{"id":189581,"date":"2023-02-09T08:00:00","date_gmt":"2023-02-09T12:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.noticel.com\/?post_type=article&#038;p=189581"},"modified":"2025-08-01T21:28:45","modified_gmt":"2025-08-01T21:28:45","slug":"no-quiero-dar-la-cara","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/noticel.com\/en\/opiniones\/20230209\/no-quiero-dar-la-cara\/","title":{"rendered":"No quiero dar la cara"},"content":{"rendered":"<h3>Columna de opini\u00f3n del profesor de derecho laboral, el licenciado Jaime Sanabria Monta\u00f1ez.<\/h3>\n<p>A estas alturas de la humanidad, la privacidad absoluta est\u00e1 reservada solo para algunas tribus amaz\u00f3nicas que nunca han sido contactadas por otros seres, aunque ni siquiera ellas han estado del todo exentas de invasi\u00f3n a su intimidad, porque los antrop\u00f3logos tienen identificados aquellos clanes que viven sin est\u00edmulos exteriores y que todav\u00eda son respetados como tales, menguante su n\u00famero, no obstante.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n los habitantes de la isla de Sentinel del Norte, situada en el Oc\u00e9ano \u00cdndico, en el archipi\u00e9lago de Andam\u00e1n y Nicobar, se han granjeado la fama merecida de hostiles, desde hace al menos dos siglos, porque ning\u00fan for\u00e1neo ha podido desembarcar en ella y continuar con vida, tras ser recibido y abatido por lanzas.<\/p>\n<p>Al margen de estas excepciones y alguna otra, el resto de los humanos tienen, tenemos, la intimidad vigilada por sistemas de observaci\u00f3n espacial casi omniscientes (una de las virtudes que se le atribuyen a Dios) o por la trazabilidad que deja un celular en uso, incluso apagado.<\/p>\n<p>Resulta imposible salvaguardar esa privacidad para un ciudadano com\u00fan y corriente; nuestra facilidad de acceso a la tecnolog\u00eda propicia que la misma tecnolog\u00eda tenga todav\u00eda un mayor acceso a nosotros.<\/p>\n<p>Asumido eso, asumido que formamos parte de un entramado que tiende a ese Gran Hermano que desarroll\u00f3 como personaje Orwell en su 1984 (escrita en 1949), la sociedad, entendida como abstracci\u00f3n que regula las relaciones interpersonales, intenta legislar para que, pese a la imposibilidad del anonimato, sus componentes, nosotros, no veamos lesionados nuestros derechos por cualquier ojo que todo lo vea y que est\u00e9 en manos de potenciales desaprensivos.<\/p>\n<p>Son pocos los lenguajes universales que coordinan la civilizaci\u00f3n: la palabra, la imagen, las matem\u00e1ticas, la simbolog\u00eda qu\u00edmica, la m\u00fasica; alg\u00fan otro existe, pero no alcanza el calado de los mencionados. Y si hasta hace poco la palabra, la escrita y la verbalizada, impon\u00eda su monopolio comunicativo en las tambi\u00e9n referidas relaciones humanas, la imagen (entendida como el rostro humano) est\u00e1 en v\u00edas de sobrepasar, si es que no lo ha hecho ya, a la palabra, al c\u00f3digo que nos ha permitido desarrollarnos hasta lo que somos por la transmisi\u00f3n generacional del conocimiento.<\/p>\n<p>Y sobre la imagen &#8211; o sea, la cara -, sobre el mal uso de la misma, hago esta reflexi\u00f3n. Ello debido a la proliferaci\u00f3n de programas, incluso transnacionales, para crear ingentes bases de datos con los rostros humanos como denominador com\u00fan. La Uni\u00f3n Europea nombra a esa gigantesca herramienta de almacenaje facial, todav\u00eda en fase de construcci\u00f3n, Pr\u00fcm II. Su finalidad es avanzar en la lucha contra el terrorismo a trav\u00e9s de complejos programas que se sirven de la Inteligencia Artificial (AI) y de la globalizaci\u00f3n de la videovigilancia en espacios tanto p\u00fablicos como privados. Pr\u00fcm II facilitar\u00eda el uso del reconocimiento facial retrospectivo basado en im\u00e1genes de c\u00e1maras de videovigilancia, fotograf\u00edas policiales o, incluso, aparecidas redes sociales. Un completo y complejo sistema de vigilancia que, pese a estar reservado, te\u00f3rica y estatutariamente, a los polic\u00edas de cada estado o a la paneuropea de la Europol, pone claramente en riesgo la privacidad de los ciudadanos.<\/p>\n<p>Pero, por encima de los fines policiales, cualquier inter\u00e9s privado podr\u00eda estar sujeto a ese cotejo si nuestro rostro figura en una de esas bases de datos con la leyenda impl\u00edcita de \u201cwanted\u201d o \u201cdangerous\u201d en distintas gradaciones. En aquella vieja Europa, de ordinario pionera en la salvaguarda de los derechos y libertades individuales, organizaciones en defensa de los derechos digitales est\u00e1n solicitando que se revisen las coordenadas del proyecto para que la herramienta no transgreda las necesidades de las fuerzas de ley y orden, y para evitar que pueda recalar en organizaciones privadas capaces de traficar con esas bases de datos para controlar, todav\u00eda m\u00e1s, nuestros movimientos y patrones de conducta y nos obliguen a tomar decisiones en funci\u00f3n de unos y otras.