{"id":112042,"date":"2015-02-21T14:13:48","date_gmt":"2015-02-21T18:13:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.noticel.com\/80-grados\/blogs\/opiniones\/20150221\/a-proposito-de-un-debate-cavernicola-en-puerto-rico\/"},"modified":"2025-08-17T07:35:34","modified_gmt":"2025-08-17T07:35:34","slug":"a-proposito-de-un-debate-cavernicola-en-puerto-rico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/noticel.com\/en\/opiniones\/20150221\/a-proposito-de-un-debate-cavernicola-en-puerto-rico\/","title":{"rendered":"A prop\u00f3sito de un debate cavern\u00edcola en Puerto Rico"},"content":{"rendered":"<p>Han pasado 47 a\u00f1os desde que llegue a estudiar a Londres en 1968, tras haber terminado en la Universidad de Puerto Rico la carrera de econom\u00eda. Eran a\u00f1os intensos, la guerra de Vietnam en su apogeo, las revueltas estudiantiles en Mexico Paris, el proceso de gestaci\u00f3n de la primavera de Praga\u2026 All\u00ed conoc\u00ed y participe intensamente de un esfuerzo de mujeres universitarias, principalmente historiadoras y cientistas sociales, preocupadas por las enormes diferencias que se verificaban en el terreno de oportunidades y derechos para las mujeres. N\u00facleos de discusi\u00f3n y debate se multiplicaban r\u00e1pidamente, el principal de los cuales era el proyecto de investigaci\u00f3n sobre la subordinaci\u00f3n de las mujeres, que se coordinaba desde la Universidad de Sussex, dirigido por una brillante antrop\u00f3loga, Kate Young, a quien hab\u00eda conocido estudiando en Londres. R\u00e1pidamente acomode mi agenda para aprovechar el maravilloso proceso de aprendizaje que represent\u00f3 estar cerca de ese proyecto y que nutri\u00f3 mis reflexiones sobre lo que a m\u00ed m\u00e1s me interesaba: el estudio de los procesos de desarrollo econ\u00f3mico y social.<\/p>\n<p>Fue desde ese proyecto que en los a\u00f1os setenta se acu\u00f1\u00f3 la noci\u00f3n de g\u00e9nero para explicar las diferencias existentes en la conducta, las experiencias, las oportunidades y los derechos que ten\u00edan las mujeres en relaci\u00f3n a los hombres. A lo largo y ancho del planeta, las investigaciones realizadas por diversos equipos se\u00f1alaban que exist\u00eda subordinaci\u00f3n de las mujeres frente a los hombres. En ellas se confirmaba que, en el grueso de los casos, estas diferencias no ven\u00edan de la biolog\u00eda, es decir, por haber nacido var\u00f3n o mujer, sino por pr\u00e1cticas sociales y culturales que relegan a la mujer a un segundo plano. Fue entonces que surgi\u00f3 la noci\u00f3n de g\u00e9nero para diferenciarla de sexo, que refiere puramente a la biolog\u00eda.<\/p>\n<p>Toda mi vida y mi trabajo profesional han estado marcados por esa visi\u00f3n desde que comprend\u00ed cabalmente esa diferencia. Con Kate Young y otras colegas del IDS de Sussex emprendimos muchos desaf\u00edos a lo largo de los setenta y ochenta para promover la perspectiva de g\u00e9nero en los procesos educativos en todos los niveles y tambi\u00e9n en todas las pol\u00edticas sociales. Ayudamos, junto con muchas otras importantes acad\u00e9micas, a formar nuevas investigadoras que desde esa perspectiva pudieran analizar problemas sociales, demogr\u00e1ficos, macroecon\u00f3micos, culturales y aprendieran tambi\u00e9n a generar metodolog\u00eda para develar las desigualdades dondequiera que las hubiera. Se hicieron talleres de estudio intensivos, de seis a ocho semanas, en las cuatro esquinas del mundo, incluyendo uno realizado en Puerto Rico en el verano de 1980, organizado por el Centro de Estudios de la Realidad Puertorrique\u00f1a (CEREP), el principal centro de investigaciones independientes de Puerto Rico en esa \u00e9poca. All\u00ed, unas treinta