{"id":181304,"date":"2022-08-03T08:00:00","date_gmt":"2022-08-03T12:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.noticel.com\/?post_type=article&#038;p=181304"},"modified":"2025-08-01T21:21:00","modified_gmt":"2025-08-01T21:21:00","slug":"benito-nos-portamos-bonito","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/noticel.com\/en\/opiniones\/20220803\/benito-nos-portamos-bonito\/","title":{"rendered":"Benito, \u00bfnos portamos bonito?"},"content":{"rendered":"<h3>Columna del licenciado Jaime Sanabria Monta\u00f1ez, profesor de Derecho Laboral de la UPR.<\/h3>\n<p>En ocasiones, conviene utilizar la primera persona del singular para exteriorizar lo m\u00e1s \u00edntimo de tu ser, ese sentimiento que surge de la equidistancia entre las tripas, el coraz\u00f3n y el enc\u00e9falo, ese sentimiento que se manifiesta revestido con una aleaci\u00f3n del yo y el m\u00ed.<\/p>\n<p>As\u00ed, en esta Columna, me asomo al precipicio sereno de m\u00ed mismo, me dejo mecer por una reflexi\u00f3n convicta y confesa, sobre el nosotros y el ma\u00f1ana, tras observar uno de los tres conciertos que Bad Bunny ofreci\u00f3 en el Coliseo de Puerto Rico y que, con la colaboraci\u00f3n audiovisual de las pantallas de televisi\u00f3n que el artista orden\u00f3 diseminar por la isla, adem\u00e1s de retransmitir uno de ellos por Telemundo, consigui\u00f3 poner a bailar y a cantar a toda mi isla, a todo un pa\u00eds que gusta del ritmo para expresarse no solo en lo l\u00fadico, sino tambi\u00e9n en lo social, incluso en lo filos\u00f3fico.<\/p>\n<p>Benito, el \u201cConejo malo\u201d, se ha convertido en uno de esos iconos musicales que ha roto, desde su estrellato, r\u00e9cords de asistencia, de descargas, de ventas, de fidelidad, de penetraci\u00f3n social, de influencia, de contagio y de imitaci\u00f3n. El trapero puede que sea el boricua m\u00e1s conocido del presente, el que m\u00e1s adeptos tiene; el hipnotizador de voluntades m\u00e1s reputado de la paleta de colores musical, quiz\u00e1 hist\u00f3ricamente, de Puerto Rico.<\/p>\n<p>No me abstengo de confesar que goc\u00e9 con su m\u00fasica, que bail\u00e9, que tarare\u00e9 algunas de sus piezas, que incluso me subyuga \u201cMe porto bonito\u201d. Confieso, igualmente, que me dej\u00e9 mecer por mis ra\u00edces, por ese sentido singular del vaiv\u00e9n corporal que tat\u00faa a los puertorrique\u00f1os que nos identificamos con lo nuestro y con los nuestros.<\/p>\n<p>Las cuatro horas de concierto me permitieron hacer un par\u00e9ntesis, abandonar lo cotidiano, hibernar los conflictos que tengo con el planeta y conmigo mismo. A su vez, me permitieron emerger como levitador, consciente no obstante, consciente siempre (quiz\u00e1 a mi pesar), del envoltorio que nos acoraza como territorio y como sociedad acuciada por un rosario de deficiencias estructurales que facilitan la permeabilidad a mensajes apetitosos de maquillaje, rezumantes de idealismo, pero ut\u00f3picos a la hora de regresar los pies a la tierra, al d\u00eda a d\u00eda, una vez apagadas las luces, silenciados los micr\u00f3fonos, sofocado el humo, oscurecido el escenario\u2026<\/p>\n<p>Pero ahora es Jaime, el analista, quien se asoma, ahora es Jaime, el racional, quien sigue al embelesado, tras la vor\u00e1gine musical puertorrique\u00f1a, tras el ba\u00f1o de multitudes patrio del m\u00fasico m\u00e1s escuchado de la tierra. Ahora tambi\u00e9n es esa primera persona del singular la que advierte que Bad Bunny insufla, tanto desde la l\u00edrica de las letras de sus temas como desde su discurso en el escenario, un mensaje revolucionario incruento, un llamado a modificar los comportamientos de unos ciudadanos a quien califica de adormecidos (por aludirlo eufem\u00edsticamente). Ese continuo llamado a la insurrecci\u00f3n social, a la adopci\u00f3n de nuevos roles pol\u00edticos de una ciudadan\u00eda, con miras a una transformaci\u00f3n del actual modo de gestionar la vida en sociedad, carece, a mi juicio, de cualquier tipo de solidez organizativa de fondo, incluso de forma.<\/p>\n<p>Esa incitaci\u00f3n letrista y discursiva de Benito Antonio a modificar las relaciones interpersonales, a variar la concepci\u00f3n del amor, a contemplarlo desde la \u00f3ptica del sufrimiento, de la inestabilidad, de la volubilidad, de la vivencia expl\u00edcita del momento, pretende encabezar, desde un liderazgo solo musical, sin involucrarse m\u00e1s all\u00e1 del empuj\u00f3n emocional de la arenga, un movimiento social transformador que, si bien puede resultar apetitoso, sugestivo, no deja de ser una proposici\u00f3n vac\u00eda m\u00e1s all\u00e1 del \u00e9xtasis de un concierto plet\u00f3rico de luz y de inspiraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sin duda, el trapero posee una motivaci\u00f3n sincera de traspasar su universo musical y posicionarse en el plano del mesianismo te\u00f3rico porque, no en vano, figur\u00f3, en el a\u00f1o 2021, en una de las listas que enumeraba las cien personas m\u00e1s influyentes del mundo. Conocedor, pues, de esta capacidad para contagiar con sus ideas, sus ideales a quienes se declaran adeptos de su m\u00fasica, de su personalidad y de su cosmovisi\u00f3n, los mensajes de Bad Bunny pretenden espolear a los puertorrique\u00f1os que se sienten frustrados por el ninguneo de quienes conducen las leyes que los rigen y el trazado de sus destinos.