{"id":1013772,"date":"2026-07-19T09:25:05","date_gmt":"2026-07-19T13:25:05","guid":{"rendered":""},"modified":"2026-07-19T09:25:16","modified_gmt":"2026-07-19T13:25:16","slug":"detras-de-la-toga-iii-las-voces-que-no-se-escuchan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/noticel.com\/en\/opiniones\/20260719\/detras-de-la-toga-iii-las-voces-que-no-se-escuchan\/","title":{"rendered":"Detr\u00e1s de la toga III: las voces que no se escuchan"},"content":{"rendered":"<p>Las dos entregas anteriores de esta serie establecieron el diagn\u00f3stico y respaldaron las propuestas con evidencia comparada. Esta tercera entrega es diferente. No cita estudios ni reglamentos. Se sienta, en cambio, en el espacio m\u00e1s inc\u00f3modo de toda esta conversaci\u00f3n: lo que los jueces y las juezas viven en su interior y raramente dicen en voz alta. No por falta de palabras. Por exceso de cultura institucional que ense\u00f1a que decirlo es una forma de fallar.<\/p>\n\n\n\n<p>Una jueza con d\u00e9cadas de experiencia, consultada para un informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, lo dijo con una honestidad que vale la pena reproducir en su esencia: durante a\u00f1os, su mantra fue que ya lo hab\u00eda visto todo y que nada le afectaba. Ese mantra, reconoci\u00f3, no era fortaleza. Era ignorancia sobre los efectos profundos y acumulativos de lo que ve\u00eda y escuchaba todos los d\u00edas en el sal\u00f3n de sesiones. No es un testimonio aislado. Es el relato de una cultura que confunde el silencio con la ecuanimidad, y el entumecimiento con la profesionalidad.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Lo que la investigaci\u00f3n dice que los jueces sienten pero no nombran<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La literatura cl\u00ednica sobre trauma vicario en la magistratura lleva dos d\u00e9cadas acumulando evidencia que el sistema judicial ha tardado en reconocer. El 63% de los jueces reporta uno o m\u00e1s s\u00edntomas que identifica como experiencias de trauma vicario relacionadas con su trabajo. Las juezas reportan m\u00e1s s\u00edntomas que los jueces; y quienes llevan siete o m\u00e1s a\u00f1os en la magistratura reportan niveles m\u00e1s altos de sintomatolog\u00eda que quienes reci\u00e9n inician. La experiencia, en lugar de producir inmunidad, produce mayor exposici\u00f3n acumulada.<\/p>\n\n\n\n<p>Los estudios australianos de Schrever \u2014los m\u00e1s exhaustivos realizados hasta la fecha sobre salud mental judicial\u2014 encontraron que tres cuartas partes de los jueces participantes, el 75.2%, puntuaron en rango de riesgo en al menos uno de los tres factores de burnout medidos: agotamiento emocional extremo, sentimientos de cinismo o despersonalizaci\u00f3n, y reducci\u00f3n de la eficacia profesional. El 20% super\u00f3 el umbral sugestivo de burnout cl\u00ednico. Esos n\u00fameros no describen a personas d\u00e9biles o inadecuadas para la funci\u00f3n. Describen a personas expuestas, de manera sostenida y sin protecci\u00f3n adecuada, a un nivel de exigencia emocional que ning\u00fan ser humano puede absorber indefinidamente sin consecuencias.<\/p>\n\n\n\n<p>El trauma vicario \u2014tambi\u00e9n llamado estr\u00e9s traum\u00e1tico secundario o fatiga por compasi\u00f3n\u2014 no es lo mismo que el agotamiento ordinario que cualquier profesional puede experimentar. Es la transformaci\u00f3n interna que ocurre cuando una persona es expuesta repetidamente al sufrimiento de otras: la jueza de familia que escucha, caso tras caso, los detalles del maltrato a ni\u00f1os que sus padres negaron hasta el \u00faltimo momento; el juez que preside juicios por feminicidio y que debe mantener la compostura mientras una madre describe c\u00f3mo encontr\u00f3 a su hija; la jueza que firma, al amanecer del s\u00e1bado, una