{"id":125220,"date":"2013-11-22T10:37:24","date_gmt":"2013-11-22T14:37:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.noticel.com\/80-grados\/blogs\/opiniones\/20131122\/detroit-el-tea-party-obama-y-puerto-rico\/"},"modified":"2025-07-18T09:59:29","modified_gmt":"2025-07-18T09:59:29","slug":"detroit-el-tea-party-obama-y-puerto-rico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/noticel.com\/en\/opiniones\/20131122\/detroit-el-tea-party-obama-y-puerto-rico\/","title":{"rendered":"Detroit, el Tea Party, Obama y Puerto Rico"},"content":{"rendered":"<p>Solicito al lector o lectora que imagine por un minuto lo siguiente: una econom\u00eda que desarrolla una importante actividad industrial, que, a su vez, genera un n\u00famero creciente de empleos. El crecimiento econ\u00f3mico aporta recursos al Estado que provee infraestructura y servicios b\u00e1sicos a la poblaci\u00f3n. Los niveles de vida mejoran palpablemente. Pero a partir de cierto momento esa econom\u00eda enfrenta crecientes problemas (por ejemplo, la competencia de otras regiones) y su base industrial comienza a contraerse: el capital emigra a pesar de los incentivos que le ofrece el gobierno. Aumenta el desempleo y caen los recaudos del gobierno. Empeoran los servicios p\u00fablicos y la infraestructura. Dada la falta de empleo, crecen la econom\u00eda informal y la violencia. Aumenta la emigraci\u00f3n hasta el punto que se reduce la poblaci\u00f3n. El gobierno, carente de recursos, se hunde a la crisis fiscal.<\/p>\n<p><strong>A tale of two cities<\/strong><\/p>\n<p>Detroit o Puerto Rico? La descripci\u00f3n encaja con la ciudad y con la isla. Hay, por supuesto, diferencias importantes, que no podemos pasar por alto. En el caso de Detroit se trataba de uno de los centros industriales m\u00e1s destacados de una de las m\u00e1s importantes ramas industriales del capitalismo de postguerra. En el caso de Puerto Rico se trataba de operaciones industriales sin eslabonamientos entre s\u00ed y operadas por capital externo. En Puerto Rico, por tanto, a diferencia de Detroit, a\u00fan en el periodo de expansi\u00f3n (en las d\u00e9cadas de 1950 y 1960) existi\u00f3 un alt\u00edsimo nivel de desempleo, con su efecto depresivo sobre los salarios y el fomento de la emigraci\u00f3n de parte significativa de la fuerza laboral, emigrantes, adem\u00e1s, que enfrentan formas particulares de discriminaci\u00f3n en la metr\u00f3poli. En fin, la historia de Detroit es el relato de la crisis de una parte del centro de una econom\u00eda capitalista desarrollada, la de Puerto Rico es la historia la de la crisis de una econom\u00eda colonial.<\/p>\n<p>Sin embargo, las coincidencias no carecen de significado. Nos recuerdan que nuestra crisis particular tiene una dimensi\u00f3n general, que es parte espec\u00edfica de una crisis universal: la crisis del capitalismo, que arropa tanto a Detroit como Puerto Rico. Por lo mismo, nos recuerda que la salida de nuestra crisis particular no puede divorciarse de la salida de la crisis general. Por eso no podemos desatender la forma en que el gobierno federal ha respondido a la crisis.<\/p>\n<p>Lo menos que puede decirse sobre esa respuesta es que hasta ahora ha sido poco alentadora. No me refiero a las pol\u00edticas promovidas por el Tea Party (sobre lo cual volveremos), sino a las de la administraci\u00f3n de Barack Obama, que se presentaba como un cambio, pero cuyas acciones se diferencian mucho menos de lo que cabr\u00eda esperar de las administraciones republicanas que la precedieron. Antes de ver esa respuesta decepcionante, repasemos algunos aspectos del camino que conduce a la crisis de 2008.