{"id":45587,"date":"2014-02-06T00:00:00","date_gmt":"2014-02-06T04:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.noticel.com\/en-serio\/20140206\/abre-el-primer-museo-de-la-prostitucion-del-mundo\/"},"modified":"2025-08-20T13:05:53","modified_gmt":"2025-08-20T13:05:53","slug":"abre-el-primer-museo-de-la-prostitucion-del-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/noticel.com\/en\/mas\/otros\/20140206\/abre-el-primer-museo-de-la-prostitucion-del-mundo\/","title":{"rendered":"Abre el primer museo de la prostituci\u00f3n del mundo"},"content":{"rendered":"<p>El Barrio Rojo de Amsterdam desvela sus secretos en el primer museo de la prostituci\u00f3n del mundo, que hoy abre sus puertas para ense\u00f1ar sin tapujos la trastienda de un oficio legalizado en Holanda pero no por ello ausente de estigma social.<\/p>\n<p>Situado en el tur\u00edstico barrio de la capital holandesa, donde trabajan 900 meretrices en 276 escaparates, quiere dar una visi\u00f3n completa del mercado sexual, sin &#8216;romanticismos a\u00f1adidos&#8217;, explic\u00f3 a Efe Ilonka Stakelborough, creadora de la &#8216;Fundaci\u00f3n Geisha&#8217;, que vela por los derechos del sector.<\/p>\n<p>Por eso no olvida la denuncia del trabajo forzado por los proxenetas y la trata de blancas, en cuyo circuito caen sobre todo &#8216;mujeres provenientes de los Balcanes&#8217;, seg\u00fan la colaboradora en la realizaci\u00f3n de la propuesta muse\u00edstica, que ha surgido de una iniciativa privada.<\/p>\n<p>El museo quiere contribuir a la &#8216;normalizaci\u00f3n&#8217; del oficio, cuya legalizaci\u00f3n en 2000 en Holanda ha tenido efectos no deseados: &#8216;muchas estudiantes, por ejemplo, no quieren inscribirse como activas en el mercado porque eso aparecer\u00eda en su curriculum y deciden trabajar en sus casas&#8217;, reconoci\u00f3 la extrabajadora del sexo.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n aspira a ser simplemente una &#8216;experiencia&#8217; para el visitante, que tiene la oportunidad de situarse en el lugar de la prostituta dentro del escaparate, ver las habitaciones, con su modalidad barata o de lujo, instrumentos sadomasoquistas y ver la moda de las meretrices desde los a\u00f1os veinte a la actualidad.<\/p>\n<p>Tras pagar una entrada de 7,50 euros en una taquilla que imita la de las casas de citas de los a\u00f1os 50, el visitante se introduce en el interior de las estrechas casas que albergan los escaparates del Barrio Rojo, cuyos or\u00edgenes se remontan a finales del siglo XIX.<\/p>\n<p>En la parte interior de la ventana, la decoraci\u00f3n se limita a las cortinas rojas y la presencia de una nevera cercana a las sillas desde donde la prostituta llama a la atenci\u00f3n de los clientes.<\/p>\n<p>Desde ah\u00ed, una puerta de flecos es la \u00fanica barrera a la habitaci\u00f3n del burdel, un espacio de escasos metros cuadrados, por la que la prostituta paga 150 euros por medio d\u00eda. Sobre una cama de marco de azulejos que recuerda al de una ba\u00f1era, una luz de ne\u00f3n violeta ilumina el cuarto, con un lavabo como \u00fanica otra decoraci\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8216;La cama no es c\u00f3moda, la luz de ne\u00f3n no favorece, pero es suficiente para una visita que no m\u00e1s dura seis minutos&#8217;, comenta Stakelborough.<\/p>\n<p>La sala contigua -m\u00e1s amplia, con ba\u00f1o y televisi\u00f3n sobre un suelo de moqueta roja y ornamentos dorados- recrea una habitaci\u00f3n de un club, cuyo precio de alquiler se sube tanto para meretrices (a las que les cuesta 350 euros) como para clientes (que pagan hasta 200 euros por hora por servicios m\u00e1s prolongados).<\/p>\n<p>Las prostitutas que trabajan en el Barrio Rojo son mujeres de entre 21 y 55 a\u00f1os, muchas j\u00f3venes que no alcanzan a pagarse los estudios o madres solteras, y en &#8216;el 70 % de los casos, con una pareja estable&#8217;, seg\u00fan fuentes del museo.<\/p>\n<p>Trabajan &#8216;una media de 5 a\u00f1os&#8217; y muchas de ellas no acaba de retirarse &#8216;porque se acostumbran a un est\u00e1ndar de vida de ingresos altos&#8217;. Por ello, la fundaci\u00f3n Geisha les ayuda a la reintegraci\u00f3n pero tambi\u00e9n a cursos de autodefensa mientras ejercen.<\/p>\n<p>&#8216;A veces cuando la trabajadora alcanza una cierta edad, se dedica al sadomasoquismo, una manera de ejercer el sexo m\u00e1s psicol\u00f3gica&#8217;, dice Stakelborough, al entrar en una sala dedicada a estas pr\u00e1cticas, en la que no faltan un l\u00e1tigo, una cruz en forma de X sobre la pared y una &#8216;jaula&#8217; cerrada en cuyo interior el cliente permanece colgado.<\/p>\n<p>&#8216;Los clientes que buscan sadomasoquismo son fijos y con puestos de mucho estr\u00e9s&#8217;, dijo en base a su experiencia de varios a\u00f1os ejerciendo esta modalidad del sexo.<\/p>\n<p>Para garantizar la seguridad de las prostitutas durante el trabajo, siempre tienen a mano una alarma con la que contactan directamente con el due\u00f1o de la habitaci\u00f3n y tambi\u00e9n con la polic\u00eda.<\/p>\n<p>Al terminar la visita al museo, al visitante se le ofrece un gui\u00f1o de humor con un reclinatorio para que confiese sus pecados de lujuria.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Barrio Rojo de Amsterdam desvela sus secretos en el primer museo de la prostituci\u00f3n del mundo, que hoy abre sus puertas para ense\u00f1ar sin tapujos la trastienda de un oficio legalizado en Holanda pero no por ello ausente de estigma social. 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