investigadoras j\u00f3venes de Puerto Rico y del Caribe pasaron ocho semanas de formaci\u00f3n intensiva en la cuesti\u00f3n de g\u00e9nero, con los y las mejores especialistas en el tema de Inglaterra, Francia y Am\u00e9rica Latina. Un curso similar en Per\u00fa, dos a\u00f1os antes, hab\u00eda permitido la creaci\u00f3n del Centro Flora Trist\u00e1n, pilar hasta ahora de las luchas por la equidad de g\u00e9nero en la regi\u00f3n. Las caribe\u00f1as que participaron se convirtieron todas en l\u00edderes de movimientos por la equidad de g\u00e9nero en sus pa\u00edses. En Puerto Rico el curso impuls\u00f3 a muchas j\u00f3venes a seguir investigando desde esa perspectiva, se crearon n\u00facleos de estudio en las universidades, y se logro sentar en la sociedad un nivel de debate muy superior al que hoy, lamentablemente, tenemos.<\/p>\n<p>En los a\u00f1os ochenta y noventa las m\u00e1s importantes universidades del mundo establecieron centros de investigaci\u00f3n y docencia sobre Mujer y G\u00e9nero. En Puerto Rico, desde la UPR Cayey, dise\u00f1amos un programa curricular completo para todo el sistema UPR, que por la politiquer\u00eda habitual, nunca se instrument\u00f3 plenamente, pero abri\u00f3 espacios en algunas unidades de la UPR. Las organizaciones sociales y los sindicatos tambi\u00e9n establecieron instancias, proyectos y programas para apoyar la erradicaci\u00f3n de las desigualdades y nuestra legislaci\u00f3n fue receptiva a los reclamos de ir adecuando la ley a los nuevos principios de lograr la equidad. Todo parec\u00eda indicar que march\u00e1bamos, lenta pero consistentemente, en la direcci\u00f3n del resto del mundo.<\/p>\n<p>Las investigaciones acad\u00e9micas que iban surgiendo en el \u00e1mbito internacional comenzaron a mostrar claramente que la reducci\u00f3n de las desigualdades entre hombres y mujeres representaba un incremento en el bienestar de una sociedad en su conjunto. Los primeros pa\u00edses en tomar en cuenta estos hallazgos fueron los escandinavos y se movieron para asegurar que todas sus pol\u00edticas p\u00fablicas tomaran en consideraci\u00f3n o estuvieran sostenidas en una perspectiva de g\u00e9nero. Ello transform\u00f3 significativamente esta regi\u00f3n del mundo y hoy encontramos que en Noruega, Suecia, Finlandia y Dinamarca hay un mejor balance entre hombres y mujeres en los cargos p\u00fablicos electos y en los de funcionarios. Tambi\u00e9n hay equidad en las oportunidades educativas, en salud, vivienda y otros indicadores. No es casualidad que esos mismos pa\u00edses son los que mayor incremento en el bienestar han tenido en los \u00faltimos 25 a\u00f1os. En los informes sobre desarrollo humano que produce el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), \u00e9stos siempre figuran en los primeros lugares del ranking internacional.<\/p>\n<p>En los noventa, e impulsado decididamente por organizaciones de la sociedad civil, el Sistema de Naciones Unidas se movi\u00f3 a adoptar la perspectiva de g\u00e9nero como una mirada indispensable para asegurar un mayor bienestar y desarrollo humano en el mundo. Desde el PNUD se construy\u00f3 un indicador de g\u00e9nero y un indicador de potenciaci\u00f3n de g\u00e9nero, que permiten a los pa\u00edses calibrar sus pol\u00edticas en cuanto a c\u00f3mo contribuyen a la equidad entre mujeres y hombres. La Conferencia de Beijing en 1995 llev\u00f3 a todos los pa\u00edses del mundo a adoptar un compromiso con la reducci\u00f3n de la pobreza entre las mujeres y con el incremento de oportunidades para su desarrollo. Se fijaron metas, se aprobaron instrumentos de monitoreo y se verifican anualmente. Los organismos financieros internacionales reconocieron por primera vez que la prioridad de los pa\u00edses debe ser financiar programas dirigidos a la salud y la educaci\u00f3n de las mujeres por su efecto multiplicador. Todo ello indujo una nueva era y el progreso ha sido notable, sin duda, aunque todav\u00eda falte mucho por lograr.