<\/p>\n<p><strong>Camino a la crisis<\/strong><\/p>\n<p>A partir de la d\u00e9cada de 1970 termina el periodo de crecimiento acelerado posterior a Segunda Guerra Mundial. La econom\u00eda capitalista internacional entra en una creciente crisis que se expresa en una ca\u00edda de las tasas de ganancia (he discutido el tema en otros art\u00edculos en 80 grados). La respuesta del capital y sus gobiernos a la crisis busca aumentar la tasa de ganancia a trav\u00e9s de una acentuada explotaci\u00f3n del trabajo: ese es el denominador com\u00fan de todas las pol\u00edticas llamadas neoliberales que empiezan a generalizarse bajo los gobiernos de Reagan y Thatcher en Estados Unidos y Gran Breta\u00f1a, respectivamente. Esas pol\u00edticas incluyen la presi\u00f3n para congelar los salarios nominales y reducir los salarios reales (incluyendo la ofensiva para destruir sindicatos, convenios colectivos y legislaci\u00f3n laboral), la reducci\u00f3n de impuestos a las ganancias y a los sectores m\u00e1s ricos, la respuesta al consiguiente d\u00e9ficit del gobierno con la privatizaci\u00f3n y el recorte de los gastos sociales (que abren m\u00e1s campos de inversi\u00f3n al capital privado y hace m\u00e1s vulnerable a la clase trabajadora ante sus exigencias y presiones). Ejemplo fue la reforma del &#8216;welfare&#8217; en Estados Unidos promulgada bajo la presidencia de Clinton en 1996 que recort\u00f3 las prestaciones y las limita a 60 meses por persona. (La ley lleva el fraudulento y grandilocuente nombre de Personal Responsibility and Work Opportunity Reconciliation Act.) El nuevo dogma de la teor\u00eda del supply-side y del trickle down (goteo) aseguraba que reducir los impuestos a las ganancias aumentar\u00eda la inversi\u00f3n, promover\u00eda el crecimiento, cuyos beneficios &#8216;gotear\u00edan&#8217; del capital a los trabajadores. La realidad era, y es, que ante la baja del ingreso real, las familias trabajadoras sobreviven trabajando overtime o enviando m\u00e1s personas a trabajar fuera del hogar. El abismo entre el limitado poder de compra de la mayor parte de la poblaci\u00f3n y las mercanc\u00edas que el capital necesita vender tan solo puede cubrirse con un aumento monumental del cr\u00e9dito, es decir, de la deuda: pr\u00e9stamos de autom\u00f3vil y personales, tarjetas de cr\u00e9dito, hipotecas, segundas hipotecas, etc. A esto se a\u00f1ade un elemento fundamental: la creaci\u00f3n de nuevas formas de especular con la deuda. Se trata de la llamada titularizaci\u00f3n (securitization) de la deuda y la expansi\u00f3n del mercado de los llamados &#8216;derivados&#8217;: hipotecas y deudas de todo tipo se convierten en paquetes que se venden como t\u00edtulos a inversionistas (bancos, fondos de pensiones, gobiernos, individuos). M\u00e1s adelante, con el estallido de la crisis, estos t\u00edtulos que en su momento se presentaban como formas de reducir y distribuir el &#8216;riesgo&#8217;, se convertir\u00e1n en los famosos &#8216;t\u00edtulos t\u00f3xicos&#8217;, cuyo valor ajustado ser\u00e1 una fracci\u00f3n de lo que se pag\u00f3 por ellos. Esta monta\u00f1a de riqueza especulativa crece gracias a dos facilitadores que no deben olvidarse: primero, las casas cualificadoras, como Standards &lt;&gt;&lt;&gt;&lt;&gt;&lt;&gt;&lt;&gt;&lt;&gt;&lt;&gt;&lt;&gt;&lt;&gt;&lt;&gt;&lt;&gt;&lt;&gt;&lt;&gt;&lt;&gt;&lt;&gt;&lt;&gt;&lt;&gt;&lt;&gt;&lt;&gt;&lt;&gt;&amp; Poors y Moodys (mismas que se supone juzguen la solvencia de los bonos del ELA) que otorgan la m\u00e1s alta cualificaci\u00f3n a esos futuros t\u00edtulos t\u00f3xicos y, segundo, las pol\u00edticas de desreglamentaci\u00f3n neoliberales, como, por ejemplo, la revocaci\u00f3n en 1999, tambi\u00e9n por administraci\u00f3n Clinton, de la Ley Glass-Steagall, que, a partir de la experiencia de la Gran Depresi\u00f3n, hab\u00eda separado las actividades de los bancos comerciales (que toman dep\u00f3sitos de particulares) y los bancos de inversi\u00f3n (que especulan con la compra y venta de t\u00edtulos).