{"id":111479,"date":"2015-05-30T10:26:51","date_gmt":"2015-05-30T14:26:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.noticel.com\/80-grados\/blogs\/opiniones\/20150530\/fundamentalismo-religioso-y-homofobia\/"},"modified":"2025-08-16T11:14:09","modified_gmt":"2025-08-16T11:14:09","slug":"fundamentalismo-religioso-y-homofobia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/noticel.com\/en\/opiniones\/20150530\/fundamentalismo-religioso-y-homofobia\/","title":{"rendered":"Fundamentalismo religioso y homofobia"},"content":{"rendered":"<p>Oigo unas voces confusas y enigm\u00e1ticas<\/p>\n<p>que tengo que descifrar\u2026<\/p>\n<p>Dicen que soy un hereje y un blasfemo;<\/p>\n<p>y otros aseguran que he visto la cara de Dios.<\/p>\n<p>-Le\u00f3n Felipe<\/p>\n<p>En este breve ensayo nos ocuparemos de la manera en que el fundamentalismo cristiano, apoy\u00e1ndose en una lectura monol\u00edtica y r\u00edgida de las escrituras sagradas can\u00f3nicas, se convierte en apologista principal del discrimen contra la comunidad LGBTTQ.<\/p>\n<p>Fundamentalismo e intolerancia<\/p>\n<p>El fundamentalismo cristiano naci\u00f3 dentro de la tradici\u00f3n evang\u00e9lica estadounidense como un rechazo a m\u00faltiples cambios culturales que sectores religiosos conservadores catalogaban de secularismo y alejamiento de las normas sociales ordenadas por Dios. Sus puntos de disputa y pol\u00e9mica han sido diversos: las investigaciones hist\u00f3ricas cr\u00edticas de las escrituras sagradas que ponen en duda su inspiraci\u00f3n divina, inerrancia e infalibilidad; las interpretaciones metaf\u00f3ricas de ciertos dogmas teol\u00f3gicos (nacimiento virginal de Jes\u00fas, su resurrecci\u00f3n, su retorno triunfal al cabo de los tiempos); el darwinismo y la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n, que parece afectar la visi\u00f3n de la creaci\u00f3n narrada en el G\u00e9nesis b\u00edblico; la diversificaci\u00f3n de las estructuras familiares y de relaciones entre parejas; la apelaci\u00f3n al consenso social para regular los c\u00f3digos jur\u00eddicos y las normas \u00e9ticas comunitarias (Barr, 1978; Marsden, 2006).<\/p>\n<p>Diversos autores protestantes conservadores publicaron entre 1910 y 1915 una serie de tratados bajo el t\u00edtulo general de Los fundamentos (The Fundamentals) (Torrey et al., 1994). Esos tratados tuvieron, gracias al apoyo financiero de algunos acaudalados magnates, amplia difusi\u00f3n y generaron pol\u00e9micas intensas y amargas en el seno de las agrupaciones religiosas y eclesi\u00e1sticas. De su t\u00edtulo \u2013 Los fundamentos \u2013 naci\u00f3 la designaci\u00f3n del movimiento: fundamentalismo. Los fundamentalistas se perciben como guerreros de la fe; cruzados del cristianismo evang\u00e9lico ortodoxo.<\/p>\n<p>Se trataba de defender los pilares tradicionales de la fe cristiana del temido efecto revisionista de los an\u00e1lisis cr\u00edticos b\u00edblicos y la teolog\u00eda liberal y modernista. Pero, esos debates teol\u00f3gicos, al interior de las iglesias, se acompa\u00f1aron pronto de otra preocupaci\u00f3n: el preservar y proteger la cultura y civilizaci\u00f3n cristiana occidental de los supuestos efectos nocivos germinados por la creciente secularizaci\u00f3n de la sociedad. De ah\u00ed, por ejemplo, las fuertes batallas contra las teor\u00edas de la evoluci\u00f3n de la especie humana, el feminismo y sus reclamos de igualdad para la mujer, incluyendo los derechos reproductivos femeninos y su posible ordenaci\u00f3n al ministerio o sacerdocio, y, m\u00e1s recientemente, los reclamos de reconocimiento jur\u00eddico y dignidad social de la comunidad LGBTTQ.