{"id":104544,"date":"2015-06-26T07:59:28","date_gmt":"2015-06-26T11:59:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.noticel.com\/80-grados\/blogs\/opiniones\/20150626\/los-viejos-de-ahora\/"},"modified":"2025-07-27T09:47:09","modified_gmt":"2025-07-27T09:47:09","slug":"los-viejos-de-ahora","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/noticel.com\/en\/opiniones\/20150626\/los-viejos-de-ahora\/","title":{"rendered":"Los viejos de ahora"},"content":{"rendered":"<p>En un diario boricua se planteaba recientemente que los puertorrique\u00f1os no estamos preparados para atender a los viejos que alg\u00fan d\u00eda habr\u00e1 en nuestro pa\u00eds. Algunas de las explicaciones que se ofrecen para ello son tan imponente$$$ que si nos dej\u00e1ramos llevar por ellas ya no volver\u00edamos a hablar sobre el asunto. Pero nos tenemos que resistir al miedo. Los debates no pueden quedar clausurados cuando apenas comenzamos a familiarizarnos con uno de los elementos que los caracterizan. La complejidad es signo de riqueza y si de entrada por un lado nos intimida, por el otro nos abre un mundo de m\u00faltiples posibilidades.<\/p>\n<p>En un pa\u00eds en el que nunca hemos tenido los recurso$$$ para hacer mucha obra, si hubi\u00e9ramos tomado en serio nuestra pelambrera hist\u00f3rica y nos hubi\u00e9ramos dejado amedrentar por las carencias que nos han afectado no hubi\u00e9ramos podido hacerle frente a muchos de los retos que nos han afectado a trav\u00e9s de los tiempos. La voluntad, el sacrifico, la resistencia, la paciencia y el sentido del humor han sido nuestros aliados m\u00e1s fieles y nos han hecho lo que somos, aunque a veces andemos frustrados por ah\u00ed como si se nos fuera a caer el mundo encima. Si alguna vez el mundo se nos cayera encima sabr\u00edamos c\u00f3mo echarlo a un lado y continuar caminando. Nuestra brega, que tan bien ha analizado Arcadio D\u00edaz Qui\u00f1ones, no es una caracter\u00edstica que debemos subestimar.<\/p>\n<p>Si ese mundo que se dice que nos podr\u00eda caer encima no se va a hacer realidad en otra de esas crisis peri\u00f3dicas que afecta la econom\u00eda del mundo entero, menos lo puede ser atender los viejos de este pa\u00eds\u2026 aunque estemos de camino a quedarnos pela&#8217;os. Si acaso confrontamos problemas con el futuro de esos muchos viejos a los que nos hemos ido incorporando otros m\u00e1s, es por otras razones.<\/p>\n<p>Creo que la raz\u00f3n principal por la cual no estamos preparados para atender a los viejos de este pa\u00eds es que no sabemos qui\u00e9nes son, o qui\u00e9nes somos. Son un paquet\u00f3n, desde luego, cientos de miles dicen las cifras, pero adem\u00e1s se han ido a\u00f1adiendo dos o tres m\u00e1s, cientos de miles m\u00e1s a decir verdad, que no nos consideramos tan viejos todav\u00eda. Sobre todo los hombres, que somos un caso. Hablemos mal de ellos un ratito.<\/p>\n<p>Ni de lejos estos seres humanos, en cualquier encuesta en que participaran, admitir\u00edan que han llegado a viejos. Lo evidencia no solo su cabellera carente la mayor\u00eda de las veces de reveladoras canas, ni el entusiasmo que les caracteriza en la fila de espera de un cine o teatro, est\u00e9n en la cola o al principio. Tambi\u00e9n lo comprueban sus rostros acicalados, a veces sorpresivamente carentes de arrugas, que revelan, como creen que se lo merecen, una eterna juventud. Nada en ellos indica que han llegado a viejos y que el pa\u00eds necesita pensar qu\u00e9 har\u00e1 cuando lo sean. Pero son o no son viejos?