\/p<\/p>\n<p>p<\/p>\n<p>Todo esto se promov\u00eda y justificaba con una doctrina que proclamaba que lo p\u00fablico es malo y lo privado bueno, que la disciplina del mercado es la mejor maestra de productividad y eficiencia, que sus castigos a los improductivos son merecidos, que la competencia es dura pero justa, que el peligro y amenaza de sucumbir ante la competencia es el mejor aliciente para la productividad, que los dictados del mercado son inapelables. Como dec\u00eda un exgobernador de Puerto Rico: &#8216;que el mercado decida!&#8217;.\/p<\/p>\n<p>p<\/p>\n<p>Las consecuencias fueron las que pod\u00edan esperarse: un estancamiento de los salarios reales y los niveles de vida de la mayor\u00eda, un enriquecimiento acelerado del 10% m\u00e1s rico, un aumento, por lo mismo, de la desigualdad y tambi\u00e9n una divergencia cada vez mayor, y a la larga insostenible, entre una acumulaci\u00f3n de riqueza financiera y especulativa y un crecimiento lento de la ganancia generada por el trabajo en el sector productivo. Bast\u00f3 con que se decubriera que un n\u00famero creciente de hipotecas en Estados Unidos era impagable para que el edificio financiero montado sobre la deuda se viniese al piso y se iniciara la gran recesi\u00f3n de 2008.\/p<\/p>\n<p>p<\/p>\n<p>Pero la crisis de 2008 hab\u00eda tenido dos antecentes con diez a\u00f1os de diferencia: a finales de la d\u00e9cada de 1980, la crisis producto de la desreglamentaci\u00f3n de las instituciones de ahorro y cr\u00e9dito (savings and loans) en Estados Unidos (que ya exigi\u00f3 un rescate multimillonario) y, a finales de la d\u00e9cada del 1990, la crisis de la burbuja de inversiones en las empresas vinculadas al internet y sectores afines (y la ca\u00edda de gigantes como Enron y WorldCom y de casas pioneras en las nuevas formas de especulaci\u00f3n como la Long Term Capital Management). La crisis de finales de la siguiente d\u00e9cada tan solo pod\u00eda sorprender a los que hab\u00edan confundido las doctrinas neoliberales con la realidad del capitalismo.\/p<\/p>\n<p>p<\/p>\n<p>Las consecuencias humanas de la crisis son conocidas. Bajo la definici\u00f3n m\u00e1s abaracadora de desempleo (que incluye a los que han buscado empleo durante el pasado a\u00f1o y a los que trabajan tiempo parcial pero desean un empleo a tiempo completo) hay cerca de 25 millones de desempleados en Estados Unidos. M\u00e1s de 11 millones de familias han perdido sus viviendas, m\u00e1s de 17 millones tienen una vivienda cuyo valor ha ca\u00eddo por debajo de las hipotecas que deben. M\u00e1s de 15% de la poblaci\u00f3n est\u00e1 bajo el nivel de pobreza, cifra m\u00e1s alta en medio siglo. M\u00e1s de 22 millones de personas se encuentran a menos de la mitad del nivel de pobreza. Cerca del 25% de los ni\u00f1os menores de 6 a\u00f1os viven en condiciones de pobreza. Mientras desaparecen empleos seguros y bien pagados se crean empleos mal pagados, temporeros y precarios, sin beneficios y a tiempo parcial.\/p<\/p>\n<p>p<\/p>\n<p>strongRespuestas a la crisis\/strong\/p<\/p>\n<p>p<\/p><div class=\"notic-content-middle\" id=\"notic-1609028181\"><a data-no-instant=\"1\" href=\"https:\/\/www.asegurate-bien.com\/\" rel=\"noopener\" class=\"a2t-link\" target=\"_blank\" aria-label=\"Acodese-Adaptaciones-Noticel-300&#215;600\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/cdn.noticel.com\/2026\/05\/30094652\/Acodese-Adaptaciones-Noticel-300x600-1.jpg\" alt=\"\"  srcset=\"https:\/\/cdn.noticel.com\/2026\/05\/30094652\/Acodese-Adaptaciones-Noticel-300x600-1.jpg 