orden de protecci\u00f3n sabiendo que el historial del agresor hace improbable que se cumpla. Nadie sale ileso de esas experiencias. La pregunta no es si afectan; es cu\u00e1nto, durante cu\u00e1nto tiempo, y con qu\u00e9 consecuencias para la persona y para su capacidad de seguir adjudicando con justicia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los s\u00edntomas que el sistema no ve porque el sistema no pregunta<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El Departamento de Salud Mental y Servicios de Adicciones de los Estados Unidos ha identificado los s\u00edntomas del estr\u00e9s traum\u00e1tico secundario con una precisi\u00f3n que la magistratura deber\u00eda conocer: desesperanza, irritabilidad, insomnio o agotamiento cr\u00f3nico, distancia emocional, cinismo, culpa, dolencias f\u00edsicas sin causa m\u00e9dica identificada, y cambios en la visi\u00f3n del mundo que llevan a la persona a ver el sufrimiento como inevitable y la esperanza como ingenua.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunos de esos s\u00edntomas son peligrosos en cualquier profesi\u00f3n. En la magistratura, son doblemente peligrosos, porque el cinismo de un juez o una jueza no es solo un problema personal: es un problema para cada persona que comparece ante \u00e9l o ella buscando justicia. Un adjudicador que ha llegado al convencimiento profundo \u2014sin saberlo conscientemente, porque el proceso es gradual y silencioso\u2014 de que los acusados siempre mienten, de que las v\u00edctimas exageran, de que el sistema no cambia nada, no est\u00e1 en condiciones de adjudicar con la imparcialidad que la Constituci\u00f3n y los C\u00e1nones de \u00c9tica Judicial exigen. No porque sea una mala persona. Porque es una persona herida que el sistema no atendi\u00f3 a tiempo.<\/p><div class=\"notic-content-middle\" id=\"notic-2129416015\"><div class=\"notic-adlabel\">Advertisements<\/div><a data-no-instant=\"1\" href=\"https:\/\/www.cst.pr.gov\/\" rel=\"noopener\" class=\"a2t-link\" target=\"_blank\" aria-label=\"CST Banners Pasa la llave\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/cdn.noticel.com\/2026\/07\/01063907\/CST_Suma-Pasa-La-Llave_970x250.jpg\" alt=\"\"  srcset=\"https:\/\/cdn.noticel.com\/2026\/07\/01063907\/CST_Suma-Pasa-La-Llave_970x250.jpg 970w, https:\/\/cdn.noticel.com\/2026\/07\/01063907\/CST_Suma-Pasa-La-Llave_970x250-300x77.jpg 300w, https:\/\/cdn.noticel.com\/2026\/07\/01063907\/CST_Suma-Pasa-La-Llave_970x250-768x198.jpg 768w, https:\/\/cdn.noticel.com\/2026\/07\/01063907\/CST_Suma-Pasa-La-Llave_970x250-18x5.jpg 18w\" sizes=\"(max-width: 970px) 100vw, 970px\" width=\"970\" height=\"250\"   \/><\/a><\/div>\n\n\n\n<p>Esa conexi\u00f3n entre bienestar judicial y calidad de la adjudicaci\u00f3n no es especulativa. El National Center for State Courts la ha documentado con claridad: muchos de los s\u00edntomas del trauma vicario y el burnout interfieren directamente con el proceso de toma de decisiones judicial. La fatiga emocional reduce la capacidad de deliberaci\u00f3n. El cinismo distorsiona la evaluaci\u00f3n de credibilidad. El agotamiento acorta la tolerancia a la complejidad. Y la despersonalizaci\u00f3n \u2014ese mecanismo de defensa que lleva al juez a distanciarse emocionalmente de los casos para no verse afectado\u2014 puede traducirse en decisiones que se perciben como fr\u00edas, mec\u00e1nicas o insensibles, cuando en realidad son el producto de un sistema de defensa que el cuerpo activ\u00f3 porque nadie ofreci\u00f3 otra forma de sobrevivir.