{"id":67732,"date":"2015-11-18T00:00:00","date_gmt":"2015-11-18T04:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.noticel.com\/mundo\/20151118\/los-ninos-que-suenan-con-pegamento\/"},"modified":"2025-07-28T15:23:42","modified_gmt":"2025-07-28T15:23:42","slug":"los-ninos-que-suenan-con-pegamento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/noticel.com\/en\/noticias\/mundo\/20151118\/los-ninos-que-suenan-con-pegamento\/","title":{"rendered":"Los ni\u00f1os que sue\u00f1an con pegamento"},"content":{"rendered":"<p>Una vez por semana, Douglas y otros ni\u00f1os que viven en las calles de Nairobi aparcan su vida un rato para dar clases de dibujo. Ollas llenas de comida, la mochila que usar\u00edan si fueran al colegio, viajes en aviones transcontinentales y botes de pegamento dan forma a sus sue\u00f1os sobre el papel.<\/p>\n<p>Los llaman &#8216;chokora&#8217; (&#8216;basura&#8217; en suajili) y viven hacinados y ajenos a la sociedad keniana, que trata de esconder la verg\u00fcenza de tener a cerca de 40.000 menores hambrientos en la capital, la mayor\u00eda sin familia y adictos a la cola de pegar, seg\u00fan Unicef.<\/p>\n<p>Las autoridades de Nairobi trataron de ocultar su presencia, habitual en cada esquina de la ciudad, durante la visita del presidente de EEUU, Barack Obama, el pasado julio, como denunciaron varias ONG.<\/p>\n<p>&#8216;Perd\u00ed a varios ni\u00f1os de la calle cuando vino Obama. Fueron arrestados, les pusieron esposas y los encerraron en Kibera -el mayor barrio chabolista de la ciudad-. Un par de ellos me contaron que eran golpeados cada d\u00eda&#8217;, explica a Efe la artista australiana Lenore Boyd, popular entre estos menores.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de la fundaci\u00f3n Alfajiri Street Kids, Boyd ayuda a volver al colegio a algunos de estos ni\u00f1os, que han acabado en la calle al quedar hu\u00e9rfanos o al huir de graves situaciones de violencia familiar. Tambi\u00e9n organiza actividades para que puedan evadirse de su cruda rutina.<\/p>\n<p>Cada viernes, la australiana da clases de dibujo a todos los ni\u00f1os que quieran acercarse al barrio de Pangani. Solo pone una condici\u00f3n: que no esnifen pegamento mientras dura el taller.<\/p>\n<p>Tras desayunar en el comedor de los Padres Misioneros de la Caridad, que cede sus instalaciones para las clases, una veintena de chicos, muchos de ellos descalzos y con la ropa marr\u00f3n de polvo y suciedad, se abalanzan sobre los rotuladores.<\/p>\n<p>&#8216;El d\u00eda en que se dibujan con zapatos quiere decir que est\u00e1n contentos&#8217;, explica a Efe Bego\u00f1a Lund, una artista espa\u00f1ola que colabora con las clases.<\/p>\n<p>Hoy, Grace, de 9 a\u00f1os, versiona el &#8216;Mujer y p\u00e1jaros&#8217; de Joan Mir\u00f3 al dibujar una ni\u00f1a de trenzas disparadas con un perro y una tortuga. En la mesa de enfrente, su madre plasma sus sue\u00f1os adultos con pinturas de colores: una casa con un gran dep\u00f3sito de agua.<\/p>\n<p>El resto de los alumnos son chicos que conviven en Mlango Kubwa, un suburbio en el este de Nairobi en cuyo centro hay un gran vertedero donde los m\u00e1s j\u00f3venes pasan las noches acurrucados, unos juntos a otros, para protegerse de palizas y abusos sexuales.<\/p><div class=\"notic-content-middle\" id=\"notic-95393838\"><div class=\"notic-adlabel\">Advertisements<\/div><a data-no-instant=\"1\" href=\"https:\/\/grupocolongerena.com\/wendys?utm_source=noticel&#038;utm_medium=banner&#038;utm_campaign=wendys_double_wow_sostenimiento&#038;utm_term=noticel&#038;utm_content=728x90\" rel=\"noopener\" class=\"a2t-link\" target=\"_blank\" aria-label=\"728X90-DoubleWOW\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/cdn.noticel.com\/2026\/06\/16192123\/728X90-DoubleWOW.gif\" alt=\"\"  width=\"728\" height=\"90\"   \/><\/a><\/div>\n<p>&#8216;Esa imagen muestra claramente la visi\u00f3n que la sociedad -keniana- tiene de ellos&#8230;como &#8216;chokora&#8217;. \u00c9se es el nombre que usan para ellos&#8217;, cuenta Boyd.<\/p>\n<p>Paul Ekai, de 17 a\u00f1os, dej\u00f3 la casa de su familia en Isiolo (oeste de Kenia) porque su padre le pegaba. &#8216;Mi padre y mi madre beb\u00edan vino&#8217;, recuerda.<\/p>\n<p>&#8216;Vine a Nairobi porque mi padre est\u00e1 muerto&#8217;, relata George Kamau, de 17 a\u00f1os, al final de la clase, con la mand\u00edbula floja por el &#8216;mono&#8217;, que ya empieza a hacer estragos.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed conoci\u00f3 a Douglas Muthithi, de la misma edad, cuyo padre empez\u00f3 a maltratarle cuando su madre les abandon\u00f3. Ya hace ocho a\u00f1os que huy\u00f3 a Nairobi y ha esnifado tanta cola que se ha quedado pr\u00e1cticamente ciego.<\/p>\n<p>&#8216;Esnifo porque cuando llegu\u00e9 aqu\u00ed ve\u00eda a la gente haci\u00e9ndolo, pero no es bueno&#8217;, aclara Paul.<\/p>\n<p>Douglas va tan colocado que no puede articular una frase completa, pero forma parte de la estrecha comunidad de Mlango Kubwa, donde los chicos comparten el dinero y la comida como si fueran familia.<\/p>\n<p>El bot\u00edn que consiguen mendigando o con peque\u00f1os trabajos como pelar patatas, reparaciones o recogiendo basura no suele superar los 20 chelines (17 c\u00e9ntimos de euro) diarios.<\/p>\n<p>A mediod\u00eda es hora de echarse de nuevo a la calle. &#8216;Big Charles&#8217; ha vuelto a demostrar que es el m\u00e1s talentoso del grupo con un retrato de Lenore.<\/p>\n<p>Paul ha dibujado un matatu -furgoneta para el transporte de viajeros-, pero dice que de mayor quiere ser &#8216;piloto&#8217; y tener su propio avi\u00f3n para llevar a sus amigos.<\/p>\n<p>Peter Mugambi, de 15 a\u00f1os, es m\u00e1s realista, y se conforma con &#8216;llegar -vivo- a diciembre&#8217;.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una vez por semana, Douglas y otros ni\u00f1os que viven en las calles de Nairobi aparcan su vida un rato para dar clases de dibujo. 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