<\/p>\n<p>Identificar a los viejos de antes era tan f\u00e1cil que casi da verg\u00fcenza traerlo a colaci\u00f3n frente a los m\u00e1s j\u00f3venes. En \u00e9pocas pret\u00e9ritas los viejos usaban camisas por fuera, camisas que no camisetas y menos camisillas. Hasta los treinta un viejo de los de anta\u00f1o se pod\u00eda quedar en camiseta, jam\u00e1s en camisilla!, en alg\u00fan momento, pero por poco tiempo, quiz\u00e1s mientras caminaba entre el cuarto de dormir y el ba\u00f1o, y en la camiseta, invariablemente blanca, no dec\u00eda &#8216;Esto es para ti&#8217; o &#8216;Yo soy la \u00faltima Coca Cola de tu desierto&#8217;. All\u00ed no dec\u00eda nada porque a nadie se le hubiera ocurrido pensar que en el pecho de alguien se pod\u00eda leer otra cosa que no fuera una placa.<\/p>\n<p>Pero estos son tiempos distintos. Ahora hasta la m\u00e1s m\u00ednima tela de los viejos que no nos concebimos como tales, tiene un mensaje, igual que las de los j\u00f3venes del presente: &#8216;I survived High School&#8217;, &#8216;Calvin Kline&#8217;, &#8216;Soy lo que t\u00fa ser\u00e1s&#8217;, &#8216;Festival de la pulga&#8217;, &#8216;Jack Wolfskin&#8217;, &#8216;Chiquito, pero ambicioso&#8217;. Parecemos guag\u00fcitas p\u00fablicas, pisicorres y camiones de tumba de los que abundaban mucho m\u00e1s antes, los cuales le comunicaban al mundo en el bomper o en la parte inferior de alguno de sus cristales, el significado de la vida: &#8216;Que se te multiplique lo que me deseas&#8217;, &#8216;Volver\u00e1s&#8217;, &#8216;Solo el se\u00f1or sana&#8217;, etc. De la cintura hacia arriba j\u00f3venes y viejos que no aparentan serlo, no difieren mucho en cuanto a vestimenta y su semi\u00f3tica. Pues entonces c\u00f3mo identificar los primeros?<\/p>\n<p>Antes los viejos se pon\u00edan zapatos de cuero y madera casi siempre negros, aunque en ocasiones marr\u00f3n. Mientras m\u00e1s viejo el que se los pon\u00eda, m\u00e1s encubridores ten\u00edan que ser porque m\u00e1s ten\u00edan que proteger y muy a menudo se convert\u00edan en botas. Por el ruido que hac\u00edan, sobre todo cuando ten\u00edan en el taco una herradura, se sab\u00eda que alguien se acercaba. &#8216;Ah\u00ed viene el viejo ese&#8217;, se pod\u00eda decir y prepararse porque no era lo mismo estar ante un viejo que ante una persona joven. Hoy ya no se consiguen zapatos como aquellos si no es en especiales de tiendas de pueblos chiquitos. Y los j\u00f3venes de ahora no los reconocer\u00edan como zapatos, como tampoco sabr\u00edan qu\u00e9 eran las herraduras de zapato, que no de equinos, y qu\u00e9 funci\u00f3n cumpl\u00edan.<\/p>\n<p>Las zapatillas de esta \u00e9poca, silenciosas, o la variedad de Crogs, flip flops, chancletas y espargatas que ni se sienten han eliminado la posibilidad de que los viejos de ahora sean anticipados con frases cari\u00f1osas o se piense que necesitan zapatos que protejan mejor sus callos y juanetes. Olv\u00eddense de identificarlos; qu\u00e9 aprecio se le puede tener a un viejo que anda por ah\u00ed con calzado rojo o azul, violeta o anaranjado? Los viejos y los que ya estamos casi ah\u00ed nos creemos que esta diversidad se invent\u00f3 para nosotros. Nos ponemos las zapatillas hasta para las fiestas de Navidad, de Acci\u00f3n de Gracias y del D\u00eda de las Madres, para visitar parientes y para salir a comer grasosas alcapurrias con los nietos y nietas, quienes, desde luego, se visten igual que nosotros de los tobillos hacia abajo.