{"id":125797,"date":"2011-03-12T11:44:00","date_gmt":"2011-03-12T15:44:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.noticel.com\/vida\/20110312\/pablo-marcano-aborda-la-leyenda-de-la-virgen-del-cerro\/"},"modified":"2025-08-29T12:34:42","modified_gmt":"2025-08-29T12:34:42","slug":"pablo-marcano-aborda-la-leyenda-de-la-virgen-del-cerro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/noticel.com\/en\/vida-y-bienestar\/20110312\/pablo-marcano-aborda-la-leyenda-de-la-virgen-del-cerro\/","title":{"rendered":"Pablo Marcano aborda la leyenda de la Virgen del Cerro"},"content":{"rendered":"<p>Dicen que quien m\u00e1s sab\u00eda sobre a leyenda de la v\u00edrgen del cerro de Gurabo era Leoncio. Y fue precisamente en las historias de ese hombre que el artista Pablo Marcano Garc\u00eda se inspir\u00f3 para crear una instalaci\u00f3n que hoy se puede disfrutar en la sala de arte sacro de la Universidad del Turabo.<\/p>\n<p>Leoncio, &#8216;Leoncito&#8217;, era un billetero, quien para completar su jornada de trabajo pregonaba por todo el pueblo, con una caja pesada sobre su cabeza, &#8216;Fuerza, fuerza. Mondongo, mondongo\u2026&#8217;. El era quien dec\u00eda que el primero que la vio -a la virgen- fue a Fruto Ayala durante una noche lluviosa.<\/p>\n<p>&#8216;Leoncito&#8217; aseguraba que la lluvia ten\u00eda que ver con el deseo de la virgen de volver al mar, del cual una vez hab\u00eda llegado. Tambi\u00e9n contaba que las apariciones de la virgen en Luna llena estaban relacionadas al esparcimiento espiritual que se les permit\u00eda a los negros esclavos para tocar tambores, rendir culto a sus ancestros y deidades.<\/p>\n<p>En esas noches iluminadas, los c\u00e1nticos llegaban hasta el cerro de Gurabo&#8230;<\/p>\n<p>Pero entonces, Leoncio Abad\u00eda, tan fatigado y oprimido como vivi\u00f3, muri\u00f3 aplastado por el cami\u00f3n debajo del cual dorm\u00eda o debajo del cual pretend\u00eda olvidar o aliviar su eterno cansancio.<\/p>\n<p>Y la historia de la virgen que se le apareci\u00f3 a Ayala (qued\u00f3 marcado de por vida) y que Marcano conoci\u00f3 a trav\u00e9s de &#8216;Leoncito&#8217; y un compa\u00f1ero de clases del s\u00e9ptimo grado (Rafael N\u00fa\u00f1ez) est\u00e1 plasmada en esta instalaci\u00f3n, que al artista hace recordar los d\u00edas en que ten\u00eda que pasar &#8216;frente a aquellas monumentales e intrincadas escaleras&#8217; del cerro de Gurabo.<\/p>\n<p>Para Marcano, &#8216;el cerro ser\u00eda siempre eterno por ese relato al que Rafaelito hac\u00eda referencia y que al principio me paraba los pelos de punta o conmocionaba sobremanera mi esp\u00edritu. Sus abuelos comentaban que, en noche de luna plena, esta virgen de mantos azules y turquesas, de rostro oscuro y lozano, protectora por tantos a\u00f1os de los habitantes del Cerro, sol\u00eda aparecerse&#8217;.<\/p>\n<p>Pero la historia de la virgen es tambi\u00e9n la de una sirena. Porque la leyenda cuenta que un cataclismo ocurrido hace cientos de a\u00f1os propici\u00f3 el levantamiento de lo que hoy es Lajas, Gu\u00e1nica, Cabo Rojo y que una gigantesca ola marina se desplazara a trav\u00e9s de toda la regi\u00f3n sur, rebasando la Cordillera Central a la altura de Cayey y atrechando hacia el valle del Turabo, para llegar hasta la falda del cerro de Gurabo.<\/p>\n<p>&#8216;En ese movimiento y reacomodo se dice que qued\u00f3 atrapada -cerca de lo que hoy se conoce como la escalera Zen\u00f3n V\u00e1zquez- una sirena a quien un grupo de ni\u00f1os protegieron, aliment\u00e1ndola y escondi\u00e9ndola entre sus familiares. Los ni\u00f1os no tan s\u00f3lo la sobreprotegieron, sino que le transmitieron el amor m\u00e1s puro y desinteresado, colm\u00e1ndola de alegr\u00edas y creando con ello las condiciones para su inusitada vitalidad&#8217;, recuerda el artista.<\/p>\n<p>De ah\u00ed vino una &#8216;transfiguraci\u00f3n&#8217; y con el pasar del tiempo &#8216;fue tanta la genuflexi\u00f3n hacia lo extra\u00f1o o extranjero, hacia lo c\u00f3modo o dependiente, fue tanto el maltrato a nuestro ambiente y hacia nuestros ni\u00f1os -hacia esos mismos ni\u00f1os que tanto ella quiso- que prefiri\u00f3 ocultarse y retornar al mar&#8217;.<\/p>\n<p>Y el mito establece que por cada acci\u00f3n envilecedora, por cada atropello a los ni\u00f1os o a sus madres, por cada indolencia de las autoridades o mayores, la sirena dijo que los colores del cerro se ir\u00edan desvaneciendo hasta adquirir un tono cada vez m\u00e1s gris\u00e1ceo y t\u00edsico, un car\u00e1cter paulatinamente sepulcral. &#8216;Algo que en efecto pas\u00f3 y as\u00ed se comprob\u00f3 lo revelado a don Fruto Ayala en la segunda aparici\u00f3n que le dispens\u00f3 la virgen durante una noche de luna plena y de lluvias torrenciales&#8217;, se\u00f1ala Marcano.<\/p>\n<p>Hoy el colorido del cerro es innegable, obra de Marcano y su gente. Y se sabe que hay comentarios recientes de personas que dicen haber visto nuevamente a la virgen, lo mismo de d\u00eda que de noche, llueva o no llueva.<\/p>\n<p>Para acercarse a ella, Marcano Garc\u00eda cre\u00f3 la instalaci\u00f3n &#8216;Virgen del cerro de Gurabo&#8217;, con la que el p\u00fablico tambi\u00e9n pude ser parte de la leyenda.INS<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dicen que quien m\u00e1s sab\u00eda sobre a leyenda de la v\u00edrgen del cerro de Gurabo era Leoncio. Y fue precisamente en las historias de ese hombre que el artista Pablo Marcano Garc\u00eda se inspir\u00f3 para crear una instalaci\u00f3n que hoy se puede disfrutar en la sala de arte sacro de la Universidad del Turabo. 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