<\/p>\n<p>Mientras, en Puerto Rico, apenas se ha discutido el asunto por instituci\u00f3n alguna, p\u00fablica o privada, hecho que denota la inopia en la que vive nuestro territorio, el apartamiento del continente pese a formar parte sui g\u00e9neris de \u00e9l, acrecent\u00e1ndonos el complejo de ser \u201cel patito feo\u201d que describ\u00eda el poeta puertorrique\u00f1o Luis Llor\u00e9ns Torres, o sea, el rezagado, el que nadie quiere. Lo m\u00e1s cercano que hemos tenido es el Proyecto del Senado N\u00fam. 882 \u2013 \u201cLey para la Protecci\u00f3n de la Intimidad Digital\u201d \u2013 que busca, de una manera gen\u00e9rica, \u201cproteger la informaci\u00f3n personal de los consumidores y garantizar el derecho a la intimidad en la era digital\u201d, pero el mismo fue referido a la Comisi\u00f3n de lo Jur\u00eddico, en mayo del 2022 y, desde entonces, no ha pasado cosa alguna con \u00e9l, por lo que, actualmente, podr\u00eda decirse que duerme el \u201csue\u00f1o de los justos\u201d en la aludida comisi\u00f3n.<\/p>\n<p>En Estados Unidos, la controversia ante esa potencial intromisi\u00f3n en nuestra biometr\u00eda se incrementa ante la dispersi\u00f3n de enfoques. Sin apartarnos demasiado del presente, escuch\u00e9 el otro d\u00eda The Daily, un podcast del New York Times, en donde se rese\u00f1aba que el Madison Square Garden hab\u00eda impuesto un sistema de rastreo facial a quienes acceden al aludido recinto y niega la entrada a aquellos que figuran en una de esas bases de datos obtenida \u00bfde d\u00f3nde? \u00bfbajo qu\u00e9 procedimiento? \u00bfbajo qu\u00e9 facultad legal?<\/p>\n<p>En esta tesitura, los legisladores de un pu\u00f1ado de estados norteamericanos vienen combatiendo \u2013desde hace ya tiempo algunos, no tanto otros\u2013 para preservar la privacidad de la informaci\u00f3n biom\u00e9trica como extensi\u00f3n esencial a las leyes generales de protecci\u00f3n de la privacidad. Sin embargo, la r\u00e1pida penetraci\u00f3n de la inteligencia artificial ha posibilitado que las herramientas para la identificaci\u00f3n biom\u00e9trica sean no solo m\u00e1s potentes, sino m\u00e1s extensas, y m\u00e1s proclives a que bandas tecnol\u00f3gicas organizadas comercien con los repositorios derivados de ellas. Y es que el progreso siempre viaja a mayor velocidad que las leyes que regulan sus novedades.<\/p>\n<p>Estados como Illinois y Washington, ciudades como Baltimore, Portland y Nueva York, ya disponen de leyes que regulan el uso comercial de la biometr\u00eda. Otros estados como California, Colorado y Virginia se incorporar\u00e1n al control a lo largo de este 2023.<\/p>\n<p>El mimetismo de los pioneros, tanto los europeos como los estados y ciudades estadounidenses m\u00e1s vanguardistas en esta defensa de los derechos biom\u00e9tricos de sus ciudadanos, no ha servido para que en nuestro pa\u00eds se abra siquiera un debate t\u00e9cnico-pol\u00edtico que aborde esta intromisi\u00f3n indebida en las vidas, tanto privadas como profesionales, de nuestros compatriotas. Miles, decenas de miles de videoc\u00e1maras colocadas tanto en espacios urbanos como en edificios y negocios de todo tipo s\u00ed est\u00e1n recogiendo, y almacenando, im\u00e1genes de todos nosotros. Solo hace falta cruzarlas con programas de AI para convertirlas en informaci\u00f3n confidencial, transferible y chantajeable. Debemos seguir el ejemplo de las jurisdicciones avanzadas y comenzar, siquiera comenzar, a copiar, cuando menos, las medidas protectoras que otros estamentos han puesto en pr\u00e1ctica para proteger los derechos de los suyos.<\/p>\n<p>Somos un territorio hospitalario; no disparamos lanzas sino sonrisas a quienes nos visitan; hemos sido contactados hace muchos siglos y nos gusta lo nuestro y tambi\u00e9n lo exterior, pero los descendientes de aquellos boricuas que nos identifican como gentilicio hist\u00f3rico tenemos los mismos derechos que los europeos y estadounidenses a estar protegidos de agresiones y agresores biom\u00e9tricos invisibles que puedan comerciar con nuestro rostro sin nuestro consentimiento.<\/p>\n<p>Somos conscientes de que la privacidad absoluta es una utop\u00eda en este cuerpo planetario tan sofisticado en el que ha devenido una tierra sometida por la tecnolog\u00eda, pero exijamos, cuando menos como puertorrique\u00f1os, el levantamiento de algunas barreras patrias de protecci\u00f3n digital para que no resulte tan sencillo arrebatarnos nuestra intimidad y para dejar de ser el \u201cpatito feo\u201d al que siempre parecemos destinados a ser.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Columna de opini\u00f3n del profesor de derecho laboral, el licenciado Jaime Sanabria Monta\u00f1ez. 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