<\/p>\n<p>Mark Juergensmeyer (2000) detecta, en muchos grupos que reclaman legitimidad religiosa para su intolerancia moral, una pretensi\u00f3n de reactivar el patriarcado heterosexista. En el contexto social liberal de la modernidad tard\u00eda, esa postura conduce a una amarga hostilidad contra las se\u00f1ales de lo que esos grupos tildan como &#8216;degeneraci\u00f3n moral&#8217;. La homosexualidad es uno de los blancos de cr\u00edtica y ataque de integristas y fundamentalistas de distintas tradiciones religiosas: cristianas, jud\u00edas, isl\u00e1micas, hind\u00faes. Su ret\u00f3rica \u00e9tica y su praxis social se impregnan de homofobia. El homoerotismo deja de ser, en esa perspectiva teol\u00f3gica, una conducta protegida por el derecho a la intimidad individual, y se convierte en acci\u00f3n diab\u00f3lica, en s\u00edmbolo privilegiado del imperio de Satan\u00e1s.<\/p>\n<p>Fundamentalismo y homofobia en Puerto Rico<\/p>\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os, las iglesias puertorrique\u00f1as han descubierto que representan un sector considerable de la sociedad y que pueden intentar determinar matices y dimensiones significativas de la vida colectiva. Es un error estimar como perversa esa intenci\u00f3n. Su objetivo sincero es mitigar la crisis de valores que ellos perciben en la \u00e9tica comunitaria. Es indudable, sin embargo, que muchas de sus intervenciones en el \u00e1mbito p\u00fablico se restringen a asuntos de moralidad sexual: la educaci\u00f3n sexual, los derechos reproductivos femeninos, la disponibilidad de medios anticonceptivos, la interrupci\u00f3n voluntaria de los embarazos, los prontuarios atrevidos de algunos cursos universitarios y el homoerotismo. Sin duda, muchas participaciones en el \u00e1mbito p\u00fablico de varios l\u00edderes religiosos tienen que ver primordialmente con lo que el escritor Luis Rafael S\u00e1nchez ha tildado &#8216;las grescas que acontecen al sur del ombligo&#8217; (S\u00e1nchez, 1999, p. 111).<\/p>\n<p>Algunos l\u00edderes religiosos parecen nuevos Torquemadas buscando herejes y heterodoxos a quienes quemar en la cruel hoguera de la opini\u00f3n p\u00fablica. Se proclaman sagrados fisgones y auditores de la intimidad personal. Siguiendo a pie juntillas el ejemplo de los fundamentalistas estadounidenses, de quienes reciben aliento, inspiraci\u00f3n e ideas, buena parte de estos l\u00edderes han hecho de la guerra contra los homosexuales, gais y lesbianas pilar central de sus diatribas y censuras (McNeill, 1993; Seow, 1996; Wink, 1999).<\/p>\n<p>L\u00edderes eclesi\u00e1sticos prominentes hacen de la pol\u00e9mica contra la homosexualidad un signo distintivo de su ministerio en la palestra p\u00fablica. Esgrimen los horrores legendarios de Sodoma y Gomorra para estigmatizar toda propuesta de liberar las normas legales de prejuicios at\u00e1vicos. No tienen problema alguno en convertir la Biblia en una antolog\u00eda de &#8216;textos del terror&#8217;. Se trata de una peculiar idolatr\u00eda de la letra sagrada. Cuando se menciona a Sodoma, por lo general se pasa por alto el texto prof\u00e9tico de Ezequiel 16: 49, donde el pecado de esta legendaria ciudad se formula de una manera distinta a la que acostumbramos o\u00edr \u2013 &#8216;Este fue el crimen de tu hermana Sodoma: orgullo, voracidad, indolencia de la dulce vida tuvieron ella y sus hijas; no socorrieron al pobre y al indigente&#8217;.<\/p>\n<p>La homofobia ha sido la obsesi\u00f3n que ha caracterizado las intervenciones p\u00fablicas de los fundamentalistas boricuas durante los inicios de este nuevo siglo. En Puerto Rico, la conducta homosexual se consideraba delito grave, seg\u00fan el c\u00f3digo penal vigente por d\u00e9cadas. En el 2003, en un proceso de revisi\u00f3n de las leyes penales del pa\u00eds para ponerlas al d\u00eda en consonancia con las normas jur\u00eddicas modernas, destacados juristas desarmaron cr\u00edticamente los fundamentos en derecho del art\u00edculo 103 del c\u00f3digo penal puertorrique\u00f1o, el basti\u00f3n de la discriminaci\u00f3n legal de los homosexuales (\u00c1lvarez Gonz\u00e1lez, 2001). Ese art\u00edculo afirmaba lo siguiente: &#8216;Toda persona que sostuviere relaciones sexuales con una persona de su mismo sexo o cometiere el crimen contra natura con un ser humano ser\u00e1 sancionada con pena de reclusi\u00f3n por un t\u00e9rmino fijo de diez (10) a\u00f1os.