{"id":177571,"date":"2022-05-12T05:45:00","date_gmt":"2022-05-12T09:45:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.noticel.com\/?post_type=article&#038;p=177571"},"modified":"2025-08-01T21:17:01","modified_gmt":"2025-08-01T21:17:01","slug":"entallar-la-mirada-no-la-falda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/noticel.com\/en\/opiniones\/20220512\/entallar-la-mirada-no-la-falda\/","title":{"rendered":"\u00abEntallar\u00bb la mirada, no la falda"},"content":{"rendered":"<h3>Columna del abogado Jaime Sanabria Monta\u00f1ez<\/h3>\n<p>De ordinario, y a lo largo de la historia, las mujeres se han visto sometidas por el hombre. Esa apreciaci\u00f3n resulta incontestable desde cualquier \u00f3ptica. Cualquier imperio estuvo y est\u00e1 \u2013los todav\u00eda existentes\u2013 capitaneado por hombres. Los poderes econ\u00f3micos y militares estuvieron, y siguen en manos, de varones y, aunque comienzan a haber excepciones, son solo eso, excepciones femeninas en un planeta eminentemente masculino.<\/p>\n<p>Por muchos a\u00f1os, el dominio del hombre se hab\u00eda extendido en todos los \u00f3rdenes: econ\u00f3mico, social, profesional, pol\u00edtico, militar. Solo en los \u00e1mbitos dom\u00e9sticos, las mujeres, algunas, hab\u00edan conseguido imponer su personalidad y erigirse, no pocas veces, en cabeza de familia de facto.<\/p>\n<p>Sin embargo, el movimiento feminista, tan presente en la sociedad desde finales del siglo XIX, pero tan minoritario hasta hace pocos a\u00f1os, ha cobrado fuerza a lo largo de este siglo XXI, y la corriente del <em id=\"emphasis-5d53abc7a29eb7f39115d33ff96f294d\">Me Too<\/em> ha conseguido no solo una concienciaci\u00f3n de la lucha por la igualdad de sexos, sino una globalizaci\u00f3n de la defensa de los derechos de la mujer en persecuci\u00f3n de su inevitable igualaci\u00f3n con el sexo masculino.<\/p>\n<p>El itinerario no ha sido, no est\u00e1 siendo, f\u00e1cil. Obst\u00e1culos intemporales, at\u00e1vicos, dificultan esa necesaria equiparaci\u00f3n definitiva. En un mundo dise\u00f1ado y regulado por hombres, deben derribarse a diario esas defensas que demasiados todav\u00eda se esfuerzan en mantener s\u00f3lidas, amparados por lo que ellos consideran un derecho adquirido a fuerza de siglos, imposiciones, violencia y machismo asimilado a las conductas cotidianas.<\/p>\n<p>Est\u00e1 siendo tiempo de mujeres, de proliferaci\u00f3n de presidentas, de ministras, de jefas de agencia, de legisladoras, de ejecutivas, por significar algunos de los espacios de poder que se van liberando de carga masculina y compensando con la femenina, pero tambi\u00e9n acontecen tiempos de astrof\u00edsicas, de matem\u00e1ticas, de cirujanas, de astronautas, de juezas y de cualquier otro desempe\u00f1o de profesiones tradicionalmente asociadas a hombres. Cierto que todav\u00eda resta una brecha que atajar (en particular, en pa\u00edses sin unas estructuras democr\u00e1ticas consolidadas y en los regidos por tiranos o reg\u00edmenes religiosos absolutistas), pero el espejo liberador de la mujer del llamado Occidente est\u00e1 calando en el conjunto del globo terr\u00e1queo, aunque a velocidades de propagaci\u00f3n diferentes.<\/p>\n<p>No obstante a lo descrito, el var\u00f3n sigue ocupando un rol protag\u00f3nico en el territorio de la violencia, de la agresi\u00f3n sexual, de la violaci\u00f3n, de conductas de acoso hacia la mujer que solo a trav\u00e9s de la persistencia de las denuncias, de la estigmatizaci\u00f3n de los agresores (sin caer en la presunci\u00f3n de culpabilidad de todo aquel que es denunciado por una mujer), de leyes que protejan (quiz\u00e1s, incluso, de m\u00e1s en esta primera fase de igualaci\u00f3n intergen\u00e9rica) la libertad de la mujer para manifestarse como elija sin temor a ser hostigada.<\/p>\n<p>En esta tesitura, han resultado pol\u00e9micas las manifestaciones de la legisladora Lisie Burgos, en el sentido de que las propias mujeres deber\u00edan comedir su indumentaria para no provocar a los hombres y tambi\u00e9n para no condicionar el veredicto de cualquier juez que deba decidir sobre alguna denuncia por actos lascivos hacia ellas, por presentar un aspecto que podr\u00eda ser considerado como poco decoroso, como incitador per se a comportamientos lascivos y absolver, por ende, al agresor. Se han dado casos, se siguen dando casos.<\/p>\n<p>No hay que olvidar que, en una agresi\u00f3n de car\u00e1cter sexual, la culpa siempre es del agresor o de la agresora, nunca de la v\u00edctima, con independencia de su indumentaria. Transcurrimos en una \u00e9poca de exhibicionismo libre de los cuerpos; las redes sociales han normalizado ese prurito de muchos de hacer templos visitables sus propios cuerpos cultivados en gimnasios o no, perfectos o con las imperfecciones propias de una especie humana que no ha producido dos espec\u00edmenes iguales entre los centenares de miles de millones de seres que han ido poblando nuestro planeta desde que el sapiens se erigi\u00f3 en el hom\u00ednido dominante.