<\/p>\n<p>Lo que tampoco se pon\u00edan los viejos de antes y a los de ahora les encantan son los pantaloncitos esos que se acercan a los tobillos sin alejarse demasiado de las rodillas. Se tiene que estar loco para pensar que con ellos &#8216;el sex appeal&#8217; se multiplica. Digo, antes nos pon\u00edamos &#8216;cortos&#8217;, pero era para jugar baloncesto porque uno sent\u00eda que con ellos se pod\u00edan mover mejor las piernas. Qui\u00e9n est\u00e1 interesado en ver las batatas de los viejos? Me imagino que de lo que se trata es de imitar las casi faldas que usan los jugadores de la NBA y la NCAA, aunque alg\u00fan psic\u00f3logo podr\u00eda plantear que m\u00e1s de uno de nuestros adultos que todav\u00eda se visten como los vest\u00edan cuando ten\u00edan diez u once a\u00f1os y los obligaban a ponerse pantalones cortitos, tiene mucho &#8216;unfinished business&#8217; que atender. Pero con qui\u00e9n o con qui\u00e9nes la van a atender si ellos, si no son, est\u00e1n por ser, los viejos de ahora?<\/p>\n<p>Qu\u00e9 f\u00e1cil era reconocer a los de viejos de antes. En la televisi\u00f3n o en el cine, que es donde nuestra civilizaci\u00f3n reside a partir de comienzos del siglo veinte, se les pon\u00eda un sombrero y por debajo de este se dejaban entrever unas canas, canas que tambi\u00e9n aparec\u00edan en el abultado bigote. Y cuando hablaban les temblaba la voz, como le temblaban las manos que agarraban un bast\u00f3n.<\/p><div class=\"notic-content-middle\" id=\"notic-3142840085\"><a data-no-instant=\"1\" href=\"https:\/\/www.asegurate-bien.com\/\" rel=\"noopener\" class=\"a2t-link\" target=\"_blank\" aria-label=\"Acodese-Adaptaciones-Noticel-300&#215;250\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/cdn.noticel.com\/2026\/05\/30094423\/Acodese-Adaptaciones-Noticel-300x250-1.jpg\" alt=\"\"  srcset=\"https:\/\/cdn.noticel.com\/2026\/05\/30094423\/Acodese-Adaptaciones-Noticel-300x250-1.jpg 300w, https:\/\/cdn.noticel.com\/2026\/05\/30094423\/Acodese-Adaptaciones-Noticel-300x250-1-14x12.jpg 14w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" width=\"300\" height=\"250\"   \/><\/a><\/div>\n<p>Los viejos de antes se estacionaban en sillones de paja que alg\u00fan hijo considerado les regalaba. No hac\u00edan mucho ruido m\u00e1s que con aquellas cajas de dientes infames y con la radio primero y luego con el televisor se entreten\u00edan horas largas y nadie se ten\u00eda que preocupar por ellos mientras no se enfermaran de verdad. Cuando les llegaba la macacoa le llamaban al m\u00e9dico o los llevaban al hospital, p\u00fablico o privado, dependiendo de cu\u00e1ntos recursos tuviera la familia. Tras el diagn\u00f3stico se conversaba sobre estrategias. Si viv\u00edan con alg\u00fan hermano, hija o sobrino, poco cambiaba. Del sill\u00f3n se pasaba a la cama donde se iban desapareciendo poco a poco. Si viv\u00edan solos se ten\u00edan dos alternativas: llev\u00e1rselos a la casa de un pariente o mudar a un pariente para que viviera con ellos. Solo en algunos casos los mov\u00edan a un &#8216;hogar&#8217;, nombre curioso para el lugar a donde enviamos a la mayor parte de los viejos de hoy cuando los sacamos de nuestras o de sus casas. El hospital se convert\u00eda en destino irremediable, como ya dije, solo cuando estaban de verdad muy enfermos. La inmensa mayor\u00eda permanec\u00eda en donde hab\u00edan vivido durante sus \u00faltimos a\u00f1os. Por ejemplo, de mis cuatro abuelos solo uno muri\u00f3 fuera de su casa.<\/p>\n<p>Afinando m\u00e1s el an\u00e1lisis, el problema que tenemos con esto de prepararnos para el pa\u00eds de viejos que ya casi somos es que ya no sabemos qui\u00e9nes son los de verdad y qui\u00e9nes son los de imitaci\u00f3n. Hay adultos por donde quiera, pero viejos? Conozco ancianos que no se quedan dormidos nunca frente a un televisor y que no han asustado a sus nietos con una caja de dientes que pernocta dentro de un vaso de agua porque llegaron a esta etapa de sus vidas acompa\u00f1ados de dentistas que les resolvieron sus problemas a base de coronas.