300w, https:\/\/cdn.noticel.com\/2026\/05\/30094652\/Acodese-Adaptaciones-Noticel-300x600-1-150x300.jpg 150w, https:\/\/cdn.noticel.com\/2026\/05\/30094652\/Acodese-Adaptaciones-Noticel-300x600-1-6x12.jpg 6w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" width=\"300\" height=\"600\"   \/><\/a><\/div>\n<p>Lo primero que debe destacarse de la respuesta del gobierno de Bush II y de los sectores empresariales a la crisis que se inicia en 2008 es la total falta de pudor con que, de un d\u00eda para otro, echaron a un lado las doctrinas sobre las bondades de la disciplina del mercado. Atr\u00e1s quedaron los sermones sobre la maldad de las distorsiones provocadas por la intervenci\u00f3n del gobierno en la econom\u00eda. Esa doctrina es buena para imponer austeridad a trabajadores empleados y desempleados. Ahora se trataba de rescatar a los m\u00e1s grandes bancos, casas aseguradoras y empresas industriales. Ahora, luego d\u00e9cadas de recortes a programas sociales porque alegadamente no hab\u00eda dinero, aparecen m\u00e1s de $700 mil millones para financiar el primer rescate (bailout) de los bancos y grandes empresas, todav\u00eda bajo el gobierno de Bush II. La parte m\u00e1s importante de ese welfare para los bancos fue el programa llamado Troubled Assets Relief Program (TARP), bajo el cual el Banco Popular, por ejemplo, recibi\u00f3 $935 millones. En este caso nadie planteaba que la ayuda gubernamental fomentaba la &#8216;dependencia&#8217; y minaba la &#8216;responsabilidad personal&#8217;.\/p<\/p>\n<p>p<\/p>\n<p>De all\u00e1 para ac\u00e1 se estima que el rescate y la ayuda a los bancos, primero bajo el gobierno de Bush II y luego bajo el de Obama, asciende a m\u00e1s de 9 millones de millones (9 billones en espa\u00f1ol o 9 trillions en ingl\u00e9s). Ese rescate, adem\u00e1s del ya mencionado TARP a cargo del Departamento del Tesoro y financiado con fondos designados por el Congreso, ha incluido diversas medidas y programas adoptadas por la Reserva Federal que incluyen pr\u00e9stamos a pr\u00e1cticamente sin intereses (conocidos como ZIRPs) a los bancos y las pol\u00edticas conocidas como Quantitative Easing (alivio cuantitativo), conocidas como QE. El mundo de las finanzas, como puede verse, est\u00e1 poblado de estas siglas ex\u00f3ticas, uno de cuyos prop\u00f3sitos es tratar que la persona de a pie desista de intentar entender qu\u00e9 hacen y deshacen estos supuestos &#8216;expertos&#8217;. La QE b\u00e1sicamente conlleva que la Reserva Federal imprime dinero y lo usa para comprar t\u00edtulos a los grandes bancos (en muchos casos los ya mencionados t\u00edtulos t\u00f3xicos), que de ese modo aumentan el capital que tienen a su disposici\u00f3n. La l\u00f3gica de estas medidas es la siguiente: rescatar a los bancos reavivar\u00e1 la econom\u00eda. Al mejorar su situaci\u00f3n, los grandes bancos retomar\u00e1n la inversi\u00f3n y emisi\u00f3n de pr\u00e9stamos y se reactivar\u00e1 la actividad productiva y comercial. Esa ha sido la actitud tanto de la administraci\u00f3n Bush II como de la administraci\u00f3n Obama.\/p<\/p>\n<p>p<\/p>\n<p>A los $9 millones de millones (9 trillion) invertidos en rescatar a los bancos hay que a\u00f1adir otros $3 millones de millones ($3 trillion) invertidos en sucesivos programas de est\u00edmulo en 2009, 2010 y 2011. La mayor parte de estos programas de est\u00edmulo ha consistido, no de proyectos para crear empleos directamente o auxiliar a las millones de familias en peligro de perder sus hogares, sino de recortes de impuestos a las ganancias y a las grandes empresas. La l\u00f3gica es la misma que la del rescate del sector financiero: aumentar el dinero en manos de las grandes empresas estimular\u00e1 la inversi\u00f3n, el aumento del empleo y la recuperaci\u00f3n econ\u00f3mica. Es decir, la administraci\u00f3n Obama, lejos de abandonar, asume buena parte de la l\u00f3gica de la doctrina del supply side y del trickle down que ya se hab\u00eda inaugurado bajo el gobierno de Reagan. Sus programas de est\u00edmulo tan solo proveen alivio temporero a los estados (los fondos ARRA) y nada o casi nada, como ya indicamos, en t\u00e9rminos de creaci\u00f3n directa de empleo o de alivio para la crisis de vivienda.