{"id":69617,"date":"2014-03-03T00:00:00","date_gmt":"2014-03-03T04:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.noticel.com\/blogs\/opiniones\/por-invitacion\/20140303\/ha-llegado-el-momento-de-reconocer-que-la-deuda-de-puerto-rico-es-impagabl\/"},"modified":"2025-08-20T06:36:35","modified_gmt":"2025-08-20T06:36:35","slug":"ha-llegado-el-momento-de-reconocer-que-la-deuda-de-puerto-rico-es-impagabl","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/noticel.com\/en\/opiniones\/20140303\/ha-llegado-el-momento-de-reconocer-que-la-deuda-de-puerto-rico-es-impagabl\/","title":{"rendered":"&#8216;Ha llegado el momento de reconocer que la deuda de Puerto Rico es impagabl"},"content":{"rendered":"<p>Entre las responsabilidades m\u00e1s solemnes que tiene cualquier Senador se encuentra votar sobre las emisiones de deuda p\u00fablica, pues estas comprometen de forma prolongada el futuro del pa\u00eds. Apoyamos la gesti\u00f3n del gobernador Alejandro Garc\u00eda Padilla. Sin embargo, no podemos refrendar con nuestro voto una emisi\u00f3n de bonos en estas circunstancias. Ha llegado el momento de reconocer que la deuda de Puerto Rico es impagable. Tambien es el momento de hablarle claro y sin ambages a los acreedores. Continuar los esfuerzos para el servicio de dicha deuda sin que ocurra una renegociaci\u00f3n de sus terminos, no s\u00f3lo es incorrecto, sino perjudicial para Puerto Rico.<\/p>\n<p>La clave para el bienestar de Puerto Rico es su crecimiento econ\u00f3mico y la creaci\u00f3n de actividad empresarial y empleos. Esta frase casi se ha vuelto &#8216;clich\u00e9&#8217;, pero no deja de ser cierta. Hemos puesto de nuestra parte, aprobando las Leyes 93-2013 y 20-2014. La primera de ellas, fue aplaudida como beneficiosa para las compa\u00f1\u00edas de inversi\u00f3n por una de las casas acreditadoras que acto seguido degrad\u00f3 nuestra deuda a una clasificaci\u00f3n especulativa o chatarra.<\/p>\n<p>Con esta emisi\u00f3n estamos cerrando la ventana para que ese crecimiento pueda ocurrir en el futuro cercano.<\/p>\n<p>Esta Asamblea Legislativa ha legislado para reducir el d\u00e9ficit gubernamental, tomando decisiones que muchos pensaban imposibles. Reducir el d\u00e9ficit gubernamental es buena pol\u00edtica p\u00fablica. Por eso hemos votado a favor de cada una de esas medidas antip\u00e1ticas, pero necesarias. Sin embargo, las medidas tomadas tienen el efecto indiscutible de comprometer la posibilidad de una recuperaci\u00f3n econ\u00f3mica. Continuar ese camino empujados por el inter\u00e9s de los acreedores no es buena pol\u00edtica p\u00fablica. Ante una profundizaci\u00f3n de la crisis econ\u00f3mica, los recaudos gubernamentales se reducir\u00e1n y el d\u00e9ficit aumentar\u00e1.<\/p>\n<p>Para balancear el pr\u00f3ximo presupuesto se necesitar\u00e1 recortar aproximadamente un bill\u00f3n de d\u00f3lares. Una reducci\u00f3n de esa magnitud ser\u00e1 fatal para el crecimiento econ\u00f3mico, tan necesario para combatir la crisis fiscal.<\/p>\n<p>La deuda del Estado Libre Asociado y sus corporaciones p\u00fablicas alcanza la cifra de $71 billones de d\u00f3lares, producto de d\u00e9cadas de decisiones que ponen primero los intereses de los acreedores. La deuda es tan grande que ya supera el tama\u00f1o de nuestra econom\u00eda. De esa deuda, $14.7 billones es deuda constitucional y $5.6 billones est\u00e1 garantizada por la entera fe y cr\u00e9dito del Estado Libre Asociado. El resto de la deuda, casi $50 billones de d\u00f3lares, es deuda de las corporaciones p\u00fablicas, municipios y los sistemas de retiro del gobierno. La misma no est\u00e1 garantizada. Nuestro ordenamiento establece que la deuda constitucional debe ser pagada de forma prioritaria sobre cualquier otro gasto.