{"id":119756,"date":"2014-08-03T14:37:11","date_gmt":"2014-08-03T18:37:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.noticel.com\/en-serio\/mundo\/20140803\/abuelitas-aprenden-a-defenderse-de-los-violadores\/"},"modified":"2025-08-19T11:45:02","modified_gmt":"2025-08-19T11:45:02","slug":"abuelitas-aprenden-a-defenderse-de-los-violadores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/noticel.com\/en\/noticias\/mundo\/20140803\/abuelitas-aprenden-a-defenderse-de-los-violadores\/","title":{"rendered":"Abuelitas aprenden a defenderse de los violadores"},"content":{"rendered":"<p>Nairobi &#8211; Una vez por semana, las abuelas de Kibera salen de sus chabolas, se desentienden de sus nietos y dejan sus puestos de venta callejera para aprender defensa personal, una herramienta que ha permitido reducir las violaciones en esa y otras favelas de Nairobi.<\/p>\n<p>Llegar a ser una &#8216;shosho&#8217; (&#8216;abuela&#8217;, en el dialecto local kikuyu) en los barrios chabolistas de la capital keniana es dif\u00edcil no solo por la barrera que marca la esperanza de vida -casi infranqueable a partir de los 50 a\u00f1os-, sino porque son presa f\u00e1cil y segura para los violadores.<\/p>\n<p>Muchos piensan que al tener relaciones con ellas no contraer\u00e1n el virus del sida, que se estima infecta a una de cada cinco personas (unas 200,000) en Kibera, un bosque de uralita y pl\u00e1stico que se ha convertido en el mayor poblado chabolista de \u00c1frica.<\/p>\n<p>Estas mujeres, por su g\u00e9nero y edad, est\u00e1n en lo m\u00e1s bajo del escalaf\u00f3n social, de modo que los grupos de j\u00f3venes que suelen asaltarlas no temen represalias por parte de sus familias, explica a Efe la fundadora de la organizaci\u00f3n no gubernamental (ONG) estadounidense &#8216;No Means No Worldwide&#8217;, Lee Sinclair.<\/p>\n<p>La superioridad f\u00edsica del agresor dejaba siempreindefensaa la v\u00edctima, hasta esta ONG y otras asociaciones comenzaron a impartir cursos de defensa personal en los barrios m\u00e1s peligrosos de Nairobi (Kibera, Mukuru, Korogocho o Njenja) y otras zonas del pa\u00eds (como el asentamiento costero de Lunga-Lunga).<\/p>\n<p>En un a\u00f1o, las posibilidades de autodefensa de las cerca de 300 abuelas que han pasado por las clases han mejorado en un 85 por ciento, asegura Nickson Langat, investigador de Ujamaa, la organizaci\u00f3n que colabora con &#8216;No Means No Worldwide&#8217; en Kenia.<\/p>\n<p>&#8216;Han sido capaces de parar al menos un asalto tras nuestro entrenamiento&#8217;, subraya Langat.<\/p>\n<p>De hecho, en la barriada donde los instructores de Ujamaa empezaron su gesta, Korogocho, no se han registrado violaciones de mujeres mayores en los \u00faltimos tres a\u00f1os.<\/p>\n<p>Las abuelas que, desde 2007, han acudido a una iglesia chabolista a recibir entrenamiento son hoy las mujeres m\u00e1s temidas por los violadores de la ciudad.<\/p>\n<p>&#8216;Muchas se han entrenado a\u00f1o tras a\u00f1o y ahora son algunas de las mujeres m\u00e1s capacitadas de Nairobi. Estas abuelas son las \u00fanicas mujeres que conocemos que han reducido a cero las tasas de violaciones en un lugar concreto&#8217;, subraya Sinclair, cuya ONG tambi\u00e9n desarrolla programas para prevenir la violencia en los Estados Unidos y Nepal.<\/p>\n<p>La principal arma con la que cuentan estas mujeres, de entre 45 y 90 a\u00f1os, no es su fuerza, sino el uso de su voz en m\u00faltiples registros (calmada, exaltada, manipuladora o enloquecida).<\/p>\n<p>El chillido de una anciana es capaz de sofocar una agresi\u00f3n m\u00e1s del 70 por ciento de las veces, y la defensa f\u00edsica es siempre el \u00faltimo recurso, enfatiza la coordinadora de entrenadores Mercy Atieno.<\/p>\n<p>&#8216;Sauti, sauti, ???sauti!!!&#8217;, grita una instructora hasta quedar af\u00f3nica, para hacer entender a una treintena de mujeres que ese t\u00e9rmino suajili para la palabra &#8216;voz&#8217; es lo primero que deben recordar si quieren salir airosas de un asalto.<\/p>\n<p>Y solo cuando la voz falle, la abuela estudiar\u00e1 su mejor ataque contra uno de los cuatro puntos clave de la anatom\u00eda masculina: los ojos, la garganta, las rodillas y la entrepierna.<\/p>\n<p>Las &#8216;shosho&#8217; calcular\u00e1n el golpe m\u00e1s certero en funci\u00f3n de su altura, y tendr\u00e1n la victoria garantizada si logran &#8216;agarrar&#8217; los test\u00edculos del agresor, &#8216;nunca el pene, que hace menos da\u00f1o&#8217;, advierte Atieno.<\/p>\n<p>Ciegas, escu\u00e1lidas o con un trasero de gran &#8216;mama&#8217; africana, todas propinan su mejor gancho a los sacos de boxeo utilizados por las instructoras, en el papel de agresoras.<\/p>\n<p>Al hacerlo golpean una sociedad en la que &#8216;los hombres han sido criados para ser fuertes y dominantes sobre la mujer&#8217;, lamenta el coordinador de Ujamaa Antony Njangiru.<\/p>\n<p>\u00c9l y Walter Amadi dirigen un programa para educar a j\u00f3venes en la igualdad de g\u00e9nero que la organizaci\u00f3n desarrolla en las escuelas, de forma paralela a los cursos para mujeres mayores.<\/p>\n<p>&#8216;Las violaciones -dice Amadi- han sido un problema en Kibera, Dandora, Korogocho&#8230; Pero desde que empezamos (con los cursos de concienciaci\u00f3n) las violaciones han disminuido. Los chicos han cambiado sus actitudes hacia las mujeres&#8217;.<\/p>\n<p>&#8216;Ahora son &#8216;gentlemen\u00bb, se ufana Walter Amadi (jugando con los t\u00e9rminos ingleses &#8216;gentle&#8217;, amable, en espa\u00f1ol, y &#8216;men&#8217;, hombres).<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nairobi &#8211; Una vez por semana, las abuelas de Kibera salen de sus chabolas, se desentienden de sus nietos y dejan sus puestos de venta callejera para aprender defensa personal, una herramienta que ha permitido reducir las violaciones en esa y otras favelas de Nairobi. 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