\/p<\/p>\n<p>p<\/p>\n<p>El resultado de estas pol\u00edticas ha sido bastante pobre. La econom\u00eda de Estados Unidos apenas se recupera lenta y precariamente y sigue bajo la amenaza de una segunda ca\u00edda recesiva. A pesar de todas las ayudas, los bancos y grandes empresas siguen acaparando una cantidad masiva de capital y no dan muestra de querer invertir productivamente. Seg\u00fan algunos c\u00e1lculos se trata de cerca de: $1.5 millones de millones (1.5 trillion) en manos de los bancos; $2 millones de millones (2 trillions) en manos de las grandes corporaciones; cerca de $1.2 millones de millones (1.2 trillions) ubicados en para\u00edsos fiscales fuera de Estados Unidos, para un total de cerca de $4 millones de millones (4 trillions). En lugar de invertir, las empresas han usado los fondos puestos a su disposici\u00f3n para comprar sus propias acciones (y aumentar su valor), pagar dividendos a sus accionistas, aumentar la paga de sus ejecutivos y continuar la especulaci\u00f3n financiera.<\/p>\n<p>Peor a\u00fan: como consecuencia de la insistencia en reducir los impuestos al gran capital y de no revocar las reducciones decretadas por el gobierno de Bush II, los programas de est\u00edmulo de Obama se traducen en un aumento del d\u00e9ficit federal. De aqu\u00ed se agarra el Tea Party y la derecha republicana para lanzar su cr\u00edtica: los est\u00edmulos de Obama no funcionan y aumentan el d\u00e9ficit. Se demuestra una vez m\u00e1s, afirman, que el gobierno debe reducir su intervenci\u00f3n al m\u00ednimo: se impone una reducci\u00f3n radical de los gastos del gobierno, incluyendo el Seguro Social, Medicare, Medicaid y otros programas. La administraci\u00f3n Obama ofrece una resistencia tibia a estos planteamientos y abandona una posici\u00f3n tras otra ante la presi\u00f3n de la derecha republicana: el problema es que Obama comparte buena parte de su actitud sobre c\u00f3mo reactivar la econom\u00eda (con est\u00edmulos al capital) y sobre la necesidad de recortar el d\u00e9ficit, no imponiendo contribuciones al gran capital, sino recortando gastos sociales. As\u00ed, desde 2011 hemos visto varios rounds en que los Republicanos, a cambio de aprobar el presupuesto o un aumento del tope de la deuda del gobierno federal, extraen del gobierno de Obama nuevos y futuros recortes de diversos programas sociales.<\/p>\n<p><strong>Otras respuestas posibles<\/strong><\/p>\n<p>Economistas liberales como Paul Krugman han criticado las posiciones del Tea Party y de la derecha republicana e incluso dem\u00f3crata indicando que su obsesi\u00f3n con la reducci\u00f3n del d\u00e9ficit tan solo puede prolongar la crisis. La reducci\u00f3n del gasto p\u00fablico, se\u00f1ala Krugman, solamente puede deprimir la demanda y retrasar la recuperaci\u00f3n. La ampliaci\u00f3n del gasto p\u00fablico, como se demostr\u00f3 durante la Gran Depresi\u00f3n y la Segunda Guerra Mundial, es necesaria para salir de la crisis: el crecimiento sostenido que esa intervenci\u00f3n puede generar es la clave para posteriormente superar el d\u00e9ficit de las finanzas del gobierno que, mientras tanto, se haya podido acumular. En ese sentido, Krugman tambi\u00e9n critica los paquetes de est\u00edmulo de Obama por su tama\u00f1o insuficiente: para reactivar la econom\u00eda de Estados Unidos era y