<\/p>\n<p>El asunto se complica porque se est\u00e1n comenzando a morir hombres con m\u00e1s de 85 a\u00f1os que no han llegado a viejos. Ni les tembl\u00f3 la voz nunca, ni fueron nunca viejos amargados, ni tan siquiera cojeaban y el bast\u00f3n insultante que le hab\u00edan regalado lo utilizaban m\u00e1s los nietos que ellos para jugar a los tres mosqueteros. Seg\u00fan van las cosas, la inmensa mayor\u00eda de los que se acercan a tales venerables edades tampoco envejecer\u00e1n nunca. Pero cuidado. Hay que celebrar ciertamente que las inagotables capacidades que se evidencian son realmente impresionantes y constatan, pese a los clich\u00e9s de las frasecitas sin imaginaci\u00f3n de los calendarios que circulan en navidades. Aquello de que los a\u00f1os que se tienen son los que se sienten, que el esp\u00edritu humano no puede ser apresado y que si nunca volvi\u00f3 nunca fue tuyo no significa nada. Hay algo, sin embargo, que no se puede perder de vista.<\/p>\n<p>Se trata de lo que le preocup\u00f3 a aquella maestra que tuvimos en quinto grado, o a aquella psic\u00f3loga o consejera que se consult\u00f3 cuando nos vieron demasiados obsesionados con cosas de viejos. Tem\u00edan que brinc\u00e1ramos una etapa de nuestro desarrollo. &#8216;Nene, vas a llegar a viejo demasiado r\u00e1pido&#8217;, le dec\u00edan a uno. Ahora observamos que muchos hombres no van a llegar a viejos nunca no solo porque no quieren preocuparse por cosas pertinentes a la vejez, para qu\u00e9?, sino porque le han cogido demasiado cari\u00f1o a los mahones verdes que le merecieron un genero$$$o encomio de la muchacha, que no se\u00f1ora mayor, que se los vendi\u00f3: &#8216;Se\u00f1or usted se ve jovens\u00edsimo todav\u00eda&#8217;. &#8216;No me diga. Deme estos y aquellos anaranjados tambi\u00e9n&#8217;.<\/p>\n<p>Nos estaremos acercando a la muerte sin realmente haber vivido todas las etapas que nos corresponden por eso de creernos Dorian Gray? Podr\u00edamos estar perdiendo algo mucho m\u00e1s valioso que sentir que comprendemos los chistes del momento y que no le tememos a vestir a la moda.<\/p>\n<p>En los sesenta, hace ya medio siglo si se toma como punto de referencia el 1965, todo este asunto era mucho m\u00e1s f\u00e1cil, pues daba la impresi\u00f3n que el liderato mundial y local, menos Kennedy y Fidel, consist\u00eda de viejos de verdad. Al primer gobernador electo de Puerto Rico, Luis Mu\u00f1oz Mar\u00edn, le comenzaron a poner presi\u00f3n para que renunciara cuando apenas ten\u00eda 63 o 64 a\u00f1os, un nene!, y se retir\u00f3 en enero del 1965, justo a los 66 a\u00f1os. Sus ayudantes y correligionarios pensaban que era un anciano. Pero a los 66 era que Winston Churchill hab\u00eda llegado a la calle Downing a hacerle frente, mediante sus inspirados discursos, a unos alemanes que hasta entonces parec\u00edan invencibles. Konrad Adenauer no lleg\u00f3 a la Canciller\u00eda germana hasta los 74 a\u00f1os y all\u00ed estuvo hasta el 1963, cuando cumpli\u00f3 87! Hubiera podido ser pap\u00e1 de Mu\u00f1oz y gobern\u00f3 hasta unos meses antes del retiro de este.<\/p>\n<p>Lo cierto es que hoy ning\u00fan hombre se cree viejo si no tiene m\u00e1s de ochenta y cuidado. Pregunten para que vean. Pero en aquella \u00e9poca el sustituto de Mu\u00f1oz y por lo menos diez a\u00f1os m\u00e1s joven, Roberto S\u00e1nchez Vilella, tambi\u00e9n era visto como un se\u00f1or mayor y no se diga nada de Luis Ferr\u00e9, el siguiente, a quien el pa\u00eds percib\u00eda tan viejo como Mu\u00f1oz, aunque no lo era. Todos eran considerados unos ancianos demasiado serios y no podemos imaginarlos bailando con sus respectivas esposas \u2013 cosas de muchachos! \u2013 en un templete. Si Hern\u00e1ndez Col\u00f3n pudo llegar a la gobernaci\u00f3n tan joven, se debi\u00f3 a que el pa\u00eds hab\u00eda excluido de su psiquis la posibilidad de mirarse a s\u00ed mismo como lo hacen los viejos. Desde entonces los gobernadores tienden a ser m\u00e1s j\u00f3venes y, c\u00f3mo no?, m\u00e1s bailarines.