&#8217;<\/p>\n<p>Aunque esa disposici\u00f3n legal nunca se aplicaba, ya que nadie era arrestado ni acusado por violarla, los apologistas de la criminalizaci\u00f3n de las relaciones homosexuales defend\u00edan su vigencia alegando sus supuestas virtudes religiosas y morales. Eliminarlo, alegaban, equival\u00eda a legitimar las relaciones entre parejas del mismo sexo y a degradar el matrimonio tradicional. Un nutrido grupo de l\u00edderes religiosos asumieron vigorosamente el liderato, en la discusi\u00f3n p\u00fablica, de la oposici\u00f3n contra la posible descriminalizaci\u00f3n de las relaciones homosexuales. El pueblo puertorrique\u00f1o presenci\u00f3 durante meses la intensa pol\u00e9mica p\u00fablica entre juristas, soci\u00f3logos, sic\u00f3logos u otros peritos, por un lado, que propugnaban eliminar del c\u00f3digo penal la criminalizaci\u00f3n de la homosexualidad, registrada en ese art\u00edculo 103, y l\u00edderes de distintas confesiones y agrupaciones religiosas, citando vers\u00edculos b\u00edblicos que a su entender expresan el repudio divino absoluto de la homosexualidad.<\/p>\n<p>Los argumentos centrales de esos religiosos fueron, reducidos a lo esencial, dos: los mandamientos b\u00edblicos, alegados reflejos de la voluntad divina, y la naturaleza de la sexualidad humana, tal como Dios la ha supuestamente dise\u00f1ado. De acuerdo al primero, los mandamientos b\u00edblicos, la cosa parece sencilla: la Biblia, se alega, condena la homosexualidad. El problema es que si se toma el sendero de los &#8216;textos del terror&#8217;, los resultados pueden ser sencillamente aterradores. La Biblia, por ejemplo, ordena matar las brujas (\u00c9xodo 22: 18) y las desposadas no v\u00edrgenes (Deuteronomio 22: 20-21). Ambos textos no quedaron en el vac\u00edo. Hombres con poder social y mentalidad patriarcal los leyeron con mucha atenci\u00f3n, antes de proceder a cegar atribuladas vidas femeninas. En el siglo diecinueve, los defensores norteamericanos de la esclavitud encontraron en la Biblia un arsenal muy \u00fatil para sus pretensiones de conservar intactas las leyes que convert\u00edan a unos seres humanos en propiedad y mercanc\u00eda de otros seres humanos (Haynes, 2002).<\/p>\n<p>Por siglos, textos can\u00f3nicos atribuidos a san Pablo proporcionaron argumentos muy convenientes para los opositores de la equidad en derechos de las mujeres. Las tradiciones patriarcales de la cristiandad, hoy tan criticadas pero no totalmente superadas en las iglesias, tienen un innegable anclaje b\u00edblico. Los siguientes vers\u00edculos de la primera ep\u00edstola de Pablo a Timoteo fueron, durante centurias, baluartes s\u00f3lidos de una profunda tradici\u00f3n social de misoginia patriarcal:<\/p>\n<p>&#8216;Que las mujeres escuchen la instrucci\u00f3n en silencio, con todo respeto. No permito que ellas ense\u00f1en, ni que pretendan imponer su autoridad sobre el marido: al contrario, que permanezcan calladas. Porque primero fue creado Ad\u00e1n, y despu\u00e9s Eva. Y no fue Ad\u00e1n el que se dej\u00f3 seducir, sino que Eva fue enga\u00f1ada y cay\u00f3 en el pecado. Pero la mujer se salvar\u00e1, cumpliendo sus deberes de madre, a condici\u00f3n de que persevere en la fe, en el amor y en la santidad, con la debida discreci\u00f3n&#8217; (Primera ep\u00edstola de Pablo a Timoteo 2: 11-15)<\/p>\n<p>Citando esos vers\u00edculos como alegada expresi\u00f3n fiel y autorizada de la voluntad divina te\u00f3logos y fil\u00f3sofos de la cristiandad defendieron durante casi dos milenios la prioridad ontol\u00f3gica del var\u00f3n sobre la mujer (&#8216;porque primero fue creado Ad\u00e1n, y despu\u00e9s Eva&#8217;), la responsabilidad femenina del terrible pecado original que rige como perversa maldici\u00f3n sobre toda la historia humana (&#8216;no fue Ad\u00e1n el que se dej\u00f3 seducir, sino que Eva fue enga\u00f1ada y cay\u00f3 en el pecado&#8217;), la reclusi\u00f3n de la mujer en sus funciones maternales (&#8216;la mujer se salvar\u00e1, cumpliendo sus deberes de madre&#8217;) y su sumisi\u00f3n perpetua al silencio y la obediencia (&#8216;Que las mujeres escuchen la instrucci\u00f3n en silencio\u2026 No permito que ellas ense\u00f1en, ni que pretendan imponer su autoridad\u2026 al contrario, que permanezcan calladas.