<\/p>\n<p>Seg\u00fan avanzaban los temas musicales, aparec\u00edan en el escenario Chencho, Tommy Torres, Tony Dize, Jhay Cortez, Villano Antillano, Buscabulla, The Marias, artistas que contribu\u00edan a darle m\u00e1s brillo a la supernova de Bad Bunny que continuaba excitando el optimismo generalizado tanto de los asistentes presenciales como de los centenares de miles que lo visualizaban a trav\u00e9s del rosario de pantallas gigantes y de la televisi\u00f3n. La catarsis colectiva se asomaba a su peak durante el tiempo de exposici\u00f3n del astro; las letras penetraban en el sustrato de los escuchantes; los mensajes que vert\u00eda entre temas exacerbaban a una multitud que hubiese escogido que crucificasen a Cristo en lugar de a Barrab\u00e1s, si el artista lo hubiese alentado.<\/p>\n<p>Desconozco, a posteriori, a quien hubiese elegido yo, en plena borrachera de \u00e9xtasis, para sufrir en la cruz, si el trapero hubiese hecho p\u00fablica la tesitura inexcusable de escoger porque yo era uno m\u00e1s. Uno m\u00e1s abstra\u00eddo del antes y del despu\u00e9s, uno de todos que disfrutaba con ese interludio de desinhibici\u00f3n que supone un concierto de esa \u00edndole.<\/p>\n<p>Pero como dec\u00eda S\u00e9neca, lo peor siempre llega al d\u00eda siguiente, y una vez superada la euforia estrictamente musical, conviene hacer un llamado al sosiego reflexivo. Y es que, con proclamas, con planteamientos m\u00e1s o menos vehementes, con aconsejar insubordinarse sin planificaci\u00f3n, sin un organigrama o cronograma, no se construye siquiera un primer andamiaje distinto al existente para redise\u00f1ar el futuro. Se requiere que, tras la fachada, exista algo m\u00e1s que columnas que la sostengan y la liberen de su condici\u00f3n de mero escenario, como en las pel\u00edculas de Hollywood. Se requiere, adem\u00e1s, de cimientos sobre los que erigir ese nuevo orden que el \u201cConejo malo\u201d reclama, quiz\u00e1 de una manera irresponsable, desde su p\u00falpito, para revolucionar la sociedad y transformar su base y su altura.<\/p>\n<p>Toda idea, todo sistema filos\u00f3fico incluso, necesita de activistas para desplegarlo, para extenderlo entre aquellos a quienes va dirigido; cualquier revoluci\u00f3n se abastece de soldados que la difundan, que la cultiven, que la abonen. Si no se obra as\u00ed, todo queda en una exaltaci\u00f3n de la utop\u00eda, en una acentuaci\u00f3n del carpe diem, en un quitarse los chalecos antibalas en medio de la balacera de la vida.<\/p>\n<p>Puerto Rico presenta una aluminosis pol\u00edtica, econ\u00f3mica y social que solo puede solucionarse sustituyendo paulatinamente las vigas viejas por otras de fibra de carbono que sostengan a este pa\u00eds necesitado de revindicar lo propio, de hacer ondear sus se\u00f1as de identidad, pero desde el trabajo de unas bases \u2013el pueblo\u2013 comprometidas, en primer lugar, con la elecci\u00f3n de unos representantes desprovistos de los tics pol\u00edticos que adornan todav\u00eda a demasiados de quienes nos patronean, y tambi\u00e9n comprometidas con el empuje de ser el cambio que queremos ver, escrito a la gandhiana manera.<\/p>\n<p>Port\u00e9monos bonito, pero no desde la misma \u00f3ptica que promueve Bad Bunny en sus letras inflamables, donde la igualdad y el respeto no ocupan el primer puesto de los valores que transmite. Port\u00e9monos bonito con nosotros mismos y con el pr\u00f3jimo. Alimentemos la revoluci\u00f3n pretendida a fuerza de peque\u00f1as transformaciones en nuestras conductas cotidianas, de acciones continuadas que reviertan ese gris horizonte que persiste en demasiadas miradas de los nuestros.<\/p>\n<p>Y vuelve de tanto en tanto a tu isla, Benito Antonio, porque nos haces contonearnos, nos intensificas el orgullo de nuestro gentilicio, nos incitas a bailar y a coquetear con una de esas felicidades temporales como la que provocaste en m\u00ed y en millones de compatriotas \u2013me atrever\u00eda a cuantificar\u2013 que deseamos desprendernos de dependencias y precariedad.<\/p>\n<p>Me portar\u00e9 bonito, como sugieres. Conmigo mismo, con los m\u00edos, con mis compueblanos, y cuando capitanees una revoluci\u00f3n que vaya m\u00e1s all\u00e1 de las consignas, cuenta conmigo.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Columna del licenciado Jaime Sanabria Monta\u00f1ez, profesor de Derecho Laboral de la UPR. 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