<\/p>\n<p>La deuda extra constitucional es un lastre para el crecimiento econ\u00f3mico de Puerto Rico. Este a\u00f1o el servicio total de deuda es de $3,500 millones de d\u00f3lares, sin contar los intereses pagaderos por esta emisi\u00f3n. Se proyecta que en el a\u00f1o 2018 el servicio de deuda sobrepasar\u00e1 los $4 billones de d\u00f3lares. En t\u00e9rminos m\u00e1s sencillos, la familia puertorrique\u00f1a promedio pagar\u00e1 anualmente $5,000 s\u00f3lo en intereses de la deuda p\u00fablica. La mayor\u00eda de este dinero se escapa de nuestra econom\u00eda hacia los Estados Unidos.<\/p>\n<p>Las medidas fiscales adicionales que ser\u00e1n necesarias una vez ocurra esta transacci\u00f3n, aumentar\u00e1n esa pesada carga sobre el desarrollo del pa\u00eds. No podemos inmolar la econom\u00eda de Puerto Rico para complacer instituciones financieras que han demostrado ser insaciables. S\u00f3lo el crecimiento econ\u00f3mico nos salva de esta triste situaci\u00f3n fiscal. Balancear el presupuesto en un a\u00f1o requerir\u00e1 un sacrificio inaceptable para nuestros trabajadores y la clase media.<\/p>\n<p>Si descartamos aceptar la realidad y reestructurar la deuda, s\u00f3lo nos quedan dos alternativas: aumentar impuestos y recortar dram\u00e1ticamente el gasto p\u00fablico. Todo lo cual tendr\u00e1 graves consecuencias dado el corto tiempo de que disponemos para realizar tales ajustes. Por tanto, cualquiera de estas alternativas destruye las posibilidades de una recuperaci\u00f3n econ\u00f3mica a corto y mediano plazo. Esta acci\u00f3n acelerar\u00e1 el \u00e9xodo de puertorrique\u00f1os, reduciendo a\u00fan m\u00e1s la actividad econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>En repetidas ocasiones Puerto Rico ha ca\u00eddo en la tentaci\u00f3n de confundir el an\u00e1lisis que hacen los mercados sobre nuestra deuda con la receta para mejorar nuestra situaci\u00f3n econ\u00f3mica. Los analistas de cr\u00e9dito s\u00f3lo se preocupan por nuestra capacidad de pago. A ellos no les interesa el bien del pa\u00eds, excepto en la medida en que un pa\u00eds saludable es m\u00e1s capaz de pagar sus bonos. Su receta es para pagar la deuda, no para que el pa\u00eds progrese. Lo que necesitamos es hacer espacio para crear riqueza.<\/p>\n<p>Como legisladores nuestra responsabilidad nos exige una visi\u00f3n m\u00e1s amplia. Esa responsabilidad es con el bien com\u00fan y no con un grupo privilegiado de prestamistas. Hasta ahora hemos seguido al pie de la letra la receta de las casas acreditadoras. Esa receta nos ha llevado a donde estamos. Las casas acreditadoras tambi\u00e9n comparten responsabilidad por el estado de nuestra salud fiscal y econ\u00f3mica. Por d\u00e9cadas recomendaron comprar deuda, facilitando as\u00ed enormes d\u00e9ficits y alimentando una adicci\u00f3n que necesitamos romper desesperadamente. Estamos en la encrucijada de aceptar que la deuda que ellos compraron es impagable, o en su defecto salir al mercado bajo condiciones de usura. La segunda, que es la que hoy este Senado avala, tendr\u00e1 graves consecuencias para las posibilidades de recuperaci\u00f3n de nuestra econom\u00eda.<\/p>\n<p>Emitir deuda p\u00fablica en este momento es un acto suicida. La emisi\u00f3n propuesta es un cheque en blanco al Banco Gubernamental de Fomento (BGF) para que le pague a los bonistas sin importar las consecuencias en el desarrollo de Puerto Rico. Estamos hipotecando nuestro futuro a tasas de inter\u00e9s exageradas. S\u00f3lo en pago de intereses nuestro d\u00e9ficit aumentar\u00e1 $200 millones anuales.<\/p>\n<p>Debemos mencionar como aspecto preocupante la propuesta de ofrecerle a los acreedores la renuncia a la inmunidad soberana de Puerto Rico como condici\u00f3n de la emisi\u00f3n. Hoy, gracias a las discusiones motivadas por la mayor\u00eda senatorial, se ha modificado sustancialmente la cl\u00e1usula de renuncia a la inmunidad soberana. No obstante, advertimos que esta renuncia, la primera en la historia con respecto a una emisi\u00f3n de nuestra deuda soberana, abre una puerta peligrosa con el potencial de afectar los bienes p\u00fablicos del Pueblo de Puerto Rico.