<\/p>\n<p>Vivimos una \u00e9poca de abolici\u00f3n de complejos \u2013aunque persistan todav\u00eda demasiadas etiquetas de perfecci\u00f3n anat\u00f3mica\u2013 y esa circunstancia se ve potenciada por la libre elecci\u00f3n de vestimentas, sin que los dem\u00e1s deban pronunciarse m\u00e1s all\u00e1 de sus gustos o disgustos personales, pero sin invadir la libertad de elecci\u00f3n de quien se viste o se desviste.<\/p>\n<p>Las declaraciones de la representante Burgos han encontrado respuesta inmediata en mujeres puertorrique\u00f1as que gozan de representatividad pol\u00edtica; de ese modo, la vicepresidenta del PPD y alcaldesa de Morovis, Carmen Maldonado, se ha expresado con rotundidad al respecto y, en su literalidad, declar\u00f3 que \u201ces incre\u00edble que, a estas alturas del siglo XXI, a\u00fan se ventilen estas conductas retr\u00f3gradas que en nada aportan a la justicia y al respeto a todos los seres humanos. Seg\u00fan la representante de Proyecto Dignidad, las mujeres acosadas y violadas pueden incitar a la violencia por su manera de vestir. Precisamente, por eso, que es urgente arreciar en la educaci\u00f3n sobre la equidad y respeto a la dignidad de todos los seres humanos\u201d.<\/p>\n<p>Las palabras de la primera edil de Morovis sintetizan la verdadera esencia del conflicto: educaci\u00f3n, pedagog\u00eda, erradicaci\u00f3n de prejuicios, voluntad pol\u00edtico-social para revertir conductas ancestrales que, aun estando integradas en la naturaleza de algunos seres humanos, son educables, porque si por algo nos caracterizamos los humanos es por nuestra capacidad para aprender, para racionalizar.<\/p>\n<p>Una agresi\u00f3n sexual no puede ni justificarse, ni siquiera atenuarse, por las pulgadas de piernas al descubierto, ni por la abertura de un escote; la atracci\u00f3n, entre miembros de una misma especie, es consustancial a la vida porque su continuidad se basa en la reproducci\u00f3n fruto de esa atracci\u00f3n, pero siempre con el consentimiento de las partes intermediando en la sexualidad. Ninguna leona, por muy fuerte que sea el le\u00f3n, se deja copular por un macho que ella no haya escogido. En la naturaleza, el acuerdo entre los g\u00e9neros es una constante en las especies (no sin una lucha, por lo general de los machos, para aparearse), y solo la parte masculina de la humana ha impuesto su mayor fortaleza para avasallar hist\u00f3ricamente a la femenina.<\/p>\n<p>Pero ya no. No debe ser propio de este estadio evolutivo de la humanidad tener que alargarse las faldas del uniforme escolar por debajo de la rodilla \u2013como se ha propuesto desde la Administraci\u00f3n de algunos colegios \u2013 para evitar incitar al chico y, de ese modo, prevenir potenciales agresiones. Esas pr\u00e1cticas de la Inglaterra victoriana, ese ponerse la venda antes de herirse, ese restringir la libertad para no despertar a la bestia, debe ser una cruzada social abordable desde todos los estamentos, desde todas las \u00f3pticas, desde todas los frentes posibles para educar la mirada y desposeerla de cualquier unilateralidad.<\/p>\n<p>Las declaraciones de Burgos fueron emitidas en el contexto del proyecto sobre el acoso callejero que, a pesar de sus graves defectos constitucionales, de su redundancia y de su manejo incorrecto de distintos conceptos jur\u00eddicos, fue aprobado en el Senado, y est\u00e1 pendiente ante la C\u00e1mara de Representantes. Pero, ni siquiera ese contexto ha atenuado las cr\u00edticas de una oposici\u00f3n que ha visto, en esa pretendida autorestricci\u00f3n indumentaria, una involuci\u00f3n en el camino recorrido por la equiparaci\u00f3n de las libertades entres hombres y mujeres.<\/p>\n<p>Sigue habiendo un problema de acoso callejero en Puerto Rico, pero la soluci\u00f3n no debe ser que las mujeres se enfunden en una burka. No demos pasos hacia atr\u00e1s, porque cualquier retroceso cabr\u00eda considerarlo una derrota en el proceso de igualaci\u00f3n de derechos y libertades intergen\u00e9ricas que ha cobrado ya demasiadas v\u00edctimas y que cuenta con el apoyo mayoritario de la sociedad puertorrique\u00f1a, en particular, y de la occidental, en general.<\/p>\n<p>Consenso, pedagog\u00eda, comprensi\u00f3n, libertad, basta esa tetralog\u00eda terminol\u00f3gica para hacer frente a lo un\u00edvoco de las relaciones entre hombres y mujeres.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Columna del abogado Jaime Sanabria Monta\u00f1ez De ordinario, y a lo largo de la historia, las mujeres se han visto sometidas por el hombre. Esa apreciaci\u00f3n resulta incontestable desde cualquier \u00f3ptica. Cualquier imperio estuvo y est\u00e1 \u2013los todav\u00eda existentes\u2013 capitaneado por hombres. 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