es necesario un gasto quiz\u00e1s tres veces mayor que el realizado hasta el presente. Pero, como bien se\u00f1alan otros economistas, como Jack Rasmus en un libro que recomiendo a los lectores interesados (Obama&#8217;s Economy: Recovery for the Few, Londres: Pluto Press, 2011), el problema no es solo la magnitud insuficiente sino la composici\u00f3n de los programas de est\u00edmulo: su \u00e9nfasis en recortes de impuesto y est\u00edmulos al gran capital para que \u00e9ste, a su vez, reactive la econom\u00eda con el reavivamiento de la inversi\u00f3n privada. El resultado de esa pol\u00edtica es una prolongaci\u00f3n de la crisis, el aumento del d\u00e9ficit y convertir a la administraci\u00f3n Obama, como ya la ha convertido, en reh\u00e9n de la extrema derecha.<\/p>\n<p>Rasmus y muchos otros plantean que existen alternativas m\u00e1s efectivas, democr\u00e1ticas, justas e igualitarias para salir de la crisis. Sobre esto, adem\u00e1s del libro ya indicado recomiendo el de Paul Leblanc y Michael Yates, A Freedom Budget for All Americans (New York: Monthly Review, 2013), que recupera para el presente ideas ya formuladas por el movimiento de derechos civiles en la d\u00e9cada de 1960.<\/p>\n<p>El camino que conduce a la gran recesi\u00f3n actual se caracteriz\u00f3 por la creciente concentraci\u00f3n de la riqueza, la baja o eliminaci\u00f3n de la carga contributiva del gran capital y los sectores m\u00e1s ricos, la privatizaci\u00f3n y la desreglamentaci\u00f3n de la actividad econ\u00f3mica, la fe ciega en la competencia y el mercado, la precarizaci\u00f3n del empleo, los recortes del gasto social y la destrucci\u00f3n de los sindicatos y derechos laborales. Una recuperaci\u00f3n duradera y justa debe tomar el camino opuesto. Se debe caracterizar por: la redistribuci\u00f3n de la riqueza, una pol\u00edtica contributiva que convierta riquezas secuestradas privadamente en recursos p\u00fablicos, la creciente planificaci\u00f3n democr\u00e1tica del desarrollo econ\u00f3mico, el empleo e ingreso garantizados para todos y todas, incluyendo la salvaguarda de las pensiones, la actualizaci\u00f3n del salario m\u00ednimo y otras disposiciones laborales, as\u00ed como el crecimiento de la organizaci\u00f3n sindical. Basta ya de rescate para los bancos y austeridad para la gente! Basta ya de privatizar las ganancias y socializar las p\u00e9rdidas! Si el gobierno rescata los grandes bancos y las grandes corporaciones, entonces debe tener ingerencia en el curso de acci\u00f3n de esas empresas. Si algunos bancos o empresas son &#8216;too big too fail&#8217;, es decir, demasiado grandes para que se permita su colapso, entonces son sencillamente demasiado grandes e importantes para ser operadas privadamente y con fines privados: deben ser administradas como bienes sociales. No se trata de esperar que el gran capital decida invertir y crear empleos cuando le resulte rentable: se trata de tomar el capital paralizado para crear empleos ahora. No se trata de esperar a que los bancos renegocien las hipotecas existentes, sino de ordenar dicha renegociaci\u00f3n (o iniciarla, en el caso de entidades semip\u00fablicas como Fannie Mae y Freddie Mac). No se trata de esperar a que el gran capital inicie la conversi\u00f3n masiva del autom\u00f3vil al transporte p\u00fablico o de la energ\u00eda f\u00f3sil a la renovable cuando comprenda la necesidad del cambio y lo considere compatible con sus ganancias, sino de iniciar esa transici\u00f3n con la urgencia que la crisis ecol\u00f3gica impone. Ese programa debe incluir el aumento del salario m\u00ednimo. Para que se tenga una idea: para vivir sobre el nivel oficial de pobreza en Estados Unidos se requiere un salario de por lo menos $11 la hora. El salario m\u00ednimo actual es $7.25.