<\/p>\n<p>Puerto Rico, por su condici\u00f3n colonial, no ha podido participar de esos debates y de esos desarrollos que se han dado en otras partes del mundo porque no participa de los espacios de discusi\u00f3n, aprendizaje y de formulaci\u00f3n de compromisos que el resto del mundo tiene. Nosotros seguimos por la nuestra, haciendo lo que se pueda, y en \u00faltima instancia sometidos a lo que Estados Unidos decida en materia educativa, econ\u00f3mica, de salud, etc. La ausencia de esa experiencia de participaci\u00f3n internacional se refleja claramente en c\u00f3mo abordamos la propuesta del Secretario de Educaci\u00f3n de instrumentar una carta circular emitida hace una d\u00e9cada y que fue repudiada entonces por las mismas fuerzas que hoy lo hacen.<\/p>\n<p>El debate actual en Puerto Rico sobre la cuesti\u00f3n de g\u00e9nero me parece cavern\u00edcola, pues salvo el fundamentalismo isl\u00e1mico, en el mundo pocos cuestionan hoy que es imprescindible la equidad de g\u00e9nero para el desarrollo humano sostenible.<\/p>\n<p>La perspectiva de g\u00e9nero, esa que tan t\u00edmidamente se viene intentando instalar en el sistema educativo desde los d\u00edas de Rafael Aragaunde como Secretario, es algo que lejos que generar ese furioso rechazo, nos debe llamar a la celebraci\u00f3n. Sobre todo, porque acerca un poquito a lo que desde hace m\u00e1s de dos d\u00e9cadas hacen muchos pa\u00edses, con resultados positivos verificables.<\/p>\n<p>La perspectiva de g\u00e9nero no es un monstruo de siete cabezas como pintan los fundamentalistas religiosos del patio. De ella no emergen putas, ni brujas, ni mujeres traicioneras y menos a\u00fan lesbianas, transexuales y bisexuales. Tampoco emergen machos cabr\u00edos ni gays propensos al sida, como dicen otros. Es sencillamente una metodolog\u00eda de an\u00e1lisis; una propuesta de mirada; una forma de examinar hechos, procesos, resultados, para ver las inequidades que se ocultan en las cosas que hacemos, en las pol\u00edticas que se dise\u00f1an, en las medidas que se toman, incluyendo proyectos y programas que pueden tener objetivos loables de favorecer el desarrollo econ\u00f3mico sostenible y reducir las inequidades sociales.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis de g\u00e9nero es una de las contribuciones te\u00f3ricas m\u00e1s significativas del feminismo contempor\u00e1neo en su af\u00e1n por comprender los factores que sostienen y perpet\u00faan la desigualdad entre hombre y mujeres, as\u00ed como en su deseo de potenciar las posibilidades de impulsar una transformaci\u00f3n real de las relaciones sociales y de poder entre hombres y mujeres.<\/p>\n<p>Para lograr incorporar efectivamente una perspectiva de g\u00e9nero en la educaci\u00f3n de Puerto Rico es preciso trabajar intensamente y desde el inicio con los y las docentes, as\u00ed como con los y las dise\u00f1adores de curr\u00edculos. Ambos grupos deben aprender a escudri\u00f1ar espacios donde se verifican relaciones de desigualdad, a veces no f\u00e1cilmente identificables. Sobre todo porque la desigualdad suele estar atada a prejuicios, pr\u00e1cticas culturales, o visiones largamente asentadas en la sociedad. En los ochenta con un grupo de investigaci\u00f3n liderado con la Dra. Isabel Pic\u00f3 dise\u00f1amos instrumentos para detectar los prejuicios de g\u00e9nero en el personal docente del Depto. de Educaci\u00f3n y materiales suplementarios para incorporar al sal\u00f3n de clases en los niveles de primero a sexto grado. Pero no llegamos a utilizarlos plenamente porque vino un cambio de gobierno y censur\u00f3 la iniciativa. Nuestros materiales, sin embargo, se utilizaron con gran \u00e9xito en los sistemas educativos de Per\u00fa y Rep\u00fablica Dominicana.