{"id":121404,"date":"2014-08-02T09:03:23","date_gmt":"2014-08-02T13:03:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.noticel.com\/vida\/20140802\/explotacion-infantil-en-los-campos-de-algodon-de-la-india\/"},"modified":"2025-08-18T08:33:10","modified_gmt":"2025-08-18T08:33:10","slug":"explotacion-infantil-en-los-campos-de-algodon-de-la-india","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/noticel.com\/en\/vida-y-bienestar\/20140802\/explotacion-infantil-en-los-campos-de-algodon-de-la-india\/","title":{"rendered":"Explotaci\u00f3n infantil en los campos de algod\u00f3n de la India"},"content":{"rendered":"<p>Hisar &#8211; Sima tiene seis a\u00f1os y no levanta m\u00e1s de un metro del suelo, pero eso no impide que, al igual que otros miles de ni\u00f1os indios, emigre de manera estacional a los campos de algod\u00f3n para trabajar 7 d\u00edas a la semana en jornadas de 10 horas.<\/p>\n<p>En septiembre Sima abandonar\u00e1 una vez m\u00e1s el peque\u00f1o habit\u00e1culo en el que vive con sus padres y tres de sus hermanas en el pueblo de Balawas, en el distrito de Hisar en el norte\u00f1o estado de Haryana, y recorrer\u00e1 cientos de kil\u00f3metros con toda su familia para trabajar en regiones m\u00e1s al sur, como Gujarat o Rajast\u00e1n.<\/p>\n<p>&#8216;Vamos durante dos meses a los campos de algod\u00f3n y luego volvemos. Las ni\u00f1as pierden las clases pero el est\u00f3mago nos obliga a ir. Si tuvi\u00e9ramos trabajo aqu\u00ed nos quedar\u00edamos, pero no hay&#8217;, explica a Efe Murti, la madre de Sima, con un beb\u00e9 en brazos.<\/p>\n<p>Murti tiene 40 a\u00f1os y su marido 45, y a pesar de que ya tienen cinco hijas, a\u00fan intentan engendrar un var\u00f3n, la \u00fanica manera que poseen de asegurarse que alguien se haga cargo de ellos cuando sean ancianos, como es tradici\u00f3n en la India.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, la &#8216;desgracia&#8217; de ambos por tener solo f\u00e9minas se acent\u00faa cuando hacen cuentas de las dotes que deber\u00e1n pagar para casarlas, unas cantidades que ascienden seg\u00fan sus propios c\u00e1lculos a unas 300,000 rupias por cabeza (3,600 euros), toda una fortuna.<\/p>\n<p>Los dos meses de recolecci\u00f3n de algod\u00f3n, los m\u00e1s productivos del a\u00f1o, les reportan unos ingresos de 35,000 rupias (428 euros).<\/p>\n<p>&#8216;Estas familias emigran a los campos de algod\u00f3n porque no poseen tierras. Los ni\u00f1os juegan un papel fundamental, porque sin ellos una familia de cinco miembros recolectar\u00eda unos 25 kilogramos al d\u00eda, algo que aumenta a unos 100 kilogramos con su ayuda&#8217;, afirma a Efe Preetesh Kumar, de la ONG Save the Children, que trata de buscar alternativas para que los padres no tengan que enviar a los hijos al campo.<\/p>\n<p>De los aproximadamente 12.6 millones de menores que trabajan en la India, seg\u00fan datos oficiales del Gobierno (algunas organizaciones elevan ese n\u00famero a los 60 millones), unos 400,000 lo hacen en los campos de algod\u00f3n, de acuerdo con el informe &#8216;Algod\u00f3n sucio&#8217;, de la organizaci\u00f3n Marcha Global Contra el Trabajo Infantil.<\/p>\n<p>La India es el segundo productor de algod\u00f3n del mundo, despu\u00e9s de China, con un cultivo en el per\u00edodo 2013-14 de 37 millones de fardos (170 kilogramos cada uno), lo que supuso, seg\u00fan datos del ministerio de Comercio, el 4% del PIB del pa\u00eds y el 12% de sus exportaciones.<\/p>\n<p>La familia de Kago -una madre coraje que huy\u00f3 hace diez a\u00f1os de un marido alcoh\u00f3lico que le pegaba- es otra de las que colabora durante dos meses al a\u00f1o en la recolecci\u00f3n del conocido como &#8216;oro blanco&#8217;.<\/p>\n<p>Con una hija de 17 a\u00f1os y dos hijos de 15 y 13 a\u00f1os, Kago asegura a Efe desde la habitaci\u00f3n repleta de &#8216;charpois&#8217; (una especie de somier t\u00edpico indio) que tiene como vivienda, que no les queda otra alternativa que emigrar, pues al no poseer tierras ni documentos oficiales -su marido no se los quiere devolver- le resulta muy complicado hallar otro modo de subsistencia.<\/p>\n<p>Aunque entre las familias consultadas en el distrito de Hisar todas ellas se ocupaban de la recolecci\u00f3n de algod\u00f3n, los ni\u00f1os suelen estar envueltos tambi\u00e9n en otras fases del proceso de cultivo, como la siembra, la polinizaci\u00f3n manual del algod\u00f3n transg\u00e9nico y el procesado textil en las f\u00e1bricas.<\/p>\n<p>Entre los ni\u00f1os que trabajan en los cultivos de algod\u00f3n, las ni\u00f1as que no han llegado a la pubertad son las m\u00e1s solicitadas, pues seg\u00fan la percepci\u00f3n de los granjeros, reciben un salario m\u00e1s reducido, &#8216;nunca protestan&#8217; y traen buena suerte, recoge Marcha Global.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, los menores poseen una cualidad que los hace especiales respecto a los adultos: sus &#8216;dedos ligeros&#8217;, fundamentales, de acuerdo con los propietarios de los campos de algod\u00f3n, a la hora de polinizar manualmente las plantas transg\u00e9nicas.<\/p>\n<p>Los finos dedos de Reja, de diez a\u00f1os, se dedican solo a la recolecci\u00f3n, aunque &#8216;no re\u00fane mucho&#8217;, bromean sus cinco hermanos, que se sientan junto a ella en un &#8216;charpoi&#8217; situado bajo un escu\u00e1lido \u00e1rbol que les protege del sol.<\/p>\n<p>La familia de la menor lleg\u00f3 al pueblo de Dahima -tambi\u00e9n en Hisar- cuando ella naci\u00f3, donde levantaron sobre el suelo inerte de arena y polvo cuatro paredes de barro como vivienda.<\/p>\n<p>&#8216;La suerte que tiene Reja es su altura, porque como las plantas y ella son iguales le es m\u00e1s f\u00e1cil recolectar algod\u00f3n&#8217;, detalla Nirmala, la madre, que espera paciente a que su marido salga de prisi\u00f3n, donde est\u00e1 por matar a un vecino que los quer\u00eda expulsar de casa.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hisar &#8211; Sima tiene seis a\u00f1os y no levanta m\u00e1s de un metro del suelo, pero eso no impide que, al igual que otros miles de ni\u00f1os indios, emigre de manera estacional a los campos de algod\u00f3n para trabajar 7 d\u00edas a la semana en jornadas de 10 horas. 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