<\/p>\n<p>Pero, c\u00f3mo financiar todo esto? Acaso no tienen raz\u00f3n los neoliberales y los Tea partiers cuando dicen que esta es la f\u00f3rmula para el crecimiento astron\u00f3mico del d\u00e9ficit? La realidad es que los recursos para todo esto existen, siempre y cuando se est\u00e9 dispuesto a tocar los privilegios del gran capital que los neoliberales tanto defienden. Sus doctrinas son eso precisamente: una defensa de la santidad de esos privilegios. Para los que piensan que durante una recesi\u00f3n o depresi\u00f3n no puede realizarse un programa como este, me permito recordar que durante la Gran Depresi\u00f3n de la d\u00e9cada de 1930, con un nivel de riqueza per c\u00e1pita mucho menor y en condiciones econ\u00f3micas peores, el gobierno del Presidente Roosevelt se las arregl\u00f3 para ampliar los derechos sindicales con la Ley Wagner (posteriormente revocados en parte por la Ley Taft-Hartley en 1947), crear el sistema de Seguro Social, aprobar la primera ley federal de salario m\u00ednimo (la Fair Labor Standards Act de 1938) y crear empleos directos en grandes proyectos de reconstrucci\u00f3n (como la Public Works Administration, entre otros).<\/p>\n<p>Entre las medidas propuestas por diversos autores para hacer posible un programa como el mencionado anteriormente se encuentra revertir los recortes de impuestos a los sectores m\u00e1s ricos adoptados por la administraci\u00f3n Bush II. Estas reducciones de impuestos a los grandes acaparadores cuestan al menos $50 mil millones anualmente y mantenerlos costar\u00e1 m\u00e1s de $4 millones de millones (4 trillions) entre 2011 y 2018. Otras medidas para allegar fondos para un plan de reconstrucci\u00f3n son impuestos: (1) a las transacciones financieras (un impuesto de .03%, es decir tres centavos por cada $100 de transacci\u00f3n generar\u00eda m\u00e1s de $352 mil millones en diez a\u00f1os); (2) a la riqueza (a diferencia del ingreso) del 1% m\u00e1s rico (un impuesto de 2% a esa riqueza generar\u00eda cerca de $400 mil millones al a\u00f1o; (3) a las superganancias de cuatro &#8216;industrias&#8217; particularmente privilegiadas: la banca, empezando por los 20 bancos m\u00e1s importantes, las m\u00e1s grandes aseguradoras, las empresas petroleras y la industria farmace\u00fatica. En cuanto a las contribuciones sobre ingresos debe regrasarse para el 10% m\u00e1s rico a las tasas vigentes en 1980. \u00daltimo pero no menos importante ser\u00eda cumplir una promesa olvidada de Obama: terminar las intervenciones en Irak y Afganist\u00e1n y reducir el gasto militar. Con lo primero ya se liberar\u00edan m\u00e1s de $100 mil millones anuales. Medidas como los ZIRPs o el QE deben aplicarse no para rellenar las arcas de los bancos sino, en todo caso, para rescatar los planes de pensiones y las finanzas de los estados y municipios. En m\u00e1s de un caso, el objetivo de mejorar los servicios y abaratar los costos van de la mano: un seguro universal de pagador \u00fanico dar\u00eda mejor servicio de salud a toda la poblaci\u00f3n y reducir\u00eda los costos grandemente, como demuestra la experiencia de Canad\u00e1 y la mayor\u00eda de los pa\u00edses de Europa. De igual forma, proveer empleo e ingreso seguro para todos se traducir\u00e1 en grandes ahorros en los gastos de salud, ayudas por desempleo y del sistema de correcci\u00f3n, servicios relacionados con la adicci\u00f3n, entre otros.<\/p>\n<p><strong>Y Puerto Rico?