&#8217;) S\u00f3lo cuando biblistas y te\u00f3logos comenzaron a estudiar ese r\u00edgido mandato en su contexto hist\u00f3rico espec\u00edfico; a saber, como manifestaci\u00f3n ideol\u00f3gica de una sociedad helen\u00edstica patriarcal ya superada culturalmente y no como expresi\u00f3n de la voluntad divina (Sch\u00fcssler Fiorenza, 1983), pudo iniciarse la lenta superaci\u00f3n de la subordinaci\u00f3n femenina, la cual, dicho sea de paso, a\u00fan no concluye.<\/p>\n<p>Lo anterior no quiere decir que la Biblia sea un texto insignificante para la reflexi\u00f3n \u00e9tica. Todo lo contrario. Las escrituras sagradas hebreo cristianas presentan desaf\u00edos constantes y complejos de lectura e interpretaci\u00f3n. Es imposible leer la Biblia, con la mente libre de prejuicios, sin percibir el predominio en ella de la convocatoria prof\u00e9tica a la solidaridad con los desvalidos y marginados. &#8216;Abre tu boca en favor de quien no tiene voz y en defensa de todos los desamparados\u2026 y defiende la causa del desvalido y del pobre&#8217; (Proverbios 31: 8-9); &#8216;Defended al desvalido y al hu\u00e9rfano, haced justicia al oprimido y al pobre, librad al d\u00e9bil y al indigente, resc\u00e1tenlos del poder de los imp\u00edos!&#8217; (Salmo 82: 3-4). Las condenas en la Biblia, frecuentes en los profetas y en los Evangelios, se dirigen, en su gran mayor\u00eda, contra quienes usan el poder p\u00fablico \u2013pol\u00edtico, econ\u00f3mico y religioso\u2013 para la injusticia y la opresi\u00f3n. Ejemplo destacado es el amargo juicio que Jerem\u00edas hace de la conducta de Joaqu\u00edn, rey de Jud\u00e1 (Jerem\u00edas 22: 13-16):<\/p>\n<p>&#8216;Ay del que edifica su casa sin justicia, y sus salas sin equidad, sirvi\u00e9ndose de su pr\u00f3jimo de balde, y no d\u00e1ndole el salario de su trabajo!\u2026 No\u2026 hizo [tu padre] juicio y justicia, y entonces le fue bien? El juzg\u00f3 la causa del afligido y del menesteroso\u2026 No es esto conocerme a m\u00ed?, dice Jehov\u00e1.&#8217;<\/p><div class=\"notic-content-middle\" id=\"notic-3458402018\"><a data-no-instant=\"1\" href=\"https:\/\/www.facebook.com\/magnapremiumlager\" rel=\"noopener\" class=\"a2t-link\" target=\"_blank\" aria-label=\"106-2026-21_Magna Verano Display v.02\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/cdn.noticel.com\/2026\/07\/30090709\/106-2026-21_Magna-Verano-Display-v.02_300x600-2.jpg\" alt=\"\"  srcset=\"https:\/\/cdn.noticel.com\/2026\/07\/30090709\/106-2026-21_Magna-Verano-Display-v.02_300x600-2.jpg 300w, https:\/\/cdn.noticel.com\/2026\/07\/30090709\/106-2026-21_Magna-Verano-Display-v.02_300x600-2-150x300.jpg 150w, https:\/\/cdn.noticel.com\/2026\/07\/30090709\/106-2026-21_Magna-Verano-Display-v.02_300x600-2-6x12.jpg 6w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" width=\"300\" height=\"600\"   \/><\/a><\/div>\n<p>O el profeta Miqueas (Miqueas 3: 1-4), apostrofando a los gobernantes de Israel por su injusticia y el abuso del poder:<\/p>\n<p>&#8216;O\u00edd ahora, pr\u00edncipes de Jacob, y jefes de la casa de Israel: No concierne a vosotros saber lo que es justo? Vosotros que aborrec\u00e9is lo bueno y am\u00e1is lo malo, que les quit\u00e1is su piel y su carne de sobre los huesos; que com\u00e9is asimismo la carne de mi pueblo, y les desoll\u00e1is su piel de sobre ellos, y les quebrant\u00e1is los huesos y los romp\u00e9is como para el caldero, y como carnes en olla. Entonces clamar\u00e9is a Jehov\u00e1, y no os responder\u00e1; antes esconder\u00e1 de vosotros su rostro en aquel tiempo, por cuanto hicisteis malvadas obras.