<\/p>\n<p>Volviendo a la perspectiva de g\u00e9nero, vale insistir en que \u00e9sta no est\u00e1 supeditada a que la adopten las mujeres, ni est\u00e1 dirigida exclusivamente a ellas. Trat\u00e1ndose de una cuesti\u00f3n de concepci\u00f3n del mundo y de la vida, lo \u00fanico definitorio es la comprensi\u00f3n de la problem\u00e1tica que abarca y su compromiso vital con formar para el bienestar colectivo.<\/p>\n<p>La categor\u00eda de g\u00e9nero, como se trabaja hoy, es una definici\u00f3n de car\u00e1cter hist\u00f3rico y social acerca de los roles, identidades y valores que son atribuidos a varones y mujeres e internalizados mediante los procesos de socializaci\u00f3n. Algunas de sus principales caracter\u00edsticas y dimensiones, que es preciso tener en mente al dise\u00f1ar los nuevos materiales curriculares que el Departamento, son:<\/p>\n<p>Es una construcci\u00f3n social e hist\u00f3rica, por lo que puede variar de una sociedad a otra y de una \u00e9poca a otra. En la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica de las sociedades, sin duda, ha habido cambios significativos en la relaci\u00f3n entre g\u00e9neros. En Puerto Rico ha habido cambios demogr\u00e1ficos importantes, as\u00ed como en la conformaci\u00f3n de las familias, que deben ser reconocidos e integrados.<\/p>\n<p>Es una relaci\u00f3n social porque descubre las normas que determinan las interacciones entre mujeres y varones.<\/p>\n<p>Desnuda relaciones de poder, ya que nos remite al car\u00e1cter cualitativo de esas relaciones.<\/p>\n<p>Pone de manifiesto relaciones asim\u00e9tricas. Si bien las relaciones entre mujeres y varones admiten distintas posibilidades (dominaci\u00f3n masculina, dominaci\u00f3n femenina o relaciones igualitarias), en general, \u00e9stas hist\u00f3ricamente se han configurado como relaciones de dominaci\u00f3n masculina y subordinaci\u00f3n femenina.<\/p>\n<p>Es abarcadora porque no se refiere solamente a las relaciones entre los sexos, sino que nos ayuda tambi\u00e9n a entender otros procesos que se dan en una sociedad: instituciones, s\u00edmbolos, identidades, sistemas econ\u00f3micos y pol\u00edticos, etc.<\/p>\n<p>Es transversal. El g\u00e9nero atraviesa todo el entramado social y se articula con otros factores como la edad, el estado civil, la educaci\u00f3n, la etnia, o la clase social, para perfilar una particular relaci\u00f3n. Ello genera m\u00faltiples combinaciones que contribuyen a la complejidad del asunto.<\/p>\n<p>Es una propuesta de inclusi\u00f3n porque las problem\u00e1ticas que se derivan de las relaciones de g\u00e9nero s\u00f3lo podr\u00e1n encontrar soluci\u00f3n en tanto incluyan cambios en las mujeres y tambi\u00e9n en los varones, repercutiendo sobre toda la institucionalidad y la cultura de una sociedad.<\/p>\n<p>El concepto de g\u00e9nero se afianza en la b\u00fasqueda de una equidad que s\u00f3lo ser\u00e1 posible si las mujeres conquistan el ejercicio del poder en su sentido m\u00e1s amplio \u2013poder para crear, poder para conocer, poder para dirigir, poder para disfrutar, poder para sentir placer, poder elegir o ser elegida, o poder tener poder pol\u00edtico. En definitiva, el g\u00e9nero se plantea el compartir el poder todas sus dimensiones.