<\/strong><\/p>\n<p>La contrapartida l\u00f3gica de un programa de este tipo es el proyecto de reconstrucci\u00f3n de la econom\u00eda de Puerto Rico de manera tal que pueda emplear las habilidades de su poblaci\u00f3n para satisfacer sus necesidades. La situaci\u00f3n existente, como vimos al comienzo de este ensayo, y como comprobamos todos los d\u00edas, es un desastre para Puerto Rico. Tambi\u00e9n es un desastre para el pueblo trabajador de Estados Unidos, cuyo gobierno destina varios miles de millones de d\u00f3lares anualmente para compensar parte del da\u00f1o social y las carencias provocadas por esa econom\u00eda desarticulada y unilateral. De la situaci\u00f3n actual tan solo se benefician unas pocas grandes empresas que extraen de Puerto Rico m\u00e1s de $35 mil millones en ganancias cada a\u00f1o (o al menos las declaran en Puerto Rico para luego extraerlas). Superar esta situaci\u00f3n conviene tanto al pueblo trabajador y despose\u00eddo de Puerto Rico como al de Estados Unidos. Por eso hemos se\u00f1alado la necesidad de plantear un plan de reconstrucci\u00f3n econ\u00f3mica de Puerto Rico, que debe incluir una ampliaci\u00f3n de la inversi\u00f3n p\u00fablica y del sector cooperativo y que, con fondos federales y la reinversi\u00f3n y recuperaci\u00f3n de parte importante de las ganancias que hoy se fugan del pa\u00eds, se plantee la creaci\u00f3n de una econom\u00eda acorde con nuestras necesidades. Entre otras ar\u00e9as, ese plan debe incluir la recuperaci\u00f3n del sector agr\u00edcola, seg\u00fan las indicaciones de organizaciones internacionales sobre la seguridad alimentaria, y la necesidad de hacer la transici\u00f3n a la formas de energ\u00eda renovable.<\/p>\n<p>En mi caso, considero que tal proceso de reconstrucci\u00f3n debe conducir a la independencia de Puerto Rico, en condiciones de colaboraci\u00f3n con los movimientos y gobiernos afines de todo el mundo. Sin embargo, considero y reconozco que no hay que ser independentista para apoyar tal reconstrucci\u00f3n econ\u00f3mica en Puerto Rico y en Estados Unidos. Al contrario, creo que los que apoyamos tal reconstrucci\u00f3n debemos colaborar en la lucha contra los que pretenden mantener las estructuras y pol\u00edticas econ\u00f3micas existentes. Pero ser\u00eda poco realista esperar que los partidos existentes vayan a asumir este programa, sea en Puerto Rico o Estados Unidos. En Estados Unidos ya vimos que la administraci\u00f3n Obama no ha pasado de intentar estimular la inversi\u00f3n del gran capital. En Puerto Rico hay que decir lo mismo del Partido Popular Democr\u00e1tico y del Partido Nuevo Progresista. Para impulsar una reconstrucci\u00f3n econ\u00f3mica verdadera hacen falta nuevos movimientos sociales, un sindicalismo renovado y nuevos programas y partidos que los promuvan, tanto en Puerto Rico como Estados Unidos. Esa me parece que debe ser la orientaci\u00f3n de los esfuerzos por salir de la crisis de los que vivimimos en Puerto Rico, de los cuatro millones de puertorrique\u00f1os que viven en Estados Unidos y de nuestros esfuerzos por construir alianzas con los movimientos sociales y pol\u00edticos en ese pa\u00eds. El hecho de que en la actualidad los que defendemos estas posiciones tanto en Estados Unidos como Puerto Rico somos minor\u00edas tan solo subraya la importancia del trabajo conjunto.<\/p>\n<p><em>*El autor es profesor y excandidato a la gobernaci\u00f3n por el Partido del Pueblo Trabajador (PPT). Tomado de <a href=\"http:\/\/www.80grados.net\/detroit-el-tea-party-obama-y-puerto-rico\/\">80 Grados<\/a>.<\/em><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Solicito al lector o lectora que imagine por un minuto lo siguiente: una econom\u00eda que desarrolla una importante actividad industrial, que, a su vez, genera un n\u00famero creciente de empleos. El crecimiento econ\u00f3mico aporta recursos al Estado que provee infraestructura y servicios b\u00e1sicos a la poblaci\u00f3n. Los niveles de vida mejoran palpablemente. 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