&#8217;<\/p>\n<p>O Jes\u00fas en su amarga confrontaci\u00f3n con los l\u00edderes religiosos de su \u00e9poca, quienes intentaban imponer sobre la conciencia humana sus restrictivos c\u00f3digos de pureza (Mt. 23: 27-28):<\/p>\n<p>&#8216;Ay de vosotros, escribas y fariseos, hip\u00f3critas!, porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, pero por dentro est\u00e1n llenos de\u2026 toda inmundicia. As\u00ed tambi\u00e9n vosotros por fuera, a la verdad, os mostr\u00e1is justos a los hombres, pero por dentro est\u00e1is llenos de hipocres\u00eda\u2026&#8217;<\/p>\n<p>As\u00ed como una vez se reconoci\u00f3, al menos por las voces m\u00e1s ilustradas y sensatas, la impertinencia e insensatez de usar la Biblia como arsenal contra la teor\u00eda helioc\u00e9ntrica, la evoluci\u00f3n de las especies, el gobierno republicano, la abolici\u00f3n de la esclavitud, la tolerancia del pluralismo religioso o la igualdad de las mujeres, hoy debemos evitar emplearla como instrumento de discrimen y persecuci\u00f3n contra quienes defienden su derecho a la intimidad de sus orientaciones sexuales. Los aut\u00e9nticos lectores de la Biblia encuentran en ella horizontes cada vez m\u00e1s amplios de solidaridad y respeto a la diversidad humana como reflejo temporal de la trascendencia eterna divina. Por algo la hermen\u00e9utica b\u00edblica ha nutrido toda otra hermen\u00e9utica acad\u00e9mica y, en general, la cr\u00edtica literaria secular (Auerbach, 2003).<\/p>\n<p>El segundo argumento cl\u00e1sico en la tradici\u00f3n cristiana contra la homosexualidad, proviene de una valoraci\u00f3n de la sexualidad hoy considerada obsoleta y at\u00e1vica. Ciertos textos de san Pablo, ligados a la teor\u00eda de la concupiscencia desarrollada por san Agust\u00edn, ensombrecieron moralmente la sexualidad. Se vio en ella la se\u00f1al m\u00e1xima del pecado. Se le estigmatiz\u00f3 moralmente, adjudic\u00e1ndole una exclusiva funci\u00f3n permisible \u2013 la procreaci\u00f3n, la reproducci\u00f3n de la humanidad. La castidad, el celibato, la virginidad se convirtieron en virtudes primarias de la cristiandad (Brown, 1988). La relaci\u00f3n sexual se limit\u00f3 a la esfera marital y exclusivamente con el prop\u00f3sito de proseguir la especie humana. Si la \u00fanica justificaci\u00f3n admisible para la sexualidad era la procreaci\u00f3n humana, toda actividad sexual que no tuviese esa finalidad era severamente condenada. No queda lugar, en este esquema conceptual, para el placer inf\u00e9rtil, sobre todo aqu\u00e9l que no puede enmarcarse en la dualidad de &#8216;var\u00f3n y hembra&#8217; tan reiterada en la escrituras sagradas.<\/p>\n<p>Todav\u00eda resuenan en muchos documentos eclesi\u00e1sticos oficiales, al igual que en muchos p\u00falpitos, los residuos de esa valoraci\u00f3n negativa del placer sexual. De aqu\u00ed la larga e in\u00fatil batalla contra el llamado onanismo, as\u00ed catalogado en referencia al texto veterotestamentario sobre On\u00e1n (G\u00e9nesis 38: 6-10). Su costo ha sido elevado: la agon\u00eda mental y espiritual de innumerables j\u00f3venes hondamente angustiados por su incapacidad de vivir a la altura de esas normas de abstinencia corporal. Nuestra sociedad e incluso la mayor\u00eda de la cristiandad ya no se rigen por ese riguroso ascetismo corporal. Cada vez m\u00e1s, se reconoce la legitimidad y autonom\u00eda del placer sexual. La obsesi\u00f3n por la concupiscencia deja de dominar la reflexi\u00f3n \u00e9tica de los principales centros de formaci\u00f3n teol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Nos encontramos en un momento en la historia humana en que se debaten perspectivas muy dis\u00edmiles