<\/p>\n<p>En Puerto Rico, como en muchos otros lugares, las caracter\u00edsticas, comportamientos y roles se atribuyen a los hombres se han convertido en el &#8216;est\u00e1ndar&#8217; o patr\u00f3n que se asigna al g\u00e9nero humano. De esta manera, lo masculino devino en modelo de lo humano y as\u00ed ha sido por muchos, muchos a\u00f1os. Sin embargo, progresivamente, la idea de masculinidad ha venido incorporando altos niveles de violencia, que no necesariamente son buenos para la sociedad en su conjunto. Por ello, se ha acu\u00f1ado la noci\u00f3n de masculinidad t\u00f3xica para referirse a patrones de comportamiento que suponen que los varones deben ser osados, veloces en la carretera, aptos en el uso de armas, fornicadores sin culpa, o borrachitos sin pesar. Elevar esas caracter\u00edsticas a est\u00e1ndar de comportamiento humano, no es precisamente una buena estrategia para el desarrollo de un pueblo. Por ello, es imprescindible trascender los estereotipos de g\u00e9nero y comenzar a reconceptualizar al ser humano. La incorporaci\u00f3n de una perspectiva de g\u00e9nero en nuestro proceso educativo debe y puede contribuir a ello. Es una tarea que implicar\u00e1 reconstruir todos los \u00e1mbitos del saber, que hasta ahora han partido de una premisa falsa: el hombre como modelo o paradigma de lo humano y la mujer como &#8216;lo otro&#8217;.<\/p>\n<p>D\u00e9mosle la bienvenida a esta iniciativa gubernamental y contribuyamos a que no se diluya o se pierda en el esfuerzo de combatir las resistencias que ha generado. Primero que nada, hay que abrir las cabezas y pensar si lo que vivimos hoy es la soluci\u00f3n o es el problema. Despu\u00e9s hay que informarse y ayudar a otros a hacerlo. El grueso de los comentarios que he escuchado en los pasados d\u00edas por parte de los opositores a la noci\u00f3n de g\u00e9nero no tienen sustento alguno; ni en la fe religiosa ni en la ciencia. Hay que leer, estudiar, analizar para comprender que no se trata de un mero antojo de un gobernante, sino de un genuino reclamo, que en el caso de Puerto Rico viene con mucho, demasiado, retraso.<\/p>\n<p>Con el mismo empe\u00f1o debemos reclamar tambi\u00e9n que TODAS las pol\u00edticas p\u00fablicas pasen por el filtro de una perspectiva de g\u00e9nero. Los programas de salud, las pol\u00edticas de vivienda, las transferencias monetarias a los m\u00e1s pobres, las pol\u00edticas de empleo, las reformas electorales y a los sistemas impositivos, tienen todos impactos diferenciados entre hombres y mujeres. Las pol\u00edticas p\u00fablicas nunca son neutras; lo que pasa es que no hemos adoptado el h\u00e1bito de pasarlas por el crisol de la perspectiva de g\u00e9nero. Ya todos los pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina y el Caribe han comenzado a dise\u00f1ar sistemas de monitoreo y evaluaci\u00f3n de pol\u00edticas p\u00fablicas desde una perspectiva de g\u00e9nero porque se dieron cuenta de que a veces, hasta sin quererlo, se sostiene o reproduce la desigualdad con determinados enfoques. Puerto Rico tiene much\u00edsimo que aprender de esto todav\u00eda.<\/p>\n<p>Salgamos de las cavernas y ocupemos un lugar en la historia de la humanidad, luchando por expandir el horizonte de los derechos fundamentales de las personas. Como mujer, como feminista, reclamo el derecho a tener derechos. De eso se trata; nada m\u00e1s y nada menos.<\/p>\n<p><em>*La autora es Directora \u00c1rea de Pol\u00edticas Sociales del Instituto Latinoamericano de Educaci\u00f3n para el Desarroillo (ILAEDES)de Uruguay. Tomado de <a href=\"http:\/\/www.80grados.net\/a-proposito-de-un-debate-cavernicola-en-puerto-rico\/#sthash.CjxxgsFl.dpuf\">80 Grados<\/a>.<\/em><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Han pasado 47 a\u00f1os desde que llegue a estudiar a Londres en 1968, tras haber terminado en la Universidad de Puerto Rico la carrera de econom\u00eda. 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