jpg\" alt=\"\"  srcset=\"https:\/\/cdn.noticel.com\/2026\/07\/30100146\/Acodese-Adaptaciones-Noticel-970x90-1.jpg 970w, https:\/\/cdn.noticel.com\/2026\/07\/30100146\/Acodese-Adaptaciones-Noticel-970x90-1-300x28.jpg 300w, https:\/\/cdn.noticel.com\/2026\/07\/30100146\/Acodese-Adaptaciones-Noticel-970x90-1-768x71.jpg 768w, https:\/\/cdn.noticel.com\/2026\/07\/30100146\/Acodese-Adaptaciones-Noticel-970x90-1-18x2.jpg 18w\" sizes=\"(max-width: 970px) 100vw, 970px\" width=\"970\" height=\"90\"   \/><\/a><\/div>\n<p>Desenlace? No lo hay. El asesinato de Lorenzo puede que nunca se esclarezca. Su cad\u00e1ver puede que siga mostr\u00e1ndose en salas de tribunales, su rostro ensangrentado, las tres heridas que ti\u00f1eron de rojo al menudo ni\u00f1o de ocho a\u00f1os. Los ecos macabros de los testimonios que circundaron aquella noche puede que se sigan escuchando: y puede que se siga sopesando cu\u00e1nta verdad hay en esos relatos. O cu\u00e1nta mentira.<\/p>\n<p>M\u00faltiples voces seguir\u00e1n insistiendo en que este caso no es tan importante como lo pintan, que sirve solo para alimentar los <em>ratings<\/em> o el n\u00famero de clicks, que es todo un circo medi\u00e1tico. Frente a la corrupci\u00f3n pol\u00edtica, la crisis fiscal, la desigualdad social, la falta de acceso a la educaci\u00f3n, la mercantilizaci\u00f3n de la salud, la sed grotesca de los poderes econ\u00f3micos, definitivamente el caso se queda corto.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n el caso grita sobre las fallas del sistema de Justicia, y el hambre de titulares de los medios de comunicaci\u00f3n. Y esto es sin adentrarme en las m\u00faltiples teor\u00edas de conspiraci\u00f3n &#8211; sobre la corrupci\u00f3n y el soborno &#8211; para no transitar terreno inexplorado.<\/p>\n<p>Queda una investigaci\u00f3n polic\u00edaca completamente frustrada, maniobrada por un grupo de profesionales que ese d\u00eda parece que no tuvieron ganas de salir a trabajar, o simplemente carec\u00edan del olfato necesario para estudiar minuciosamente la escena y aportar a la b\u00fasqueda del culpable.<\/p>\n<p>Investigar la escena del crimen como un accidente cuando la sangre espesa reflejaba lo contrario, esa misma escena puesta en manos de los familiares que procedieron a limpiar la casa y a hacer imposible una investigaci\u00f3n certera al d\u00eda siguiente, son muestras de un trabajo mediocre que crea m\u00e1s espacios en blanco que llenos, y que quiz\u00e1s siempre exoneren a cualquiera que se siente a la silla del acusado.<\/p>\n<p>Queda tambi\u00e9n el mal sabor de una cobertura medi\u00e1ticaque juzg\u00f3 demasiado r\u00e1pido y que molde\u00f3 el pensamiento de todo un pa\u00eds para asignar culpables a como d\u00e9 lugar. Puede que hubiesen dado en la clave, pero seis a\u00f1os despu\u00e9s, a\u00fan hay m\u00e1s dudas que certezas en la investigaci\u00f3n, a\u00fan hay m\u00e1s espacios vac\u00edos que llenos.<\/p>\n<p>No digo nada nuevo. Existe esa gran posibilidad: la justicia puede que nunca abrace a Lorenzo.<\/p>\n<p><strong>POSDATA:<\/strong><\/p>\n<p>Pero al menos su nombre seguir\u00e1 sonando y probablemente seguir\u00e1n intentando. El ni\u00f1o Lorenzo, ocho a\u00f1os, fallecido en la madrugada del 9 de marzo de 2010, en su residencia en la urbanizaci\u00f3n Dorado del Mar. Cerremos con una breve cronolog\u00eda para al menos recordar los nombres de otros ni\u00f1os muertos en este 100&#215;35 tan violento, tan macabro, tan sangriento.<\/p>\n<p>2011. Los hermanos N\u00e9stor, de 10 a\u00f1os, y Jeremy, de 8, fueron mortalmente apu\u00f1alados el 19 de marzo junto a su madre embarazada Lorenis Karen Mej\u00edas Contreras en su apartamento en San Juan Park en Santurce. El d\u00eda del asesinato, la madre se dispon\u00eda a comprar los art\u00edculos que le faltaban para celebrar su<em>baby shower<\/em>. Los asesinatos no han sido esclarecidos.<\/p>\n<p>2011. Jeremy Machicote Davis, ni\u00f1o de 11 a\u00f1os, falleci\u00f3 en la madrugada del 28 de junio frente a su residencia tras suscitarse un tiroteo. El menor se encontraba en su casa en el barrio La Central de Can\u00f3vanas y un disparo le destruy\u00f3 los intestinos. No ha habido radicaci\u00f3n de cargos.<\/p>\n<p>2014. Yashiel Gabriel Col\u00f3n Caraballo, joven de 13 a\u00f1os, fue asesinado a las 3:40 p.m. del 25 de septiembre, luego de ser tiroteado mientras cabalgaba en la carretera PR-9929 del Barrio Lirios, en Juncos.<\/p>\n<p>2015. Alrededor de las 10:14 p.m. del 3 de enero, Luis Jes\u00fas Rivera Rivera, menor de 16 a\u00f1os, fue ultimado a balazos mientras caminaba por la calle 22 de las Parcelas Villa Roca, en el barrio Barahona de Morovis.<\/p>\n<p>2016. En la noche del domingo, 8 de mayo, &#8211; D\u00eda de las Madres -, asesinaron a la ni\u00f1a de ocho a\u00f1os Arianis Rosa Luquis e hirieron a su padre Jonathan Rosa Qui\u00f1ones cuando llegaban a su casa en el sector La Grama, barrio Campamento, en Ciales.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando la jueza Vilmary Soler Su\u00e1rez determin\u00f3 no causa para juicio contra Luis Gustavo Rivera Seijo, apodado &#8216;El Manco&#8217;, se escuch\u00f3 el sonoro llanto de Ana Cacho. 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