sobre la familia y la sexualidad humana, sus m\u00faltiples configuraciones, matices y dimensiones (Ruether, 2000). Las leyes, en una sociedad democr\u00e1tica y liberal, deben proteger la pluralidad de visiones y conducir a que los debates y conflictos entre ellas se conduzcan de maneras civiles y dial\u00f3gicas. La idea jur\u00eddica del alegado &#8216;crimen contra natura&#8217; supone un consenso social que ya no existe. El pluralismo ideol\u00f3gico, \u00e9tico y religioso es elemento esencial de toda democracia moderna. Eso requiere de todos abandonar los repudios absolutos y aprender a reconocer, respetar y, si posible, disfrutar la dignidad de las diferencias, la equidad en las diversidades (Sacks, 2002).<\/p>\n<p>A la sombra de la alegada &#8216;naturaleza&#8217; humana con excesiva frecuencia se consider\u00f3, citando a autoridades distinguidas de la cultura occidental como Arist\u00f3teles, san Pablo y Tom\u00e1s de Aquino y esgrimiendo ciertos vers\u00edculos b\u00edblicos, que unos seres humanos eran inferiores en racionalidad y esp\u00edritu que otros \u2013 los esclavos en comparaci\u00f3n con sus amos, las mujeres en comparaci\u00f3n con los varones, los ind\u00edgenas americanos en comparaci\u00f3n con los blancos europeos. Pocas cosas son tan naturales como la idea de la naturaleza humana. Las teor\u00edas cr\u00edticas feministas han logrado evidenciar la contingencia del sexo, las disposiciones sexuales y la identidad de g\u00e9nero. Han desmantelado su aparente arraigo en una &#8216;naturaleza&#8217; humana perenne y han mostrado su car\u00e1cter de construcciones culturales, regidas por normas sociales reproductivas heterosexuales (Butler, 1990). El discrimen que padece la comunidad LGBTTQ, adem\u00e1s de jur\u00eddicamente arcaico, constituye un atavismo filos\u00f3fico y teol\u00f3gico.<\/p>\n<p>La criminalizaci\u00f3n de la homosexualidad inscrita en el c\u00f3digo penal puertorrique\u00f1o se aboli\u00f3 como efecto secundario de la decisi\u00f3n del tribunal supremo estadounidense en el caso de Lawrence et al. v. Texas, emitida el 26 de junio de 2013. Pero en 2007 se fragu\u00f3 otro debate intenso en Puerto Rico, producto de una alianza entre pol\u00edticos oportunistas y religiosos conservadores y fundamentalistas. En noviembre de ese a\u00f1o el Senado de Puerto Rico aprob\u00f3 la resoluci\u00f3n concurrente n\u00famero 99, presentada y propugnada por uno de los pol\u00edticos m\u00e1s corruptos en nuestra historia: Jorge de Castro Font. El prop\u00f3sito de esa resoluci\u00f3n era poner en pr\u00e1ctica en nuestro pa\u00eds una estrategia similar a la seguida en diversos estados norteamericanos: enmendar la constituci\u00f3n estatal para regular como \u00fanica y exclusiva relaci\u00f3n conyugal leg\u00edtima el matrimonio entre un hombre y una mujer, atajando de esa manera uno de los reclamos de la comunidad homosexual \u2013 el reconocimiento jur\u00eddico de sus relaciones de amor. La enmienda a la constituci\u00f3n leer\u00eda de la siguiente manera: &#8216;El matrimonio es una instituci\u00f3n civil, que se constituir\u00e1 s\u00f3lo por la uni\u00f3n legal entre un hombre y una mujer en conformidad con su sexo original de nacimiento. Ninguna otra uni\u00f3n, independientemente de su nombre, denominaci\u00f3n, lugar de procedencia, jurisdicci\u00f3n o similitud con el matrimonio, ser\u00e1 reconocida o validada como un matrimonio.