{"id":165582,"date":"2021-07-27T05:45:00","date_gmt":"2021-07-27T09:45:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.noticel.com\/?post_type=article&#038;p=165582"},"modified":"2025-07-15T17:50:29","modified_gmt":"2025-07-15T17:50:29","slug":"no-le-llames-baby","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/noticel.com\/en\/opiniones\/20210727\/no-le-llames-baby\/","title":{"rendered":"No le llames \u00abBaby\u00bb"},"content":{"rendered":"<h3>Columna del Lcdo. Jaime Sanabria<\/h3>\n<p>Ser\u00eda necesario para el progreso, cuando menos la convivencia, conjugar m\u00e1s a menudo, con hechos y no solo palabras, algunos infinitivos con regusto a concordia, entente y respeto. La propuesta no parece tan complicada de ejecutar como reconstruir el Observatorio de Arecibo, pero se requiere de una dosis a\u00f1adida de voluntad de las partes, y las partes, todas ellas, somos nosotros mismos.<\/p>\n<p>Delimitar, equilibrar, condescender y atemperar son algunos de esos verbos susceptibles de sufrir un incremento en su uso para reforzar la estabilidad social. Otros m\u00e1s comunes, como respetar, tolerar e incluir, ya debiesen estar integrados en el d\u00eda a d\u00eda de los seres humanos, pero todav\u00eda falta un trecho para conjugar tambi\u00e9n a diario estos \u00faltimos.<\/p>\n<p>Y si \u201cdelimitar\u201d es el primero de los  verbos enumerados, no es casualidad, sino que la prelaci\u00f3n esconde el prop\u00f3sito reflexivo que pretende irradiar este texto que detona la alusi\u00f3n como \u201cbaby\u201d, durante la transmisi\u00f3n por Facebook del partido de b\u00e1squet del pasado viernes entre los Cangrejeros de Santurce y los Indios de Mayag\u00fcez, de una de las componentes del tr\u00edo arbitral. Lo que \u00e9l debi\u00f3, a todas luces, considerar como piropo, proced\u00eda de la laringe del narrador.<\/p>\n<p>La mencionada calificaci\u00f3n machista (que quiz\u00e1 a \u00e9l se le antoje como cari\u00f1osa, incluso como mimosa), as\u00ed como el estilo narrativo poco profesional, despert\u00f3 una oleada de discrepancia entre los aficionados que se hizo extensiva a la sociedad boricua hasta el punto de organizarse una pol\u00e9mica que prolong\u00f3 el partido mucho m\u00e1s all\u00e1 de la cancha.<\/p>\n<p>\u201cDelimitar\u201d adquiere esa preeminencia como verbo recomendable; es ese infinitivo que nos permite encasillar nuestros comportamientos en funci\u00f3n del contexto, y la narraci\u00f3n de un partido de b\u00e1squet, entre dos equipos profesionales, no admite ni menosprecios a la condici\u00f3n de mujer de una oficial tan capacitada como los hombres, ni tampoco refugiarse en un estilo comunicativo que m\u00e1s se puede acercar al trap que al deporte.<\/p>\n<p>Puede que el p\u00fablico que se ha incorporado a las canchas con motivo de la presencia en los partidos de sus \u00eddolos traperos, y el hecho de que suenen sus canciones durante los descansos del juego, no vea una actitud vejatoria en el comentario, o puede que s\u00ed, que algunos s\u00ed, pero resulta imprescindible delimitar la m\u00fasica del deporte, la creatividad de la reglamentaci\u00f3n, los escenarios de las canchas.<\/p>\n<p>Se debe aspirar a una seriedad no exenta de espect\u00e1culo, porque el deporte debe contener esa cuota l\u00fadica que sirva de refuerzo para su conservaci\u00f3n y enaltecimiento. Pero si ese modo vulgarizado de narrar y esos comentarios relativos al sexo femenino contin\u00faan, no pocos aficionados se bajar\u00e1n del tren de la BSN. Si por el contrario se trat\u00f3 de un desliz puntual del narrador, lo razonable ser\u00eda disculparse y no volver a incurrir en el mismo error.<\/p>\n<p>La mujer nunca fue un objeto m\u00e1s all\u00e1 del trato hist\u00f3rico de una excesiva cuota masculina de la sociedad, de la puertorrique\u00f1a y de tantas otras, pero ese menosprecio cultural se ha reducido notablemente en el presente porque realiza las mismas funciones que los hombres y desempe\u00f1a los mismos trabajos. No se puede permitir revestir de inocencia, alusiones como la de \u201cbaby\u201d, a alguien que solo cumple con sus funciones arbitrales, con lo que est\u00e1 costando alcanzar la equidad entre los sexos (y lo que resta).<\/p>\n<p>Se hace necesaria, pues, una rectificaci\u00f3n, bien en primera persona por el comentarista deportivo. Resulta igualmente necesaria una censura expresa de la Liga, por voz de su presidente, Ricardo Dalmau, que solo ha condenado tibiamente el incidente a trav\u00e9s de un tuit inducido por una oleada de repulsa del segmento de la sociedad que ama m\u00e1s al baloncesto que al trap. Y, en este contexto, es indispensable porque, cuando las acciones adquieren un grosor merecedor de la denuncia, la tibieza enmarca una de las f\u00f3rmulas de aceptaci\u00f3n, y el silencio todav\u00eda m\u00e1s.<\/p>\n<p>Por el bien del baloncesto, por la credibilidad evolutiva de la igualdad entre los g\u00e9neros en la sociedad puertorrique\u00f1a, por la conservaci\u00f3n de lo multitudinario en las canchas, por el refuerzo de la notoriedad puertorrique\u00f1a a trav\u00e9s del baloncesto, delimitemos. Situemos en los escenarios lo que solo corresponde a los escenarios y eliminemos del lenguaje deportivo cualquier prejuicio derivado del machismo. Si solo ha sido uno, Puerto Rico y su b\u00e1squet, bien merecen un error. Reparable, por supuesto.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Columna del Lcdo. Jaime Sanabria Ser\u00eda necesario para el progreso, cuando menos la convivencia, conjugar m\u00e1s a menudo, con hechos y no solo palabras, algunos infinitivos con regusto a concordia, entente y respeto. 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