<\/p>\n<p>En Cayey el viejo m\u00e1s viejo de los viejos era el pap\u00e1 de Marcialito Collazo, quien tambi\u00e9n ya era un viejo de abundantes canas. As\u00ed que uno se pod\u00eda imaginar que aquel se\u00f1or de pantalones kaki, correa ancha y en mangas de camisa por fuera, era m\u00e1s viejo que el suiche del sol, seg\u00fan dec\u00eda Julio Varela. Ahora que este Julio ya tiene como quince a\u00f1os m\u00e1s que los que ten\u00eda Marcio cuando brome\u00e1bamos con su hijo, cu\u00e1ntos realmente tendr\u00e1 \u00e9l? Y sin embargo, bebe vino, baila, canta y todav\u00eda lee a Espinoza. Veinte a\u00f1os atr\u00e1s era m\u00e1s viejo que hoy y por lo tanto tuvo su ajuste de cuentas con la vejez, que es lo que se echa de menos con tanto viejo con pantalones cortos, irreconocibles a final de cuentas para llevar a cabo una planificaci\u00f3n sana de su futuro.<\/p>\n<p>En nuestra \u00e9poca la vejez masculina legendaria, que es la vejez sabia de los ancianos de barbas canosas, ha sido rescatada con mucho \u00e9xito por creaciones literarias y cinematogr\u00e1ficas supuestamente dirigidas a ni\u00f1os y ni\u00f1as. De las tres, que son la &#8216;Trilog\u00eda del se\u00f1or de los anillos&#8217;, la &#8216;Guerra de las galaxias&#8217; y &#8216;Harry Potter&#8217;, sobresale el anciano Yoda, quien llega a cumplir 900 a\u00f1os antes de morir, 69 menos que Matusal\u00e9n, del que realmente no sabemos nada, sino que perteneci\u00f3 a una l\u00ednea hereditaria que comenz\u00f3 en el Ed\u00e9n a la sombra de un para\u00edso en el que hab\u00eda habido de todo. Pero Yoda fue un sabio que al rev\u00e9s hablaba. A un orden caballeresco pertenec\u00eda y el adiestramiento de los h\u00e9roes, de los buenos, en la interesant\u00edsima epopeya de la Guerra de las Galaxias, tuvo a su cargo. Sus extraordinariamente largas orejas, seg\u00fan saben los que estudian estas cosas, su edad reflejaban.<\/p>\n<p>En estos d\u00edas acaba de morir Christopher Lee, aquel antiguo Dr\u00e1cula que \u00faltimamente interpret\u00f3 al sabio Gandalf en la saga de los anillos, naturalmente con una luenga barba blanca que le llegaba al ombligo. Pese a los 93 que ten\u00eda, si alguien lo ve\u00eda en la calle no pod\u00eda decir que era un viejo. La reina Isabel lo hab\u00eda incorporado a la nobleza, aun cuando, igualito que ella que no acaba de ponerse vieja, le complicaba la vida a los planificadores brit\u00e1nicos que, como los boricuas, no saben catalogar estos viejos que felizmente no reflejan su edad, pero que nos han llevado a brincar una etapa muy importante de nuestra vida como pueblo, que es en la que se escucha a los viejos destilar sabidur\u00eda.<\/p>\n<p><em>*El autor es catedr\u00e1tico y exsecretario de Educaci\u00f3n. Tomado de <a href=\"http:\/\/www.80grados.net\/los-viejos-de-ahora\/#sthash.5GPVLZH2.dpuf\">80 Grados<\/a>.<\/em><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En un diario boricua se planteaba recientemente que los puertorrique\u00f1os no estamos preparados para atender a los viejos que alg\u00fan d\u00eda habr\u00e1 en nuestro pa\u00eds. Algunas de las explicaciones que se ofrecen para ello son tan imponente$$$ que si nos dej\u00e1ramos llevar por ellas ya no volver\u00edamos a hablar sobre el asunto. 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