&#8217;<\/p>\n<p>La C\u00e1mara de Representantes, afortunadamente, no dio paso al proyecto. Pero durante varios meses l\u00edderes religiosos fundamentalistas y conservadores insistieron p\u00fablicamente, utilizando todos los medios de comunicaci\u00f3n masiva a su disposici\u00f3n, en la necesidad de aprobar esa enmienda a la constituci\u00f3n como medida indispensable para evitar la supuesta degeneraci\u00f3n moral de la familia como instituci\u00f3n pilar de la sociedad. La alternativa, varios de ellos insistieron, era la reiteraci\u00f3n en Puerto Rico del legendario cataclismo acontecido en Sodoma y Gomorra. L\u00edderes pol\u00edticos de dudosa reputaci\u00f3n \u00e9tica, como los senadores Jorge de Castro Font y Roberto Arango, se convirtieron en apologistas de esa posible enmienda constitucional, a cambio del apoyo de las iglesias conservadoras y fundamentalistas en las primarias de su partido pol\u00edtico y luego en las elecciones generales de noviembre de 2008. Lo lograron, aunque ambos pol\u00edticos luego tuvieron que renunciar a sus esca\u00f1os senatoriales por acciones nada honorables.<\/p>\n<p>Las intervenciones de muchos l\u00edderes religiosos en ese debate intenso, con escasas y honorables excepciones, fueron lamentables. Intentaron estigmatizar a unos seres humanos \u2013 la comunidad LGBTTQ \u2013 como prevaricadores que repudian la voluntad divina y amenazan la salud moral de la sociedad puertorrique\u00f1a. Poco les import\u00f3 las consecuencias que esas imputaciones podr\u00edan tener para las vidas de unas personas cuya distinta manera de sentir y vivir el amor deb\u00eda, por el contrario, ser motivo de reconocimiento, respeto e incluso regocijo en la diversidad. Tampoco le han explicado al pueblo su alianza, en esa campa\u00f1a homof\u00f3bica, con algunos de los pol\u00edticos de menor integridad \u00e9tica en la historia de nuestro pa\u00eds.<\/p>\n<p>La homofobia fundamentalista encarna una l\u00f3gica discursiva nada novedosa. Siempre que las sociedades modernas han asumido el desaf\u00edo conflictivo y complejo de abolir y superar ciertas restricciones jur\u00eddicas y h\u00e1bitos sociales que evitan la plena y equitativa participaci\u00f3n en los procesos decisionales democr\u00e1ticos por razones de nacionalidad, raza, etnia, religi\u00f3n, educaci\u00f3n o identidad sexual, han surgido voces que de manera estridente advierten sobre sus alegadas posibles consecuencias nocivas. La historia de la libertad humana ha tenido que recorrer siempre el tortuoso sendero de amarguras, labrado con obstinaci\u00f3n y terquedad por quienes se empe\u00f1an en que el futuro humano se limite a los paradigmas del pasado, id\u00edlico para algunos, profundamente doloroso y tr\u00e1gico para muchos otros.<\/p>\n<p>El debate\/di\u00e1logo en el interior de las comunidades religiosas y la sociedad puertorrique\u00f1a general debe conducirse en un contexto de respeto rec\u00edproco por parte de las distintas perspectivas \u00e9ticas, teol\u00f3gicas y filos\u00f3ficas. Ese ambiente no puede lograrse plenamente mientras se anatemice una de esas perspectivas sobre lo que es recto y justo permitir en la sociedad y en las iglesias. De ello se han dado cuenta un n\u00famero creciente de iglesias en diversas partes de nuestro orbe, las cuales insisten en que las leyes de un pa\u00eds no deben usarse para criminalizar y discriminar sectores minoritarios. Otras incluso han dado un paso m\u00e1s adelante, aprobando la ordenaci\u00f3n a su ministerio o sacerdocio de seres humanos de diversas orientaciones sexuales y dise\u00f1ando celebraciones lit\u00fargicas para sus matrimonios no tradicionales (Johnson, 2006). En la teolog\u00eda y los estudios religiosos surgen voces elocuentes que con s\u00f3lido rigor intelectual analizan de manera novedosa las diversas posibles configuraciones leg\u00edtimas del amor, la sexualidad y la familia, libres del lastre discriminatorio de la homofobia (Ellison &lt;&gt;&lt;&gt;&lt;&gt;&lt;&gt;&lt;&gt;&lt;&gt;&lt;&gt;&lt;&gt;&lt;&gt;&lt;&gt;&lt;&gt;&lt;&gt;&lt;&gt;&amp; Douglas, 2010). En los estudios cr\u00edticos de los escrituras sagradas y en la hermen\u00e9utica b\u00edblica se cuestionan, con rigurosidad acad\u00e9mica, las traducciones e interpretaciones de textos adobadas con cierto matiz homof\u00f3bico (Lings, 2011).