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Lo que los jueces hacen para sobrevivir, y lo que eso cuesta<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En ausencia de apoyo institucional, los jueces y las juezas desarrollan sus propias estrategias de supervivencia. Algunas son sanas: el ejercicio f\u00edsico, la m\u00fasica, la lectura que no tiene nada que ver con el Derecho, las conversaciones con familia o amigos de confianza. Otras son menos sanas: el aislamiento deliberado, el consumo de alcohol como mecanismo de desconexi\u00f3n, la negaci\u00f3n de que algo est\u00e1 mal, el trabajo compulsivo como sustituto del procesamiento emocional. La investigaci\u00f3n sobre trauma vicario en profesiones de alto impacto emocional \u2014m\u00e9dicos de urgencias, trabajadores sociales, militares\u2014 muestra consistentemente que sin intervenci\u00f3n institucional, las estrategias de afrontamiento individuales no son suficientes para prevenir el da\u00f1o a largo plazo.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que el sistema no ve es que el costo de esa supervivencia solitaria no se paga solo en la salud del juez o la jueza. Se paga tambi\u00e9n en la calidad de las sentencias, en la velocidad de la resoluci\u00f3n, en la disposici\u00f3n a asumir los casos m\u00e1s complejos y emocionalmente exigentes, y en la decisi\u00f3n de permanecer en la magistratura o abandonarla. Cada juez o jueza que renuncia por agotamiento no recuperado lleva consigo a\u00f1os de experiencia que el sistema no puede remplazar con una nueva designaci\u00f3n. La p\u00e9rdida no es solo humana. Es institucional.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La voz que la cultura no permite: el juez que pide ayuda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hay un momento espec\u00edfico en este proceso que merece nombrarse con cuidado: el momento en que un juez o una jueza reconoce que necesita ayuda y considera buscarla. Ese momento est\u00e1 cargado de preguntas que el sistema no ha respondido satisfactoriamente. \u00bfQu\u00e9 pasar\u00e1 si alguien se entera? \u00bfAfectar\u00e1 a mi reputaci\u00f3n? \u00bfPodr\u00e1 usarse en mi contra en un proceso disciplinario? \u00bfInterpretar\u00e1n que no estoy en condiciones de ejercer la funci\u00f3n? Esas preguntas no son paranoicas. Son la respuesta racional a un entorno institucional que no ha garantizado de manera expl\u00edcita y cre\u00edble que buscar ayuda de salud mental es seguro, confidencial y compatible con la excelencia judicial.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras ese entorno no cambie, los datos de la primera entrega seguir\u00e1n siendo los mismos: el 69% de los jueces cree que hablar de salud mental en la judicatura sigue siendo tab\u00fa. No porque los jueces sean cobardes. Porque el sistema no ha hecho lo necesario para que hablar sea seguro.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta serie ha establecido el diagn\u00f3stico, ha ofrecido las propuestas y ha puesto rostro cl\u00ednico a lo que los jueces viven en silencio. Lo que queda es lo m\u00e1s simple y lo m\u00e1s dif\u00edcil: que el sistema decida que esas voces merecen ser escuchadas. El 25 de julio se acerca. La Federaci\u00f3n de la Magistratura de Puerto Rico estar\u00e1 atenta a lo que el Poder Judicial decida hacer con ese d\u00eda \u2014y con los que vengan despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>*<em>Este art\u00edculo es publicado en representaci\u00f3n de dicha organizaci\u00f3n en el ejercicio de sus funciones institucionales.<\/em> <em>De conformidad con el Canon 24 del C\u00f3digo de \u00c9tica Judicial, el autor se abstiene de expresar opini\u00f3n sobre cualquier asunto pendiente ante los tribunales.<\/em><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las dos entregas anteriores de esta serie establecieron el diagn\u00f3stico y respaldaron las propuestas con evidencia comparada. Esta tercera entrega es diferente. No cita estudios ni reglamentos. 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