<\/p>\n<p>Hace tres meses advert\u00ed, con mucho pesar que la degradaci\u00f3n era inminente. De igual forma admito hoy que emitir deuda s\u00f3lo tiene sentido si hubiera la posibilidad de una recuperaci\u00f3n econ\u00f3mica a corto plazo. Pero sabemos que no es as\u00ed. Las condiciones que impone esta transacci\u00f3n impedir\u00e1n tal recuperaci\u00f3n. Esta emisi\u00f3n s\u00f3lo dilata lo inevitable. El mercado sabe que nos veremos obligados a dejar de pagar parte de la deuda. Por ende, el valor de dicha deuda se reduce diariamente. Realizar este pr\u00e9stamo empeora la situaci\u00f3n a cambio de comprar tiempo antes de lo inevitable.<\/p>\n<p>Una situaci\u00f3n inevitable requiere enfrentar el problema decididamente. Dilatarlo es peor.<\/p>\n<p>Hemos defendido antes, y lo haremos aqu\u00ed nuevamente, reestructurar la deuda de nuestras corporaciones p\u00fablicas, protegiendo la integridad de nuestra deuda constitucional. Tanto la deuda como los costos operacionales de las corporaciones p\u00fablicas son los obst\u00e1culos mayores al crecimiento econ\u00f3mico; no as\u00ed la operaci\u00f3n del Gobierno Central. El alto costo de la electricidad, el agua y la salud son las quejas constantes de nuestro pueblo, y todas son responsabilidad de corporaciones p\u00fablicas que deben reestructurarse. De esa forma, no s\u00f3lo se reduce la deuda de corporaciones p\u00fablicas, sino que se hace viable una recuperaci\u00f3n econ\u00f3mica sostenida.<\/p>\n<p>Estamos firmemente convencidos de que ha llegado el momento de ejercer a plenitud nuestra autoridad pol\u00edtica y econ\u00f3mica para tomar medidas radicales en pro de la recuperaci\u00f3n. En concreto, como primer paso entendemos propio comenzar una moratoria del pago del principal de la deuda de corporaciones p\u00fablicas que vence en los pr\u00f3ximos a\u00f1os y concentrar dichos recursos en fortalecer la econom\u00eda. Estas y otras medidas fortalecer\u00e1n la deuda constitucional ya que aumentar\u00e1n los recursos para pagarla. Lleg\u00f3 el momento de darle prioridad al bienestar del pa\u00eds sobre el bienestar de los acreedores. S\u00f3lo as\u00ed tenderemos la capacidad de regresar a los mercados, cuando las condiciones de nuestra econom\u00eda y cr\u00e9dito lo permitan.<\/p>\n<p>Puerto Rico dio su palabra de que pagar\u00eda la deuda p\u00fablica. Pero m\u00e1s importante que el compromiso de pagar es el juramento que prestamos el 2 de enero de 2013 de desempe\u00f1ar bien y fielmente nuestros deberes como Senadores. En vista de lo anterior, por entender que esta emisi\u00f3n no es la verdadera soluci\u00f3n a los graves problemas fiscales de Puerto Rico, estamos impedidos por conciencia de avalar con nuestro voto la emisi\u00f3n de deuda que este Senado hoy aprueba. Esto no impedir\u00e1 que continuemos prestando nuestra colaboraci\u00f3n m\u00e1s decidida a los esfuerzos de la administraci\u00f3n para lograr la recuperaci\u00f3n de Puerto Rico.<\/p>\n<p><em>*Versi\u00f3n \u00edntegra del voto explicativo de los senadores Rosa y Nieves en contra de la P de la C 1696 que aprob\u00f3 el Senado el 27 de febrero pasado sobre emisi\u00f3n de bonos de hasta $3,500 millones.<\/em><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entre las responsabilidades m\u00e1s solemnes que tiene cualquier Senador se encuentra votar sobre las emisiones de deuda p\u00fablica, pues estas comprometen de forma prolongada el futuro del pa\u00eds. Apoyamos la gesti\u00f3n del gobernador Alejandro Garc\u00eda Padilla. Sin embargo, no podemos refrendar con nuestro voto una emisi\u00f3n de bonos en estas circunstancias. 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