\/p<\/p>\n<p>p<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de las iglesias cristianas se enfrascan hoy en un proceso complejo de reflexi\u00f3n y evaluaci\u00f3n sobre la homosexualidad, como antes lo hicieron respecto a la abolici\u00f3n de la esclavitud y la igualdad de derechos de las mujeres. Es un sendero que seguramente conducir\u00e1, como ocurri\u00f3 en esas instancias anteriores, a la reinterpretaci\u00f3n de los textos sagrados, a la creaci\u00f3n de un orden social m\u00e1s igualitario y democr\u00e1tico y a la eliminaci\u00f3n de leyes obsoletas y discriminatorias. El discrimen que padece la comunidad LGBTTQ ha motivado debates intensos al interior de muchas iglesias, con sectores crecientes que pugnan por liberar su devoci\u00f3n piadosa del lastre de la homofobia (Silva Gotay y Rivera Pag\u00e1n, 2015). Es un proceso de emancipaci\u00f3n que, como otros similares en el pasado, progresa lenta y pausadamente, pero que esperamos concluya en un ambiente jur\u00eddico y social de reconocimiento y apreciaci\u00f3n de la equidad en las diversidades que enriquecen la humanidad.\/p<\/p>\n<p>p<\/p>\n<p>Todav\u00eda nos queda mucho que recorrer en el sendero que conduce a la superaci\u00f3n de la homofobia fundamentalista. Lo esencial a recordar es la perspectiva prof\u00e9tica y evang\u00e9lica central en las escrituras sagradas judeocristianas, la cual tan bien expresara en una de sus geniales intuiciones el gran poeta y patriota cubano Jos\u00e9 Mart\u00ed\u2026\/p<\/p>\n<p>p<\/p>\n<p>&#8216;Son como siempre los humildes, los descalzos, los desamparados, los pescadores, los que se juntan frente a la iniquidad hombro a hombro, y echan a volar, con sus alas de plata encendidas, el Evangelio! La verdad se revela mejor a los pobres y a los que padecen!&#8217; (El cisma de los cat\u00f3licos en Nueva York, 1887).\/p<\/p>\n<p>p<\/p>\n<p>em*El autor es profesor em\u00e9rito del Seminario Teol\u00f3gico de Princeton. Tomado de a href=&#8217;http:\/\/www.80grados.net\/fundamentalismo-religioso-y-homofobia\/#sthash.vf8nR45V.dpuf&#8217;80 Grados\/a.\/em\/p<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Oigo unas voces confusas y enigm\u00e1ticas que tengo que descifrar\u2026 Dicen que soy un hereje y un blasfemo; y otros aseguran que he visto la cara de Dios. -Le\u00f3n Felipe En este breve ensayo nos ocuparemos de la manera en que el fundamentalismo cristiano, apoy\u00e1ndose en una lectura monol\u00edtica y r\u00edgida de las escrituras sagradas [&hellip;]<\/p>","protected":false},"author":0,"featured_media":850088,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"ep_exclude_from_search":false,"footnotes":""},"categories":[48],"tags":[],"class_list":["post-111479","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opiniones"],"acf":[],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/noticel.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/111479","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/noticel.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/noticel.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/noticel.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=111479"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/noticel.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/111479\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":850093,"href":"https:\/\/noticel.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/111479\/revisions\/850093"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/noticel.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/850088"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/noticel.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=111479"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/noticel.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=111479"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/noticel.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=111479"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}